viernes, 21 de mayo de 2010

La bailarina de Riga

En la plaza principal de Riga (Letonia), cada día, mañana y tarde, una anciana ataviada con gorro rojo, pañuelo del mismo color, camisa blanca, chaleco de punto negro y falda estilo escocesa, bailaba a cambio de la voluntad. La música cada día era la misma y los pasos del baile, en consecuencia, también.

Movía la manos dos o tres veces y seguidamente daba un giro para volver a empezar con el paso principal. De vez en cuando, se detenía para vaciar la gorra que contenía las monedas que le daban. Miraba, sonreía y giro. Manos, cintura y giro. Lo que me sorprendió de todo esto era, está claro, ver a una mujer de su edad bailar con tanta agilidad a cambio de una propina. Me dio por pensar si no cobrara algún tipo de pensión o es que esa cantidad le era insuficiente y por esa necesitaba sacar un sobresueldo. Pero lo que me intrigó más fue... ¿y si de joven era bailarina y ahora no quiere que la edad merme su proyección artística? Todo un misterio.



Fotos: Manel Haro ©

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