Licenciado en Filología Hispánica en la Universidad de Barcelona // Licenciado en Periodismo en la Universidad Ramón Llull // Director del programa de radio Llegir en cas d'incendi (Ràdio Cornellà, 104.6 FM)
República TV: La Catalunya de la primera televisió
Francesc Canosa Farran
Editorial Dux
1ª edición, octubre de 2009
Género: Historia del periodismo
168 páginas
ISBN: 978-84-936938-7-9
Muchos años antes de que la televisión de alta definición llegara a nuestras casas, hubo una época en que una parte de la sociedad vivía pendiente de las nuevas tecnologías de radiodifusión. Eran los años 20, cuando Barcelona era una ciudad convulsa donde convivía gente acomodada y conformista y jóvenes inquietos que anhelaban el futuro e intentaban elevar a Cataluña a algo así como un imperio cultural. Lo dice el propio autor: "El futuro se ve en el papel, en los diarios, los medios hacen soñar un nuevo mundo salpicado de realidades llamativas y en movimiento".
Y cita un artículo de la revista Ibérica de 1924: "Hay que hacer posible la reproducción de grandes escenas animadas, con perfecta fidelidad y aun con sus propios colores, o también la radiodifusión a domicilio de los films cinematográficos". Barcelona vive una transformación, la radio empieza a extenderse poco a poco, pero ahora llega también un nuevo medio de información y entretenimiento: la televisión, que ya empieza a dar sus frutos en Estados Unidos. Uno de los primeros experimentos cinematográficos en Barcelona es el de Ricard Baños, que ya en 1908 coloca una cámara sobre un tranvía que va desde plaza Catalunya hasta Gràcia, creando así un "traveling inaudito para una Barcelona con aspiraciones de vivir endomingada eternamente". Es la ciudad que aspira a verse a sí misma a través de un prisma de movimientos y sonidos.
Barcelona es una mezcla de vigías que ven en la televisión una herramienta clave de expansión de la catalanidad (periodistas, empresarios, políticos, artistas...), de jóvenes emprendedores (algo así como esa ciudad de los prodigios de Eduardo Mendoza) y gente que no acaba de entender cómo una pantalla puede recrear movimiento imitando la vida misma.
Ésa es la ciudad en la que ha puesto el punto de mira Francesc Canosa i Farran, periodista y especialista de esta época de la historia del periodismo. República TV es el reflejo de una sociedad cambiante, que vive a la expectativa, pero que ve cómo su gran proyecto televisivo no puede echar a andar sin pasar por complejos filtros políticos, ya que no hay que olvidar que a pesar de que Cataluña batallaba por abrirse al mundo, toda España vivía bajo la dictadura de Primo de Rivera. Toda una encrucijada.
Si cada país tiene cuatro o cinco gigantes de la literatura, Patrick Modiano es uno de los abanderados de Francia. Es un autor respetadísimo y bendecido con los mejores premios literarios de nuestro país vecino. La crítica en España no lo duda, aplaude cada novela que nos llega traducida. Entonces me pregunto, ¿qué me ocurrirá a mí para que cada una de ellas me resulte más soporífera que la anterior?
No discuto que escriba con solvencia ni que tenga una prosa de elegancia indiscutible, pero las historias, excelentemente planteadas, tienden a llevarme al aburrimiento más absoluto. En el caso de En el café de la juventud perdida, tenemos un café bohemio del París de los años 60 lleno de artistas (aunque en la contraportada ponga "poetas malditos, futuros situacionistas y estudiantes fascinados por la bohemia parisina", es todo exageración, los personajes no dan para tanto). Una chica en principio anónima, Louki, llega al local y poco a poco se va acomodando al resto de parroquianos, sin que acabe de integrarse del todo. En torno a ella empieza a crearse una atmósfera de misterio, que lleva a tres personajes a querer indagar sobre su vida.
El planteamiento tiene gancho: una mujer misteriosa, la bohemia parisina de los años 60, esos cafés en blanco y negro... Pero todo eso, al final, queda unido bajo una historia eterna (a pesar de que la novela tiene sólo 131 páginas), llena de buenas intenciones pero sin demasiado brillo. A veces basta con el estilo narrativo para salvar una novela, pero en este caso no ha sido suficiente para que la historia me haya resultado mínimamente digerible. Y que me perdonen sus incontables seguidores, pero yo con Modiano definitivamente no puedo.
El otro día tuve la amarga experiencia de ir a comprar una estantería a Ikea para un amigo. Todo el mundo conoce el mecanismo de la multinacional sueca para que no nos perdamos ningún detalle de lo que venden: da igual que quieras comprar una lámpara, no puedes ir directamente a ella y tienes que ver las tazas, los sofás, las cocinas, los accesorios de oficina, las plantas... Un pasillito te dice por dónde tienes que ir y te obliga a recorrer la tienda de principio a fin. Y son hábiles, porque resulta que el pasillo es lo suficientemente estrecho como para que no quepan más de dos personas una al lado de la otra. De ese modo, cuando tienes el típico matrimonio delante que echa la tarde tranquilamente en Ikea, no hay forma de que los adelantes y te evites la lentitud y el sopor de ver sofás y cucharas (sobre todo si vas con un carrito).
Además, para que la tarde sea completa, te ponen el restaurante a mitad de camino para que descanses, cojas aire y sigas gastando. Es más: lo que uno merienda es tan barato, que tras llenar el estómago, es fácil pensar en lo asequible que es Ikea y en su estupenda filosofía de precios. Así que a comprar más (sobre todo esas velas de colores que huelen a frambuesa y vainilla, pero que nunca encendemos).
Si intentas apartarte del pasillo marcado, indudablemente te pierdes y acababas volviendo al principio. Hagas lo que hagas, vas a ver las cucharas, las tazas, los sofás... Lo único que puedes hacer es seguir el camino para verlo sólo una vez. Pero yo me pregunto: si de repente hubiese un incendio en Ikea, ¿cómo escaparíamos de ahí? Tendríamos que ir gritando eso de "¡fuego, fuego, ay qué cucharas tan majas por 1 euro, fuegooooooooo!". Y te estarías asfixiando por el humo, pero no te perderías el maldito sofá, las tazas ya ennegredecidas (pero muy baratas)...
Y no hablo por hablar: estuve más de media hora para llegar a la estantería, de la que ya sabía la referencia y de la que conocía su ubicación exacta para recogerla antes de pagar. Quedé muy bien con mi amigo, pero acabé estresado y con un paquete de velas que no sé dónde diablos meter.
La última película en cartelera con Meryl Streep en el reparto es Julie y Julia (2009), de Nora Ephron. Basada en hechos reales, la película cuenta la historia de Julie Powell (Amy Adams), una joven que abre un blog para explicar su experiencia a la hora de cocinar las recetas del libro de gastronomía francesa de Julia Child (Streep). Se establece así una doble narración paralela: por un lado la gestación de ese libro en los años 50 y, por otro, la aventura bloguera de Powell en 2002. En este enlace, podéis visitar el blog: http://blogs.salon.com/0001399
Echando un vistazo a las críticas, veo que han sido bastante demoledoras: larga, superficial, basada en un ideario rancio, carente de calidad... Tras ver la película, sí he notado que los sentimientos de los personajes femeninos son bastante superficiales y, en consecuencia, poco creíbles. También es cierto que 120 minutos para una historia como ésta, donde el relato es completamente lineal, es excesivo: 90 hubiesen sido suficientes. Sin embargo, Julie y Julia guarda una particular esencia que provoca una agradable calidez, quizá sea porque la cocina tiene gancho o porque pocas películas se hunden del todo si Meryl Streep lleva el timón del barco.
Julie y Julia no es una película que guarde ninguna complejidad, se trata de un guión sencillo y lleno de tópicos con una pareja de actrices que mantienen el listón alto en todo momento. Tanto es así que la estructura me recuerda demasiado a El diablo viste de Prada: en ambas películas el papel de mujer de referencia (cocinera en una y periodista en otra) es interpretado por Meryl Streep; Stanley Tucci es pareja artística de Streep en los dos filmes (en uno hace de su marido y en el otro es compañero de trabajo); en ambos, la chica que aspira a algo es más bien sencilla e ingenua y debido a su compromiso con su ambición, es capaz de poner en riesgo su relación idílica con su novio. Y, claro, si la fórmula funciona, por qué no copiarla...
En definitiva, un filme para pasar un rato entretenido y salir del cine sin demasiadas conclusiones.
Hoy empieza el juicio contra Santiago Mainar, presunto asesino del alcalde de Fago Miguel Grima. Hace unos meses leí el libro que Jesús Duva escribió sobre la investigación que llevó a cabo en el pequeño pueblo de Huesca. Dado que imagino que hoy mucha gente buscará referencias sobre el tema, dejo parte de mi reseña:
El 12 de enero de 2007, el alcalde del pequeño municipio de Fago, Miguel Grima, fue asesinado en una emboscada en la carretera, cuando regresaba a su casa tras una reunión en Jaca. Rápidamente los medios de comunicación se hicieron eco de la noticia y fueron a Fago para informar de lo sucedido. En los sucesivos días nos enterábamos de que este pequeño pueblo de menos de treinta habitantes era un polvorín a punto de estallar. Algunos vecinos de Fago odiaban al alcalde, porque lo consideraban un cacique y un tirano; otros, en cambio, le apoyaban y decían que estaba llevando a cabo un brillante mandato.
Uno de los habitantes de Fago que más habló con la prensa fue Santiago Mainar, declarado enemigo de Miguel Grima y opositor a la alcaldía por el PSOE. Mainar aseguraba desconocer el autor o los autores del asesinado, pero no le extrañaba lo sucedido porque Grima era –según él- un dictador. Unas semanas después, Santiago Mainar era detenido como presunto autor de la muerte de Miguel Grima. En un principio describió a la Guardia Civil, con todo lujo de detalles, cómo acometió el asesinato. Pero ante la juez se retractó y aseguró haberse inventado lo de su culpabilidad.
Ayer llegó a las pantallas españolas 2012, la nueva superproducción apocalítpica de Hollywood. Como siempre pasa cuando se aproxima la fecha prevista del fin del mundo por alguna religión o civilización antigua, la industria cinematográfica americana se pone las pilas para crear una película y sacar tajada.
Y ya sabemos cómo se las gasta Hollywood: una millonada para mostrar los efectos especiales más espectaculares. Si hay que hacer pasar un avión por la cabeza de una aguja, Hollywood lo hace; si un coche tiene que atravesar un edificio de decenas de plantas que se está derrumbando, Hollywood lo hace; si hay que pasar por alto las leyes de la física, Hollywood lo hace. Así son estas películas: muchos efectos, muchos topicazos de corta y pega, pero poco realismo y originalidad. Y mejor no entrar en cuestiones geológicas que hacen que la película sea todavía más inverosímil.
El héroe americano en esta ocasión es el personaje que interpreta John Cusack, un estadounidense normal, divorciado, que intenta pasar más tiempo con sus hijos, sin un trabajo demasiado estable, pero capaz de mover tierra, mar y aire (no sólo lo digo en sentido figurado) para salvar a su familia. Ni me creí su papel ni el del resto del reparto.
Además, 2012 ofrece en cine al primer presidente negro de los Estados Unidos: Danny Glover es el trasunto de Barack Obama. Y, claro, ya saben que a Hollywood le da igual si el presidente es demócrata, republicano, blanco o negro. El presidente de la Gran Nación siempre, siempre, siempre, tiene que ser un gran patriota capaz de cualquier cosa por el bien de sus ciudadanos. ¡Dios bendiga a América!
Como entretenimiento, 2012 tiene su gracia (los efectos, ya saben). Eso sí, queda lejos de una gran película y se queda en una simple reinvención futurista del Diluvio Universal con mucho presupuesto pero poca lógica.
Ya podéis volver a escuchar el programa de ayer de Llegir en cas d'incendi en el que hablamos de la llegada del e-book. Contamos con la participación del editor de Meteora Jordi Fernando, que ha digitalizado parte de su catálogo, y la escritora Empar Fernández, cuya novela, Hijos de la derrota, es una de las que se podrán comprar en formato e-book. También hablamos del 50 aniversario de Astérix y Obélix.
Descárgatelo clickando aquí o escúchalo directamente aquí abajo.
El compositor de tormentas Andrés Pascual Editorial Plaza & Janés 1ª edición, octubre de 2009 Género: Novela 525 páginas ISBN: 978-84-01-33733-8
El joven aprendiz de músico Matthieu, que aspira a formar parte de la orquesta real de Luis XIV de Francia, se ofrece a viajar a la entonces peligrosa isla de Madagascar para conseguir transcribir la música del alma, una melodía que canta una sacerdotisa africana y que es capaz de devolver al alma esa pureza que el ser humano perdió a partir del Pecado Original. Se trata de una novela donde se mezcla intriga, romanticismo y ese género inspiracional que parece que los ganadores y el finalista del Premio de Novela Ciudad de Torrevieja quieren poner de moda.
Cuando cogí el El compositor de tormentas, leí 150 páginas del tirón. Tenía esperanzas puestas en la novela, el arranque es bueno y genera unas emocionantes expectativas. Sin embargo, a partir de ese punto del libro, mi interés desapareció de forma rotunda y definitiva. Lo reconozco, no me van las historias donde se pasa del punto 2 al 4 sin pasar por el 3, donde la trama se sustenta en nexos que escapan a la lógica argumental y donde el desenlace cae por su propio peso.
Al principio, el autor demuestra cierta solvencia a la hora de plantear una trama intrigante, pero esa sensación se desvanece muy rápido cuando uno se da cuenta de que la intriga no es más que una floja adivinanza y que las escenas se vuelven tan inverosímiles, idílicas incluso, que hacen que constantemente uno crea que el escritor abusa de la ingenuidad del lector. Esto provoca, de paso, que los personajes no sean creíbles.
En la presentación en Barcelona, Pascual remarcó su interés en narrar una historia romántica. Tanto es así, que ha hecho que las situaciones de ternura entre los personajes sean insostenibles, forzadas y tan excesivamente complacientes que roza la novela de folletín. La prosa, además, es bastante edulcorada y, en ocasiones, cursi (de esas donde se cuelan mariposas en las escenas de jardín). Qué le vamos a hacer, no todo el mundo tiene los mismos gustos que el jurado del Premio de Novela Ciudad de Torrevieja.
Hoy me preguntaba: ¿qué marca realmente el inicio de la Navidad? Unos toman como referencia las luces de la fachada de El Corte Inglés (qué raro que no las hayan colgado ya), otros los anuncios de los turrones en los medios, hay quienes se fijan en la publicidad de juguetes en televisión (siempre en horario infantil, que los niños son quienes luego tienen que escribir la larga carta a los Reyes Magos). Si hiciéramos caso a esto último, podríamos decir que ya estamos en Navidad. En cuanto a los villancicos, lo cierto es que hace un par de semanas ya escuché a un vagabundo cantar uno (me pregunto quién fue el indeseable que le dijo al pobre hombre que ya estábamos en esas fechas).
El calvo de la lotería que soplaba números en la palma de la mano dejó hace tiempo de darnos el toque para que empezáramos a tentar a la suerte con el sorteo gordo (en repercusión mediática, no en dinero). Las carteleras de cine ya anuncian los inminentes estrenos de las típicas películas navideñas (al caer está la adaptación en dibujos de Cuento de navidad de Dickens) e imagino que este año no fallará en Antena 3 el eterno Arnold Schwarzenegger buscando el regalo imposible a su hijo ficticio (Schwarzenegger, un icono de la navidad y ejemplo para los niños de hasta dónde puede llegar un padre por satisfacer la ilusión de su hijo y que, en sus ratos libres, firma sentencias de muerte en California).
Por mi parte, siempre tomo como referencia la avalancha en las tiendas de los packs de las series (este año arrasa Perdidos, fijo) y la llegada de los poco útiles libros en gran formato (la salvación para quien quiere regalar algo grande, caro y vistoso pero no sabe el qué).
Podría hablar del anuncio de Freixenet, por supuesto, pero este año, por primera vez en la historia de la marca, van a repetir spot: de nuevo, veremos al equipo español de natación sincronizada de dorado.
Pero lo que sin duda va a marcar el arranque de la Navidad van a ser los reportajes en televisión de cómo van a afrontar las familias con poco dinero las compras de navidad, cómo los parados van a poder hacer llegar la carta de sus hijos a los Reyes Magos y cómo el precio de las angulas va a ser este año más prohibitivo que nunca (¡qué manía con sacar cada Navidad el maldito precio de las angulas!, pero ¿quién las compra?).
No se despiste, es cuestión de tiempo, pero todo llegará: tic, tac, tic, tac, tic, tac, ding, dong, ding, dong, ding, dong, ¡coño, las uvas!
En Llegir en cas d'incendi nos hemos propuesto destacar lo mejor del 2009.
Escribe a llegirencasdincendi@gmail.com y dinos cuáles crees que han sido los mejores libros publicados este año, según estas categorías:
1. Mejor novela original en catalán 2. Mejor novela original en castellano 3. Mejor novela traducida 4. Mejor poemario 5. Mejor obra de no ficción (ensayo, divulgación...) 6. Apartado especial: Mejor novela negra 7. Escritor revelación del 2009 8. Escritora revelación del 2009
Podéis votar en una categoría, en las ocho o en las que queráis. Tenéis de tiempo lo que queda de 2009. Al término del año, anunciaremos cuáles son, según vuestras valoraciones, los mejores del 2009. Para compensar vuestro esfuerzo, haremos un sorteo y alguno/a de vosotros/as se llevará un lote de libros gratis a casa. ¡Animaos!
Como este año no he podido disfrutar del calor del verano -cuestiones laborales-, resulta que pillo el frío con más ganas. Cuando las temperaturas hacen bajar el mercurio de los termómetros, siempre me gusta pensar en lo feliz que sería si estuviera de viaje -a veces, incluso viviendo- en los países de la Europa central. Me resulta profundamente atractivo estar paseando bajo un intenso frío, siempre pensando en entrar a una cafetería para coger calor, y visitando los atractivos de cada ciudad. Me gusta abrigarme al máximo (bufanda, guantes, abrigo...) y salir a la calle con una guía de viajes en la mano (si nieva, mejor). Me es tan apetecible salir al cortante frío como luego llegar al hotel para quitarme los varios quilos de ropa que me he puesto encima y comentar con mis amigos lo que ha dado del sí el día.
Plaza de Poznan / M. Haro
Por esa razón, todos los años, al llegar el frío, me voy unos días por aquellas zonas. El año pasado tocaron Eslovaquia, República Checa y Polonia. Este año voy a repetir con Polonia (un país que visito a menudo). Las plazas de las ciudades polacas son enormes, abrazadas por una arquitectura magestuosa, estéticamente irresistible. La mejor, por supuesto, la de Cracovia (la más grande de Europa). Sin embargo, las de Poznan o Wroclaw son igualmente entrañables (no es un adjetivo casual). Y, créanme, si tienen la suerte de visitar alguna de estas plazas en plena feria de Navidad (con niños cantando, paradas de comida típica, puestos de regalos...), entonces uno, directamente, cae rendido.
Carlo Vivari, desde un restaurante / M. Haro
Mientras estoy en Barcelona, pienso en Salzburgo, Innsbruck, Praga, Olomouc, Cracovia, Trencin... Lo hago con nostalgia (qué suerte los que pueden aprovecharse del encanto del frío). Mientras llega la fecha de coger el avión, me conformo con las olas de frío atlántico que llegan de vez en cuando a España. Entonces, sólo pienso en llegar a casa, encerrarme en la habitación y pasarme toda la noche leyendo o viendo películas mientras oigo el viento agitar el ramaje de los árboles. Es mi particular viaje de consuelo.
“Los tres libros que he escrito han partido de los textos de mi blog. La novedad es que esta vez, con El pibe que arruinaba las fotos, he preferido unirlos en una novela en vez de en un libro de relatos. Hace unos siete meses buscaba un correo viejo en mi mail y me aparecieron chats que yo había compartido con mi padre. No tenía ni idea de que estas conversaciones se almacenaban y al verlas, empecé a releerlas. Hablábamos todas las noches, sobre todo de fútbol, pero otra cosa de las que hablábamos era de los cuentos de mi blog donde él aparecía como personaje. A él le encantaba aparecer. Entonces, volví a leer esos textos y me di cuenta que tenían un orden que podían desembocar en una novela. Ahí surgió la idea”.
Así responde el argentino Hernán Casciari a la pregunta de cómo le surgió la idea de crear una novela uniendo los textos de su blog, Orsai.es. Casciari es un tipo con las ideas claras que prefiere tener lectores antes que vender libros, por esa razón ofrece también la posibilidad de descargarse sus obras a través de internet. El pibe que arruinaba las fotos (Plaza & Janés) es su tercer libro, pero el primero en forma de novela.
Manel Haro. Barcelona
¿Le ha resultado más difícil unir los textos en una novela en vez de en un libro de relatos?
Mi padre ya murió y eso hizo que tuviese que cambiar los tiempos verbales: es por era. No fue traumático, pero se me empezaron a caer algunas fichas al no tener padre. La novela nace desde ese lugar, cuando la leí, me pareció que estaba bien haberlo hecho para mí. Fue acabar una historia con mi padre, quien siempre me resultó muy gratificante. Tuvo su parte de terapia.
En la novela, su padre muere porque lo atropella el taxi que le lleva a usted…
Sí, esa es una de las partes ficticias. Mi padre murió jugando al tenis. El texto en cuestión lo escribí cuatro meses antes de la muerte de mi padre. Empezaba con la frase “cuando vivís a 12.000 quilómetros, tarde o temprano va a sonar un teléfono inoportuno”. Sabes que es así. Cuatro meses después sonó ese teléfono. Es decir, la forma en que muere mi padre es ficción, pero lo demás es real.
Es dramático…
Con mi anterior libro fui a presentarlo a Argentina. Estaba llenísimo, pero faltaba mi padre. No pude disfrutarlo. Por eso, la novela me ayuda a cerrar la historia.
No extraña entonces que en este libro haya menos humor que en el anterior…
Las soluciones humorísticas sí son diferentes. En España, perdiste, el personaje era alguien prepotente con problemas de adaptación. Aquí hablo de otra cosa. Pero también hay muchas similitudes con la anterior obra, algunos personajes repiten.
¿Tiene más éxito en Argentina que en España?
Parecido. Lo que ocurre en España es que quienes me conocen creen que soy crítico de televisión, lo cual provoca mucha risa en Argentina. Aquí me emparentan también con la relación tecnológica, pero en cuanto a venta de libros es muy similar. El blog que escribo es seguido también en ambos lados.
¿Cuántos lectores siguen su blog?
Eso es relativo, porque si entras en Google a buscar algo y te confundes, puedes llegar a un blog. Lo importante es el promedio de tiempo en que un lector se queda en un blog. La media son 45 segundos y en Orsai son 8 minutos y 50 segundos. Eso es muchísimo, es el número que me interesa. Estoy contento con ese tiempo. Luego sabes que entra muchísima gente, pero en el fondo no sabes para qué es. Pero el tiempo sí es importante, porque 8 minutos y 50 segundos son la lectura de dos textos enteros.
Sus libros pueden comprarse o descargarse desde su blog. ¿Le consta cuánta gente se los descarga?
El primer día de El pibe que arruinaba las fotos fueron 6.000. Está bien porque permite a lectores de países de Latinoamérica donde no se vende el libro que puedan leerlo.
¿A sus editores no les da un pasmo?
No (ríe). Yo siempre confío en que el lector lea las primeras páginas desde el ordenador y luego el dolor de espalda o de ojos le haga comprarlo. Pero si ha sido capaz de seguir leyendo a pesar de los dolores, pues también está bien. Pero además, tengo lectores en Cuba y otros países donde comprar el libro y pagar los transportes desde el extranjero es casi un sueldo. Y me parece injusto darles la espalda de esa manera.
Lo tiene todo estudiado…
Además pienso en el marketing. Porque da pie a que una persona que lo ha leído en el ordenador pueda regalarlo a otra que no es asidua a los blogs. En Argentina y en España, por ejemplo, es normal comprar dos libros, uno para quien lo compra y otro para regalar.
¿En España también?
Sí, claro. De todos modos, yo sigo confiando en el dolor de espalda (ríe).
¿Pero cómo consiguió convencer a sus editores de que le dejaran colgar sus libros en internet de forma gratuita?
Les hablé del marketing y, aunque me costó al principio, funcionó. Los derechos digitales son míos, no de la editorial, y con eso puedo hacer lo que quiera. Ahora el problema no es tanto con la editorial, sino con mi agente. Ahora llega los e-book y eso genera diferencia de opiniones.
¿Cómo ve la llegada del e-book?
Lo estoy estudiando para que el e-book sea más flexible que el simple PDF. Estoy estudiando enlaces, hipertextos y me emociona. Pero los intermediarios no se entusiasman como yo o los lectores. Que el libro se convierta en un intangible, como ocurrió con la música, no es algo que les haga estar tranquilos precisamente. Pero yo estoy entusiasmado con los posibles recursos técnicos y estéticos y espero que cuando mi libro esté en un aparato sea precioso y ofrezca muchas posibilidades.
Apuesta fuerte por lo digital…
Sí, mi próximo libro de relatos será mejor en e-book que en papel.
¿Eso reducirá las ventas del libro en papel?
No creo que nadie regale a un amigo un libro en versión electrónica, siempre lo hará en papel. Un libro tiene un olor, un peso, un significado. Es un objeto trascendente, por lo tanto está a salvo. Pero las ventas no me preocupan, eso es asunto de las editoriales. A mí me importa que la mayoría de gente lea lo que escribo. Me encanta que se conmuevan y se rían.
¡Lo tiene claro!
Yo descargo música. Sería hipócrita entonces si me quejara como creador de que las ventas bajasen por las descargas. Lo que me interesa es que la gente acceda a mis textos.
¿Cree que los lectores que ven su libro en tiendas luego se vuelven fieles a su blog y, a la vez, eso le asegura una cuota de lectores que volverán a comprar los libros sucesivos?
No me cabe la menor duda. La multiplataforma funciona. En Argentina se ha estrenado la obra de teatro de mi primer libro, Más respeto, que soy tu madre, que está siendo un éxito y eso ha hecho que mucho público buscase mi blog. Algunos espectadores luego me escriben para comentarme qué les ha parecido la obra y ya se quedan en mi página.
¿Qué ocurrirá cuando el director Juan José Campanella dirija la versión cinematográfica de esta obra?
Las cosas están saliendo bien (suspira). Campanella tiene mucha convocatoria, él es muy bueno, está generando grandes críticas con su última película, El secreto de sus ojos. Las cosas salen bien de casualidad desde que en 2003 empecé a escribir un pequeño blog. En Francia también se va a hacer la obra de teatro y en abril llegará a España. Pero también en México, Portugal, Brasil…
¿Cuántos espectadores han pasado por Argentina?
Más de 200.000 espectadores. Allí hay mucha costumbre de teatro. Es normal ver colas a las seis de la mañana para conseguir una entrada. Eso no pasará en España.
En el libro La cámara lúcida Roland Barthes hace la siguiente afirmación: "La Fotografía repite mecánicamente lo que nunca más podrá repetirse existencialmente".
Esta fotografía fue tomada por Walter Astrada en Kenya (durante los días posteriores a las elecciones presidenciales de 2007). Ese instante no volverá a repetirse y la cámara de Astrada congeló la imagen para que la posteridad tenga una prueba de que aquello realmente existió. Puede que en el futuro se produzcan situaciones parecidas, pero jamás ese momento concreto: un civil echado en la tierra mientras un policía le inmoviliza el cuello con el pie. Se trata del segundo premio FotoPres'09, cuyas fotografías se exponen en CaixaForum Barcelona hasta el 21 de febrero.
El ganador del prestigioso certamen fue Emilio Morenatti por sus fotografías sobre la violencia de género en Pakistán (hombres que rociaban la cara de sus mujeres o hijas con ácido). La exposición reúne las imágenes de nueve fotoperiodistas de trayectoria internacional que captan con sus cámaras algunas de las situaciones más duras que se viven en diferentes zonas del planeta, como Kenya, Líbano, Venezuela o Pakistán.
CaixaForum reúne, como cada año, las fotografías destacadas en el certamen FotoPres y que supone, sin lugar a dudas, un toque de atención, una toma de conciencia, para que los espectadores vean cómo se vive más allá de nuestras fronteras. Si en los informativos estamos hartos de ver vídeos de conflictos internacionales hasta el punto de sentirnos inmunes a su impacto trágico, la fuerza de la fotografía (un momento único, congelado, que permite al público mirar cara a cara a las víctimas de las injusticias, ponerles nombres e incluso establecer un diálogo moral con ellas) hace que perdamos esa inmunidad. Se trata de una exposición de enorme dureza, pero necesaria para no olvidar en qué mundo vivimos.
"Todos esos jóvenes fotógrafos que se agitan por el mundo consagrándose a la captura de la actualidad no saben que son agentes de la Muerte", Roland Barthes (La cámara lúcida).
Aire Nuestro Manuel Vilas Editorial Alfaguara 1ª edición, octubre de 2009 Género: Novela 272 páginas ISBN: 978-84-204-2199-5
Aire Nuestro es el título de la novela y también el nombre de una televisión futurista donde se emite una programación de once canales supuestamente de calidad: teleseries de carácter filosófico, fútbol inteligente, entrevistas a hombres del futuro y reality shows de orientación neomística, entre otros. Es una televisión donde incluso el espectador puede tocar la carne de los periodistas a través de la pantalla y donde los viajes en el tiempo son factibles: entrevistas a Jesucristo, reportajes sobre Walt Whitman con él en persona, retransmisión del Big Bang y conversaciones con Lenin en un plató de televisión, entre otras muchas posibilidades.
Manuel Vilas ha demostrado con esta novela que en cuanto a formas narrativas no todo está inventado. La estructura es exactamente como si el lector hiciera zapping frente al televisor: cada capítulo es uno de esos canales. De hecho, la lectura puede ser aleatoria: si el lector se aburre con el canal/capítulo uno, puede pasar al siete o al que quiera. Y si uno le ha gustado mucho, siempre puede volver a él en el futuro. Esto se debe a que, en realidad, más que una novela, Aire Nuestro es un conjunto de textos independientes unidos con ese nexo "televisivo".
El tono del libro es el humor mezclado con dosis de ciencia ficción. En todo momento desfilan personajes famosos de la política, la cultura, el espectáculo... y en torno a ellos se organizan breves historias delirantes. Debo decir que si bien veo un extraordinario acierto en la estructura y en la idea del libro (¡bravo!), los textos me han aburrido bastante. Será que carezco de sentido cómico, porque en ninguna de las situaciones he encontrado ese "humor inteligente" que destaca Agustín Fernández Mallo en la contraportada del libro. O será, todo puede ser, que no me gusta la televisión.
Tenía 103 años y parecía que iba a vivir siempre. Último miembro de la generación del 27, Francisco Ayala había sido nominado varias veces al Premio Nobel de Literatura y ganó diversos galardones importantes como el Cervantes o el Príncipe de Asturias de las Letras. Hoy ha fallecido en Madrid una de las voces claves de la literatura del siglo XX en España, que contaba con obras como La cabeza del cordero o La invención el Quijote. Descanse en paz, Francisco, y gracias por su paso por esta vida.
Einstein y Newton se pasean por las obras ganadoras
Rovira, Miralles y Pascual / M.H.
Manel Haro. Barcelona
Lo espiritual y los temas que tocan el alma son los leitmotivs de las novelas ganadoras del Premio de Novela Ciudad de Torrevieja 2009, que hoy se han presentado en Barcelona. Álex Rovira y Francesc Miralles, que el pasado 2 de octubre ganaron el certamen con La última respuesta, toman como personaje principal a Albert Einstein para crear "una obra dentro de un género nuevo: el thriller inspiracional", explicó esta mañana Miralles.
La novela se centra en la supuesta última respuesta de Einstein, que "prefirió callar al basarla en criterios que escapaban de la física y se adentraban en lo metafísico, lo que podía provocar que perdiera su credibilidad", expuso Rovira, que añadió que con la novela han querido incitar a los lectores a reflexionar. "¿Por qué el cáncer lo ataca todo en el cuerpo humano excepto el corazón? -se pregunta Rovira- Quizá sea una metáfora de que en la sociedad misma hace falta más corazón".
Rovira y Miralles / M.H.
"La última respuesta trata de jugar con algunos misterios de la vida de Einstein: en 1905 escribió unos artículos sin bibliografía explícita y en 1921 le dieron el Nobel, cuya cantidad le regaló a su esposa, Mileva Marić. Si detrás de un hombre hay una gran mujer, en este caso el dicho podría quedarse corto", sugirió Rovira.
En la novela finalista, El compositor de tormentas, de Andrés Pascual, también hay un personaje de ciencias, Newton, que se adentra en el mundo de la alquimia y lo espiritual. El protagonista, en cambio, es el joven Matthieu, un aprendiz de músico que se marcha a Madagascar para encontrar la música que devuelva la pureza al alma, melodía que tanto codicia Luis XIV de Francia y que podría ser la llave para que Matthieu entre a formar parte de la banda real.
Miralles y Pascual / M.H.
"Me interesaba que hubiese música al principio y al final de la novela, desde un punto de vista romántico y místico", explicó Pascual, que añadió que "a través de la música he querido unir el universo versallesco y el Madagascar de la época". El autor quiso matizar que su novela no es de género histórico, sino que se sirve del pasado para narrar una historia que no podría situar en el presente.
Uno de los estrenos de esta semana ha sido Home, ¿dulce hogar?, dirigida por Ursula Meier. Se trata de una película típicamente europea donde una familia se enfrenta a la apertura de una autopista al lado de su casa. Los cinco miembros tienen una vida tranquila, todos están muy unidos. Por las tardes se reúnen para jugar al hockey, por las noches para ver la televisión y por las mañana los pequeños al colegio y el padre al trabajo. Es una vida casi bucólica: la casa está rodeada de campo, apenas hay ruidos y el simple hecho de sentarse a contemplar el paisaje es más que un entretenimiento.
Pero a tres o cuatro metros de la vivienda, la nueva autopista echa abajo toda esa armonía. El excesivo ruido y la peligrosidad de un entorno que antes era idílico provocan que la familia entre en constantes tensiones y el bienestar se convierte en conflicto.
La película puede tomarse como una metáfora que contrapone el espíritu tradicional a la llegada de la modernidad. Ésta debe aceptarse, guste o no, e intentar esquivarla puede llevarnos a la locura o bien a la claustrofobia. En el caso de los personajes, hay parte de ambas cosas.
El papel femenino protagonista (la madre) lo encarna Isabelle Huppert (La pianista), poniéndose nuevamente en la piel de una mujer atormentada. Ella y Olivier Gourmet (en el papel del padre) son quienes llevan el peso de la película, enorme responsabilidad que solventan de forma más que brillante.
Ursula Meier (38) lanza así su primer largometraje demostrando que tiene buenas ideas y que es capaz de convertirlas en sugerentes propuestas cinematógraficas como ésta. Toda una promesa.
Esta página nace con la idea de exponer unas ideas sobre literatura, cine, política, sociedad... Todo aquello que nos rodea. Ulises dejó Itaca y emprendió un viaje a Troya con la esperanza de regresar pronto. Pero aquel viaje, odisea, se hizo largo y duro. Cuando regresó a Itaca, le quedó, como decía Kavafis, todo aquello que había vivido en el camino. Eso es lo que nos queda siempre, lo que hemos aprendido, vivido, visto, leído, sufrido, lo que nos ha indignado y lo que nos ha conmovido... ¡Bienvenidos al blog de las odiseas!