sábado, 18 de octubre de 2008

'Una vez', Morris Gleitzman

Una vez
(Once)
Morris Gleitzman
Editorial Kailas
Colección Kailas Ficción
Traducción de Cora Tiedra
1ª edición, mayo de 2008
2ª edición, junio de 2008
Género: Novela
ISBN: 978-84-89624-50-4
164 Páginas


Felix es un chico judío que vive en un orfanato en Polonia, esperando a que sus padres regresen a buscarlo. Pero pasan los años y el pequeño empieza a desconcertarse. Una noche ve por la ventana de su habitación cómo un grupo de nazis están quemando un montón de libros en el patio. Felix piensa que los alemanes están persiguiendo a los que leen libros y sus padres son libreros, así que decide escapar del orfanato para avisarles y evitar que los nazis quemen su negocio. Pero cuando sale del centro, se encuentra con una cruel realidad que su ingenuidad e inocencia no es capaz de asimilar. ¿Será que los nazis no odian los libros sino a los judíos? ¿Por qué sus padres no le han ido realmente a recoger al orfanato?

Esta novela -que agotó la primera edición en apenas un mes- tiene una cosa buena y una no tan buena. La buena es la historia en sí: un niño de corta edad que no es capaz de asimilar lo que está pasando a su alrededor. Los nazis están devastando Polonia y el pequeño cree que solamente están persiguiendo a los que poseen libros (como sus padres). Desde el principio muestra una ingenuidad propia de un niño de corta edad, intenta buscar justificación a lo que no entiende y lo hace a través de razonamientos infantiles. Es, por lo tanto, una historia llena de ternura, un contraste entre la inocencia de los niños y la crueldad de los soldados nazis. A medida que avanza la novela, vemos una metamorfosis en Felix, que empieza a hacerse preguntas y a dudar si realmente lo que buscan los alemanes son libros o si disfrutan matando judíos.

Felix se erige como un hábil inventor de historias: a través de breves relatos intenta escapar de la realidad que lo rodea (la ausencia de sus padres o el ruido de las bombas). Pero no solamente utiliza ese método pars sí mismo, ya que no duda en compartir con sus amigos la pasión por hilvanar historias que les ayuden a tener esperanza y a no pensar demasiado en las amargas circunstancias que están viviendo. Hasta aquí todo correcto.

Lo que ya no me parece tan acertado es la psicología de los personajes. Felix y sus amigos manifiestan durante toda la novela esa inocencia propia de los niños de corta edad, pero en determinados momentos los personajes actúan como si fueran mayores. Uno no acaba de tener claro qué edad tienen los pequeños. Por ejemplo, me niego a creer que un niño pequeño -Felix- sea capaz de ponerse en riesgo para conseguir unos cuentos para sus amigos, tampoco me creo que le cueste tanto llorar ni que se enfrente a un ejército porque un soldado nazi haya encontrado a su amiga Zelda. Los niños son niños y más en situaciones de terror.

Zelda es todavía más pequeña que Felix. Su ingenuidad, por lo tanto, es mayor que la de él. Sin embargo, hay momentos -sobre todo al final- en que parece que adopte una psicología de una niña mayor y toma decisiones determinantes con una valentía y firmeza impropia de su edad. Por lo tanto, su ingenuidad es un tanto voluble. Es fundamental en una novela que los personajes estén perfectamente perfilados y que el autor sea consecuente con la psicología que les ha dado. El escritor no puede moldearlos constantemente por conveniencias de la trama, porque eso resta credibilidad a la historia. Si son niños, son niños de principio a fin (por mucha metamorfosis que experimenten, hay detalles que no cuelan). Y lo digo, entre otras cosas, porque me niego a aceptar la verosimilitud de la escena final de la novela.

Es una historia tierna, bonita, maravillosa -lo acepto- pero no es creíble. Y si yo no me creo una novela es que algo me falla.

2 comentarios:

Alexandra dijo...

Me ha parecido maravillosa,he llorado,reído,he sentido impotencia, he reflexionado sobre lo bien que vivimos hoy,sin valorar lo que nos rodea,realmente transmite muchísimas emociones, algunos se ponen a analizar los libros como si fueran catedráticos de lengua o historiadores, cuando lo único que importa es que te hagan sentir, y desde luego éste lo hace con creces. Gracias Morris

Eva dijo...

Yo lo acabo de leer y tambien me he emociaonado con su lectura. Yo no puedo criticar que en algún momento el niño actúe como una adulto, se hace. En cuanto a que pusiera en peligro su vida si que me lo creo porque él no es consciente del peligro, creo que ya que va a la casa y no hay nadie se puede permitir el lujo de apoderarse de uno de sus amigos de siempre: los libros.
un saludo