sábado 31 de enero de 2009

'Casadas, viudas o solteras', Pierre de Bourdeille

Casadas, viudas o solteras: ¿Quiénes son más ardientes en el amor?
(Sur les femmes mariées, les veufves et les filles, à scavoir desquelles les unes sont plus chaudes à l'amour que les autres)
Pierre de Bourdeille (Seigneur de Brantôme)
Editorial: Arcopress
(1ª edición, octubre de 2006)
Colección: Clásicos del erotismo
160 páginas
ISBN: 84-96632-12-1

Pierre de Bourdeille propone con este libro una curiosa reflexión sobre quiénes gozan más del sexo: las casadas, las viudas o las solteras. A lo largo de la lectura, nos encontramos con diferentes historias que detallan experiencias sexuales de estos tres tipos de mujeres. Así como las solteras deben luchar por mantener su virginidad hasta el matrimonio o, al menos, hacerlo creer, las casadas tienen que ser fieles a sus maridos o, en caso contrario, que éste no se entere de sus deslices. Las viudas, en cambio, tienen el camino libre, dado que ya han cumplido con el matrimonio y nuevamente pueden disfrutar de la compañía de otros hombres.

Como ocurrió con otro de los libros eróticos de Pierre de Bourdeille, Mujeres que hacen el amor y sus maridos cornudos, éste empieza sus historias con una fórmula que se repite durante todo el libro: "he oído decir que..." o "conocí una vez a...". Es decir, el autor aporta aventuras y flirteos que otros le han contado. En muy pocas ocasiones él es protagonista en primera persona de estas historias.

Resulta interesante darse cuenta de que el sexo siempre ha sido una parte fundamental del ser humano, a pesar de que la sociedad lo haya reprimido durante siglos. De hecho, en España por ejemplo, la liberación sexual apenas tiene unas décadas de historia. Pero el autor nos muestra cómo en el siglo XVI las mujeres se daban al fornicio sin más límites que ocultárselo a los demás. Y no es que Bourdeille nos enseñe nada nuevo, ya en la literatura medieval podemos encontrar alguna que otra cancioncilla donde las jóvenes iban a la fuente a la espera de que algún caballero les rompiera el cántaro (véase el simbolismo). Con esto quiero apuntar que la gracia del libro no radica en que nos revele que en el siglo XVI las mujeres fornicaban dentro y fuera del matrimonio, sino cómo en una sociedad cerrada y conservadora de ciertos valores morales, un autor es capaz de escribir estas historias (como lo haría un siglo después el Marqués de Sade) y con qué ironía, gracia y descaro nos las cuenta.

No obstante hay que decir que Casadas, viudas o solteras: ¿Quiénes son más ardientes en el amor? no es, ni mucho menos, tan divertido e ingenioso como Mujeres que hacen el amor y sus maridos cornudos (también editado por Arcopress). Si bien éste último es, sencillamente, desternillante y muy interesante, el que aquí nos ocupa es solamente un compendio de historias bastante descafeinadas donde más que deslices desenfrenados, se nos cuentan pequeñas travesuras de mujeres insatisfechas. Quizá sea porque en el otro libro la gracia estaba más en leer la actitud desproporcionada y salvaje de los maridos cornudos y aquí solamente se narran simples adulterios que, en pleno siglo XXI, nos resultan demasiado inocentes.

jueves 29 de enero de 2009

Respuesta al artículo de Maruja Torres de hoy en El País

Hoy he leído en la cotraportada de El País el artículo semanal de Maruja Torres. En él explicaba cómo de pequeña le enseñaron que para progresar en la vida había que trabajar duro y con honestidad. Sin embargo, esa sentencia chocaba con los que hasta ahora han querido enriquecerse a costa de aplastar al prójimo (ya saben, los especuladores).

Maruja Torres ponía como ejemplo de trabajo digno al obrero que al lado de su piso de Barcelona estaba trabajando en las reformas de la fachada del edificio contiguo (tarea laboral a pico y pala, digámoslo así). Torres iba más allá y, con la naturalidad que le caracteriza, decía que los especuladores "para hacerse ricos especularon con nuestro trabajo y, quizá, también con nuestra salud. A ellos debemos la crisis que nos aplasta". Y termina de forma brillante: "Que san Pancracio les juzgue y que, de paso, bendiga al obrero de la construcción que hoy golpetea a mi lado".

Veo en este artículo bastante sensatez, pero a la vez noto cierta demagogia o quizá ingenuidad. Cualquiera sabe que las inmobiliarias tienen la culpa de todo esto, no olviden aquello de "la explotación del hombre por el hombre". Los agentes inmobiliarios han querido enriquecerse rápidamente a costa de los ciudadanos, pero no solamente ellos son culpables. También lo son los bancos que quisieron sacar el máximo beneficio con interés desproporcionados (pagando altísimas mensualidad durante años para amortizar, en primer lugar, los intereses). Y los políticos, también, han tenido la culpa por haber permitido esta masacre, por tolerar especulaciones, estafas, irregularidades y por violar el artículo 47 de la Constitución: "Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación". Los políticos nos dieron la espalda.



Pero lo más grave, Maruja Torres, es que aquel obrero que pica al lado de su casa seguramente pagó 360.000 euros por un piso que no valía más de 220.000 euros. Ese hombre, como muchos, toleraron el abuso, aceptaron pagar cuotas mensuales de 1.500 euros para pagar una superhipoteca. Y ellos dieron pie a que los agentes inmobiliarios siguieran subiendo precios y que los bancos siguieran llenando sus arcas y, de ese modo, que la economía española creciera (pero la de los españoles menguara).

Ese obrero que pica tan dignamente, que trabaja duro y que seguramente teme perder el trabajo y no poder asumir los 1.500 euros de hipoteca es tan culpable como los demás. No olvide, Maruja, que no fueron los ciudadanos los que dijeron basta a la especulación, fueron los bancos que cerraron el grifo porque sus hipotecas basura no podían ser asumidas. Ahora se pagan las consecuencias, pero los que dijeron en su momento NO a la especulación sienten el macabro sabor dulce de la crisis y un cierto alivio viendo cómo el barco se hunde y ellos jamás llegaron a subirse a él.

jueves 22 de enero de 2009

Esperando que Álex Rigola tenga 'Días mejores'...

Quizá porque estamos en época de crisis económica, la obra Días mejores -que estrena hoy Álex Rigola en el Teatro de la Abadía de Madrid- sea especialmente pertinente. Siempre es bueno sacarle punta al drama social para echar unas carcajadas dentro de la relativa preocupación.

Rigola sube a escena a un grupo de jóvenes que intenta subsistir como puede ante la falta de medios económicos. Viven en una pequeña casa destartalada, con mucho frío -por lo que deciden quemar sus muebles para entrar en calor- y sin apenas esperanza. Pero todo parece cambiar cuando un extraño comprador llega a casa para llevarse el televisor y les ofrece trabajar quemando coches y pisos. La situación es tan desesperante, que no les queda más remedio que aceptar y admitir al raro sujeto en sus vidas. La obra -una adaptación del texto de Richard Dresser- nos dibuja una serie de disparatadas situaciones que nos recuerdan al humor más absurdo de Roberto Arlt.



Los actores son Ernesto Arias (Phil), Irene Escolar (Crystal), Lino Ferreira (Arnie), Ana Otero (Faye), Tomás Pozzi (Bill) y Marc Rodríguez (Ray). De alguna manera, el peso fuerte de la obra lo lleva el personaje de Bill (el sujeto que les ofrece el empleo a los demás quemando propiedades) y, desgraciadamente, Álex Rigola no ha podido evitar ser poco original. Me explico: Tomás Pozzi encarna lo que podríamos llamar el papel de eterno bufón. Siempre que sale en televisión, lo hacen ponerse a cantar, a bailar y a hacer alguna pirueta. Y, claro, como es bajito, regordete y tiene ese acento argentino, pues a la gente le hace gracia. Y Rigola ha debido pensar "coño, pues vamos a dar más de lo mismo a la gente, que parece que se ríe". Y ahí tenemos a Tomás Pozzi, haciendo estúpidas piruetas sobre el escenario, sin que vengan al caso, para buscar la risa fácil del espectador.


Pero sería excusable si el problema de la obra fuera solamente ése. En líneas generales, no entiendo por qué razón el humor de la obra es tan infantil y fácil: un grupo de personas semidesnudas, uno de ellos con un casco y una antena esperando contactar con el más allá. Y si a esto añadimos que la mitad de los actores están demasiado sobreactuados (se salvan, creo yo, Irene Escolar, Ernesto Arias y Marc Rodríguez), la cosa ya se empieza a poner fea.

Creo que se podría haber llevado a cabo una mejor puesta en escena y no haber caído en el humor propio de la exaltación de lo ridículo. Rigola podría haber dado más de sí.

Nota: fotografías extraídas de la web del Teatro de la Abadía de Madrid.

sábado 17 de enero de 2009

Alexis de Vilar pone contra las cuerdas a Woody Allen ante su nominación en los WGA

Exclusiva de El Blog de las odiseas

(antes de que aparezca en otros medios)

DENUNCIA POR PLAGIO CONTRA MEDIAPRO Y WOODY ALLEN POR VICKY CRISTINA BARCELONA


"En la mañana de hoy viernes 16 de enero 2009 exactamente a las 12 del mediodía el escritor y fotógrafo Alexis de Vilar ha comparecido ante la Brigada Provincial de Policia Judicial, Grupo Tercero Seccion Segunda (Delitos contra la Propiedad Intelectual e Industrial) del Cuerpo Nacional de Policía de Barcelona (Rº Sª número: 210) para presentar denuncia contra la empresa Mediaproducción S.L., mas conocida como MEDIAPRO, productora de la película VICKY CRISTINA BARCELONA por considerar gravemente lesionados sus derechos por el plagio de su novela original GOODBYE, BARCELONA escrita en 1986 y debidamente registrada el 3 de diciembre de 1987 en el Departamento de la Propiedad Intelectual del Ministerio de Cultura. Se da la circunstancia de que la novela GOODBYE, BARCELONA de Alexis de Vilar estuvo entre las finalistas al Premio Planeta 1988 y tambien al Premio Plaza & Janés 1989, siendo presentada posteriormente a lectura en numerosas editoriales españolas y extranjeras.

Alexis de Vilar en comunicado de prensa enviado esta noche a los medios de comunicacion ha manifestado lo siguiente: "Espero que Woody Allen del que me confieso admirador de parte de su obra, se excuse y admita públicamente que no es el autor del guión de VICKY CRISTINA BARCELONA, ya que obviamente la productora le pasó en su día un borrador o una sinopsis para que pudiera escribir el guión definitivo con sus aportaciones. Asimismo pido a Woody Allen por medio de este comunicado de prensa que retire su nominación como MEJOR GUIÓN ORIGINAL a los premios de la WGA que se concederán el próximo 7 de febrero del 2009 en Nueva York. En todo caso Woody Allen hubiera podido concursar para el premio como BEST ADAPTED SCREENPLAY (MEJOR GUION ADAPTADO) de haber en su momento la productora MEDIAPRO adquirido los derechos cinematográficos de mi novela original GOODBYE, BARCELONA respetando mis derechos de autor. Consecuentemente comunico a quién pueda interesar que en caso de que el Sr. Allen Stewart Konigsberg, conocido popularmente como Woody Allen, no retire su candidatura a los Premios WGA antes del 7 de Febrero 2009 me veré obligado en contra de mi voluntad y a pesar de mi admiración por el conjunto de la obra del Sr. Allen, a interponer demanda por plagio en su contra en los juzgados de Manhattan ya que presentarse a esos premios en la categoría especifíca de MEJOR GUION ORIGINAL implica que el Sr. Woody Allen se reconoce como autor único del guión y de la idea original en la que esta basada la pelicula VICKY CRISTINA BARCELONA.

Para mas información www.alexisdevilar.net

Firmado: Alexis de Vilar, 16 de enero del 2009. 8:20 de la noche, hora española".

jueves 15 de enero de 2009

'Historia secreta de la Corporación', Varios Autores

Historia secreta de la Corporación
Varios Autores
Editorial: 451 Editores
Colección: 451.http://
1ª edición, mayo de 2008
Género: Relatos / Misterio
ISBN: 978-84-96822-40-5
195 Páginas

¿Se imaginan que Juan Rulfo hubiera escrito otra obra de ficción a parte de El llano en llamas y Pedro Páramo y que estuviera escondida? ¿Creen posible que, de pronto, algún día alguien encuentre las últimas páginas de El castillo, de Kafka? ¿Y una novela de amor inédita de Pavese? ¿Y un western de Orson Welles sin divulgar? Son fantasías que cualquiera de nosotros habrá podido imaginar alguna vez.

Un grupo de autores han escrito una serie de relatos dando fe de la existencia de la Corporación, esa sociedad secreta de siglos de historia, que se ha dedicado a ocultar obras de artistas en proyección para, años después y cuando estos ya se han consagrado e incluso fallecido, sacarlas a la luz. De ese modo, la Corporación se lucra, cobra una cuantiosa cifra de dinero y se mantiene a lo largo de los siglos. Dostoievsky, Lennon y Shakespeare han sido sólo algunas de las víctimas de la Corporación.

Este libro de relatos nace a raíz de la reedición de una de las novelas más apasionantes y a la vez sombrías de Fernando Marías, Esta noche moriré. Esta brevísima novela –publicada anteriormente por Destino y recuperada con acierto por 451 Editores- nos introduce en una cadena de misterios históricos relacionados con los grandes nombres del arte universal. Historia secreta de la Corporación se publicó al mismo tiempo que la reedición de Esta noche moriré, de modo que el lector pueda disfrutar de estos relatos de misterio a la vez que descubren (o redescubren) la novela de Marías.

Lorenzo Silva abre estas historias secretas de la Corporación con un personaje de lujo, Franz Kafka. Marta Rivera de la Cruz nos explica el encuentro en Venecia con uno de los miembros de la sociedad secreta, que posee una novela inédita de Pavese. Juan Bas relata la conversación que tuvo en Sitges con un tipo que asegura haber trabajado en Hollywood y en la Corporación y que asegura que en un futuro aparecerán obras de Welles y Hitchcock. Y así hasta un total de siete casos escritos. Los relatos han sido escritos por grandes ases de la literatura de misterio en español: Lorenzo Silva, Marta Rivera de la Cruz, Juan Bas, Elia Barceló, José Carlos Somoza, Constantino Bértolo y Vicente Luis Mora.

El misterio de estos relatos, que conste, no se apoya en saber qué obras o qué autores han podido ser captados por la Corporación, sino en qué métodos ha usado esta sociedad para llevar a cabo sus tretas. Los afortunados lectores que ya disfrutaron con Esta noche moriré, no pueden perderse –bajo ningún concepto- esta Historia secreta de la Corporación. Los que todavía no leyeron la novela de Fernando Marías, ahora tienen la oportunidad de hacerlo gracias a 451 Editores. Estamos, no lo olviden, ante dos obras enlazadas pero a la vez independientes. Y esperemos, por el bien de los lectores, que esta compendio de relatos sólo sea el primero de muchos.

martes 13 de enero de 2009

'Mi nombre es Harvey Milk', Gus Van Sant

Harvey Milk era un activista en favor del movimiento gay que en los años 70 decidió enfrentarse desde un pequeño barrio de San Francisco a todo un país para asegurar los derechos civiles de los homosexuales. Milk -encarnado por Sean Penn en esta película- empezó una carrera política que, tras varios fracasos, tuvo su recompensa cuando fue elegido regidor del distrito. Sus palabras empiezan a tener cada vez más eco en un país conservador en el que se alzan voces que pretenden que los homosexuales sean excluidos de determinados derechos laborales y que se les compare con delincuentes. Decenas de jóvenes afines al movimiento gay que pretenden reivindicar sus derechos acuden a Castro a unirse a la causa de Harvey Milk. Como él mismo decía: "me llamo Harvey Milk y vengo a reclutaros". Milk, sin embargo, vio truncada su carrera política en favor de los derechos de los homosexuales cuando fue asesinado en 1978.

Que nadie se alarme si piensa que le he fastidiado la película. En primer lugar, estamos ante un guión basado en hechos reales y, en segundo lugar, en los primeros minutos del filme, ya sabemos que Milk morirá cosido a balazos. Así que, en líneas generales, les he explicado los primeros cinco minutos de la película.


Esta película despertaba en mí diversas motivaciones para que la fuera a ver. Una es el regreso de Gus Van Sant, un director al que respeto; otra es la historia basada en hechos reales; también, claro está, me interesaba ver cómo se desenvolvía Sean Penn en el papel de Harvey Milk.

De Gus Van Sant -reconocido director homosexual- me ha gustado su enfoque moderado y que no haya caído en tópicos gays que hubiesen lastrado la película. De hecho, en todo el filme a penas hay un par de escenas de sexo y no demasiado explícitas. Aplaudo que el director haya sabido implicarse en la película pero manteniendo una distancia necesaria con la historia por el bien del espectador. Al igual que me satisface gratamente el guión de Dustin Lance Black, que ha conseguido que, de unos hechos que cualquiera puede consultar en internet -por lo que el drama es más que previsible-, consiga que el público se emocione. Y de Sean Penn qué voy a decir que no se sepa ya. No ha ganado el Globo de Oro al mejor actor dramático por esta película, no sé qué posibilidades tendrá para el Oscar, pero no hay dudas de que es un actor de peso y, en esta ocasión, lo borda.

Se podría decir mucho más, pero lo mejor es que vayan a ver ustedes mismos esta película y opinen. Pero, por favor, como siempre, en versión original subtitulada.

sábado 10 de enero de 2009

'La cocina al desnudo', Santi Santamaría

La cocina al desnudo
Una visión renovadora del mundo de la gastronomía
Santi Santamaría
Editorial: Temas de Hoy
1ª edición, mayo de 2008
Premio de Hoy 2008
Género: Ensayo (gastronomía)
283 páginas
ISBN: 978-84-8460-714-4

La cocina al desnudo lo podríamos definir, de una forma sencilla, como un manifiesto gastronómico en favor de la cocina tradicional y con productos naturales. Pero yendo más allá, en este libro encontramos toda una declaración de principios de lo que debe ser un cocinero en la sociedad actual (momento en que parece que nadie tiene tiempo para cocinar y en que los fast food facturan más que nunca).

Santi Santamaría no duda en arremeter contra aquellos cocineros que quieren vivir más de su imagen que de su cocina, que han preferido la cocina tecnoemocional (o molecular) a la tradicional o los que son capaces de promocionar una bolsa de patatas fritas a pesar de que esto no se corresponda con una buena pedagogía alimenticia. Más que "una visión renovadora del mundo de la gastronomía" es, por lo tanto, una visión tradicional.

Seguramente lo primero que les viene a muchos a la cabeza cuando leen el nombre del autor o el título del libro es otro cocinero: Ferran Adrià. Justo cuando Santamaría promocionaba el libro, saltó a las portadas de algunos diarios -algo insólito teniendo en cuenta que hablamos de libros- la polémica entre estos dos cocineros. Pudimos leer que Santi Santamaría -dueño del restaurante Can Fabes y con tres estrellas Michelín en su haber- arremetía contra la cocina de Ferran Adrià. Aunque Santamaría dijo cuando se llevó el Premio de Hoy que solamente había entre ellos solamente había un "divorcio conceptual" -además de un gran respeto-, lo cierto es que en el libro el autor se deja de rodeos y dice alto y claro lo que piensa de Ferran Adrià.

Al chef de Can Fabes no le gusta nada que se utilicen productos químicos en la cocina; prefiere que la cocina se renueve a través de alimentos de toda la vida, de esos que, más o menos, todo el mundo conoce. Por ejemplo, el eje de su cocina son las setas. Por esa razón el experimentalismo gastronómico de Adrià no le gusta lo más mínimo, como tampoco le gusta que éste promocione -ahora ya no, pero lo hizo durante un tiempo- un tipo de patatas fritas de la marca Lay's. Aunque parezca obvio que ningún cocinero con dos dedos de frente recomendaría añadir en la dieta de nadie una bolsa de patatas chips -resultan apetecibles pero engordan que da gusto-, Ferran Adrià sí las estuvo promocionando. Y por eso Santamaría no duda en echárselo en cara, alegando que eso no se corresponde con el papel que deben asumir los cocineros: asegurar una buena alimentación en la sociedad.

El autor expone desde el principio que el cocinero -él, por ejemplo- tiene una responsabilidad con los ciudadanos para que comamos mejor y le dediquemos tiempo a la cocina. En Can Fabes -dice- hay una gran preocupación por cocinar con buenos productos, hay un interés por la formación de los trabajadores y una máxima higiene. Es bueno que Santi Santamaría exponga su ideología culinaria pero, ya que se toma su tiempo para arremeter contra los cocineros tipo Ferran Adrià y contra los que cuentan chistes en la tele -¿Karlos Arguiñano?-, también debería hacer un ejercicio de autorreflexión.

Al caso: ¿tiene sentido que él diga que tiene una responsabilidad con la alimentación de los ciudadanos y que debe establecer una pedagogía de la alimentación, pero cobre 138 euros en Can Fabes por un menú? Es decir, ¿no está sacando partido él del elitismo de la cocina? ¿Se puede enseñar a los ciudadanos a comer bien mediante un menú de 138 euros? ¿O acaso quiere utilizar su libro y su discurso de defensor de la cocina tradicional para ganar clientes en su rincón de Can Fabes? Me resulta sospechoso, señor Santamaría, que quiera hacernos creer que tiene una responsabilidad con nuestra alimentación, pero imponga un precio excluyente en su restaurante. Claro que sus 138 euros no son los 200 de El Bulli de Ferran Adrià.

El libro, más que titularse La cocina al desnudo, debería llamarse Santamaría al desnudo. No me parece un libro honesto. Ante el disfraz de cocinero responsable y consecuente, veo más bien que se esconde cierto egocentrismo, un grito enérgico para ganar prestigio y clientes. No le veo el sentido a que diga que se preocupa por la dieta de los ciudadanos cuando él -no se lo tome a mal, señor Santamaría- es uno de los pocos cocineros de renombre en España con sobrepeso.

La cocina al desnudo gira constantemente sobre el autor-chef. No se cansa de intentar convencernos de que su restaurante es una gran elección porque es higiénico, tiene formado al personal y sus productos son tradicionales. De hecho, la estructura del libro se corresponde con su declaración de principios (cultural, social...). Acaba cargando un poco tanta autoalabanza escondida bajo un disfraz de una modestia que no me acabo de creer.

Aplaudo que Santi Santamaría diga sin tapujos lo que piensa de sus colegas, pero le preguntaría qué quería realmente con este libro. ¿Quitar clientes a cocineros como Ferran Adrià, sumárselos usted o simplemente es un paso más de su gran proyecto de sensibilizar a los ciudadanos de que hay que comer bien?

jueves 8 de enero de 2009

Llega la 'auténtica' historia de España

Desde hace unos días estoy nervioso. Pocas veces me pongo tenso ante la publicación de un libro, pero este 2009 empieza fuerte y no puedo pasarlo inadvertido. Señoras y señores, Editorial Planeta publicará en breve el libro Historia de España. Seguro que sus caras indican indiferencia o desconcierto. Lógico. Cuántos volúmenes se habrán publicado con ese título. Pero la gracia del asunto no está en el nombre del libro, sino en el de sus autores.


Queridos lectores, prepárense. Llega la Historia de España de César Vidal y Federico Jiménez Losantos. Tranquilos, por favor, tranquilos, no se desaten. Entiendo que es una noticia tremenda, pero aguarden que el plato fuerte está por llegar. Lean la sinopsis que la editorial hace del libro: "Estos textos surgen de la sección que César Vidal protagoniza en La Mañana, el programa de Federico. En ella ambos debaten sobre la historia de España para recuperar nuestro pasado y abrir los ojos a todos aquellos a los que se les ha explicado una historia mentida de nuestro país".

Vaya, yo que pensaba que de la historia de España ya lo sabíamos casi todo y ahora vienen César Vidal y Jiménez Losantos para desvelar la auténtica Historia. Para sacarla de la mentira, para recuperar nuestro pasado y para abrirnos los ojos a los españoles.

Sí, señor. Dos personajes pegados a la derecha más conservadora nos van a explicar "la auténtica historia de España, sin tergiversaciones nacionalistas ni distorsiones políticas". ¿De verdad Jiménez Losantos y César Vidal no van a caer en distorsiones políticas ni tergiversaciones nacionalistas? ¿En serio? ¿Es o no es para ponerse nervioso?

Fíjense que no quiero andarme con prejuicios. Yo sólo pregunto. Lo que me asusta no es que estos dos autores vayan a intentar explicarnos una historia de España auténtica. Lo que me aterra es que den por hecho que la suya es la definitiva y todo lo escrito anteriormente sea mentira. Suena a pretencioso, pero seguro que en realidad es puro sarcasmo de los autores. Lo raro es que hayan dejado de lado a Pío Moa. Eso sí tiene gracia.

miércoles 7 de enero de 2009

Maruja Torres se lleva el Premio Nadal 2009 con la novela 'Esperadme en el cielo'


Qué mujer esta Maruja. Estoy en estos momentos viendo en directo en TVE cómo Maruja Torres se acaba de llevar el Premio Nadal 2009 con la novela Esperadme en el cielo, obra que recupera a sus dos amigos ya fallecidos Manuel Vázquez Montalbán y Terenci Moix. Esta novela, escrita durante cuatro años, pretende rendir homenaje a estos dos grandes -enormes- escritores y a la vez divertir a los lectores, ya que, como dice la propia autora es, ante todo, una "comedia".

Y ha dicho más, en declaraciones a TVE: "creo que la novela se venderá sola, habrá boca a oreja". Así de natural es esta mujer, que confía tanto en su obra, que considera que en cuanto alguien la lea, empezará a recomendarla a sus amigos. La protagonista de Esperadme en el cielo es, según declaraciones que acabo de leer en El País, "una mujer que se enfrenta a vivir vegetando o a vivir resistiendo. Tiene 63 años y se le van las ganas de vivir, por eso habla con sus mejores amigos y maestros, los dos muertos (Terenci y Vázquez Montalbán)". Y añade: "Barcelona, el puerto, el cine, Hollywood. La eternidad sólo necesita un buen coreógrafo y un buen guionista, dice Terenci en la novela"

¿No suena maravilloso recuperar la Barcelona de los tiempos de juventud de estos escritores, el barrio chino, las sesiones de cine...? Yo, ya anticipo, no me la pienso perder. Y si me gusta, empezaré mi cadena de boca a oreja. Qué coño, Maruja.

Rubén Abella ha sido el finalista con la novela El libro del amor esquivo. El ganador del Premio Josep Pla -certamen en catalán- ha sido Gaspar Hernández por El silenci.

sábado 3 de enero de 2009

'My Blueberry Nights', Wong Kar-Wai

Elizabeth (Norah Jones) llega una noche a un bar desconsolada por una ruptura sentimental. El bar es propiedad de Jeremy (Jude Law), con el que parece que puede iniciar una bonita historia de amor o, cuanto menos, amistad. Pero Elizabeth necesita marcharse para dar un cambio a su vida, motivo por el cual toma un autobús y recorre miles de quilómetros por Estados Unidos. En su viaje conocerá a la pareja Arnie (David Strathairn) y Sue Lynne (Rachel Weisz) y a Leslie (Natalie Portman), una jugadora de cartas compulsiva. Todo formará parte del cambio en la vida de Elizabeth, que no olvidará que uno de sus objetivos es el amor.

My Blueberry Nights (2007) está dirigida por Wong Kar-Wai, por lo que para muchos ya es un punto a favor para ver la película. Sin embargo, a mí este director de Hong Kong no me dice nada. No me gusta la textura granulada de sus imágenes, ni sus historias, ni su vuelta de tuerca sobre sí mismo. Está claro que Wong Kar-Wai tiene un estilo propio a la hora de encuadrar las imágenes, de buscar una iluminación especial y, de paso, de escribir sus guiones. El asunto es que creo que tiene tan asumido su estilo que se regodea demasiado en formalismos y se olvida de las historias.


My Blueberry Nights tiene la suerte de contar con un reparto excepcional: además de los conocidísimos Jude Law, Natalie Portman y Rachel Weisz, hay que sumar el debut de Norah Jones y el extraordinario papel -breve pero intenso- que hace David Strathairn. También vale la pena destacar la banda sonora, de esas de volver a escuchar una y otra vez.

Pero en líneas generales la película se me hace lenta y aburrida con técnicas cinematográficas que no me entusiasman (imagen, encuadres, iluminación...). No soy capaz de decir que My Blueberry Nights sea una mala película, porque sería decir demasiado y, sobre todo, teniendo en cuenta que provocó más de un aplauso en la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) y que este director tiene miles de adeptos. Pero, desde luego, ni yo soy uno de ellos ni esta película me ha entusiasmado.