domingo, 23 de octubre de 2011

Enrique Rubio crea una Belén Esteban de novela



De la protagonista de esta novela, dice Enrique Rubio que “se trata de un híbrido entre Kate Moss y Belén Esteban”, una “Lady Gaga española”. Y es que, agárrense, esta Tania se presenta como un icono del siglo XXI, una muchacha luchadora y creativa capaz de liderar la contracultura, ser cazatendencias, crear el movimiento Yomango, inventarse el PierZen, defender a los desvalidos, inspirar a la Generación Nocilla y hasta sacar de la crisis a la economía capitalista gracias al fenómeno Tania con i®. En otras palabras, una princesa de barrio convertida a icono mediático (¿les suena?). Curiosa carta de presentación para el personaje estrella de una novela que llega avalada por el Premio Francisco Casavella, convocado por la editorial Destino, y que -ahí no acababa todo- puede revelarse como una alternativa a los libros indignados de José Luis Sampedro y Stéphane Hessel.

La novela, TANiA CON i® 56ª edición (Destino), es la biografia de Tania que el joven novelista Guillermo Ruano tiene que escribir por encargo de su editor y, para ello, al más puro estilo Woody Allen, cede la palabra a aquellos que convivieron con la protagonsita: amigos, psicólogos, su maestro de yoga, un sociólogo y un periodista. Todo ello para completar la trayectoria de un icono mediático del siglo XXI. “Hay muchas Tanias dentro de Tania, como si fuera un juego de muñecas rusas aplastado, donde sólo quedan las astillas”, explica Enrique Rubio. Según el autor, “se trata de una novela pesimista, pero no triste, ya que el humor está presente en todas sus formas”, y añade que “el humor más negro surge de la desesperación, cuando algo ya no tiene más remedio, no queda otra opción que reírte de ello”.

Con esta novela, Rubio echa una mirada irónica a ciertos fenómenos sociales, como son los iconos mediáticos del siglo en el que vivimos o los comportamientos que surgen de la sociedad capitalista, como “la construcción del yo mediante catálogo ante la enorme oferta de la industria”, “el esnobismo como sublimación social del darwinismo natural, es decir, estar por encima de todos para tener más éxito” o “la integración de la contracultura en el capitalismo y la conversión en uno de sus motoros principales, ya que cuando una cultura urbana inventa una moda, el capitalismo se apropia de ello para vender más”. El autor va más allá y recuerda que “el ego y la competitividad están tan presentes en un magnate del petróleo, un yupi de Wall Street o un antisistema”, por lo que asegura no confiar demasiado en la revolución.


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