sábado, 15 de febrero de 2014

‘Gravity’, la aventura espacial de Bullock y Clooney



La última película del director mexicano Alfonso Cuarón, Gravity, nos lleva al espacio con Sandra Bullock y George Clooney. Ella es una ingeniera que tiene la misión de reparar un satélite americano; él es el astronauta, el piloto de la nave, el jefe de la operación. El film arranca con un Clooney orbitando mientras explica historias banales a sus compañeros de la base de Houston y Bullock lleva a cabo su trabajo. Pronto, la destrucción de un satélite ruso provoca que una lluvia de basura espacial arremeta contra ellos, lo que provoca la muerte del resto del equipo, dejando a la pareja como únicos supervivientes. Y ahí es donde empieza lo emocionante: sin apenas oxígeno y casi sin energía, tendrán que buscar la manera de volver a la Tierra.

Sé que uno debe ir siempre al cine sin prejuicios y créanme que lo hago, pero me llevó unos cuantos minutos quitarme de la cabeza que Bullock era la actriz de Miss agente especial, La proposición, Amor con preaviso y tantas otras películas de sobremesa. Que sí, que le dieron un Oscar como mejor actriz en 2009 por su papel en The blind side y que en Gravity no lo hace nada mal (por la que se ha llevado una nominación este año en la misma categoría), pero me cuesta creerme su personaje, sobre todo cuando se quita el traje de astronauta, nos muestra ese bello rostro conseguido a base de cirugía estética y empieza a hacer piruetas en paños menores, flotando, mientras la cámara se rinde a ese cuerpo juvenil que conserva a sus 49 años. Bien por ella, pero cada vez me cuesta más creerme los papeles de las Bullock, Kidman, Roberts y demás actrices que han pasado tantas veces por el quirófano.

Y en cuanto a Clooney, pues me pasa un poco lo mismo. Que lo he visto tantas veces anunciando Martini y Nespresso, que hay papeles que a estas alturas ya me cuesta tragármelos. Mea culpa, claro está. El caso es que la película de Cuarón (el director de Y tu mamá también o Harry Potter y el prisionero de Azkabán) tiene magnetismo, engancha a pesar de que hay momentos en que exige mucho de nuestra ingenuidad y supongo que, a fin de cuentas, cumple con las expectativas. Nos pasea por el espacio exterior, nos hace sentir esa tranquilidad y ese silencio que se debe sentir allá afuera, nos transmite la tensión y la inquietud por saber si los protagonistas van a llegar a la Tierra y evita cualquier escena amorosa tipo beso apasionado entre Clooney y Bullock en mitad de las estrellas.

Ahora bien, Gravity no pasa de ser una película entretenida a pesar de esas diez nominaciones a los Oscar, tantas como tiene La gran estafa americana. Entre ellas, están las de mejor película, mejor director y mejor actriz. Creo, no obstante, que tendrá que conformarse con alguna estatuilla en las categorías técnicas. 

1 comentarios:

Miquel Codony dijo...

Estoy bastante de acuerdo con lo que dices, aunque me parece que dejas de lado lo que para mi es la mayor virtud de la película: su capacidad de evocar sentido de la maravilla. En ese sentido, la historia es poco más que un pretexto, pero... poco más podía ser a partir de su premisa. No es que defienda la importancia de la forma por encima del contenido, pero en este caso es una buena simbiosis. Me parece, vamos, que mi valoración es más positiva que la tuya.

Aunque no te puedo discutir ni una sola de las frases que escribes, lo reconozco. Mi comentario parte de una lectura entre líneas que puede ser errónea.

Un abrazo.