miércoles, 29 de octubre de 2008

'El pez dorado', Jean-Marie Gustave Le Clézio

El pez dorado
(Poisson d'or)
Jean-Marie Gustave Le Clézio
Traducción: Mercedes Corral
Editorial: Tusquets
(1ª edición, diciembre de 1999)
Colección Andanzas (392)
Género: Novela
235 páginas
ISBN: 84-8310-118-1


Laila es una joven marroquí que fue secuestrada a los seis años. La anciana Lalla Asma la compra y la cuida como si fuera su nieta. Pero tras la muerte de ésta, Laila se siente amenazada por Abel, el hijo de Lalla Asma, que intenta abusar de ella. Laila huye de la casa y se refugia en un fondac, donde conoce a Huriya.

Tras pasar un tiempo en el fondac, decide cruzar España de forma ilegal para llegar a París con Huriya. Aunque Laila espera encontrar en la gran urbe francesa todo un mundo de posibilidades de ser feliz, se encontrará con la cruda realidad: el desprecio de la gente y la completa marginalidad. Laila hará todo lo posible para sobrevivir en una ciudad llena de amenazas para una inmigrante indocumentada como ella. Con pequeños hurtos, trabajos eventuales, malviviendo en garajes y gracias en la pasión que tiene en la literatura y la música, podrá seguir adelante a pesar de las dificultades.

Compré esta novela hace ya años, cuando paseaba por una tienda de libros de segunda mano. Me pareció ésta una historia curiosa, así que decidí comprarla. Varios años después de mi compra, a Jean-Marie Gustave Le Clézio le dieron el Premio Nobel de Literatura (2008). El pez dorado llevaba tiempo cogiendo polvo en una de mis estanterías y, como suele pasar con los premios, me sirvió de acicate para desempolvarlo y empezar a leerlo.

Y qué grata sorpresa haber leído esta dramática, pero a la vez interesante, aventura de Laila. J.M.G. Le Clézio nos narra la dura historia de una niña secuestrada, vendida, violada y maltratada. Pero el autor, lejos de centrarse en la tortura y el dolor, antepone las ganas de luchar, de seguir delante de esta joven Laila. Le Clézio no cae en el dramatismo fácil de las descripciones morbosas y macabras. Por encima de la crueldad, está la perseverancia y el amor.

El autor hace un interesante ejercicio donde desnuda el alma de Laila, la hace transparente a los ojos del lector y le invita a sentir complicidad con ella. La novela está narrada en primera persona, por lo que consigue un efecto de acortar la distancia entre la protagonista y el lector; hace que entre ambos hay una relación más directa. La historia, como ya dije, aunque es dura, es a la vez tierna. Y el desenlace es de una belleza que abruma. Es una novela que anima a seguir descubriendo al autor.

1 comentarios:

Houellebecq dijo...

Pues sí. Yo estoy leyendo este libro por el motivo que apuntas, los premios y me está gustando bastante. Y el ritmo es excelente. Aunque no sé , para el Nobel me siguen faltando gente como Mario Vargas Llosa y otros que tal vez sean superiores.