jueves, 28 de octubre de 2010

'La luz es más antigua que el amor', Ricardo Menéndez Salmón

La luz es más antigua que el amor
Ricardo Menéndez Salmón
Editorial Seix Barral
1ª edición, septiembre de 2010
Género: Novela
175 páginas
ISBN: 9788432212956


Ricardo Menéndez Salmón va en serio. Después del éxito de su trilogía del terror, formada por las novelas La ofensa, Derrumbe y El corrector, el autor gijonés vuelve a la palestra con La luz es más antigua que el amor, obra con la que da un giro a su producción literaria e introduce al lector en una profunda (y certera) reflexión sobre la belleza y el arma de doble filo que supone tener el don de la creación.

Por un lado, la novela presenta a Mark Rothko, Adriano de Robertis y Vsévolod Semiasin, tres pintores de diferentes épocas acostumbrados a un éxito engañoso: por fuera lo tienen todo, pero interiormente soportan una lucha entre la satisfacción de lo que son y lo perturbador de lo que no pueden dejar de ser. Sólo el primero es real, los otros dos se los inventa Bocanegra, el personaje dentro de la novela (alter ego de Ricardo Menéndez Salmón) que es el autor ficticio de una obra titulada La luz es más antigua que el amor. En 2040 Bocanegra recibe el Premio Nobel de Literatura y al recoger el galardón, pronuncia un discurso que contiene una (maravillosa) reflexión sobre algo tan universal como la palabra, don que poseemos todos, pero también arma de doble filo que siempre ha estado en boca de todos los hombres de la historia: los notables y los anónimos, los buenos y los malos.

Ahí radica el juego de La luz es más antigua que el amor, las dos caras de una misma moneda que se sostiene dando vueltas en el aire sobre la creación, la palabra y el ser humano hasta caer, por su propio peso, sobre una de las dos: la que nos redime o la que nos condena. La luz es más antigua que el amor, la que escribe Bocanegra y la que firma Ricardo Menéndez Salmón, es una obra brillante y lúcida que debería pasar por las manos de todos los amantes de la literatura en particular y del arte en general. Créanme, algunas descripciones que hay en esta novela parecen pintadas más que escritas y será difícil que el lector se olvide de la imagen y de la palabra.

lunes, 25 de octubre de 2010

'Brooklyn', Colm Tóibín

Brooklyn
Colm Tóibín
Editorial Amsterdam (cat.) / Lumen (cast.)
1ª edición, septiembre de 2010
Trad. de Ferran Ràfols (cat.) / Ana Andrés (cast.)
Género: Novela
238 pgs / 256 pgs
ISBN: 9788492941056 (cat.)
ISBN: 9788426417701 (cast.)

De Colm Tóibín se ha dicho que es el nuevo Henry James por su capacidad de reflejar la sociedad a través de la mirada profunda e intimista de sus personajes. En el caso de Brooklyn, que publica Amsterdam en catalán y Lumen en castellano, la protagonista es una joven irlandesa que decide irse a Nueva York para encontrar un futuro mejor. Lo que muestra la novela son todos aquellos clichés de los americanos años 50: la independencia de la mujer, la convivencia entre negros y blancos y, básicamente, el despertar de una sociedad que nota que algo está cambiando lentamente.

Tóibín, profesor de literatura y crítico literario además de escritor, tiene su propia teoría de la novela y ésta apunta a una escritura más bien clásica, de estructura lineal y de pocos sobresaltos en la historia; en definitiva, recuperar las novelas de autores como Henry James o Jane Austen y acercarlas al siglo XXI. Sin embargo, esa manera de entender la narrativa puede hacer que algunos lectores de Brooklyn acaben la lectura habiendo necesitado algo más de acción, como ha sido mi caso.

El ritmo de la novela es pausado, incluso diría que apenas pasa nada, lo cual concuerda con el objetivo del autor: que todo lo que sepamos nos llegue a través del mundo inmediato de su protagonista. En este sentido, Tóibín ha preferido no añadir más ficción a la vida que él ha imaginado para Ellis, una mujer con inquietudes aparentemente simples para el lector del siglo XXI, pero complejas para 1950. No puedo negar que probablemente soy uno de los pocos lectores que se han aburrido soberanamente con este libro. Al final acabo comprendiendo la teoría de la novela de Tóibín, pero me desmarco del bombo que se le está dando a Brooklyn; Carmen Laforet escribió una historia semejante con Nada y supo dotarla de más acción (que ya es decir).

jueves, 21 de octubre de 2010

'Agosto, octubre', Andrés Barba

Agosto, octubre
Andrés Barba
Editorial Anagrama
1ª edición, septiembre de 2010
Género: Novela
146 páginas
ISBN: 9788433972163

Ésta es la historia de un adolescente que se cansó de ser un buen chico y durante un verano decidió probarse a sí mismo. Tomás se marcha con su familia de vacaciones a la misma casa de siempre donde le esperan los amigos de siempre. Esta vez, en cambio, la enfermedad terminal de su tía hace que nada sea lo mismo de otros años. Es precisamente por el capricho (forzado) de abandonar el papel de hijo ejemplar que Tomás es empujado del abandono de la inocencia infantil a una adolescencia que empieza a reclamarle ciertas responsabilidades de adulto.

Andrés Barba utiliza una prosa dura y directa adaptando la novela al registro que exigen los personajes. El Tomás que quiere escapar de su propia realidad siente la necesidad de "follar", "poseer" y "reventar", pero eso nos lo dice el narrador, que está por encima de un protagonista que apenas muestra su rebeldía a través del diálogo (en el fondo, el Tomás de ese verano extraño no es el Tomás auténtico).

El autor madrileño vuelve a indagar en la perversión de la preadolescencia, como ya hizo con su anterior novela, Las manos pequeñas (Anagrama, 2008), aunque con aquella su interés se centró más en la infancia. Barba demuestra solvencia con una narrativa clara, sin medias tintas, que hace que sus novelas sean pequeños artefactos en las manos del lector. Agosto, octubre es una obra excelente y su autor una de las voces que, aun siempre permaneciendo de forma discreta en un segundo plano, empieza a reclamar la atención de un auditorio cada vez más amplio. Y lo merece.

lunes, 18 de octubre de 2010

Entrevista con Colm Tóibín, autor de 'Brooklyn'


El interés de los medios por Colm Tóibín (1955) ha hecho de este autor una de las voces más eminentes de la nueva narrativa irlandesa. Tras varias obras publicadas en España, Brooklyn (Amsterdam en catalán y Lumen en castellano) está siendo la novela que está afianzando en el mercado editorial español a un Tóibín que, en Barcelona, no duda en responder a las preguntas en catalán, lengua que domina a la perfección ya que veranea en Farrera de Pallars (Lleida). Brooklyn narra la historia de Ellis, una joven irlandesa que en los años 50 se marcha a Nueva York para buscar una oportunidad laboral mejor. Allí no le quedará más remedio que ser fuerte, independiente y adaptarse a una sociedad que empieza a asumir ciertos cambios.

"En los años 70, la campaña del IRA hizo que en Inglaterra tuviera que evitar el acento irlandés"

Manel Haro. Barcelona (Texto y foto)
/ [Publicado en Llegir en cas d'incendi]

Parece que su novela ha sorprendido a los lectores... ¿Por qué decidió escribir sobre una irlandesa que se marcha a Brooklyn en busca de una oportunidad en los años 50?

Antes de ir a vivir a América yo tenía una imagen de Estados Unidos de gran país capitalista donde todo el mundo era feliz. Pero en Nueva York hace un frío enorme y en San Francisco llueve cada día en enero y no puedes salir de casa. Antes de ir, todos me decían que iba a vivir bien, pero cuando te vas, descubres que echas de menos muchas cosas, la mayoría insignificantes, como la mantequilla irlandesa. Todo resulta extraño. En Stanford y Texas tenía la sensación de que todo iba muy bien, pero a la vez notaba que no era mi país y que no me acostumbrada a nada. Esa es la sensación que tiene Ellis al principio de la novela.

¿Todo parte de su propia experiencia?


En el año 2000 escribí un cuento en el que había una viuda que explicaba que su hija fue a Brooklyn y llegó con un secreto. Hace unos años recuperé aquel cuento y vi que esa historia podía dar para una novela, porque aquellos personajes existían de verdad. Brooklyn es el resultado.

Ellis siente cierta inseguridad por ser irlandesa cuando viaja a Inglaterra y más tarde a Brooklyn. ¿Tuvo usted complejo de inferioridad por ser irlandés cuando era más joven?

Solamente en Inglaterra, donde fui en los años 70, en plena campaña del IRA. Entonces tenía miedo de hablar y fingía acento inglés, porque entonces sí me sentía acomplejado. Algo tan simple como ir a comprar el diario era una prueba y siempre tenía que aparentar ser inglés. En Nueva York, en cambio, no, allí uno podía ser irlandés sin problemas.

¿Le interesan los personajes que luchan por su independencia y libertad?

Sí, me interesa el drama entre restricción y libertad. En ese sentido, una familia es una entidad muy rara porque todos quieren tener una familia, pero eso también supone tener restricciones. La libertad que puedes ganar fuera de la familia es sólo por unos años, porque siempre quedan los vínculos, que son muy fuertes. Lejos de la familia, puedes ser otra persona, pero siempre estás unido a ella, siempre hay vínculos.

En España estamos asistiendo a un pequeño boom de novelas basadas en el modo de vida estadounidense de los años 50. Un editor de una de esas obras apuntaba a que los complejos de mitad de siglo no están tan alejados de los que sentimos ahora. ¿Qué opina?

No, todo ha cambiado, sobre todo la vida de las mujeres. Ahora las mujeres pueden elegir su vida, moverse en taxi y todo lo que entonces no podían hacer. El mundo que cuento es el mundo de mis tías, de mi madre. En los años 50 había más restricciones y eso da mucho juego. Yo, para contar una novela donde no fuese fácil divorciarse y hubiese restricciones, necesitaba un contexto que lo permitiera, como los años 50. Una mujer entonces no tenía posibilidad de elegir su destino, por lo que el autor puede dramatizar más. Eso ocurre con Richard Yates y otros autores. Supongo que eso interesa.

Entonces para reflejar esa sociedad restrictiva siempre hay que elegir una protagonista femenina. Supongo que no podría reflejar la sociedad de los 50 si tomara a un hombre como personaje principal.

Claro. Ellos están con sus amigos hablando de nada especial aunque siempre pensando que lo que dicen es importante. Pero ellas tienen un mundo interior muy importante, sobre todo cuando están solas, justo el momento que más me interesa, porque en los 50 todo era más dual para las mujeres que para los hombres: o todo era blanco o todo era negro. Ellos tenían una gama más amplia.

Me recuerda a los cuadros de Hopper...

¡Claro! Y yo me acuerdo también de un cuadro de Vermeer en el que aparece una mujer leyendo una carta al lado de una ventana. Incluso me viene a la cabeza un lienzo de Velázquez de su época sevillana. Esas obras reflejan un mundo interior, el espectador solamente ve una mujer retratada, pero en realidad el artista refleja todo un juego de complejidades que me resulta muy sugerente. Hopper trabajó también con esa idea

Usted parece un escritor de los que cuando escribe el único mundo que existe es el de su novela...

Es que tienes que ponerte un pijama mental todo el día y trabajar muchas horas durante unos meses todas las mañanas, tardes y noches. Ni siquiera hay tiempo para ducharse (ríe), así que avisas a los amigos de que no te llamen en un mes y luego ya habrá tiempo para sexo, rock and roll y lo que surja (ríe). A mí me gusta trabajar con lápiz, no con grandes colores, de forma lineal, yendo poco a poco. Por ejemplo, me gusta mucho el compositor Erik Satie, porque tiene muchas repeticiones y aunque parece que en su música hay poca variación, en realidad sí la hay.

¿Echa de menos la Irlanda de cuando era pequeño?

¡No! Cuando se es pequeño uno piensa que los otros niños son egoístas y malvados y encima no entiendes por qué tus padres te dejan con ellos. Pero cuando creces, siempre todo va a mejor hasta que con 18 años lo comprendes todo. Así que... ¿para qué volver a ser niño y odiar a todos otra vez? ¡No! (Ríe)

miércoles, 13 de octubre de 2010

'El paseo de Rostock a Siracusa', Friedrich Christian Delius

El paseo de Rostock a Siracusa
Friedrich Christian Delius
Sajalín Editores
1ª edición, marzo de 2010
Género: Novela
166 páginas
ISBN:9788493741365


He aquí una historia sobre un alemán que, en los años 80, tardó siete años en preparar el viaje de sus sueños. Paul Gompitz es un camarero de Rostock, ciudad de la antigua RDA, que vive obsesionado con hacer la misma ruta que cubrió el escritor Johann Gottfried Seume y poder llegar así a Siracusa, en el sur de Sicilia. Pero para ello, el primer paso es cruzar la frontera a la RFA, la Alemania desarrollada que quedaba delimitada por el muro de Berlín. Para evitar ser detenido por la Stasi, Gompitz se ve obligado a las mayores locuras, aunque nada es demasiado cuando lo único que desea es acogerse a su derecho de enriquecerse culturalmente viendo mundo.

Lo que encontramos en El paseo de Rostock a Siracusa no es sólo un viaje de un personaje que atraviesa el corazón de Europa, sino que es la lucha de un hombre por intentar sobrevivir al encarcelamiento que sufrían los alemanes de la RDA, esa Alemania oprimida que vivía expectante de que algún día todo fuera normal. Ésta es, pues, una pequeña crónica vital de uno de los hechos históricos fundamentales del siglo XX, el Muro de Berlín, vivida y sufrida por un personaje que sabe que la muerte puede ser su próximo destino.

El autor Friedrich Christian Delius es un auténtico desconocido en España, dado que ésta es la primera novela que se traduce al castellano. Uno no acaba de entender cómo es posible que escritores como Delius no tengan más presencia en nuestras librerías, ya que si bien no tiene un premio Nobel como su colega alemán Günter Grass, su calidad literaria y su compromiso con la construcción de las libertades del individuo están fuera de toda duda.

El paseo de Rostock a Siracusa es una joya, uno de esos libros que uno compra más por curiosidad que por convicción y acaba convirtiéndose en una novela de las que no se olvida fácilmente. Hemos tenido que esperar a que Sajalín, esa pequeña editorial que se ha empeñado en rastrear los tesoros ocultos de la literatura internacional, apostara por Delius para que los lectores hayamos podido llegar a esta novela. Esperemos que Sajalín traduzca otra de sus obras, porque la idea de conformarme solamente con El paseo de Rostock a Siracusa se me hace terriblemente insoportable.

jueves, 7 de octubre de 2010

'La ciudad y los perros', Mario Vargas Llosa

La ciudad y los perros
Mario Vargas Llosa
Editorial Alfaguara
1ª edición, 2004
Género: Novela
488 páginas
ISBN: 9788420467061

El Esclavo, un alumno tímido y enamoradizo, es asesinado por alguno de los alumnos del Leoncio Prado, pero los cargos militares del colegio presionan para que todo parezca un suicidio; sin embargo, el teniente Gamboa y el alumno Fernández harán todo lo posible por desenmascarar la verdad.

La novela narra el maltrato que sufren algunos alumnos en este colegio, donde el que demuestra más fuerza es el más importante del grupo. Los internos, llamados perros por sus compañeros de los cursos más adelantados, pelean constantemente para evitar los tratos vejatorios (situación extrapolable a cualquier sociedad corrupta y oprimida). Niños, todos ellos, de familias desestructuradas que ven en la escuela militar la única posibilidad de mantener a sus hijos controlados y que se labren un futuro de provecho.

Las novelas de Vargas Llosa contienen un ambiente asfixiante que atrapa al lector gracias a unos personajes a veces erráticos y a veces oprimidos que siempre esperan encontrar una salida a una situación mejor. De La ciudad y los perros se ha dicho que es la novela más dura del autor peruano, de lo que es difícil dudar cuando se leen pasajes terrribles donde se muestran hasta qué punto llegan los límites del ser humano ante la injusticia, la amistad y la venganza.

La ciudad y los perros, como La casa verde o La Fiesta del Chivo, además de tantas otras, son claros ejemplos de una prosa impecable con la que el autor inventa personajes que luchan para que el mundo no se les venga encima. Hoy el Nobel de Literatura hace justicia con una de las grandes voces del siglo XX.

'Rebeldía de Nobel: Conversaciones con 16 premios Nobel de literatura', Xavi Ayén y Kim Manresa

Rebeldía de Nobel: Conversaciones con 16 premios Nobel de literatura
Xavi Ayén (texto) y Kim Manresa (fotografías)
Editorial El Aleph
1ª edición, noviembre de 2009
Género: Reportajes / Literatura / Entrevistas
175 páginas
ISBN: 9788476698914


Esta reseña no podía salir otro día que no fuese hoy, cuando la Academia Sueca anuncia quién es el nuevo Premio Nobel de Literatura. Había muchas maneras de hablar de los Nobel, pero el periodista de La Vanguardia Xavi Ayén y el fotógrafo Kim Manresa nos sirven una oportunidad inmejorable para llevar a cabo nuestro homenaje. Hasta 16 nombres son los que contiene este volumen; 16 autores a los que Ayén ha entrevistado durante los últimos cuatro años y a los que ha convertido en personas accesibles y humanas.

Wole Soyinka, Doris Lessing, José Saramago, Nadine Gordimer, Gao Xingjian, Toni Morrison, Naguib Mahfuz, Günter Grass, Gabriel García Márquez, V.S. Nipaul, Imre Kertész, Kenzaburo Oé, Derek Walcott, Orhan Pamuk, Wislawa Szymborska y Darío Fo son captados por la doble mirada de Ayén y Manresa. Lo que presenta este libro en gran formato son exhaustivos retratos de los Nobel más allá de formalismos y fuera de los ambientes académicos a los que parecen estar anclados los galardonados con el premio gordo de Estocolmo.

La Doris Lessing de Ayén y Manresa es una autora como cualquier otra que vive en una casa desordenada por centenares de libros; el José Saramago es un hombre de barrio que pasea con su mujer como si de un desconocido se tratase; y el Imre Kertész es uno de tantos comensales de cualquier restaurante de Budapest. Este resultado tiene el mérito del trabajo bien coordinado entre un periodista que se mueve como pez en el agua ante los grandes de la literatura y un gran fotógrafo que hace más cercanos a quienes retrata (un Kenzaburo Oé viajando en metro o un Darío Fo besando a su mujer en una esquina).

Pero no se confundan, cada uno de los 16 reportajes no olvida su misión: la de exprimir cada rincón de la vida y la obra de estos Nobel. Si les gusta la fotografía o les apasiona la literatura, acérquense a este libro lo antes posible, porque tiene toda la pinta de ser el típico volumen que por no querer comprarlo ahora, uno acaba pagando cantidades desorbitadas cuando dentro de diez años sea difícil de encontrar. Es un aviso y una recomendación de la que no se arrepentirán.