domingo 31 de enero de 2010

Cuando el diablo se aburre, con el rabo mata moscas

Estos días estamos asistiendo en Cataluña a una agria polémica (otra más) en torno a la lengua catalana. Se trata de la nueva Ley del Cine que promueve la Generalitat y que obligará a doblar o subtitular al catalán una parte importante de las películas que se proyecten en cines. Actualmente, parece ser que, de los films doblados, un 97% son en castellano y un 3% en catalán. Con esta norma, la oferta de películas en catalán crecería y, por tanto, los catalanohablantes tendrían más donde escoger. Sin embargo, algunas salas de cine mañana estarán en huelga porque creen que, de seguir adelante con esta ley, habrá una estampida del público, provocando un descenso de los 20 millones de espectadores a tan sólo 4 millones.

La primera pregunta que me hago es por qué España sigue siendo de los pocos países de Europa que continúa doblando las películas extranjeras en vez de pasarlas en versión original. ¿Cómo un espectador puede juzgar si Javier Bardem mereció el Oscar a Mejor Actor tras haber visto No es país para viejos en catellano? ¿Cómo podemos asegurar que fue justo el Oscar a Sean Penn por su actuación en Mi nombre es Harvey Milk, si hemos visto la película en castellano? ¿Por como gesticulan? Porque, obviamente, para valorar la actuación de un actor en una película extranjera tanto daría seguir el film sin volumen que verla doblada. Quien habla, a fin de cuentas, no son los actores, sino especialistas de doblaje (sea en catalán o en castellano).

Esto siempre me recuerda una anécdota: cuando de vez en cuando en televisión se hacen reportajes sobre el doblaje en cine, siempre aparecen los que doblan las películas pornográficas y, mientras en segundo plano ves en una pantalla a una chica de poco más de 20 años, explosiva, en plena acción, en primer plano ves a una mujer que supera los cincuenta besándose la mano y diciéndo al aire "sí, sigue así, qué grande la tienes". Entonces le responde un hombre con barba y prominente barriga con las gafas semicaídas "¡sí, así, toma!". Pues lo del cine es un poco más de lo mismo. Si Penélope Cruz habla en inglés en Nine, qué mejor que ver cómo se defiende en inglés para decidir qué tal se le da Hollywood.

Así que ponerse a discutir ahora si es positivo o negativo que las películas se pasen en catalán es como discutir si para suicidarse es mejor tirarse desde un séptimo piso o desde un octavo: al final, el efecto será prácticamente el mismo.

En cualquier caso, puestos a doblar, no veo mal que haya más oferta en catalán, siempre y cuando se haya hecho algún estudio de mercado que justifique esta nueva ley (aquí parece que radica la polémica). En resumen, que esto es como el dicho ése que sueltan en mi pueblo: "esto es como el que tiene tos y se rasca los cojones".

viernes 29 de enero de 2010

Descàrrega del programa de 'Llegir en cas d'incendi' del 28 de gener

Ja podeu tornar a escoltar el programa d'ahir, dijous, de Llegir en cas d'incendi, on vam entrevistar l'autor Álvaro Colomer, per Los bosques de Upsala (Alfaguara), una novel·la sobre l'amor i el suicidi i, sobretot, sobre la lluita d'un home per mantenir amb vida la seva dona. També vam parlar de la mort de J.D. Salinger i altres temes. Que us ho passeu bé!




jueves 28 de enero de 2010

Muere J.D. Salinger, autor de 'El guardián entre el centeno'


El escritor estadounidense J.D. Salinger, conocido por su novela El guardián entre el centeno, ha fallecido hoy a la edad de 91 años. El autor, que hace un año aproximadamente volvió a los medios de comunicación por demandar a Iam Hamilton, que planeaba publicar la biografía de Salinger incluyendo su correspondencia personal. La biografia, J. D. Salinger: A writing life, se vio finalmente publicada sin esas cartas. No obstante, lo que más repercusión tuvo no fue tanto la denuncia, sino el hermetismo con que Salinger llevaba su vida. Harto de la fama que le había reportado El guardián entre el centeno, prefirió dejar de publicar y apartarse de toda visibilidad mediática.

Esta novela, que ha marcado a jóvenes y adultos durante varias generaciones, trata de la vida de Holden Caulfield, un adolescente que pierde la inocencia de su juventud y decide rebelarse contra el mundo de los adultos.

En 2001, la editorial Edhasa publicó una serie de cuentos de Salinger bajo el título Nueve cuentos. En septiembre del año pasado, la editorial Empúries hizo una edición especial en catalán de esta misma obra con traducción de Quim Monzó. Hoy pues, fallece un escritor atípico y nace un mito y un clásico de la literatura universal.

Descarga del programa de 'Llegir en cas d'incendi' del 21 de enero

Ya os podéis descargar el programa del jueves pasado de Llegir en cas d'incendi, donde entrevistamos a Francesc Miralles por La última respuesta, Ojalá estuvieras aquí y amor en minúscula. También analizamos en profundidad Nocturna, la novela de vampiros de Guillermo del Toro y Chuck Hogan.


Escúchalo abajo o descárgatelo aquí

martes 26 de enero de 2010

Y la Seguridad Social hará 'crack' en 2022

El cuento de nunca acabar. Acabo de seguir con muchísimo interés una entrevista que el periodista Xavier Bosch ha hecho al economista Xavier Sala i Martín en el programa de TV3 Àgora. Según Sala i Martín, en 2022 la Seguridad Social entrará en déficit. Hace unos días dijo lo mismo el ex Ministro de Economía Rodrigo Rato. En realidad es un estudio de un grupo de expertos, entre los que se encontraban Rato y Sala i Martín, que la semana pasada anunciaron sus conclusiones.

Los fundamentos son los siguentes: aquella generación del babyboom (España tuvo más hijos que nunca durante la década de los 50 y 60) llegará a edad de jubilación en 2022 aproximadamente. El problema surge porque tras aquel babyboom hubo un descenso considerable en la natalidad. Si tenemos en cuenta el aumento de jubilados y el descenso de cotizantes, resulta que los números no salen (o no saldrán en 2022).

¿Qué consecuencias puede tener esto? Lo que parece previsible es lo que el PP lleva pidiendo hace tiempo: el aumento de la edad de jubilación de 65 a 70 años. Otra opción es el aumento de los impuestos, algo que teniendo en cuenta el adormecimiento que adolece a la sociedad no sería tan descabellado. Me pregunto si en 2022 se echará de menos las cotizaciones que puedan aportar los inmigrantes. Dicho de otro modo, ¿necesitará España a la inmigración para pagar las jubilaciones? Sólo pregunto...

Cualquier cosa puede ser. Lo inteligente parece ser hacerse con un buen plan de pensiones, tomarse la vida con calma, pues nos jubilaremos a los 70 años, y esperar que los gobiernos de España (éste y los que vengan) planteen una reforma de la Seguridad Social que evite el déficit. Quedan doce años...

sábado 23 de enero de 2010

'Nine'... ¡¡Uff!!

Me pregunto qué clase de perversión habré cometido durante la semana para llegar el viernes, meterme en el cine, y recibir tamaño castigo a través de mis ojos. Porque no puede haber otra forma de definir lo que he sentido con Nine, la última película de Rob Marshall.

El film se abre de inmediato con el desfile de un reparto "de lujo": Nicole Kidman (¿dije de lujo?), Marion Cotillard, Penélope Cruz, Judi Dench, Sophia Loren y el hombre de la película, Daniel Day-Lewis. Veo las primeras coreografías, las canciones, la increíble interpretación de Day-Lewis y pienso que la cosa promete. Incluso dejo que a lo largo de los minutos, la historia me vaya atrapando, aunque siempre esperando un giro necesario que nunca llega. La fotografía sugiere, las apariciones de la grandísima Judi Dench (¡qué gran actriz!) seducen... pero a la hora y cuarto de película, parecía que había pasado el triple de tiempo. Lentamente, algunos espectadores abandonaban la sala consumidos por la desesperación.

Y es que a mitad de la película, el interés cae en picado, el abuso de las canciones es machacante y el final se va prolongado hasta lo incomprensible. Y si además contamos que de repente la superartificial Nicole Kidman cobra una relevancia que el exceso de botox no le permite asumir (es como pedirle a una Barbie que muestre algo de expresión), entonces los efectos de la impaciencia ya se apoderan de mi ser. Que conste, no me parece una película terrible, sino solamente una experiencia eterna.

Buenas interpretaciones, buena banda sonora, buena fotografía, buena dirección artística... pero al final la película acaba siendo una tarta rebozada de caramelos de colores, pero con una masa incomestible. Con tan buenos ingredientes, la culpa la debe tener el que hace la tarta.

jueves 21 de enero de 2010

'En jaque', Berta Marsé

En jaque
Berta Marsé
Editorial Anagrama
1ª edición, 2006
Género: Relatos
175 páginas
ISBN: 978-84-339-7131-9

La escritora Berta Marsé, hija del Premio Cervantes Juan Marsé, debutó en 2006 en el panorama literario con este libro de relatos. Lo compré entonces, pero no me ha dado por leerlo hasta ahora, fechas en que aparece su segundo libro, Fantasías animadas, también de relatos y también en Anagrama.

El libro se abre con el relato La tortuga, donde un ilustrador contratado para crear una tortuga que sea la imagen de la lucha contra el incivismo decide ir a un colegio para que los niños dibujen tortugas y así coger ideas. Pero uno de esos bocetos enciende determinadas luces de alarma. Para mí, uno de los relatos más impresionantes, perdón: IMPRESIONANTES, es el quinto, Primer amor, donde una niña que está entrando en la adolescencia se encuentra con un chico enamorado de ella, pero los adultos le piden que lo ignore por cuestiones de fuerza mayor. Ese hecho hace que la niña se vuelva adulta de forma inmediata y por necesidad. Otros textos que podemos encontrar en este libro son, por ejemplo, Te llamaré, en el que una mujer recibe una llamada de madrugada del dueño de la casa en la que trabaja: éste le pide que olvide la misteriosa llamada que recibió el día anterior por el bien de su esposa, que está en estado de shock.

Son en total siete piezas donde el misterio, el humor, el sarcasmo, la inocencia, el abuso, la mentira y tantos otros sustantivos de impacto van de la mano en textos que reflejan diferentes escalas de la miseria humana. Una mezcla que funciona a la perfección y que apenas flaquea en ningún relato. Berta Marsé consigue con historias atractivas y un lenguaje tan cercano como descarnado que una vez el lector empiece un texto, no lo deje hasta acabarlo. Siete pequeñas delicatessens que otorgan a su autora una personalidad narrativa y un estilo que parecen curtidos de hace años, y que harán que el libro no dure más de un par de días en las manos de cualquier lector.

miércoles 20 de enero de 2010

Descàrrega del programa de 'Llegir en cas d'incendi' del 14 de gener

Ja us podeu descarregar el programa del dijous, 14 de gener, de Llegir en cas d'incendi. Vam entrevistar Raquel Franco, autora de Ocho años de silencio (Viceversa). També vam parlar de la novel·la Fin, de David Monteagudo i La carretera de Cormac McCarthy (Mondadori).



Clica aquí per baixar-te'l o escolta-ho directament aquí sota

viernes 15 de enero de 2010

'La carretera', Cormac McCarthy

La carretera
Cormac McCarthy
Trad. de Luis Murillo Font
Editorial Mondadori / Edicions 62
1ª edición, 2007
Género: Novela
211 pgs / 236 pgs
ISBN: 978-84-397-2077-5 (cast.)
ISBN: 978-84-297-6008-8 (cat.)

Novela de terror postapocalíptico. Un padre y un niño caminan por una carretera de Estados Unidos. Transitan hacia el sur, el mar, sin un destino fijo y sin demasiadas esperanzas. Semanas atrás algo ha devastado la Tierra y ha calcinado a casi toda la población. Los pocos supervivientes que quedan viven bajo la constante amenaza de un grupo de personas que se han convertido al canibalismo ante la falta de alimentos. El niño es la imagen de la ingenuidad que, forzosamente, debe convertirla en madurez, mientras que el padre encarna a un hombre desesperado que aunque no sabe cómo seguir adelante, se ve en la obligación de hacerle mantener el optimismo a su hijo.

La novela narra un camino que no lleva a ninguna parte, porque elijan el camino que elijan, las imágenes se repiten constantemente: cabezas amputadas, cuerpos quemados, niños destripados por caníbales... Ni siquiera pueden atenerse a la esperanza, porque lo mejor que pueden encontrar es una casa donde puedan quedarse unos días, abastecidos de agua y comida.


Fotograma de la adaptación cinematográfica


La carretera da título a un trayecto gris, negro incluso, en el que el lector es espectador pasivo de la tragedia. Cormac McCarthy escribe con párrafos escuetos, imágenes duras y cortantes, como un cúmulo de flashes que van golpeando al lector. Esta novela, Premio Pulitzer 2007, ha seducido ya a miles de lectores en todo el mundo y en breve podremos ver la película en cines. Vale la pena acercarse a este mundo agonizante.

miércoles 13 de enero de 2010

'Fin', David Monteagudo

Fin
David Monteagudo
Editorial Acantilado
1ª edición, octubre de 2009
5ª edición, enero de 2010
Género: Novela
351 páginas
ISBN: 978-84-92649-23-5

David Monteagudo trabaja en una fábrica de cartones en Vilafranca del Penedès (Barcelona), municipio donde reside. A sus 48 años ha escrito diez novelas, todas ellas rechazadas de forma impenitente por las editoriales a las que enviaba los originales. Todas menos una, Fin, que el editor Jaume Vallcorba (Acantilado) ha decidido sacar a la palestra lileraria.

Es su primera oportunidad y en un mes ha visto cómo la primera tirada se agotaba. En tres meses, la novela ya va por la quinta edición y, actualmente, está digiriendo el haber salido en las páginas de cultura de casi todos los periódicos nacionales con una colección de elogios que no le cabrían ni en diez de las cajas que (todavía) fabrica.

Fin es una novela de terror apocalíptico que, como han señalado con razón muchos críticos, recuerda a La carretera de Cormac McCarthy y al Mecanoscrit del segon origen de Manuel de Pedrolo. En Fin, un grupo de antiguos amigos, alejados entre sí por el tiempo, decide cumplir con una promesa hecha 25 años atrás: volver a reunirse todos juntos en un refugio en la montaña. Entonces eran jóvenes y creían en el futuro. El grupo consigue reunirse en ese lugar apartado. Todos menos uno, El Profeta, un chico tímido al que todos gastaron una broma demasiado pesada con consecuencias traumáticas que, 25 años después, nadie ha podido olvidar.

Lo que parece un fin de semana de nostalgia y viejos recuerdos se convierte, de pronto, en una experiencia angustiosa y devastadora. Algo está ocurriendo en la montaña y todos empiezan a pensar en una posible venganza de El Profeta. La desesperación y el desconcierto hacen que los miedos más escondidos emerjan en cada uno de los miembros del grupo, por lo que cada uno actuará según la capacidad de controlar sus temores.

Fin es una novela que esconde diferentes lecturas: es una inteligente mezcla entre el thriller, la ciencia ficción y una disimulada metáfora existencial. David Monteagudo la ha dotado de un ritmo trepidante, donde prima el diálogo y donde sobresale la compleja y perfectamente concebida psicología de los personajes. Fin es, a todas luces, una de las mejores novelas publicadas en 2009 y David Monteagudo uno de los descubrimientos más esperanzadores de los últimos años.

lunes 11 de enero de 2010

Fallece Éric Rohmer, un grande de la Nouvelle Vague

Era un icono de la Nouvelle Vague y hoy ha muerto a los 89 años. El gran director francés Érich Romer era un maestro a la hora de reflejar la realidad a través del cine. Sus películas mostraban escenas tan cotidianas, que parecía que el director apenas interveniese en el filme: si quería mostrar la banalidad de una conversación a media tarde, no se anda con rodeos y nos mantenía atentos ante la pantalla durante varios minutos sin que aparentemente ocurriese nada. Hasta tal punto era así, que en ocasiones, parecía que estuviésemos viendo, más que una película, un fragmento documental sobre la vida de algunas personas.

Personalmente, recuerdo un par de películas que vi hace años, El rayo verde y El amor después del mediodía. La primera relataba la historia de Delphine (Marie Rivière), una chica que se siente sola y que no consigue encajar con nadie ni en ningún lugar. A última hora una amiga suspende el viaje que tenían planeado para el verano, por lo que intenta buscar otro sitio para pasar las vacaciones. No se atreve a viajar sola y las opciones que sus amigos le ofrecen no acaban de convencerle. A todo sitio donde va, no aguanta más de un par de días. Delphine pide a gritos un poco de comprensión, ni siquiera ella misma es capaz de entender por qué se siente tan sola y por qué la relación con otros chicos no acaba de consolidarse.

En el caso de El amor después del mediodía, tenemos a Frédéric (Bernard Verley), un hombre que lo tiene todo para ser feliz: está casado con una mujer estupenda, tiene un par de hijos y un negocio que le va muy bien. Es un hombre aburguesado, correcto, educado, pero le cuesta frenar su deseo hacia las mujeres. Una de ellas, Chloé (Zouzou), regresa a su vida después de muchos años y lo pone entre la espada y la pared. Chloé es una chica independiente, que rechaza los compromisos serios y dispuesta a entregarse a Frédéric. Pero éste mantiene una lucha consigo mismo para no perder el respeto ni la fidelidad a su esposa, aunque no pueda evitar soñar con caer en la tentación de Chloé.

Las películas de Rohmer reflejaban la lucha interna de los personajes, la cotidianeidad y, en definitiva, al vida de tantas personas. Hoy, por tanto, ha fallecido uno de los grandes directores del cine más realista francés.

sábado 9 de enero de 2010

Así se manipula la información

Las circunstancias extraordinarias que se viven en la sociedad son un claro condicionante a la hora de redactar una noticia y, sobre todo, a la hora de decidir qué es noticia. Por ejemplo, en la actualidad estamos volviendo al terror de los aviones. Desde que hace unas semanas, fuera detenido un nigeriano que intentaba cometer un acto terrorista en un avión en Detroit, cualquier anomalía que ocurra en un avión pasa a ser noticia. Peor aún, aquello que en realidad es frecuente (pero que los ciudadanos desconocemos) pasa a convertirse en hecho extraordinario y noticiable.

Leo en El País un teletipo de Reuters con el siguiente titular: "La policía británica arresta a dos pasajeros en un avión en Heathrow". Todos sabemos que Londres es objetivo terrorista de Al Qaeda, por lo que ya el titular sugiere cierta información. El subtítulo: "Se cree que los detenidos amenazaron verbalmente a pasajeros y tripulación antes de despegar del aeropuerto londinense". Ya empezamos a construir la noticia: sospechamos que alguien ha amenazado con una bomba o algo parecido al resto del pasaje, por lo que es fácil pensar que quien ha amenazado es africano o árabe. El antetítulo es aclarador: "La amenaza terrorista".



Ahora miren cómo arranca el teletipo: "Agentes de la policía británica han arrestado a dos pasajeros en un avión de Emiratos en el aeropuerto londinense de Heathrow". Ahí la tenemos: la palabra "Emiratos", la asociación con un país islámico.

Sin embargo, cuando todo hace pensar que, efectivamente, pasajeros árabes han amenazado al resto de viajeros con un acto terrorista, descubrimos un dato en la mitad de la noticia que cambia completamente el contexto y el sentido de lo leído. EN EL TERCER PÁRRAFO, leemos lo siguiente: "Sky asegura que dos o tres jóvenes ingleses han sido sacados del avión y que la policía no ha encontrado ningún tipo de amenaza a bordo".

Fíjense: en primer lugar, la policía no ha encontrado amenaza. Si no hay amenaza, ¿por qué hay un antetítulo que dice "La amenaza terrorista"? En segundo lugar, los pasajeros que habían amenazado ERAN INGLESES. ¿Amenazaron los ingleses a la tripulación y a los pasajeros con poner una bomba?

Si no había amenaza, ¿alguien puede decirme entonces DÓNDE ESTÁ LA NOTICIA? Esto es un caso claro de sensacionalismo y de manipulación de la información para crear alarma. ¿Saben cuántos lectores habrán leído solamente el titular, el subtítulo y, como mucho, la entradilla? Si Reuters considera que este hecho es noticia, ¿no era más honesto titular con "La policía británica arresta a dos pasajeros ingleses en un avión de Heathrow"? Si Reuters hubiese titulado así, lo más probable es que este teletipo automáticamente hubiese pasado desapercibido. El antetítulo y el subtítulo, en cualquier caso, no son de Reuters, sino de El País. Aquí pueden ver el teletipo original, redactado por Matt Falloon.

La función de los medios de comunicación es la de informar a los ciudadanos de la forma más honesta posible. Noticias como ésta hacen que la sociedad viva alarmada y confundida. Los ciudadanos nos merecemos una ética periodística y un respeto.

viernes 8 de enero de 2010

'Deseo de ser punk', Belén Gopegui

Deseo de ser punk
Belén Gopegui
Editorial Anagrama
1ª edición, septiembre de 2009
Género: Novela
189 páginas
ISBN: 978-84-339-7195-1

Con Deseo de ser punk Belén Gopegui vuelve a la carga con otro personaje acomodado que decide dar un giro drástico y repentino a su vida. Esta vez, la autora centra su atención en Martina, una adolescente ejemplar, buena hija y buena estudiante, que de repente pierde el interés por sus estudios y por mantener la convivencia en casa. La muerte del padre de una amiga, que trató a Martina por primera vez como a una adulta, le ha provocado un extraño desánimo. Martina se da cuenta de que, en el fondo, está desubicada en su propia vida, empezando por no tener una música que la defina. A lo largo de la novela, la adolescente divagará hasta intentar saber qué quiere hacer con su vida una vez ha muerto el padre de Vera.

Esta Martina viene a ser una mezcla entre Manuela y Susana, dos de los personajes femeninos principales de la anterior novela de Gopegui, El padre de Blancanieves. Manuela era una profesora adinerada que decidía cambiar de vida, abandonarlo todo y marcharse para ver las cosas de otra manera; Susana formaba parte de un grupo de jóvenes comprometidos con el mundo que creían que los pequeños gestos eran el primer paso para cambiar la sociedad. Martina tiene ese espíritu de cambio y de compromiso social. Por esa razón, Deseo de ser punk es algo así como una hermana pequeña de El padre de Blancanieves, pero sin la gracia de la mayor. Esta novela suena a repetida, a tirar del hilo sin tener muy claro qué se va a sacar. Más allá del inconformismo de una adolescente tipo Holden de El guardián entre el centeno y del hilillo rockero que constantemente suena en estas páginas, la novela no me ha ofrecido mucho más.

Deseo de ser punk me ha parecido una aventura algo dispersa, con un desarrollo bastante lineal y un desenlace extraño y forzado, que me recuerda más a la literatura juvenil que a la narrativa de adultos.

jueves 7 de enero de 2010

Clara Sánchez gana el Premio Nadal y Llucia Ramis el Josep Pla

Clara Sánchez, con la novela Lo que esconde tu nombre, y Llucia Ramis, con Egosurfing, han sido las autoras ganadoras esta noche del Premio Nadal y el Premi Josep Pla respectivamente.


C. Sánchez y Ll. Ramis con los premios / M. Haro


Lo que esconde tu nombre es un thriller que relata el encuentro entre Sara, una chica embarazada de 30 años que ha decidido cambiar de vida e irse a la costa levantina. Allí conoce a un matrimonio octogenario, Karin y Fredrik Christensen, que le ofrecen alojamiento y trabajo en su casa. Pero esa relación tranquila se ve sacudida cuando aparece Julián, un anciano superviviente del campo de concentración de Mauthausen, que le explica a Sara que está viviendo con dos antiguos miembros nazis. Julián busca el castigo para los que lo sometieron al terror y escaparon sin pagar nada.

Clara Sánchez explicó que "se trata de una novela de terror psicológico centrada en la búsqueda del monstruo que podemos llevar dentro, un retrato sobre la gente que a primera vista sonríe, pero esconde gran crueldad".

Egosurfing, la obra ganadora del Premi Josep Pla, arranca con un accidente después de que alguien lance una bolsa de basura desde un balcón e impacte en la cabeza de un peatón y éste quede gravemente herido. Una periodista de un programa sensacionalista de televisión calumnia a una escritora de libros de autoayuda y la acusa de haber lanzado ella la bolsa. Pero de forma inesperada, ambas se hacen amigas, a la vez que el peatón herido, pendiente de juicio por maltrato a su exnovia, insiste en entablar también amistad con la protagonista.

Llucia Ramis ha querido criticar con su novela "una sociedad egocéntrica, necesitada de estar conectada a la red y buscarse a sí misma en internet para sentirse viva y a la vez reflejar las relaciones humanas donde el ego y la vanidad son lo más importante".

© Manel Haro (Texto y foto)

miércoles 6 de enero de 2010

'Avatar', James Cameron

Cuando James Cameron golpea sobre la mesa, no hay duda de que quiere pegar fuerte. Avatar, su última fantasía, ya hace días que está sacudiendo las taquillas españolas. Con esta superproducción, el multi(multi, multi)millonario Cameron regresa a la ciencia ficción con una película futurista basada en la invasión de otro planeta (Pandora). Un amplio despliegue de americanos se ha instalado en Pandora para extraer un valiosísimo mineral que en la Tierra se paga a 20 millones el quilo. Pero el mayor yacimiento se encuentra bajo un poblado de nativos y las potentísimas armas de destrucción no dudarán en apuntar sobre ellos si no se retiran de allí.

Para conseguirlo, crean un avatar, un híbrido entre humano y nativo, que se encargará de mediar para que se marchen sin que llegue la sangre al río. Pero las criaturas azules no permitirán que el ser humano arrase la riqueza de sus bosques.

La película tiene varios aspectos que analizar. Para empezar, los efectos especiales son impresionantes, es innegable. Segundo, esos escenarios llenos de magia, de criaturas extrañas pero entrañables, de una flora que dan ganas de pasar horas observando y ese idílico respeto por la naturaleza que se respira, ya hacen que valga la pena pasar por el cine. Sin embargo, el guión flojea a veces por algunos tópicos tipo Pocahontas y El Señor de los Anillos, el desenlace más que previsible y las escenas llevadas al extremo del paroxismo. Necesidades comerciales para llegar al mayor número de espectadores.

Debo decir que, a pesar de los 160 minutos que dura la película, no me he aburrido en ningún momento y aunque para mi gusto hay un exceso de fantasía dentro de la fantasía (¿dónde está el límite entre la imaginación y la ingenuidad?), la inquietud de hacer turismo por Pandora, aunque sea mentalmente, hace que me quede extrañamente conforme con la historia. Son tiempos de soñar con mundos mejores.

lunes 4 de enero de 2010

Uno, dos, Freddy viene a por ti...

Mis incursiones al cine de terror, cuando era pequeño, fueron con la serie Pesadilla en Elm Street, las películas protagonizadas por el invencible Freddy Krueger. Recuerdo que me daban auténtico pánico hasta el punto de ir a dormir con el temor de que en sueños se me apareciera Krueger y me asesinara con sus cuchillas. Concretamente, me aterraba el mometo en que movía sus manos cortantes como si abriera y cerrara un abanico y también aquella escena de las niñas saltando a la comba con la cancioncilla esa de "un, dos, Freddy viene a por ti; tres, cuatro, cierra la puerta; cinco, seis, coge un crucifijo; siete, ocho, mantente despierto; nueve, diez, jamás dormirás". No me negarán que todavía impone...

La cuestión es que viendo la serie unos años después, de adulto, me di cuenta de que el miedo se diluía por culpa de unos efectos especiales ya muy superados (y también por las camisas con hombreras, que asociaba con tiempos demasiado lejanos). El mítico Robert Englund en la piel de Krueger seguía inquietándome, pero algunas escenas eran más cómicas que terroríficas. Pero ahora, ahora... ¡¡VUELVE FREDDY KRUEGER!! Este año, en cines, podré volver a sentir ese terror de niño. Seré menos ingenuo, no hará falta ponerme la mano en los ojos entreabriendo los dedos, pero una parte de mi infancia regresará. Espero que el director, Samuel Beyer, no me decepcione después de las enormes ganas que tengo de recuperar un mito del cine de terror.

domingo 3 de enero de 2010

El heterogéneo club de la Nocilla

He leído esta mañana un artículo en El Periódico con el siguiente titular: "'Nocilla Lab' consolida el rápido ascenso de una nueva generación". Se trata de un breve reportaje sobre el cierre de la trilogía nocillera de Agustín Fernández Mallo, que arrancó con Nocilla Dream, siguió con Nocilla Experience y concluyó en 2009 con Nocilla Lab (Alfaguara).

Yo me pregunto por qué razón, cuando un escritor hace una novela "diferente", se intenta buscar a otros autores jóvenes o noveles para meterles con calzador dentro de una generación. Cuando apareció Nocilla Dream, los periodistas y críticos juntaron a Fernández Mallo con Ricardo Menéndez Salmón, Lolita Bosch, Vicente Luis Mora, Eloy Fernández Porta, Manuel Vilas y unos cuantos más. Recuerdo concretamente un reportaje de la revista Qué Leer donde aparecían todos fotografiados. Unos años después de aquella fotografía y del nacimiento de la supuesta generación, pregunté a Menéndez Salmón, a propósito de su última novela, El corrector (Seix Barral), qué le parecía su participación en aquel grupo. Me dijo, con toda la razón del mundo, que quien había metido en el mismo saco su obra con la del resto es que, en realidad, no había leído sus novelas.

Qué tendrán que ver Fernández Mallo, Lolita Bosch y Menéndez Salmón, por citar unos pocos. Quizá la edad. Muchos de ellos ya habían publicado anteriormente, sólo que, por alguna razón, alguien decidió aprovechar el "boom Nocilla" para montar un fenómeno literario o, más bien, editorial.

De las últimas obras nocilleras, he leído la de Manuel Vilas (Aire Nuestro, Alfaguara), que no me entusiasmó; las de Menéndez Salmón, bastante correctas en general; y la última de Lolita Bosch (La familia de mi padre, Mondadori), que se me atragantó desde el principio. Entre ellos hay de coincidente una relativa juventud (rondando los 40 años) y cierto experimentalismo narrativo, cierto. Pero, de ahí a decir que todos pertenecen a un mismo grupo, creo que hay un camino largo. Y, que conste, que ni al propio Agustín Fernández Mallo parece convencerle eso de Generación Nocilla ni a muchos de los que han sido incluidos en ella. En cualquier caso, ese experimentalismo de las novelas pop, afterpop o cómo quieran llamarlas puede hacer que, con habilidad, las editoriales y algunos autores nos cuelen gato por liebre. Aunque hay calidad, no es oro todo lo que reluce.