domingo, 6 de julio de 2008

Entrevista con Belén Gopegui

Cuántas veces nos habremos quejado de lo mal que lo hacen los políticos, de lo poco que tienen en cuenta realmente a la población. Seguro que las mismas que nos hemos quejado de lo que nos asfixian las pagos, lo agobiante de la peor cara del capitalismo. Además, no dudo de que todos, en algún momento, nos hemos planteado los problemas que estamos causando al medio ambiente.

Lo curioso es que normalmente acabamos pensando que somos conformistas y que los jóvenes de hoy no hacen nada para reivindicar sus derechos. El padre de Blancanieves da un giro a nuestras concepciones y, en muchos casos, otra vuelta de tuerca a aspectos que nos preocupan de nuestro entorno.

Belén Gopegui ha escrito una novela arriesgada, valiente, donde una serie de personajes de diferentes edades toman conciencia de sus vidas y deciden, en mayor o menor medida, aportar su granito de arena individual para crear un espacio colectivo mejor.

Para los que piensan más allá de las evidencias y para los que desearían hacerlo. Para los que andan dormidos y para los que lo aparentan. Para todos, esta entrevista con Belén Gopegui.

Manel Haro. Barcelona

¿Cómo se gesta El padre de Blancanieves, de dónde parte la idea?
Quise escribir una novela que tal vez sirva a quienes en vez de aceptar las cosas como son, intentan transformarlas desde lugares diferentes y con actos diferentes.

¿Tienen los jóvenes cada vez menos iniciativa para luchar contra los problemas que más les afectan?
Los jóvenes que salen en los grandes medios de comunicación, quizá. Pero el mundo sigue más allá de esos medios y hay muchos proyectos y colectivos en marcha aunque apenas se difunda lo que hacen.

¿Considera que El padre de Blancanieves es una novela al uso o quizá deberíamos hablar de otro tipo de género?
Creo que es una novela, creo que lo bueno de las novelas es su capacidad de emplear recursos distintos según lo que cada historia necesite.

Un autor siempre está detrás de sus personajes, de algún modo. En El padre de Blancanieves hay diferentes perfiles, ¿con cuál se siente más identificada? Dicho de otro modo, ¿tiene un alter ego en esta novela?
No; estoy repartida en ellos, como ellos en mí.

Una cosa que llama la atención al lector cuando ve el libro en las tiendas es el título. ¿Por qué eligió El padre de Blancanieves?
Porque es habitual escuchar el cuento y no preguntarse dónde está el padre.

¿Es este libro una pequeña aportación para construir un mundo mejor, una forma de despertar a los lectores?
Es un intento, al menos, de contar una parte de todo lo que nos falta, para que su ausencia se perciba con más nitidez. Brecht decía: “Siento añoranza y me pongo en camino, y mientras marcho, añoro”.

¿Qué resulta más complejo, perfilar cada personaje o estructurar la narración?
Los personajes se perfilan a medida que actúan, y su acción estructura la narración. En todo caso, la acción, cuando no es una mera suma de explosiones y persecuciones, suele ser lo más difícil.

Una frase de la novela: Manuela pretende “incidir en los puntos sensibles del capitalismo”. ¿Estamos asistiendo actualmente a la emergencia de esas debilidades del capitalismo?
El capitalismo, como cuenta muy bien Santiago Alba, no puede saciar su hambre. Ahora se está comiendo los servicios y los recursos públicos, era una zona que había respetado y que garantizaba cierta tranquilidad. Sin ellos, la sociedad será más inestable y el daño evitable y la injusticia visible aumentarán. Por eso Manuela quisiera incidir en ese hambre, para que no acabe con todo.

En la novela cita a Ambroise Bierce: “corporación es un ingenioso engaño para obtener beneficio individual sin responsabilidad individual”. A lo largo de la obra, podemos leer diferentes críticas al papel de las empresas en la sociedad. ¿Qué papel cree que juega el sector empresarial en la sociedad?
No es tanto una cuestión de personas sino de la tasa de beneficio. Una gran corporación no puede renunciar a ella o sucumbe, y eso la obliga a comportamientos muy destructivos, como comprobamos cada día.

De la novela se desprende que los jefes de Estado muestran mucha preocupación por los problemas del mundo, pero ninguno hace lo suficiente para evitar nada. ¿A qué cree que se debe esta ineficacia?
La ineficacia se debe a que el poder real no lo tiene el parlamento. Mi pregunta es por qué los políticos no hablan. Creo que sería muy útil para la sociedad, muy educativo, que cada político diera cuenta de lo que ha querido hacer y de lo que ha podido, y de cómo han sido las negaciones: con qué ha presionado la Iglesia, con qué ha presionado la Banca, etcétera. Que lo cuenten, que no intenten aparentar que hacen lo que quieren. Creo que eso ayudaría a que tuvieran el respaldo real y no sólo electoral, de la población, y entonces aumentaría su margen de maniobra.

¿Era consciente, cuando escribía la novela, de que podían lloverle críticas por la carga ideológica?
Sí. Las críticas no suelen ser porque la novela tenga carga ideológica, sino por el signo de esa ideología, aunque no se presentan de ese modo.

¿Ha recibido críticas en este aspecto?
Sí, algunas. Es normal, el capitalismo se defiende. Yo aprecio esas críticas porque permiten argumentar. Me gustaría verlas aplicadas a novelas de signo contrario, ver críticas donde se elogiara, por ejemplo, lo útiles que resultan algunas historias para reforzar la ideología del mal menor, el fatalismo, etcétera. Surgirían discusiones interesantes

La crítica literaria parece que ha valorado muy positivamente tu obra. ¿Seguirá trabajando en esta línea?
Seguiré, confío, en esta línea de pensamiento. En cuanto a los procedimientos literarios, dependerá de la historia que imagine.

Un último mensaje para concluir...
Gracias por vuestro interés y por el riesgo que conlleva. Dejo aquí un fragmento de un poema de Hugo Padeletti, me lo enseñó Roberto Enríquez en su blog Lector Ileso; me gusta porque cuenta lo que tiene de exterior la vida interior, y así de algún modo el poema dice lo contrario de lo que parece que está diciendo:

“No hay secreto
que no sea interior.
Aún en flor
su encubrimiento prevalece.
¿Qué primavera
dice su invierno?”

1 comentarios:

Viktor Gómez dijo...

Buena entrevista, buena aproximación a ese desbordamiento creativo sobre lo político e íntimo que es el ser de la vida, de esa vida que la literatura reproduce, ya en ficciones o realimos, buscando entender mejor lo real y desenmascarar las tramas de los Sistemas hegemónicos de Poder.

Belen merece mayor atención, quiero decir su arriesgada y desnuda literatura, su poética de la veracidad y la sospecha.

Un cordial saludo,

Víktor