sábado, 26 de marzo de 2011

Alessandro Baricco retrata las ansias de libertad bajo una 'férrea' educación religiosa


"No puedo pasarme toda la vida escribiendo Seda"

Manel Haro. Barcelona (Texto y foto ©)

Nadie podrá decir que el escritor italiano Alessandro Baricco tiene siempre el mismo discurso literario. A pesar de que los lectores más nostálgicos todavía esperan que Baricco les brinde otra novela con esencia a Seda, probablemente su libro más conocido, él sigue buscando argumentos totalmente diferentes: "No puedo pasarme toda la vida escribiendo Seda, no tengo la capacidad de estar cantando siempre la misma canción", bromea. Esta vez el autor ha querido recuperar parte de su juventud en su última novela, Emaús (Anagrama/La Magrana).

Imitando un pasaje del Nuevo Testamento en el que Jesús, la tarde de su resurrección, se aparece a dos discípulos suyos sin que estos le reconozcan, Baricco saca partido a su adolescencia, marcada por una fuerte educación religiosa, para recrear la evolución de un grupo de jóvenes que, en los años 70 italianos, tuvieron que enfrentarse al sexo, las drogas y las frustraciones personales, sin olvidar el temor a no seguir las pautas establecidas que venían marcadas por la educación recibida. Baricco puntualiza que, en su juventud, "lo más trágico que viví fue irme de casa a los veinte años, lo que supuso que mi padre se enfadara y mi madre llorara, pero he tenido amigos que sí han vivido episodios auténticamente dramáticos y en ellos me he inspirado para escribir Emaús".

El autor, que no duda en afirmar que "la educación religiosa demasiado férrea crea inadaptados que acaban estando sometidos a grandes dificultades", dice sentirse afortunado de que su salida de ese mundo religioso se produjera de forma gradual y sin ningún shock, "algo que no puede decir mucha gente que conocía entonces". Emaús es el reflejo de ese estado en el que unos niños pasan a ser adolescentes y ven que sus deseos de libertad se ven coartados a pesar de que a su alrededor empiezan a producirse una serie de cambios a los que ellos no tienen permiso aspirar.

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jueves, 24 de marzo de 2011

Ian McEwan novela una versión irónica de la lucha contra el calentamiento global


"Debemos pensar en el desprecio que sentirán las generaciones futuras por lo poco que hacemos para combatir el cambio climático"


Manel Haro. Barcelona (Texto y foto ©)


Así de claro lo tiene el escritor británico Ian McEwan, que, en el marco del festival literario Kosmopolis 2011, presenta su última novela, Solar (Anagrama/Empúries). Concienciado con los problemas que está generando el calentamiento global en el planeta, McEwan propone al lector una reflexión con tintes cómicos sobre cuestiones tan importantes como el cambio climático. La idea de escribir Solar nació después de que el autor asistiera a una conferencia donde se trataba este tema y en la que participaron varios Premios Nobel, galardón que tiene el protagonista de la novela, Michael Beard.

Beard es un físico que vive sus horas más bajas. Después de haber estado en la cima de la ciencia, ahora, superados los cincuenta años, ve cómo su vida se va desmoronando poco a poco y su quinto matrimonio está a punto de hacer aguas. Cansado de ser un burócrata que vive de viejas glorias, Beard buscará su oportunidad de recuperar el esplendor perdido haciendo algo importante en beneficio del planeta. "No he pretendido crear un héroe con espada que busca salvar el mundo, sino más bien una versión extrema de nosotros mismos", matiza McEwan.

El autor de Expiación y Chesil Beach explica que se ha valido del humor para evitar que el lector se enfrente a un tema que puede resultarle hostil, como es el cambio climático. La novela se inspira en un viaje que el propio McEwan realizó al Ártico, junto a otros 25 artistas, en el que por la mañana visitaban la zona y por la tarde discutían este tipo de cuestiones y "de algún modo, refleja la debacle de la Cumbre de Copenhague de 2009". El autor reconoce que "lo poco que se puede hacer con la literatura es ayudar a reflexionar, porque los libros no pueden salvar el mundo ni ir contra el interés de la política", aunque ha avisado que un problema importante es que "la sociedad vive demasiado para su tiempo y no es consciente de que algún día las generaciones futuras sentirán desprecio por lo poco que hacemos para combatir el cambio climático".

McEwan no ha podido evitar referirse a la energía nuclear y ha explicado que, aunque en el pasado estaba en contra, "actualmente es imposible vivir sin ella al menos hasta dentro de cuarenta años, ya que las ciudades no pueden mantenerse con energías renovables". No obstante, el autor ha puntualizado que el problema de las centrales nucleares viene cuando se levantan en zonas de placas tectónicas, como es el caso de Fukushima.

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lunes, 21 de marzo de 2011

Entrevista con Dan Fante, autor de 'Chump Change'

A pesar del aspecto de tipo duro que muestra Dan Fante, en realidad es tan accesible que hasta parece que quiera quitarle méritos a lo que ha escrito. Champ Chunge (Sajalín Editores) es un retrato imprescindible sobre la figura de John Fante, su padre y escritor también, autor de La hermandad de la uva o Pregúntale al polvo, pero sobre todo es una profunda reflexión de un hijo que quiere recordarle a su padre que, a pesar de haber vivido su egoísmo y autocomplacencia, nunca dejó de quererle. Dan Fante escribe así, de forma brillante, un homenaje a John, quien no consiguió en vida el reconocimiento que buscaba.


"Una vez escrito este libro, doy por saldados los conflictos que tenía con mi padre, John Fante"

Manel Haro. Barcelona (Texto y foto ©)

Alcohol, sexo con prostitutas, peleas, ataques de ira, robos... ¿De verdad lo que cuenta es autobiográfico?

En gran medida sí lo es, yo tenía muchos problemas con el alcohol y era agresivo. Pero he cogido diez años de mi vida y los he condensado en dos semanas, que es lo que sale en la novela. Los personajes existieron. Por ejemplo, conocí a la prostituta cuando ella tenía catorce años y entonces ya ejercía como tal. El perro que aparece y que acompaña al protagonista durante buena parte de la novela también es real. Era el perro de mi padre al que él quería muchísimo y en el libro lo he puesto también para establecer un contrapunto entre la relación que tenía él con el animal, yo con el perro y luego yo con mi padre.

¿Realmente su relación con su padre, John Fante, era tan distante como muestra en la novela?

Sí, pero la novela es un homenaje a él. Yo le quería y él lo sabía, solo que él era una persona demasiado austera.

Pero hace un duro retrato de él y, de hecho, su padre hacía exactamente lo mismo del suyo en sus libros. ¿No le hace pensar algo sobre las figuras paternas en su familia?

Mi padre idealizaba a su padre y lo hacía más romántico de lo que era, cuando mi abuelo en realidad era un tipo demasiado difícil, ¡era un mierda! Ellos eran típicamente italianos, también típicamente latinos, muy egoístas, vivían para sus propias satisfacciones y hacían lo que querían sin considerar a otras personas. Iban mucho de patriarcas que pensaban demasiado en sí mismos.

¿Y no teme que su hijo siga la tradición y algún día escriba sobre usted?

No, mi relación son mi hijo es muy diferente de la que tenía yo con mi padre. Mi hijo disfruta conmigo porque también es una generación distinta y una época diferente. Mi mujer, por ejemplo, es muy cercana a mi hijo, igual que yo. Ella es una madre maravillosa y nos lo pasamos en grande juntos. Si algún día mi hijo escribe, no tengo nada que temer.

¿Siente que, una vez ha escrito la novela, conoce mejor a su padre?

Escribir me ha hecho sentir más cercano a él. Antes de meterme en el libro, tenía muchos conflictos con él y tras acabarlo, sentí que hicimos las paces. Ha sido una experiencia terapéutica, una especie de catarsis que me ha ayudado a sentir compasión por él.

¿Siente que le quedó algo por decirle?

Él sabe que lo quiero. Cuando escribía, mi padre estaba detrás de mí indicándome cómo debía escribir, ¡haz esto, no hagas lo otro! Por lo tanto, él ha estado muy presente en el proceso de escritura y, de algún modo, sabe lo que siento. De hecho, empecé a escribir Chump Change con su máquina de escribir y con su papel amarillento.

Parece que su padre le instruyó mucho para que fuera usted escritor. ¿Es verdad que incluso le dijo que mejor leyera sus novelas antes que las de Hemingway?

¡Absolutamente! Luego a mí me ocurrió algo que he plasmado en la novela: en una librería de segunda mano me encontré un libro de mi padre junto a los de Hemingway y Scott Fitzgerald y le dije al librero que no podía leer a esos dos y no conocer la obra de John Fante aunque él se mostró muy reticente a creerme.

John Fante se sentía desaprovechado por su trabajo como guionista de cine y lamentaba el poco reconocimiento que recibían sus novelas. ¿Qué cree que pensaría ahora si supiera que es un novelista muy respetado dentro y fuera de su país?

Se sentiría muy complacido. Cuando él estaba vivo no era famoso, a pesar de que sabía que era buen escritor. No tuvo suerte con lo que publicaba y ahora estaría muy contento de saber el reconocimiento que tiene. Y yo también estoy muy agradecido por ello.

Usted escribe sobre lo que vivió. ¿Recomienda empezar en la literatura escribiendo obras que hablen de uno mismo?

Sí, aunque es muy difícil para mucha gente escribir sobre su vida. Es un desafío ser honesto con lo que uno siente, especialmente para los que empiezan. Es una forma de conocerse a uno mismo y de entender determinadas circunstancias vividas. Además te humaniza, te hace ser más compasivo con los demás. Es como una especie de exorcismo.

¿En sus otras novelas recupera la figura de su padre?

No como en Chump Change. Yo escribí este libro porque vi que mi padre se hacía famoso en América cuando ya había muerto y que había lectores interesados en sus novelas. Tuve la necesidad entonces de expresarle lo que sentía. Chump Change es una carta de amor para decirle cuánto le quería.

¿Y no le ha quedado nada pendiente?

No, ahora ya estoy mucho más tranquilo.


LA RESEÑA



viernes, 18 de marzo de 2011

Albert Espinosa dedica su última novela a los que quieren ser diferentes


"A veces encuentras a personas que te cambian la vida y yo he querido homenajear a los que lo hicieron conmigo"

Manel Haro. Barcelona (texto y foto ©)

Después del éxito de público de El mundo amarillo y Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo, Albert Espinosa vuelve a la carga con Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven (Grijalbo en castellano y Rosa dels Vents en catalán). Fiel a los títulos largos, Espinosa se centra esta vez en una novela "dedicada a aquellos que quieren ser diferentes y luchan contra aquellos que desean que seamos iguales". El protagonista es Dani, dedicado a la búsqueda de niños desaparecidos y que uno de sus casos le lleva a la isla de Capri, lugar que activará los recuerdos de su niñez y especialmente de dos personajes que marcaron su vida, el Sr. Martín y George.

"A veces te encuentras con algunas personas que te cambian la vida y en la novela he querido homenajear a los que lo hicieron conmigo", explica Espinosa, quien añade que buena parte de la novela se nutre de experiencias reales que ha vivido él o que le han contado personas cercanas: "escribí el libro cuando rodaba Polseres vermelles [serie de televisión que se emite en TV3], por lo que me ayudó mucho escuchar las historias que me contaban algunos adolescentes y que he plasmado en estas páginas".

Firme defensor de la sentencia "cuando crees que conoces todas las respuestas, viene el universo y te cambia todas las preguntas", el autor asegura que se da por satisfecho si el lector, al final de la novela, se queda con dos o tres frases que le cambien de alguna manera. A pesar de sus continuos trabajos en cine (Planta 4ª, entre otras películas), teatro (No me pidas que te besé porque te besaré o Los pelones) y guiones para televisión, Espinosa garantiza que seguirá trabajando para publicar una novela al año "como hace Stephen King".

martes, 15 de marzo de 2011

Chufo Lloréns vuelve a las andadas del siglo XI barcelonés con 'Mar de fuego'


"En esta novela, los buenos son muy buenos y los malos, más que malísimos, son asquerosos"

Manel Haro. Barcelona (Texto y foto ©)

Pretender contar todos los avatares del siglo XI barcelonés en una novela histórica puede parecer imposible, por lo que el superventas Chufo Lloréns, que arrasó hace tres años con Te daré la tierra (Grijalbo/Rosa dels Vents), vuelve a la carga con otra entrega ambientada en este mismo siglo, también en Barcelona, y, de paso, aprovechando idénticos personajes. Lejos de parecer una repetición de la fórmula que tanto éxito le dio en su anterior novela, en Mar de fuego (Mar de foc en catalán) Lloréns se centra en la hija de Martí Barbany, próspero comerciante barcelonés, que ve cómo una amenaza se cierne sobre su familia con la firme intención de saldar cuentas pendientes. "Decidí seguir con el siglo XI porque, tras Te daré la tierra, me quedó mucha documentación que iba a desperdiciar", apunta el autor.

La novela, que puede leerse de forma independiente de la primera, es, en esta ocasión, más coral y con más personajes, "los buenos son muy buenos, pero los malos, más que malísimos, son asquerosos", afirma Lloréns poco antes de reconocer que una de las claves del éxito de una novela histórica es que los capítulos sean breves y que cada uno de ellos plantee situaciones diferentes sin que necesariamente sigan el hilo del anterior. "En Mar de fuego el 75% de lo que cuento es acción y el otro 25% es descripción, algo fundamental para no aburrir al lector y evitar así pasarse todo un capítulo detallando cómo sale el sol, porque entonces dan ganas de dejar el libro", explica.

En la trama son pieza clave algunos personajes históricos reales, como Ramón Berenguer I y su primogénito o Almodis de la Marca, que en la novela se muestra ocupada buscando un nuevo heredero y apartar así al colérico Pedro Ramón de la sucesión. Barcelona es nuevamente escenario de tramas y subtramas con personajes pintorescos y diversos, como esclavos, prostitutas, cortesanas, nobles, plebeyos, sirvientes, cristianos y musulmanes que mostrarán su benevolencia, pero también su codicia, lujuria, traición y lo que nunca puede faltar, la ambición. Lloréns asegura que, a pesar de que el siglo XI "es una época que, sin añadir ningún tipo de ficción, ya podría explicarse como una novela de varias entregas", con Mar de fuego da por zanjado este siglo.

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(Grijalbo / Rosa dels Vents)

lunes, 14 de marzo de 2011

'L'últim dia abans de demà / El último día antes de mañana', Eduard Márquez

L'últim dia abans de demà / El último día antes de mañana
Eduard Márquez
Editorial Empúries / Alianza
1ª edición, febrero de 2011
Género: Novela
150 pgs. / 168 pgs.
ISBN: 9788497876858 (cat.)
ISBN:
9788420648767 (cast.)

Dice Eduard Márquez que esta novela surgió tras una noche en vela pensando en qué le había pasado a su amigo de juventud para haber acabado arrastrando un carro de supermercado y tocando bastante mal la harmónica a cambio de unas monedas en el centro de Barcelona. Aunque El último día antes de mañana no sea una manera de responderse a sí mismo qué hubiese ocurrido si en vez de pasar de largo, hubiese invitado a su casa a ese viejo amigo, lo cierto es que lo que presenta la novela es una versión ficticia de las consecuencias que se hubiesen derivado de haberle acogido.

Pero la visión de su amigo mendigando no es el eje de la novela, sino la chispa que activa un motor que mueve una máquina (aparentemente) más compleja. En estas páginas hay una vuelta al pasado, una mirada a la infancia que recorre los pasillos de un colegio de curas, a la juventud que emerge forjando sueños y flirteando con el LSD y a la edad adulta,cuando la vida parece evidenciar que la cosa va en serio. Y así es como se estructura la novela, a base de imágenes muy concisas que van apareciendo de forma intermitente: a veces es un cura armado con una caja de pastillas Juanola y otras es el sueño de una amiga que no sabe que pronto despertará de él.

El drama late en la novela a través de la muerte de la pequeña Jana, hija del protagonista. Lo que el autor pretende no es sorprender ni dar giros argumentales, dado que desde el principio muestra cuáles son sus bazas. La esencia de la novela, en realidad, es ese espejo roto en que cada pedazo muestra una parte de la vida del protagonista (muchos de ellos coincidentes con la del propio autor, que ha reconocido la carga autobiográfica del libro). La historia del amigo mendigo, en cambio, desestabiliza el resto de la novela ya que, por un lado, resulta demasiado forzada, no aporta nada más allá de activar la memoria del protagonista y además da pie a situaciones inverosímiles que no encajan y desvirtúan el auténtico núcleo de la novela.

Es innegable que la prosa de Márquez funciona como un engranaje perfecto, pero la novela es más sencilla de lo que parece y está llena de escenas que hemos leído o visto en cine muchas veces, aunque no dejan de ser pertinentes dado que conforman el imaginario (y vida) del propio autor. En definitiva, El último día antes de mañana narra una historia sencilla pero hábilmente estructurada y escrita con precisión.

jueves, 10 de marzo de 2011

'Viaje de invierno / El Viatge d'hivern', Amélie Nothomb

Viaje de invierno / El Viatge d'hivern
Amélie Nothomb
Editorial Anagrama / Empúries
1ª edición, marzo de 2011
Trad. al castellano de Sergi Pàmies
Trad. al catalán de Ferran Ràfols
Género: Novela
120 pgs. / 96 pgs.
ISBN: 9788433975574 (cast.)
ISBN: 9788497876872 (cat.)

Leyendo algunas novelas uno se pregunta qué motiva que grandes autores que han demostrado su solvencia durante largo tiempo, de repente bajen sus exigencias y se limiten a escribir una obra al año con historias insulsas, difíciles de digerir, e incluso a veces provocando el desconcierto del lector. Amélie Nothomb (la autora de Cosmética del enemigo, entre otros buenos libros) es una de esas escritoras que hace tiempo que parece que han tirado la toalla y se conforman con aquello del créate la fama y échate a dormir.

Viaje de invierno
(El Viatge d'hivern en catalán) se centra en la relación imposible entre un inspector de una empresa subministradora de energía y una mujer que está al cuidado de una escritora que sufre autismo, pero que extrañamente escribe novelas de éxito. La pretendida no quiere renunciar ni un segundo a la autora, por lo que el hombre verá que no puede mantener relaciones con ella sin la atenta mirada de la otra. Ante esta situación, el inspector decide secuestrar y estrellar un avión para demostrarle a su amante hasta qué punto sus sentimientos iban en serio.

Lo que acabo de relatar es, grosso modo, lo que dice la contraportada y, en realidad, es lo que el lector averigua cuando lleva leídas diez páginas de la novela. No hay misterio que resolver ni nada que no sea la simple descripción de una situación inverosímil, forzada y totalmente innecesaria. Decir que la autora plantea un relato donde juega con el absurdo al estilo de Beckett parece la única salida viable para justificar el sinsentido de Viaje de invierno. Beckett es mucho Beckett y Nothomb juega en una división muy diferente. Alguien debería decirle a Nothomb que sus historias paranoicas hace años que carecen de ingenio y esta probablemente sea la más floja que ha escrito.

miércoles, 9 de marzo de 2011

'Chump Change', Dan Fante

Chump Change
Dan Fante
Sajalín Editores
1ª edición, marzo de 2011
Trad. de Claudio Molinari Dassatti
Género: Novela
240 páginas
ISBN: 9788493805142

Hay novelas que aterrizan en España de forma discreta, casi sin hacer ruido, aunque con el objetivo de dar la cara ante fenómenos editoriales que llegan con más artificio que calidad. Quizá Dan Fante no suene demasiado dado que esta es la primera novela que se traduce en España, pero este tipo que viaja con sombrero vaquero y aspecto de Truman Capote es el hijo de John Fante, uno de los autores más sobresalientes (y olvidados en vida) de las letras estadounidenses.

En Chump Change Dan Fante rinde homenaje a un padre que creyó sacrificar su talento en servicio de flojos guiones para Hollywood y que murió pensando que su obra narrativa no acabaría de obtener el reconocimiento que merecía. El gran John Fante, un tipo solitario, quizá demasiado egoísta, muy irritable y angustiado por su propia vida, aparece en esta novela como un despojo en una cama de un hospital, ya sin piernas, consumido por la diabetes, y agonizando a la espera de que Bruno Dante (trasunto del propio Dan Fante), le dé el último adiós. Pero Bruno Dante, con tendencias suicidas e inquietantes inclinaciones sexuales, no puede olvidar la mala relación con su padre ni controlar su propia adicción al alcohol ni sus impulsos agresivos.

Mientras la vida se le escapa a Jonathan Dante (John Fante), el hijo todavía tendrá la oportunidad de, a pesar de todo, decirle lo que, en el fondo, siente por él. Y todo lo que no llegó a decir está en este Chump Change, una dura declaración de intenciones que poco a poco va dejando margen a otro tipo de necesidades personales. Esta podría presentarse como una especie de Carta al padre con el estilo salvaje y descarnado de Bukowski (paradójicamente, deudor de la obra de John Fante), aunque sin llegar a concretarse en una simple acusación.

La novela condensa la amargura, la decepción, el fracaso, la ilusión, la esperanza y, sobre todo, la posibilidad, siempre latente, de poder cambiar las cosas en cualquier momento mientras el reloj avanza deprisa. Chump Change es una novela brillante de un escritor que impone carácter y que, esperemos, sirva para hacer justicia a la memoria de John Fante y a la obra de su hijo Dan. Cada uno de ellos debería sentirse orgulloso del otro.

viernes, 4 de marzo de 2011

Ana Cabrera Vivanco, el lejano llanto de un destierro

Así llegaron a España Las horas del alma y Las cien voces del diablo

La autora, en Tarragona / Marta Martínez Carro ©

"En Cuba, escribía con mercromina y con papel de la fábrica de cigarros Popular. Luego lo pasaba a máquina empapando la cinta con betún"


Manel Haro. Tarragona

En una habitación de un hotel en Canarias, una escritora cubana, celebrada en su país pero desconocida en España, espera nerviosa a que sus compañeros de delegación regresen a La Habana. La noche anterior, ella les había convencido de que tenía familia en Barcelona esperando su llegada para celebrar la Navidad de 2002 juntos. A sus pies, una caja con ejemplares del libro que ha ido a presentar a las islas, una biografía de la poeta Dulce María Loynaz. Sus compañeros llaman a la puerta, se resisten a marcharse a La Habana sin los libros. Insisten en recuperar la caja para dejarla con su marido y su hija en Cuba, pero ella, impaciente, repite que prefiere llevarlos consigo hasta su regreso. Pero en Barcelona no la espera nadie y en La Habana su familia sabe que ya no volverá a poner un pie en la ciudad. Arranca la larga y cruda historia de un destierro.

En Cuba, presentando la biografía sobre Dulce María Loynaz

Ana Cabrera Vivanco es una de las voces exiliadas de la dictadura castrista. “Cuando uno se va de Cuba y no puede regresar, no se exilia, sino que es desterrado para siempre”, dice dando sorbos a una taza de café en un bar de Tarragona, ciudad donde ahora reside. Desde 1996 hasta 2002, esta escritora se despertaba por las noches en La Habana, cuando todos en su casa dormían. Sacaba una pluma estilográfica Parker y la llenaba de mercurio cromo, mercromina. No tenía tinta ni papel, ya que Cuba vivía el llamado Tiempo Especial en Periodo de Paz, “una excusa para justificar que en tiempos de paz estuviéramos pasando una situación económica como si viviéramos en guerra”.

Pero la necesidad de seguir escribiendo Las horas del alma, le hacía continuar: “en mi novela hablo de dos sagas familiares cubanas, a través de las cuales he querido reflejar cien años de la historia de Cuba, desde Batista hasta Castro”, explica, justo antes de demostrar que estaba segura de que conseguiría publicarla: “yo quería que mi novela se publicara, pero sabía que eso tendría que ser en España y cuando toda mi familia estuviese fuera de Cuba, pero algo me decía que lo conseguiría”.

Su vida en fotos y su primera novela / Marta Martínez Carro ©

En el tono de Ana no hay señal de euforia, sino de calma, es el discurso de una mujer que ha superado una pesadilla y ahora la explica con la tranquilidad de saberse a salvo. Sigue bebiendo café, reconoce que tiene insomnio, y sigue explicando: “En Cuba escribía con un cabo de vela porque sufríamos apagones de 12 ó 14 horas. Cerca de mi casa había una fábrica de cigarros Popular con el eslogan soy cubano, soy popular. Ahí había un papel, llamado de bagazo de caña, que estaba lleno de pelusilla. Era el único papel que podía conseguir y la mercormina era fácil de adquirir porque se vendía en las farmacias. Cuando tenía escrito el borrador, lo pasaba a máquina de escribir. Empapaba la cinta en betún para marcar las letras en la hoja. Luego las dejaba secar, mientras la pluma descansaba en agua con champú del pelo para limpiar la pelusilla”.

La presentación en Canarias de su primer libro fue la excusa perfecta para llevarse el original en la maleta. El equipaje era básicamente parte de su biblioteca personal, gastados tomos con las grandes obras de la literatura universal. Lo viejos abrigos y camisetas podían quedarse, pero no su biblioteca. Entre esos ejemplares, estaban escondidas las hojas mecanografiadas desordenadas y amputadas de las partes más comprometidas de una novela que apuntaba a la Cuba de Batista y Fidel Castro, Las horas del alma. También estaba el original de Las cien voces del diablo, la obra que acaba de ver en la luz en Grijalbo y que, por moverse en el completo terreno de la imaginación, no corría el riesgo de ser intervenida. Es la maleta de alguien que sabe que si consigue superar la frontera, ya no regresará jamás. “En mi casa de La Habana dejé los capítulos más peligrosos de Las horas del alma, pero me traje Las cien voces del diablo; no podía correr tanto riesgo ya que salía con visado de periodista y los registros eran exhaustivos; de hecho, en el aeropuerto me dijeron que llevaba exceso de equipaje y se quedaron con mi ropa”.

La autora en Tarragona / Marta Martínez Carro ©

Una vez alejada de sus compañeros de delegación, Ana logró alquilar un pequeño estudio en Tarragona. Sobrevivía gracias a la venta de los ejemplares que había traído en la caja de Canarias, una venta de súplica y bajo coste que contrastaba con el éxito que estaba teniendo en la capital cubana. “En Tarragona trabajé cuidando ancianos, haciendo de canguro y repartiendo libros de Círculo de Lectores”, dice mientras pasa las páginas de la revista de Círculo donde, paradójicamente, venden ahora sus novelas.

El contacto con Cuba sigue siendo por teléfono o por correo electrónico: “Las llamadas te las cortaban cuando querían porque allí todo está controlado y en cuanto al correo electrónico, allí no existe Yahoo o Hotmail, sino que unos pocos afortunados sólo pueden escribir con correos de empresas. Allí todo está muy controlado, las fotografías que mandaba, me las devolvía el servidor y el nombre de Ana Cabrera Vivanco estaba tan prohibido como decir que en La Habana algo no iba bien”. Ana traga saliva antes de explicar que muchos cubanos pagan altas cantidades de dinero por pedir a alguien con un correo corporativo que les deje mandar un mail.

En La Habana, Ana Cabrera recién nacida en brazos de su madre

En 2004, Judith, su hija de 24 años, le informa de que va a volar a Budapest para ver a un familiar. Ambas saben que ella tampoco regresará. Desde la capital de Hungría su hija le informa de que en su equipaje ha traído más libros de su biblioteca y los originales de betún y mercromina de Las horas del alma. A Ana se le acelera el corazón con el teléfono en la mano, siente que le tiemblan ligeramente las piernas. Explica que nunca ha querido pensar en lo que le hubiese ocurrido a su hija de haber sido descubierta.

La familia de la autora, en la que se inspiró para escribir Las horas del alma

Pasaron semanas hasta que Montse, una amiga catalana de Ana, fue a Budapest a buscar esos capítulos. Las horas el alma ya estaba completa, pero su familia más dispersa que nunca. “Lo más duro es la despedida en el aeropuerto de La Habana, porque te despides sin mirar a los ojos de quien dejas, porque sabes que quizá no los volverás a ver y si lloras, levantas sospechas. Caminas con la vista al frente, sintiendo que te alejas poco a poco de tu familia, pero no puedes volver la mirada, las lágrimas se te acumulan en los ojos pero no pueden salir”.

Toni, el marido de Ana, sufrió la despedida de su esposa y su hija, pero se alegró cuando se enteró de que por fin ambas estaban unidas en Tarragona. “En Cuba, Toni era Ingeniero y tenía una buena posición pero, dado su trabajo, para salir del país era necesario el permiso de un General, esos que están al lado de Raúl Castro, así que pidió prejubilarse para poder salir sin permisos”. Solamente cuando Toni llamó a Ana desde el aeropuerto de Madrid para decirle que ya estaba en España, Ana supo que su sueño empezaba a traspasar a la realidad.

Ana Cabrera, de pequeña en Navidad

Ana no sabe nada de lo que pasó en La Habana en su ausencia. Se informó casi por casualidad de que al salir su hija, hubo un registro en su casa de Cuba, pero tanto su marido como su hija mantienen un férreo voto de silencio sobre lo que vivieron mientras Ana luchaba en España. De vez en cuando alquien le dice “tú no sabes lo que pasó tu marido allá en La Habana”, y Ana suspira profundamente.

Desde Tarragona manda ejemplares de su novela escondida en los equipajes de algunos españoles para que sus amigos de Cuba la lean. Su nombre está prohibido en Cuba y ningún cubano se atreve a introducir su libro a La Habana. “A los españoles no les revisan, porque si ven que uno lleva Las horas del alma, siempre pueden alegar que es la novela que se están leyendo”. Pero en Cuba ya hay unos cuantos ejemplares, que han sido leídos y que ha provocado lágrimas en sus amigos, unas de alegría por saber que ella lo consiguió, otras de desesperación por saberse encerrados. Los lectores de Cuba ni siquiera pueden escribirle para agradecerle el detalle de sus envíos clandestinos. Como pueden, van dejando comentarios anónimos en blogs y webs de lectores dando las gracias, con la esperanza de que Ana los lea alguna vez. Y ellas lo lee y los llora.

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miércoles, 2 de marzo de 2011

Jorge Molist novela la lucha por la libertad de un librero en la Barcelona del siglo XV


"Los libros, como las personas, tienen cuerpo y alma"

Manel Haro. Llafranc (texto y foto ©)

Jorge Molist tiene tan interiorizada la Barcelona de la Edad Media, que cuando pasea por el centro de la ciudad no puede evitar dejar comentarios como "esto no ha cambiado nada desde el siglo XV", como si en lugar de haber nacido en 1951, tuviera más de quinientos años.

Después del éxito de El anillo y La reina oculta (Premio Alfonso X el Sabio), Molist regresa con su novela más ambiciosa, Prométeme que serás libre, que publica Temas de Hoy en castellano y Columna en catalán (Promet-me que seràs lliure). Centrada en la lucha por libertad del joven Joan, la novela propone un viaje desde Llafranc (municipio costero de la provincia de Girona) hasta ciudades italianas como Cerdeña, Sicilia, Nápoles o Roma y pasando, como no podía ser de otro modo, por Barcelona.

La trama arranca cuando en 1484 una galera pirata asalta Llafranc. El pescador Ramón Serra pierde la vida por defender a su familia, aunque antes de morir le pide a su hijo Joan que cumpla con su último deseo: ‹‹Prométeme que serás libre››. A partir de ese momento, Joan emprende un viaje con su hermano pequeño a Barcelona, donde, después de lidiar con los problemas que la ciudad le plantea, logra encontrar un trabajo de aprendiz en la librería de los Corró. Rescatar a su familia, recuperar su amor y convertirse en librero serán sus objetivos prioritarios a pesar de que para alcanzarlos tendrá que vérselas con la Inquisición y la continua inestabilidad que producen las guerras y revueltas en Barcelona.

"Con esta novela quería rendir un homenaje al libro y a los libreros", señaló Molist en la presentación de su nueva aventura, que añadió que "hay un momento en la novela en que el maestro le dice al aprendiz que el libro, como las personas, deben tener cuerpo y alma", idea que impregna Prométeme que serás libre. De hecho, Molist se ha documentado de forma exhaustiva sobre la profesión artesanal de los antiguos libreros que trabajaban en el corazón del Barrio Gótico a finales del siglo XV, la época de tránsito entre la oscuridad de la Edad Media y el intento de renovación del Renacimiento. Con una prometedora primera edición de 80.000 ejemplares en castellano y 20.000 en catalán, la novela aspira a ser uno de los éxitos de esta primavera.

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