El compositor de tormentas Andrés Pascual Editorial Plaza & Janés 1ª edición, octubre de 2009 Género: Novela 525 páginas ISBN: 978-84-01-33733-8
El joven aprendiz de músico Matthieu, que aspira a formar parte de la orquesta real de Luis XIV de Francia, se ofrece a viajar a la entonces peligrosa isla de Madagascar para conseguir transcribir la música del alma, una melodía que canta una sacerdotisa africana y que es capaz de devolver al alma esa pureza que el ser humano perdió a partir del Pecado Original. Se trata de una novela donde se mezcla intriga, romanticismo y ese género inspiracional que parece que los ganadores y el finalista del Premio de Novela Ciudad de Torrevieja quieren poner de moda.
Cuando cogí el El compositor de tormentas, leí 150 páginas del tirón. Tenía esperanzas puestas en la novela, el arranque es bueno y genera unas emocionantes expectativas. Sin embargo, a partir de ese punto del libro, mi interés desapareció de forma rotunda y definitiva. Lo reconozco, no me van las historias donde se pasa del punto 2 al 4 sin pasar por el 3, donde la trama se sustenta en nexos que escapan a la lógica argumental y donde el desenlace cae por su propio peso.
Al principio, el autor demuestra cierta solvencia a la hora de plantear una trama intrigante, pero esa sensación se desvanece muy rápido cuando uno se da cuenta de que la intriga no es más que una floja adivinanza y que las escenas se vuelven tan inverosímiles, idílicas incluso, que hacen que constantemente uno crea que el escritor abusa de la ingenuidad del lector. Esto provoca, de paso, que los personajes no sean creíbles.
En la presentación en Barcelona, Pascual remarcó su interés en narrar una historia romántica. Tanto es así, que ha hecho que las situaciones de ternura entre los personajes sean insostenibles, forzadas y tan excesivamente complacientes que roza la novela de folletín. La prosa, además, es bastante edulcorada y, en ocasiones, cursi (de esas donde se cuelan mariposas en las escenas de jardín). Qué le vamos a hacer, no todo el mundo tiene los mismos gustos que el jurado del Premio de Novela Ciudad de Torrevieja.
Hoy me preguntaba: ¿qué marca realmente el inicio de la Navidad? Unos toman como referencia las luces de la fachada de El Corte Inglés (qué raro que no las hayan colgado ya), otros los anuncios de los turrones en los medios, hay quienes se fijan en la publicidad de juguetes en televisión (siempre en horario infantil, que los niños son quienes luego tienen que escribir la larga carta a los Reyes Magos). Si hiciéramos caso a esto último, podríamos decir que ya estamos en Navidad. En cuanto a los villancicos, lo cierto es que hace un par de semanas ya escuché a un vagabundo cantar uno (me pregunto quién fue el indeseable que le dijo al pobre hombre que ya estábamos en esas fechas).
El calvo de la lotería que soplaba números en la palma de la mano dejó hace tiempo de darnos el toque para que empezáramos a tentar a la suerte con el sorteo gordo (en repercusión mediática, no en dinero). Las carteleras de cine ya anuncian los inminentes estrenos de las típicas películas navideñas (al caer está la adaptación en dibujos de Cuento de navidad de Dickens) e imagino que este año no fallará en Antena 3 el eterno Arnold Schwarzenegger buscando el regalo imposible a su hijo ficticio (Schwarzenegger, un icono de la navidad y ejemplo para los niños de hasta dónde puede llegar un padre por satisfacer la ilusión de su hijo y que, en sus ratos libres, firma sentencias de muerte en California).
Por mi parte, siempre tomo como referencia la avalancha en las tiendas de los packs de las series (este año arrasa Perdidos, fijo) y la llegada de los poco útiles libros en gran formato (la salvación para quien quiere regalar algo grande, caro y vistoso pero no sabe el qué).
Podría hablar del anuncio de Freixenet, por supuesto, pero este año, por primera vez en la historia de la marca, van a repetir spot: de nuevo, veremos al equipo español de natación sincronizada de dorado.
Pero lo que sin duda va a marcar el arranque de la Navidad van a ser los reportajes en televisión de cómo van a afrontar las familias con poco dinero las compras de navidad, cómo los parados van a poder hacer llegar la carta de sus hijos a los Reyes Magos y cómo el precio de las angulas va a ser este año más prohibitivo que nunca (¡qué manía con sacar cada Navidad el maldito precio de las angulas!, pero ¿quién las compra?).
No se despiste, es cuestión de tiempo, pero todo llegará: tic, tac, tic, tac, tic, tac, ding, dong, ding, dong, ding, dong, ¡coño, las uvas!
En Llegir en cas d'incendi nos hemos propuesto destacar lo mejor del 2009.
Escribe a llegirencasdincendi@gmail.com y dinos cuáles crees que han sido los mejores libros publicados este año, según estas categorías:
1. Mejor novela original en catalán 2. Mejor novela original en castellano 3. Mejor novela traducida 4. Mejor poemario 5. Mejor obra de no ficción (ensayo, divulgación...) 6. Apartado especial: Mejor novela negra 7. Escritor revelación del 2009 8. Escritora revelación del 2009
Podéis votar en una categoría, en las ocho o en las que queráis. Tenéis de tiempo lo que queda de 2009. Al término del año, anunciaremos cuáles son, según vuestras valoraciones, los mejores del 2009. Para compensar vuestro esfuerzo, haremos un sorteo y alguno/a de vosotros/as se llevará un lote de libros gratis a casa. ¡Animaos!
Como este año no he podido disfrutar del calor del verano -cuestiones laborales-, resulta que pillo el frío con más ganas. Cuando las temperaturas hacen bajar el mercurio de los termómetros, siempre me gusta pensar en lo feliz que sería si estuviera de viaje -a veces, incluso viviendo- en los países de la Europa central. Me resulta profundamente atractivo estar paseando bajo un intenso frío, siempre pensando en entrar a una cafetería para coger calor, y visitando los atractivos de cada ciudad. Me gusta abrigarme al máximo (bufanda, guantes, abrigo...) y salir a la calle con una guía de viajes en la mano (si nieva, mejor). Me es tan apetecible salir al cortante frío como luego llegar al hotel para quitarme los varios quilos de ropa que me he puesto encima y comentar con mis amigos lo que ha dado del sí el día.
Plaza de Poznan / M. Haro
Por esa razón, todos los años, al llegar el frío, me voy unos días por aquellas zonas. El año pasado tocaron Eslovaquia, República Checa y Polonia. Este año voy a repetir con Polonia (un país que visito a menudo). Las plazas de las ciudades polacas son enormes, abrazadas por una arquitectura magestuosa, estéticamente irresistible. La mejor, por supuesto, la de Cracovia (la más grande de Europa). Sin embargo, las de Poznan o Wroclaw son igualmente entrañables (no es un adjetivo casual). Y, créanme, si tienen la suerte de visitar alguna de estas plazas en plena feria de Navidad (con niños cantando, paradas de comida típica, puestos de regalos...), entonces uno, directamente, cae rendido.
Carlo Vivari, desde un restaurante / M. Haro
Mientras estoy en Barcelona, pienso en Salzburgo, Innsbruck, Praga, Olomouc, Cracovia, Trencin... Lo hago con nostalgia (qué suerte los que pueden aprovecharse del encanto del frío). Mientras llega la fecha de coger el avión, me conformo con las olas de frío atlántico que llegan de vez en cuando a España. Entonces, sólo pienso en llegar a casa, encerrarme en la habitación y pasarme toda la noche leyendo o viendo películas mientras oigo el viento agitar el ramaje de los árboles. Es mi particular viaje de consuelo.
“Los tres libros que he escrito han partido de los textos de mi blog. La novedad es que esta vez, con El pibe que arruinaba las fotos, he preferido unirlos en una novela en vez de en un libro de relatos. Hace unos siete meses buscaba un correo viejo en mi mail y me aparecieron chats que yo había compartido con mi padre. No tenía ni idea de que estas conversaciones se almacenaban y al verlas, empecé a releerlas. Hablábamos todas las noches, sobre todo de fútbol, pero otra cosa de las que hablábamos era de los cuentos de mi blog donde él aparecía como personaje. A él le encantaba aparecer. Entonces, volví a leer esos textos y me di cuenta que tenían un orden que podían desembocar en una novela. Ahí surgió la idea”.
Así responde el argentino Hernán Casciari a la pregunta de cómo le surgió la idea de crear una novela uniendo los textos de su blog, Orsai.es. Casciari es un tipo con las ideas claras que prefiere tener lectores antes que vender libros, por esa razón ofrece también la posibilidad de descargarse sus obras a través de internet. El pibe que arruinaba las fotos (Plaza & Janés) es su tercer libro, pero el primero en forma de novela.
Manel Haro. Barcelona
¿Le ha resultado más difícil unir los textos en una novela en vez de en un libro de relatos?
Mi padre ya murió y eso hizo que tuviese que cambiar los tiempos verbales: es por era. No fue traumático, pero se me empezaron a caer algunas fichas al no tener padre. La novela nace desde ese lugar, cuando la leí, me pareció que estaba bien haberlo hecho para mí. Fue acabar una historia con mi padre, quien siempre me resultó muy gratificante. Tuvo su parte de terapia.
En la novela, su padre muere porque lo atropella el taxi que le lleva a usted…
Sí, esa es una de las partes ficticias. Mi padre murió jugando al tenis. El texto en cuestión lo escribí cuatro meses antes de la muerte de mi padre. Empezaba con la frase “cuando vivís a 12.000 quilómetros, tarde o temprano va a sonar un teléfono inoportuno”. Sabes que es así. Cuatro meses después sonó ese teléfono. Es decir, la forma en que muere mi padre es ficción, pero lo demás es real.
Es dramático…
Con mi anterior libro fui a presentarlo a Argentina. Estaba llenísimo, pero faltaba mi padre. No pude disfrutarlo. Por eso, la novela me ayuda a cerrar la historia.
No extraña entonces que en este libro haya menos humor que en el anterior…
Las soluciones humorísticas sí son diferentes. En España, perdiste, el personaje era alguien prepotente con problemas de adaptación. Aquí hablo de otra cosa. Pero también hay muchas similitudes con la anterior obra, algunos personajes repiten.
¿Tiene más éxito en Argentina que en España?
Parecido. Lo que ocurre en España es que quienes me conocen creen que soy crítico de televisión, lo cual provoca mucha risa en Argentina. Aquí me emparentan también con la relación tecnológica, pero en cuanto a venta de libros es muy similar. El blog que escribo es seguido también en ambos lados.
¿Cuántos lectores siguen su blog?
Eso es relativo, porque si entras en Google a buscar algo y te confundes, puedes llegar a un blog. Lo importante es el promedio de tiempo en que un lector se queda en un blog. La media son 45 segundos y en Orsai son 8 minutos y 50 segundos. Eso es muchísimo, es el número que me interesa. Estoy contento con ese tiempo. Luego sabes que entra muchísima gente, pero en el fondo no sabes para qué es. Pero el tiempo sí es importante, porque 8 minutos y 50 segundos son la lectura de dos textos enteros.
Sus libros pueden comprarse o descargarse desde su blog. ¿Le consta cuánta gente se los descarga?
El primer día de El pibe que arruinaba las fotos fueron 6.000. Está bien porque permite a lectores de países de Latinoamérica donde no se vende el libro que puedan leerlo.
¿A sus editores no les da un pasmo?
No (ríe). Yo siempre confío en que el lector lea las primeras páginas desde el ordenador y luego el dolor de espalda o de ojos le haga comprarlo. Pero si ha sido capaz de seguir leyendo a pesar de los dolores, pues también está bien. Pero además, tengo lectores en Cuba y otros países donde comprar el libro y pagar los transportes desde el extranjero es casi un sueldo. Y me parece injusto darles la espalda de esa manera.
Lo tiene todo estudiado…
Además pienso en el marketing. Porque da pie a que una persona que lo ha leído en el ordenador pueda regalarlo a otra que no es asidua a los blogs. En Argentina y en España, por ejemplo, es normal comprar dos libros, uno para quien lo compra y otro para regalar.
¿En España también?
Sí, claro. De todos modos, yo sigo confiando en el dolor de espalda (ríe).
¿Pero cómo consiguió convencer a sus editores de que le dejaran colgar sus libros en internet de forma gratuita?
Les hablé del marketing y, aunque me costó al principio, funcionó. Los derechos digitales son míos, no de la editorial, y con eso puedo hacer lo que quiera. Ahora el problema no es tanto con la editorial, sino con mi agente. Ahora llega los e-book y eso genera diferencia de opiniones.
¿Cómo ve la llegada del e-book?
Lo estoy estudiando para que el e-book sea más flexible que el simple PDF. Estoy estudiando enlaces, hipertextos y me emociona. Pero los intermediarios no se entusiasman como yo o los lectores. Que el libro se convierta en un intangible, como ocurrió con la música, no es algo que les haga estar tranquilos precisamente. Pero yo estoy entusiasmado con los posibles recursos técnicos y estéticos y espero que cuando mi libro esté en un aparato sea precioso y ofrezca muchas posibilidades.
Apuesta fuerte por lo digital…
Sí, mi próximo libro de relatos será mejor en e-book que en papel.
¿Eso reducirá las ventas del libro en papel?
No creo que nadie regale a un amigo un libro en versión electrónica, siempre lo hará en papel. Un libro tiene un olor, un peso, un significado. Es un objeto trascendente, por lo tanto está a salvo. Pero las ventas no me preocupan, eso es asunto de las editoriales. A mí me importa que la mayoría de gente lea lo que escribo. Me encanta que se conmuevan y se rían.
¡Lo tiene claro!
Yo descargo música. Sería hipócrita entonces si me quejara como creador de que las ventas bajasen por las descargas. Lo que me interesa es que la gente acceda a mis textos.
¿Cree que los lectores que ven su libro en tiendas luego se vuelven fieles a su blog y, a la vez, eso le asegura una cuota de lectores que volverán a comprar los libros sucesivos?
No me cabe la menor duda. La multiplataforma funciona. En Argentina se ha estrenado la obra de teatro de mi primer libro, Más respeto, que soy tu madre, que está siendo un éxito y eso ha hecho que mucho público buscase mi blog. Algunos espectadores luego me escriben para comentarme qué les ha parecido la obra y ya se quedan en mi página.
¿Qué ocurrirá cuando el director Juan José Campanella dirija la versión cinematográfica de esta obra?
Las cosas están saliendo bien (suspira). Campanella tiene mucha convocatoria, él es muy bueno, está generando grandes críticas con su última película, El secreto de sus ojos. Las cosas salen bien de casualidad desde que en 2003 empecé a escribir un pequeño blog. En Francia también se va a hacer la obra de teatro y en abril llegará a España. Pero también en México, Portugal, Brasil…
¿Cuántos espectadores han pasado por Argentina?
Más de 200.000 espectadores. Allí hay mucha costumbre de teatro. Es normal ver colas a las seis de la mañana para conseguir una entrada. Eso no pasará en España.
En el libro La cámara lúcida Roland Barthes hace la siguiente afirmación: "La Fotografía repite mecánicamente lo que nunca más podrá repetirse existencialmente".
Esta fotografía fue tomada por Walter Astrada en Kenya (durante los días posteriores a las elecciones presidenciales de 2007). Ese instante no volverá a repetirse y la cámara de Astrada congeló la imagen para que la posteridad tenga una prueba de que aquello realmente existió. Puede que en el futuro se produzcan situaciones parecidas, pero jamás ese momento concreto: un civil echado en la tierra mientras un policía le inmoviliza el cuello con el pie. Se trata del segundo premio FotoPres'09, cuyas fotografías se exponen en CaixaForum Barcelona hasta el 21 de febrero.
El ganador del prestigioso certamen fue Emilio Morenatti por sus fotografías sobre la violencia de género en Pakistán (hombres que rociaban la cara de sus mujeres o hijas con ácido). La exposición reúne las imágenes de nueve fotoperiodistas de trayectoria internacional que captan con sus cámaras algunas de las situaciones más duras que se viven en diferentes zonas del planeta, como Kenya, Líbano, Venezuela o Pakistán.
CaixaForum reúne, como cada año, las fotografías destacadas en el certamen FotoPres y que supone, sin lugar a dudas, un toque de atención, una toma de conciencia, para que los espectadores vean cómo se vive más allá de nuestras fronteras. Si en los informativos estamos hartos de ver vídeos de conflictos internacionales hasta el punto de sentirnos inmunes a su impacto trágico, la fuerza de la fotografía (un momento único, congelado, que permite al público mirar cara a cara a las víctimas de las injusticias, ponerles nombres e incluso establecer un diálogo moral con ellas) hace que perdamos esa inmunidad. Se trata de una exposición de enorme dureza, pero necesaria para no olvidar en qué mundo vivimos.
"Todos esos jóvenes fotógrafos que se agitan por el mundo consagrándose a la captura de la actualidad no saben que son agentes de la Muerte", Roland Barthes (La cámara lúcida).
Este blog nace con la idea de exponer unas ideas sobre literatura, cine, política, sociedad... Todo aquello que nos rodea. Ulises dejó Itaca y emprendió un viaje a Troya con la esperanza de regresar pronto. Pero aquel viaje, odisea, se hizo largo y duro. Cuando regresó a Itaca, le quedó, como decía Kavafis, todo aquello que había vivido en el camino. Eso es lo que nos queda siempre, lo que hemos aprendido, vivido, visto, leído, sufrido, lo que nos ha indignado y lo que nos ha conmovido... ¡Bienvenidos al blog de las odiseas!
Licenciado en Filología Hispánica en la Universidad de Barcelona. // Licenciado en Periodismo en la Universidad Ramón Llull. // Periodista el programa de radio Llegir en cas d'incendi (Ràdio Cornellà, 104.6 FM)