sábado, 2 de mayo de 2009

Entrevista con Mario Escobar

Mario Escobar es un escritor trabajador, de los de jornada completa. No es raro encontrar varias novelas suyas en un año. Se le nota una persona imaginativa y que vive plenamente con la literatura. Además se le ve agradecido y humilde, de esos autores con los que es fácil intercambiar opiniones sobre su novela.

Mario Escobar responde con la confianza que le da el éxito de ventas de Conspiración Maine, El Mesías ario y, ahora, El secreto de los Assassini. Este año, además de esta última novela, donde recupera a sus protagonistas detectives (Alicia, Lincoln y Hércules), ha publicado Sol rojo sobre Hiroshima, una novela “más intimista”.

Manel Haro. Barcelona

Mario, dos novelas en un año (El secreto de los Assassini y Sol rojo sobre Hiroshima). ¿Cómo se consigue ser tan productivo?
Trabajo, trabajo y trabajo. Una familia que me apoya, grandes dosis de imaginación y capacidad de sacrificio, amor por los libros. Después está la coincidencia editorial. Los Assassini los escribí en el 2008 y Sol rojo en el 2007.

En El secreto de los Assassini recupera a Hércules, Alicia y Lincoln. En Sol rojo sobre Hiroshima, en cambio, se vas por otros cauces. ¿Con qué novela se ha sentido más cómodo?
Con las dos. Aunque Assassini es mucho más fácil de escribir, ya que conozco muy bien a los personajes y la historia es más de aventuras. Un largo viaje, acción, temas interesantes. Sol rojo es una novela más intimista, una duda moral entre el deber y la moral.

Vayamos a El secreto de los Assassini, la novela que nos ocupa esta entrevista. ¿Cómo surge la idea de esta nueva aventura?
En el verano del 2006 diseñé dos historias más de Hércules y Lincoln. Conspiración Maine había recibido una buena acogida y quería seguir con los personajes. En aquel verano desarrollé los argumentos de El Mesías Ario y El secreto de los Assassini. El secreto quería que fuera una novela más oriental, con el viejo sabor de las películas de los años treinta y cuarenta.

¿Por qué ha decidido incluir elementos fantásticos?
Era una apuesta arriesgada, aunque creo que no me he excedido. La parte fantástica engrasa a la parte real. Pero la apuesta más arriesgada era escribir un libro de suspense más que de intriga, en Assassini el suspense es más importante que el misterio.

¿No cree que da un cambio radical con esta novela respecto a las anteriores protagonizadas por Hércules y compañía?
El cambio se nota, pero no creo que sea radical. Egipto, Atenas, Estambul o Armenia son sitios mágicos, de esta forma me salía del ambiente espeso de una Europa en guerra. Aunque en las dos próximas entregas el realismo y la intriga volverán a tomar protagonismo. La cuarta parte está en marcha y espero que salga para octubre de este año.

¿Cree que sus lectores aceptarán bien estos elementos fantásticos?
Por ahora la acogida de la novela ha sido muy buena. Conan Doyle hizo lo mismo con algunas de sus novelas de Sherlock Holmes. El juego está en poner a los personajes al límite y observar cómo responden. Lo fantástico es un elemento más.

El escenario es África. Con cada novela, se va a un lugar del planeta totalmente distinto. Desde luego, nadie puede acusarle de que se repita... ¿Se le ocurren primero los escenarios o las historias?
Surgen a la par. Pienso en la historia y en el escenario donde pueden desarrollarse, muchas veces suprimo algunos para que las novelas no se hagan muy largas. En Assassini, en la primera versión había varios capítulos en Creta, pero suprimí este escenario.

Para que nadie se confunda, los Assassini existieron en realidad, ¿no es cierto?
Los Assassini son una secta real que atemorizó al mundo cristiano y musulmán desde el siglo XI hasta el XIII. La llegada de los mogoles terminó con su poder, pero sobrevivieron como grupo hasta el siglo XX.

Y también es cierto que los romanos fueron al corazón de África, no sólo al norte… Sí, de la expedición hablan algunos escritores clásicos. Sobre todo Séneca y Plinio. Lo que nunca se aclaró fue en que consistía la misión y porque estuvo compuesta por pretorianos.

En diversas ocasiones en su obra recurre al personaje de Churchill. ¿Le cae bien este hombre?
La verdad es que la primera mitad del siglo XX no se entiende sin este personaje. Churchill fue corresponsal de prensa en la Guerra de Cuba, primer lord del Almirantazgo en la Batalla de Gallipoli y, regresó a Londres en el tiempo en el que estoy escribiendo mi nueva novela. Cosas del destino.

Veo en la novela un cuidado máximo a la hora de hablar del Islam. ¿Es algo que ha tenido muy en cuenta cuando escribía la novela?
No me gusta satanizar a nadie. Los grupos radicales siempre han existido, pero los musulmanes en general son gente pacífica y hospitalaria. El genocidio armenio lo produjeron burócratas secularizados, el extermino nazi, funcionarios del estado. El peligro está en el hombre. La novela refleja que el mal se retroalimenta con más mal, por eso el sacrificio por amor es lo único que puede salvarnos de él.

Mario, ¿larga vida a Hércules, Lincoln y Alicia?
Por ahora hasta el 2010, por lo menos Lincoln y Hércules. Se resisten a abandonarme, la verdad es que les debo mucho. Ellos me ayudaron a publicar mi primera novela, han conseguido que mis libros lleguen a otros países e idiomas.

¿Por dónde nos llevará su próxima novela?
Ahora sale un libro policiaco, pero el lector tendrá que buscarme, lo publico con seudónimo. Para octubre la cuarta parte de Hércules y Lincoln, pero ya hay nuevos proyectos en el tintero.