lunes, 30 de mayo de 2011

Entrevista con James Redfield, autor de 'La duodécima revelación'

James Redfield (Alabama, 1950) ha conseguido millones de lectores en todo el mundo gracias a su primer libro, Las nueve revelaciones (Ediciones B), donde ya daba las claves para emprender el camino de la espiritualidad lejos del caos que vivimos en el mundo: atender a las señales que da la vida, hacer caso de nuestra intuición, abrir la mente y, desde el interior de cada uno, formar parte de un movimiento que busca la verdad y la felicidad de una manera diferente. Tras publicar La décima revelación (Plaza & Janés) y La undécima revelación (Debolsillo) ahora presenta La duodécima revelación (Aguilar), donde busca ofrecer al lector el "conocimiento pleno" para decantarse por el camino de la espiritualidad.


"Este mundo corrupto nos llevará al colapso y el camino espiritual nos da la solución para evitarlo"


Manel Haro. Barcelona (Texto y foto
©)

¿Después del éxito de sus libros, recuerda cuál era su objetivo cuando escribió Las nueve revelaciones?

Sí. Yo trabajaba de terapeuta y vi que había un renacimiento espiritual en el mundo; no era algo que tuviera que ver con la religión, sino simplemente una experiencia espiritual. Mi objetivo era describir esas experiencias que tanta gente estaba teniendo al mismo tiempo.

¿Y cree que ha conseguido algo con sus libros?

Sí, este es el cuarto que escribo. Cada uno es una crónica que explica ese desarrollo personal de la experiencia espiritual que está teniendo lugar en el mundo. La duocédima revelación describe el conocimiento pleno que podemos llegar a tener las personas para conseguirlo.

¿Cree que las excelentes ventas de sus libros le han supuesto ganar seguidores o simplemente lectores?

Creo que han sido útiles a las personas, porque han aclarado esa intuición personal que cada uno tiene en su interior. Yo no soy un gurú ni voy de líder de ningún movimiento, simplemente escribo libros que ayudan a los lectores que ya estaban en ese proceso de experimentación o bien quieren empezarlo.

¿Y en estos años no ha tenido la tentación de tirar la toalla?

No, básicamente el mundo corrupto y caótico en el que vivimos demuestra que el camino no espiritual no es el que hay que seguir. Podemos descubrir por nosotros mismos que ese camino espiritual puede ayudar a solucionar nuestros problemas y nos aporta formas para reformar este mundo en el que vivimos.

¿Cuál es el mayor reto: que las personas crean en ese camino o que decidan no abandonarlo?

Lo importante es la persistencia y descubrir esa guía espiritual. La clave que nos permite llegar a esa experiencia está en seguir las intuiciones que nos guían por el camino de la espiritualidad. Si sigues las intuiciones, llegarás a la felicidad plena.

Veo que su libro es un tanto pesimista en cuanto al mundo. Leyéndolo parece que estemos al borde del abismo. ¿Tan mal estamos?

Nos enfrentamos a problemas cruciales. Es como la contraposición de dos fuerzas: la de aquellos que luchan por el camino espiritual y la de quienes quieren que el mundo siga siendo el lugar caótico que conocemos. Pero si hay un número suficiente de personas que deciden seguir el camino de la espiritualidad, podrán vencer a la fuerza opuesta a ese camino.

¿No siente que va usted a contracorriente? Lo digo porque en esta época de crisis, parece que parte de la sociedad tiende a los extremos...

El número de extremistas en el mundo es muy reducido en comparación con los que no lo son, por lo que la mayoría es más poderosa que la minoría, sobre todo si tienen ese poder espiritual, que es lo que se está produciendo ahora. Pero cada persona tiene que escoger el camino de la integridad y de la aventura espiritual para que esa sea la norma en el mundo. Todos tenemos telepatía entre nosotros y nuestra forma de vivir hace que los demás entren a formar parte de ese modo de vida. Igual que la corrupción y el engaño son contagiosos, el camino de la espiritualidad es todavía más contagioso. Nuestro cerebro y nuestras almas están diseñados para seguir este camino en la vida. Si muchas personas viven de este modo, se establece una conexión que va creciendo. En este sentido, soy optimista, pero cada persona tiene que decantarse en qué lado quiere estar. Este es el mensaje del nuevo libro.

¿Pero cómo decantarse por el lado positivo en un momento en que la corrupción y el engaño parece que vienen de la política y de las instituciones?

Es un proceso individual. En los momentos en que nos sentimos solos y desatendidos es cuando hay que establecer las bases para ese camino. Es la única manera de hacer frente a un mundo corrupto. La corrupción nos llevará a un colapso y el camino espiritual nos da las intuiciones para saber que si sospechamos que vamos a perder el trabajo, entonces no tenemos que esperar a que eso ocurra, sino que debemos empezar a buscar otro empleo.

En España estamos viviendo una ola de protestas que han nacido en las redes sociales. ¿Cree que ese despertar espiritual también puede tener su origen ahí?

Sí, ese es también el mensaje del libro: el poder de la influencia colectiva, que se intensifica a través de los grupos y las redes sociales. El proceso es individual, pero podemos aprovechar las redes sociales para ponernos en contacto con otras personas que sienten lo mismo.

En su libro, el protagonista dice que su mayor maldición es encontrarse con un escéptico. ¿Cuál es la suya?

La actitud que nos limita, que nos pone barreras, es pensar que otras personas son nuestros enemigos, ya sea porque son de otras religiones o de otras ideas políticas. Pero hay que pensar que todas las personas tienen alma, también ego, y que todos nos podemos equivocar. En cambio, nunca hay que considerar a nadie como un enemigo, sino hablar directamente al alma de los demás. Creer que alguien es un enemigo supone aumentar la corrupción del mundo.

¿Pero usted cree que es posible luchar contra el escepticismo en el siglo XXI?

¡Yo soy el vivo ejemplo, lucho cada día! En el fondo, todos somos escépticos, pero sólo hasta que encontramos la experiencia correcta que nos conecta con esa verdad que perseguimos.

LA PORTADA

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miércoles, 18 de mayo de 2011

'El clan del oso cavernario / El clan de l'ós de les cavernes', Jean M. Auel

El clan del oso cavernario / El clan de l'ós de les cavernes
Jean M. Auel
Editorial Maeva / Labutxaca
1ª edición, mayo de 1987
48ª edición, febrero de 2010
Trad. al castellano de Leonor Tejada
Trad. al catalán de Josep Mª Capilla y Raoul Torrents
Género: Novela histórica / Aventuras
551 pgs. / 640 pgs.
ISBN: 9788415120131 (cast.)
ISBN: 9788492549238 (cat.)


Han pasado ya más de treinta años desde que Jean M. Auel escribiese la primera entrega de la saga Los hijos de la tierra, con más de 45 millones de ejemplares vendidos de la hexalogía. El clan del oso cavernario, que supera las 48 ediciones en castellano, narra la historia de Ayla, una niña cromagnon que, debido a un terremoto, se ve alejada de su familia. Tras varias jornadas caminando desorientada, un clan de neanderthales la acepta en su grupo, aunque no sin reticencias. Pronto esas dudas crecen cuando los miembros del clan ven que Ayla no es como ellos y que sus ambiciones distan mucho de las del resto de mujeres.

Estas diferencias darán a pie a diversas situaciones que provocarán el enfrentamiento entre miembros del clan, lo que situará a Ayla en constante tela de juicio debido a su interés por la caza, su incomprensión por algunas tradiciones del grupo o el choque que supone la desconfianza del futuro jefe del clan hacia ella y la protección ofrecida por el chamán y la curandera. Todo ello hacen que esta novela histórica sea sobre todo un relato de aventuras que muestra al lector cómo vivían los neanderthales hace 35.000 años: sus ritos, sus costumbres, su jerarquía, sus creencias y sus habilidades.

Ayla es una niña idealizada que sintetiza diversos años de evolución, por lo que a través de ella podemos acercarnos el cambio (en este caso, acelerado) que supuso el paso al hombre de cromagnon. Más allá de la información, no obstante, la novela ofrece las subtramas necesarias para mantener al lector atento: hay ambiciones, tensión sexual, agresividad, victorias y derrotas, frustraciones y sensación de injusticia. El lector ávido de emociones tendrá que esperar, todo hay que decirlo, a que pasen las primeras ciento cincuenta páginas, porque la autora arranca lentamente, con mucha descripción y detallismo, lo que puede impacientar a más de uno, aunque la espera tiene su recompensa.

Ahora que editorial Maeva acaba de publicar la sexta entrega de Los hijos de la tierra en catalán y en castellano, La tierra de las cuevas pintadas, parece un buen momento para recuperar una serie de novelas que se han convertido en longseller, esas que año tras año siguen vendiendo miles de ejemplares en todo el mundo. Auel avisa que con esta última entrega da por concluida la saga. Todo un fin de ciclo.