martes, 2 de febrero de 2010

Las suecas más "criminales" pasan por Barcelona

Con el arranque ayer de la BCNegra 2010, las escritoras Camilla Läckberg y Asa Larsson pasaron por la calle Hospital de Barcelona para explicar los entresijos de sus respectivas novelas. Lackberg trae bajo el brazo las tres primeras entregas traducidas en España (en castellano en Maeva y en catalán en Amsterdam) de su serie protagonizada por el policía Parick Hedström y la escritora Erica Falck (La princesa de hielo, Los gritos del pasado y Las hijas del frío). Larsson, por su parte, ha visto publicadas en nuestro país dos de sus cuatro novelas (Aurora boreal y Sangre derramada), por Columna en catalán y por Seix Barral en castellano.

Uno de los datos más destacables de la velada fue, probablemente, saber cómo encajan los pueblos natales de las autoras que ellas hayan decidido ubicar sus crímenes en las mismas calles por las que han paseado desde pequeñas. "Yo estaba preparada para enfrentarme a muchos problemas cuando decidí que centraría mis novelas en Fjällbacka, pero ha sido todo lo contrario", explica Lackberg, que añade entre carcajadas que "es frecuente encontrarme con gente por la calle que me pide que sitúe los cadáveres de mis novelas en sus jardines o incluso uno me sugirió que, dado que no aguantaba a su suegra, podía matarla yo misma en uno de mis libros".

Si Lackberg (foto 2) centra sus novelas en su Fjällbacka natal, Asa Larsson (foto 3) hace lo mismo con Kiruna, donde actualmente reside su padre, quien le informa puntualmente de los comentarios que de forma constante le hacen sobre su hija: "hace poco una mujer de 84 años con andador fue hasta la casa de mi padre para decirle que no había podido dormir en toda la noche por mi culpa", asegura, también entre sonrisas.

A lo largo de algo más de una hora, las dos autoras intercambiaron opiniones sobre la novela negra sueca y aseguraron que actualmente se está produciendo un aumento de escritoras frente al gran alud de autores hombres que siempre ha habido: "las mujeres somos diferentes a los hombres: ellos compiten demasiado y nosotras, en cambio, hacemos piña", dijo Lackberg.

Ambas conincidieron, además, en que el duro invierno de Suecia marca de forma determinante el carácter de los ciudadanos y, en consecuencia, eso se refleja en las novelas: "donde yo vivo ahora estamos a treinta grados bajo cero y además oscurece muy rápido; esto provoca situaciones espectaculares como poder ver la aurora boreal, pero también tiene toques dramáticos", aseguró Larsson. Lackberg quiso hacer broma al afirmar que "aunque los suecos no destacamos por ser muy alegres, al menos no somos tan depresivos como los finlandeses, aunque estamos casi codo con codo". Y añadió que "lo atractivo en las novelas es escribir sobre gente que no acaba de ser feliz del todo, porque escribir sobre personajes felices es demasiado aburrido".

Durante la cita con los lectores, las dos autoras no dejaron de reír, sobre todo cuando tras diez minutos de presentación y después de formulada la primera pregunta, Lackberg se atrevió a decir un "we don't speak spanish". A la organización se le había olvidado darles un aparato para que oyeran la traducción simultánea: una anécdota que marcó el excelente ambiente de la primera jornada negra y literaria de Barcelona.

Texto: Manel Haro / Fotos: Patricia Tena

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