
Hasta aquí, no hay nada nuevo. Sin embargo, el desenlace ofrece ese giro necesario para que el final no sea tan previsible como el desarrollo. La huérfana es una película bien construida, con una niña malísima que bien podría recordar a Rebecca De Mornay en La mano que mece la cuna. Aunque las situaciones ya nos suenen de otros filmes, el espectador disfrutará como si fuera el primero que ve de niños huérfanos y malévolos.
De momento, la película va aguantando en cartelera. El cine de terror tiene pegada y ya que cuesta tanto que salgan producciones americanas de este género dignas de mención, me gusta destacar cuando alguna es más que aceptable. Ésta lo es.
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