lunes, 4 de octubre de 2010

¿Y si Tomás Gómez era el favorito de Zapatero desde el principio?


Me pregunto si Zapatero estos días se estará frotando las manos o realmente se sentirá derrotado tras la victoria de Tomás Gómez en Madrid. Me explico. La candidata de Zapatero para quitarle la presidencia de la comunidad de Madrid a Esperanza Aguirre (PP) era Trinidad Jiménez, quien en 2003 ya recibió un severo correctivo al perder las elecciones a la alcaldía de la capital, que fueron ganadas por Ruiz Gallardón (PP) con mayoría absoluta. Es decir, esta Trinidad Jiménez es la misma que los madrileños rechazaron hace siete años. La pregunta práctica sería: ¿si su candidatura no funcionó para la alcaldía, por qué iba a funcionar para la presidencia de la comunidad de Madrid?

Quizá todo sea más complicado. Si se hiciera ahora una encuesta a los madrileños preguntando quién es Tomás Gómez y se compararan los resultados con otra encuesta que se hubiese hecho antes de las primarias socialistas, la diferencia sería gigantesca. Antes de las primarias, Tomás Gómez no era más que un desconocido, pero ahora no sólo no es un desconocido, sino que le ha ganado a la que parecía favorita, la Ministra de Sanidad.

¿Recuerdan ustedes la popularidad de Obama antes de enfrentarse a Hilary Clinton en las primarias demócratas? ¿Y recuerdan el impulso que le dio la victoria frente a la antigua Primera Dama de Estados Unidos? ¿Creen ustedes que, de no haber ganado a a Clinton (la que en principio era favorita), Obama hubiese partido con tanta ventaja en la carrera hacia la presidencia de Estados Unidos? El caso de Tomás Gómez en Madrid es, a pequeña escala, el de Obama en Norteamérica.

Yo no digo que Trinidad Jiménez no quisiera ser realmente la número uno del PSM para sustituir a Aguirre, pero es indudable que a Tomás Gómez le han venido de perlas estas primarias, que Zapatero no ha salido derrotado (sino que puede estar contento de que Gómez ahora es más peligroso para Aguirre que antes) y que Jiménez (que ya perdió en Madrid en 2003) ha sido un trampolín (quizá involuntario) para que Tomás Gómez salga mucho en los medios, que se le dé bombo, que la gente lo conozca y que pueda dar un ZarpaZo en Madrid. Sólo dando la sorpresa en Madrid el PSOE podría compensar la que se le avecina en Cataluña.

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