viernes, 26 de febrero de 2010

'Espiga', Berna Blanch

Espiga
Berna Blanch
Editorial Meteora
1ª edició, desembre de 2009
Gènere: Poesia
64 pàgines
ISBN: 978-84-95623-98-0

Una de les dades que comenta l'escriptor Marc Granell en el pròleg del llibre Espiga, del poeta de Catarroja Berna Blanch, és que a aquest li agrada caminar per omplir-se de paraules. Encara que sembli un fet insubstancial pel que s'esdevindrà en el poemari, la realitat és que és l'eix que creua tot els versos d'Espiga.

El jo poètic traça un intent d'autoconeixement a través del paisatge. No és que el poemari sigui un amuntegament d'experiències vitals en relació amb el que envolta al poeta, sinó que el paisatge -tant interior com exterior- serveix per activar els mecanismes de la memòria i de l'autoconeixement. D'aquesta manera, el jo poètic explica que Els records dels meus morts / m'és tan natural / com el record de la infantesa / o el primer amor / i sovint mire eixa amplitud / com es miren / les muntanyes llunyanes. No és que allà, a les muntanyes, estiguin els records d'un temps passat i, potser, massa llunyà, sinó que les muntanyes mateixes són la metàfora que necessita el jo poètic per mantenir viu el record.

Per tant, no és casual que digui que el record dels seus morts li sigui natural, perquè en cap moment els versos d'Espiga pretenen ser un cant de nostàlgia i tristesa (com el mateix poeta diu, no vol "poemes morts" ni "paisatges del record"), sinó que busca la referencialitat amb l'entorn; aquests versos serveixen per estar en pau amb sí mateix i en harmonia amb la memòria: Voldria escriure sobre aquesta casa / i que els fulls / no se m'ompliren de tristor, diu en un moment del poemari.

El temps, però, passa inexpugnable i les fulles cauen a la tardor a l'igual que passen els anys: Novembre fa foscos els colors / en les pupil·les / i va caient dins nostre la vida / fulla a fulla, engroguida veu / del temps imperceptible. Aquests versos són una proba palpable de la complicitat entre el jo poètic i el paisatge, on troba les metàfores que li permeten activar el mecanisme de l'expressió, de la memòria i, a la fi, de la poesia.

El poeta Berna Blanch, un d'aquests noms que un es troba com una sorpresa, demostra amb Espiga la seva capacitat per articular el món interior i projectar-lo, com una explosió de llum en silenci, cap a l'exterior. Val la pena, doncs, deixar encesa aquesta llum per no perdre'l de vista.

martes, 16 de febrero de 2010

'Lo que esconde tu nombre', Clara Sánchez

Lo que esconde tu nombre
Clara Sánchez
Editorial Destino
Colección: Áncora y Delfín, 1176
1ª edición, febrero de 2010
432 páginas
ISBN: 978-84-233-4251-8

"¿Sabes cuánto hay que matar para ser digno de una cruz de oro?". Ésta es una de las preguntas que Julián, un superviviente del campo de concentración de Mauthausen, le lanza a Sandra, una joven que ha sido acogida por una pareja de ancianos noruegos, aparentemente inocentes, pero que ocultan un atroz pasado.

Lo que esconde tu nombre, novela ganadora del Premio Nadal 2010, es un thriller en el que un octogenario cazanazis busca saciar su sed de venganza con aquellos que lo sumieron en el terror más despiadado en Mauthausen.

Como thriller, la novela parte con un handicap, y es que el lector sabe desde el principio qué secretos ocultan cada uno de los personajes y, por tanto, la intriga es relativa. A lo largo de la historia no se produce un giro en la trama que resulta necesario para que el thriller sea efectivo. Dicho de otro modo, la información que tiene el lector en la página cien no varía demasiado de la que tiene en la 350.

Los personajes están, en general, bien perfilados y la prosa de Clara Sánchez anima a seguir leyendo, pero hay algunas situaciones y comportamientos de los personajes que alejan al lector de la historia (la aventura amorosa que vive Sandra en Alicante me parece demasiado inverosímil, así como algunos nexos entre personajes, que me resultan muy novelescos). Además, el desenlace, la culminación que espera el lector con ansia para encontrar la sorpresa, cede demasiado margen a la casualidad. No acaba de encajar que, tras una narración tan pausada, llegue un final tan precipitado y forzado. Lo dicho antes, la trama debía luchar contra un handicap inicial: aguantó el tipo, pero se dejó vencer en el último asalto.

domingo, 7 de febrero de 2010

Entrevista con Asa Larsson

En el Hotel Gallery de Barcelona Asa Larsson nos recibe con una amplia sonrisa que se vuelve en carcajada varias veces a lo largo de la entrevista. Accede a dejarse fotografiar antes de lanzarle la batería de preguntas. Al entrar en la sala, señala las cafeteras por si queremos tomar café mientras hablamos con ella. A pesar de que insiste que en Kiruna la gente no es muy sociable, ella muestra sin descanso su gran sentido del humor. En España han sido publicadas sus dos primeras novelas, Aurora boreal y Sangre derramada (Sang vessada en catalán). En 2010 está prevista la nueva entrega de su personaje Rebecka Martinsson.

Manel Haro. Barcelona (Texto y foto)

Además de la profesión de abogada, ¿qué más comparte con su personaje Rebecka Martinsson?


Las dos venimos del norte de Suecia. Ella también ha crecido en una comunidad pequeña, luego se ha ido a la ciudad a estudiar derecho, como yo, pero no se siente integrada, así que vuelve a su pueblo natal. Sin embargo, nada es igual, algo ha cambiado. Rebecka es poco apegada y le cuesta relacionarse con la gente. Yo también soy un poco como ella.

¿Por qué decidió que Rebecka Martinsson aparecería en un mínimo de seis novelas cuando todavía no había acabado de escribir la primera?

Yo estaba muy decidida a acabar mi primera novela cuando empecé a escribirla. Decidí, mientras lo hacía, que escribiría tres aunque nadie quisiera saber de ellas. Pero si se publicaba y provocaba interés en los lectores, entonces pensé que escribiría seis. Por eso, ahora sé que escribiré seis (ríe).

¿Cómo les condiciona el tiempo a los suecos del norte?

El clima y el aislamiento nos afecta mucho. En Kiruna estamos muy lejos de Estocolmo, donde se toman las decisiones importantes. Tenemos cierto sentimiento de inferioridad respecto al resto de Suecia. En Kiruna la gente no se relaciona demasiado, somos malhablados y poco sociables y además bebemos mucho. Quizá somos más parecidos a los rusos que a los suecos.

Sin embargo, esto ofrece unos escenarios más atractivos para la novela.


Sí, es un regalo de dios. Es un sitio diferente, para mí no hay ninguno igual en el mundo, es exótico y perfecto para la novela.

¿Se considera embajadora de Kiruna?


Kiruna se las apaña muy bien sin mí, pero yo no puedo vivir sin Kiruna. Kiruna ha sido siempre muy importante a nivel internacional, por las minas de hierro, ya que allí tenemos el hierro más puro del mundo. Ahora tenemos un centro de investigación espacial. Además, estamos llevando a cabo una experiencia pionera en el mundo, y es que se está trasladando el pueblo porque la mina de hierro es cada vez más profunda y ahora va por debajo de las casas. Por tanto, Kiruna sabe tirar adelante sin mí pero no al revés.

En sus dos primeras novelas, hay una parte importante de la trama que
apunta a la religión. ¿Es una manera de apartar viejos fantasmas?

La religión forma parte de mi herencia. Mis abuelos paterno y materno pertenecían a una iglesia muy conservadora, los laestadianos; mis padres, en cambio, no creían en la religión, eran muy de izquierdas y tenían un matrimonio muy abierto, más propio de los sesenta. Yo sí me uní a una iglesia libre de adolescente. Por tanto, siempre ha sido un tema de debate en mi casa y me ha costado dos libros de terapia poder empezar a hablar de otras cosas (ríe).

Y seguro que no a todos les gusta que hable así de la religión...


A mí me mandan muchas cartas. Algunos me lo agradecen porque dicen que parece que yo haya vivido en sus propias familias. Pero también hay gente que me explica que son miles de personas las que rezan por mí y me dicen que en breve voy a conocer a Jesús y dejaré de criticarles. Éstas particularmente me molestan mucho, porque ellos no tienen ni idea de cuál es mi relación con dios, que me va muy bien y no tienen que juzgar.

Su literatura es más directa que la de Camilla Läckberg, por ejemplo, ya que ella es más sutil a la hora de describir determinadas escenas. ¿Cuestión de gustos personales?


Esto debe venir de los modelos que yo tengo para escribir, como Cormac McCarthy, que escribe de forma directa y muy cruda. Además, en Kiruna hablamos muy alto, muy rudo, y cuando bromeamos podemos resultar ofensivos. Quizá por eso escribo de forma más directa.

Camilla Läckberg quería una escritora para resolver sus casos, usted escoge a una abogada. Los policías, en ambos casos, son personajes secundarios. ¿Por qué lo deciden así?


Yo soy muy vaga, así que escribo sobre lo que más conozco. Como soy abogada, elijo a una abogada en mis novelas, que es la opción más fácil. De todos modos, el género negro se está ampliando mucho y actualmente no es raro ver a distintos personajes investigando casos.

Entonces Camilla Läckberg debe ser más vaga que usted, porque ella es escritora como su protagonista, pero además las dos están casadas con un policía.


(Ríe) Camilla suele bromear mucho con eso, pero a fin de cuentas, los crímenes que tú inventas los tienes que investigar tú misma, estés casada o no con un policía.

En España aparecerá este año su tercera novela. ¿Nos adelanta algo?


Se llamará Black path (Camino negro) y sabía que tenía que alejarme de Kiruna, Suecia y Europa. El personaje es un hombre de negocios de Kiruna, pero que tiene minas en África. Y al principio Rebecka Martinsson está fatal (ríe).

viernes, 5 de febrero de 2010

Ian Rankin: "En novela negra, la ficción tiene que ser más real que la propia realidad"

"Hubo en caso sonado en Edimburgo: habían sido asesinados siete niños y la policía no tenía ninguna pista. Una mañana, un hombre estaba arreglando su jardín cuando su máquina cortacésped se rompió a causa de una piedra; se agacho para recoger los pedazos y tras un seto vio una mano de niño y una pierna de adulto. A los pocos segundos, salió una furgoneta cerca del seto. El hombre tomó la matrícula y llamó a la policía porque le parecía raro. La policía encontró la furgoneta, le pidió al conductor que abriera la parte trasera y allí estaba la que iba a ser la víctima número ocho, pero el niño seguía con vida. Aquello fue demasiado casual pero fue real; sin embargo, si yo hubiese escrito algo parecido, los lectores me hubiesen dicho que era inverosímil; esto es porque a en la novela negra, la ficción debe ser más real que la propia realidad", son palabras del escritor escocés Ian Rankin, reciente Premio Carvalho, que esta tarde ha centrado la penúltima sesión de la BCNegra 2010

Rankin, creador del popular detective John Rebus, explicó sobre él que "aunque lo he jubilado, no significa que no siga siendo uno de mis personajes en futuras novelas". Y añadió que "en Edimburgo, los policías se jubilan a los 60 años, por lo que yo tenía que ser riguroso y si Rebus había llegado a esa edad, entonces tenía que darle su merecida jubilación". Entre las explicaciones que dio sobre su obra ante un nutrido y atento auditorio, se refirió a que uno de sus intereses desde que empezó a escribir era reflejar la evolución de la sociedad escocesa a traves de la novela negra, por lo que era imprescindible que su personaje estrella cumpliera años como cualquier escocés: "no me di cuenta de que en la novela negra los detectives pueden ser Peter Pan; es decir, no crecer nunca, y la prueba la tenemos en que el detective de Ruth Rendell debería andar por los 80 años y algún otro por los 100, pero ahí están", ironizó Rankin.

Sin embargo, el autor avisó a sus lectores que aunque Malcolm Fox será el nuevo protagonista de sus novelas, Rebus disfrutará de su jubilación, pero a la vez estará en un departamento investigando viejos casos sin resolver, por lo que "Fox y Rebus trabajarán en el mismo edificio y se cruzarán constantemente". Larga vida a John Rebus.

jueves, 4 de febrero de 2010

Entrevista con Camilla Läckberg

La autora sueca Camilla Läckberg participa estos días en la BCNegra, la semana especial dedicada a la novela negra que se celebra en Barcelona. Ha publicado ya siete novelas policiacas, aunque en España solamente han llegado tres (La princesa de hielo, Los gritos del pasado y Las hijas del frío). En unos meses aparecerá la cuarta entrega protagonizada por la escritora Erica Falck y Patrick Hedström.

Manel Haro. Barcelona (Texto y fotos)

Es usted un éxito de ventas dentro y fuera de Suecia. ¿Teniendo en cuenta que, además de escritora, es economista, junta esos dos ámbitos de su vida para tener más éxito en número de lectores?

Yo nunca he sido una economista de ir a una oficina y esperar hasta que mi jefe se vaya. Me interesa la economía, pero no como para estar atada a horarios. La profesión de escritora para mí es una mezcla entre ser artista y mujer de negocios. De mi profesión de economista utilizo mi experiencia en marketing y otros ámbitos para prever lo que puede gustar y saber vender más, claro.

Sin embargo, fue antes escritora que economista porque, aunque su primera novela la publicó en 2003, ya con cuatro años escribió un relato en que Papa Noel mataba a Mama Noel...

Siempre me ha fascinado el asesinato y el crimen para la literatura y ya desde pequeña me interesaban esos temas. Cuando mis amigos salían a jugar al fútbol, yo me quedaba escribiendo o leyendo las novelas de Agatha Christie de mi padre. A los once años las había leído prácticamente todas. Así que no es de extrañar que a los cuatro años escribiera un relato en el que Papa Noel matara a Mama Noel (ríe).

¿Por qué decide que sus protagonistas sean un policía y una escritora?

Hay demasiadas novelas de policías en Suecia y yo quería evitar que mi personaje protagonista fuese un policía. Pero luego te das cuenta de que es muy difícil que un civil, en este caso una escritora, pueda acceder a determinadas pruebas policiales; así que para ser rigurosos, decidí recurrir a un policía e hice que fuese la pareja sentimental de la escritora, Erica. Esto me daba mucho juego y la verdad es que estoy encantada de haberlo hecho así.

Sus tramas tienden a hacer un viaje al pasado para rastrear la vida del asesino. ¿Ve fundamental para una novela negra que el lector sepa qué ocurrió en el pasado del antagonista?

Sí, para mí es muy importante que el lector entienda en profundidad lo que siente y piensa el asesino y para eso hay que entender qué ha motivado que esa persona, en principio normal, se haya vuelto un asesino. Por ejemplo, cuando leemos una noticia de un crimen, no podemos saber qué sentía el asesino y cuáles eran los motivos reales para cometer el crimen. En la literatura, en cambio, sí podemos saberlo y entrar en la mente del asesino. Eso es un privilegio que encontramos en la novela negra.

En la novela negra, muchas veces el policía es una persona triste, divorciado o soltero, en ocasiones alcohólico, infeliz, gris... En cambio, en sus novelas, se aleja de este tipo de personaje.

A mí me interesaba que mis personajes fuesen personas normales. Patrick no es una persona extrovertida, es más bien tímido, pero es cercano y familiar. Quería escribir sobre personajes que no fuesen tópicos de la novela negra, no me interesaba un policía de mediana edad, amargado, que bebiese y escuchase ópera.

Parece que esté describiendo a Kurt Wallander, el policía de Henning Mankell... ¿No le gusta?

A mí me gusta Kurt Wallander, porque Henning Mankell fue de los primeros en crear este tipo de personaje. El problema es que muchos escritores han copiado demasiado este personaje y yo no quería hacerlo. En otras palabras, no quería escribir otro libro con una copia de Kurt Wallander, sino algo diferente. Hay que escribir sobre personajes propios.

Ha dicho usted varias veces que se siente influenciada por Agatha Christie. ¿En un futuro muy lejano se ve como una adorable ancianita escribiendo novela negra?

(Ríe) Escribir es mi pasión, es lo que realmente me gusta y seguiré escribiendo siempre. Lo que ocurre es que no hago planes de futuro y no sé por dónde irán mis libros. Una cosa sí que tengo clara y es que a partir de ahora voy a bajar un poco el ritmo y publicaré un año sí y uno no, porque creo que ya ha llegado el momento.

¿Por qué la novela negra recurre muchas veces a los abusos a menores, como es el caso de algunos de sus libros o incluso el de algún Stieg Larsson?

Supongo que los autores escribimos sobre nuestros temores. Yo, como madre de tres hijos, tengo miedo de que a ellos les pueda ocurrir algo, así que, inevitablemente, cuando escribo me salen esos miedos. Si viviese cerca de grandes bandas criminales, mis miedos serían otros.

¿Es de las que piensan que los escritores tienen una importante responsabilidad social?

Sí, una novela puede tener más efecto que un artículo publicado en un diario. Stieg Larsson ayudó mucho a las mujeres con sus novelas, seguramente más de lo que hubiesen conseguido unos artículos en prensa. El Don Quijote, por ejemplo, encierra un mensaje político que caló hondo cuando se publicó y que no hubiese tenido tanto efecto de otra forma que no fuese la literatura.

¿Centrar sus novelas en el pueblo donde vive le provoca algún dolor de cabeza?

Sí, porque al ser Fjällbacka un pueblo pequeño, provoca que si en mi novela sale un borracho, inmediatamente buscan la persona real en la que me he inspirado; si sale un pelirrojo, entonces todos los pelirrojos del pueblo se ven reflejados... Y da igual que tú digas que no tiene nada que ver la realidad con la ficción.

¿No tiene la tentación de sacar sus novelas de Fjällbacka y llevarlas a una gran ciudad?

No, porque Fjällbacka es como un personaje más. Es difícil de explicar, pero ahí he crecido y Fjällbacka se convierte en algo muy importante para mí. No podría ser otro lugar, su atmósfera es insustituible.

¿Con tanta promoción que ha hecho de Fjällbacka, no le darán una calle?

No, porque en el pueblo sólo hay una plaza y se la ha llevado Ingrid Bergman (ríe). Lo que sí se hace en Fjällbacka son rutas literarias sobre mi novela. Asistí a una y vi que la guía decía dónde había puesto yo un cadáver. Entonces yo le intentaba corregir diciendo que pensaba que el cadáver estaba en otro lugar, pero ella me decía "no, era aquí". Y yo, "pues vale" (ríe).

¿Le resulta molesto que constantemente le pregunten sobre Stieg Larsson?

No, yo adoro los libros de Stieg Larsson, pero los asocio más con las aventuras de acción tipo Indiana Jones que con la novela negra. Ambos tenemos estilos muy diferentes. Larsson dedicó su vida a combatir las injusticias y vio que su mensaje tenía más efecto a través de la literatura y hay que reconocer que él ha abierto muchas puertas a la literatura sueca.

En breve llega a España su cuarta novela. ¿Qué nos adelanta?

Puedo decir que habrá un asesinato (ríe). Habrá un reallity show tipo Gran Hermano, porque yo veo mucha tele y no lo he podido evitar. A partir de aquí, dejo el resto como un misterio...

miércoles, 3 de febrero de 2010

Un Salinger no tan desconocido

Quizá una de las frases más pronunciadas a media voz esta semana sobre la muerte de Salinger es eso de "ahora empezarán a salir sus trapos sucios". De momento, lo que vamos conociendo no es precisamente lo que nos podíamos temer: la cara más amarga de un autor ensimismado y huraño, obsesionado con su intimidad. Más bien todo lo contrario, el Salinger que estamos conociendo desde el día de su muerte es el de una persona que intentaba ser amable con sus vecinos, que se entregaba al pueblo, que intentaba hacer una vida normal y que mantenía las buenas formas con la gente. Ésa era la persona, no el autor. Al autor lo mató Salinger hace ya demasiados años; sus amigos respetaban su decisión y no le hacían preguntas.

Todo esto que cuento lo acabo de leer en un interesante artículo de Katie Zezima en The New York Times, titulado J. D. Salinger a Recluse? Well, Not to His Neighbors (¿J. D. Salinger un recluso? Bueno, no para sus vecinos). Y es que sus vecinos respetaban, según el artículo, "el código de las colinas"; es decir, si una persona quiere preservar su intimidad, nadie tiene derecho a hablar de las vidas ajenas. Tanto es así, que incluso una semana después de su muerte, ese pacto de respeto todavía se mantiene y lo poco que dicen es lo que han leído más arriba (quizá escarmentados por alguna reacción pasada de Salinger o bien porque todavía sienten su presencia de cerca).

Algún vecino de Cornish (pueblo de New Hampshire donde residía) incluso compara a Salinger (Jerry, para los amigos) con Batman: "todo el mundo sabe que existe, pero nadie dice dónde está". Y es que eran muchos los turistas que llegaban a Cornish para poder hablar con Salinger, pero él persistía en su deseo de mantener enterrado al padre de El guardián entre el centeno. Sin embargo, ¿cuánto tiempo pasará hasta que salgan a la luz sus viejos cuadernos de espiral?

lunes, 1 de febrero de 2010

'La princesa de hielo', Camilla Läckberg

La princesa de hielo (cast.)
La princesa de gel (cat.)
Camilla Läckberg
Maeva Ediciones / Amsterdam
1ª edición, 2007 / 2010
Género: Novela negra
369 páginas
ISBN: 978-84-96748-16-3 (cast.)
ISBN: 978-84-937183-3-6 (cat.)

Camilla Läckberg es una de las nuevas damas de la novela negra sueca. Nueva por su juventud (1974), porque lo cierto es que ya cuenta con varias novelas traducidas a 25 idiomas y más de tres millones de lectores en todo el mundo. Junto con Asa Larsson son, probablemente, las dos promesas del género criminal sueco, aunque es Läckberg la que más vende en su país.

La primera novela que llegó a España en castellano fue La princesa de hielo, publicado por Maeva Ediciones (trad. de Carmen Montes Cano). En enero, Amsterdam lo ha publicado también en catalán, La princesa de gel (trad. de Meritxell Pucurull). Se trata de la primera entrega de la saga detectivesca protagonizada por el policía Patrick Hedström y la escritora Erica Falck, pareja sentimental.

La trama se desarrolla en Fjällbacka, un tranquilo pueblo sueco que un día se ve agitado por la muerte de Alexandra Wijkner. Aparentemente se ha suicidado en su bañera, pero las pruebas apuntan a un cruel asesinato. La escritora Erica Falck, antigua amiga de Alexandra, es una de las que encuentra el cadáver. A partir de aquí, ella colaborará con el agente Hedström para desenmascarar al asesino, aunque ambos tendrán que enfrentarse a viejos secretos de familia que en algunas casas de Fjällbacka prefirieron enterrar hace años.

A La princesa de hielo le siguen las otras dos novelas de la misma saga, Los gritos del pasado y Las hijas del frío (esta última publicada también en catalán por Amsterdam, Les filles del fred). Con esta primera entrega, Camilla Läckberg demuestra su solvencia a la hora de imaginar tramas atractivas, repartir bien la tensión narrativa y crear personajes creíbles en un entorno lleno de suspense. Además, de las casi 370 páginas que tiene la novela, el misterio no empieza a desvelarse realmente hasta las últimas setenta, por lo que no es de extrañar que el lector no quiera dejar de leer hasta llegar al final. Una de las cosas buenas que ha tenido la Stieglarssonmanía ha sido el resurgimiento del interés por la novela negra sueca y el descubrimiento de talentos como Camilla Läckberg. Eso sí, ella desembarcó varios meses antes en España que su fallecido colega Stieg Larsson.