lunes 23 de noviembre de 2009

'En el café de la juventud perdida', Patrick Modiano

En el café de la juventud perdida
Patrick Modiano
Traductora: María Teresa Gallego Urrutia
Editorial Anagrama
1ª edición, septiembre de 2008
Género: Novela
131 páginas
ISBN: 978-84-339-7486-0

Si cada país tiene cuatro o cinco gigantes de la literatura, Patrick Modiano es uno de los abanderados de Francia. Es un autor respetadísimo y bendecido con los mejores premios literarios de nuestro país vecino. La crítica en España no lo duda, aplaude cada novela que nos llega traducida. Entonces me pregunto, ¿qué me ocurrirá a mí para que cada una de ellas me resulte más soporífera que la anterior?

No discuto que escriba con solvencia ni que tenga una prosa de elegancia indiscutible, pero las historias, excelentemente planteadas, tienden a llevarme al aburrimiento más absoluto. En el caso de En el café de la juventud perdida, tenemos un café bohemio del París de los años 60 lleno de artistas (aunque en la contraportada ponga "poetas malditos, futuros situacionistas y estudiantes fascinados por la bohemia parisina", es todo exageración, los personajes no dan para tanto). Una chica en principio anónima, Louki, llega al local y poco a poco se va acomodando al resto de parroquianos, sin que acabe de integrarse del todo. En torno a ella empieza a crearse una atmósfera de misterio, que lleva a tres personajes a querer indagar sobre su vida.

El planteamiento tiene gancho: una mujer misteriosa, la bohemia parisina de los años 60, esos cafés en blanco y negro... Pero todo eso, al final, queda unido bajo una historia eterna (a pesar de que la novela tiene sólo 131 páginas), llena de buenas intenciones pero sin demasiado brillo. A veces basta con el estilo narrativo para salvar una novela, pero en este caso no ha sido suficiente para que la historia me haya resultado mínimamente digerible. Y que me perdonen sus incontables seguidores, pero yo con Modiano definitivamente no puedo.

viernes 20 de noviembre de 2009

¿Y si se quemara Ikea?

El otro día tuve la amarga experiencia de ir a comprar una estantería a Ikea para un amigo. Todo el mundo conoce el mecanismo de la multinacional sueca para que no nos perdamos ningún detalle de lo que venden: da igual que quieras comprar una lámpara, no puedes ir directamente a ella y tienes que ver las tazas, los sofás, las cocinas, los accesorios de oficina, las plantas... Un pasillito te dice por dónde tienes que ir y te obliga a recorrer la tienda de principio a fin. Y son hábiles, porque resulta que el pasillo es lo suficientemente estrecho como para que no quepan más de dos personas una al lado de la otra. De ese modo, cuando tienes el típico matrimonio delante que echa la tarde tranquilamente en Ikea, no hay forma de que los adelantes y te evites la lentitud y el sopor de ver sofás y cucharas (sobre todo si vas con un carrito).

Además, para que la tarde sea completa, te ponen el restaurante a mitad de camino para que descanses, cojas aire y sigas gastando. Es más: lo que uno merienda es tan barato, que tras llenar el estómago, es fácil pensar en lo asequible que es Ikea y en su estupenda filosofía de precios. Así que a comprar más (sobre todo esas velas de colores que huelen a frambuesa y vainilla, pero que nunca encendemos).

Si intentas apartarte del pasillo marcado, indudablemente te pierdes y acababas volviendo al principio. Hagas lo que hagas, vas a ver las cucharas, las tazas, los sofás... Lo único que puedes hacer es seguir el camino para verlo sólo una vez. Pero yo me pregunto: si de repente hubiese un incendio en Ikea, ¿cómo escaparíamos de ahí? Tendríamos que ir gritando eso de "¡fuego, fuego, ay qué cucharas tan majas por 1 euro, fuegooooooooo!". Y te estarías asfixiando por el humo, pero no te perderías el maldito sofá, las tazas ya ennegredecidas (pero muy baratas)...

Y no hablo por hablar: estuve más de media hora para llegar a la estantería, de la que ya sabía la referencia y de la que conocía su ubicación exacta para recogerla antes de pagar. Quedé muy bien con mi amigo, pero acabé estresado y con un paquete de velas que no sé dónde diablos meter.

jueves 19 de noviembre de 2009

'Julie y Julia', Nora Ephron

La última película en cartelera con Meryl Streep en el reparto es Julie y Julia (2009), de Nora Ephron. Basada en hechos reales, la película cuenta la historia de Julie Powell (Amy Adams), una joven que abre un blog para explicar su experiencia a la hora de cocinar las recetas del libro de gastronomía francesa de Julia Child (Streep). Se establece así una doble narración paralela: por un lado la gestación de ese libro en los años 50 y, por otro, la aventura bloguera de Powell en 2002. En este enlace, podéis visitar el blog: http://blogs.salon.com/0001399

Echando un vistazo a las críticas, veo que han sido bastante demoledoras: larga, superficial, basada en un ideario rancio, carente de calidad... Tras ver la película, sí he notado que los sentimientos de los personajes femeninos son bastante superficiales y, en consecuencia, poco creíbles. También es cierto que 120 minutos para una historia como ésta, donde el relato es completamente lineal, es excesivo: 90 hubiesen sido suficientes. Sin embargo, Julie y Julia guarda una particular esencia que provoca una agradable calidez, quizá sea porque la cocina tiene gancho o porque pocas películas se hunden del todo si Meryl Streep lleva el timón del barco.

Julie y Julia no es una película que guarde ninguna complejidad, se trata de un guión sencillo y lleno de tópicos con una pareja de actrices que mantienen el listón alto en todo momento. Tanto es así que la estructura me recuerda demasiado a El diablo viste de Prada: en ambas películas el papel de mujer de referencia (cocinera en una y periodista en otra) es interpretado por Meryl Streep; Stanley Tucci es pareja artística de Streep en los dos filmes (en uno hace de su marido y en el otro es compañero de trabajo); en ambos, la chica que aspira a algo es más bien sencilla e ingenua y debido a su compromiso con su ambición, es capaz de poner en riesgo su relación idílica con su novio. Y, claro, si la fórmula funciona, por qué no copiarla...

En definitiva, un filme para pasar un rato entretenido y salir del cine sin demasiadas conclusiones.

lunes 16 de noviembre de 2009

Empieza el juicio contra el presunto asesino del alcalde de Fago

Hoy empieza el juicio contra Santiago Mainar, presunto asesino del alcalde de Fago Miguel Grima. Hace unos meses leí el libro que Jesús Duva escribió sobre la investigación que llevó a cabo en el pequeño pueblo de Huesca. Dado que imagino que hoy mucha gente buscará referencias sobre el tema, dejo parte de mi reseña:


El 12 de enero de 2007, el alcalde del pequeño municipio de Fago, Miguel Grima, fue asesinado en una emboscada en la carretera, cuando regresaba a su casa tras una reunión en Jaca. Rápidamente los medios de comunicación se hicieron eco de la noticia y fueron a Fago para informar de lo sucedido. En los sucesivos días nos enterábamos de que este pequeño pueblo de menos de treinta habitantes era un polvorín a punto de estallar. Algunos vecinos de Fago odiaban al alcalde, porque lo consideraban un cacique y un tirano; otros, en cambio, le apoyaban y decían que estaba llevando a cabo un brillante mandato.

Uno de los habitantes de Fago que más habló con la prensa fue Santiago Mainar, declarado enemigo de Miguel Grima y opositor a la alcaldía por el PSOE. Mainar aseguraba desconocer el autor o los autores del asesinado, pero no le extrañaba lo sucedido porque Grima era –según él- un dictador. Unas semanas después, Santiago Mainar era detenido como presunto autor de la muerte de Miguel Grima. En un principio describió a la Guardia Civil, con todo lujo de detalles, cómo acometió el asesinato. Pero ante la juez se retractó y aseguró haberse inventado lo de su culpabilidad.

Para leer más, clicka aquí.

sábado 14 de noviembre de 2009

'2012', Roland Emmerich

Ayer llegó a las pantallas españolas 2012, la nueva superproducción apocalítpica de Hollywood. Como siempre pasa cuando se aproxima la fecha prevista del fin del mundo por alguna religión o civilización antigua, la industria cinematográfica americana se pone las pilas para crear una película y sacar tajada.

Y ya sabemos cómo se las gasta Hollywood: una millonada para mostrar los efectos especiales más espectaculares. Si hay que hacer pasar un avión por la cabeza de una aguja, Hollywood lo hace; si un coche tiene que atravesar un edificio de decenas de plantas que se está derrumbando, Hollywood lo hace; si hay que pasar por alto las leyes de la física, Hollywood lo hace. Así son estas películas: muchos efectos, muchos topicazos de corta y pega, pero poco realismo y originalidad. Y mejor no entrar en cuestiones geológicas que hacen que la película sea todavía más inverosímil.

El héroe americano en esta ocasión es el personaje que interpreta John Cusack, un estadounidense normal, divorciado, que intenta pasar más tiempo con sus hijos, sin un trabajo demasiado estable, pero capaz de mover tierra, mar y aire (no sólo lo digo en sentido figurado) para salvar a su familia. Ni me creí su papel ni el del resto del reparto.

Además, 2012 ofrece en cine al primer presidente negro de los Estados Unidos: Danny Glover es el trasunto de Barack Obama. Y, claro, ya saben que a Hollywood le da igual si el presidente es demócrata, republicano, blanco o negro. El presidente de la Gran Nación siempre, siempre, siempre, tiene que ser un gran patriota capaz de cualquier cosa por el bien de sus ciudadanos. ¡Dios bendiga a América!

Como entretenimiento, 2012 tiene su gracia (los efectos, ya saben). Eso sí, queda lejos de una gran película y se queda en una simple reinvención futurista del Diluvio Universal con mucho presupuesto pero poca lógica.



viernes 13 de noviembre de 2009

Descarga del programa de 'Llegir en cas d'incendi' de ayer

Ya podéis volver a escuchar el programa de ayer de Llegir en cas d'incendi en el que hablamos de la llegada del e-book. Contamos con la participación del editor de Meteora Jordi Fernando, que ha digitalizado parte de su catálogo, y la escritora Empar Fernández, cuya novela, Hijos de la derrota, es una de las que se podrán comprar en formato e-book. También hablamos del 50 aniversario de Astérix y Obélix.



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