lunes, 21 de diciembre de 2009

Fantasía de Navidad: Encerrado con un sólo deseo

Fantasía 1: Un clásico. Al menos una vez en la vida, cuando las tiendas sacan sus mejores productos a los escaparates o a las estanterías, soñamos lo genial que sería si el tiempo se detuviera por un instante y pudiésemos llevarnos todo lo que quisiéramos sin ser vistos. Piénsenlo: el reloj se para, las cámaras de seguridad se congelan y las personas dejan de moverse. Todo (todos) menos usted. De repente, se da cuenta de que puede moverse, que tiene la posibilidad de pasearse por un centro comercial, llenar sus bolsas y salir sin pagar. Ese jersey tan caro, ese ordenador que tanto necesita, el reproductor mp4, la colección de películas que lleva tiempo queriendo comprar... Todo por cero euros. Es una fantasía que en Navidad se repite en muchas mentes.

Fantasía 2: Otro clásico. ¿Quién no ha pensado alguna vez en quedarse encerrado más o menos voluntariamente en una gran librería tipo Fnac? Vuelvan a imaginar: se cierran las puertas, los guardias de seguridad se marchan y, por error, usted se ha quedado dentro. Al principio se pone nervioso, pero luego descubre que tiene toda la noche por delante para leer lo que le dé la gana. Que puede descalzarse sobre la moqueta, estirarse en cualquier rincón, coger los libros que le venga en gana. Y, si se cansa de la lectura, sube a la sección de discos a escuchar algo de música o baja a las películas y se pone un DVD. Toda una larga noche de cultura sin límite de consumo (sí de horario). A la mañana siguiente, el responsable de la tienda le pide disculpas por haberle dejado encerrado. Usted, satisfecho de su noche mágica, se siente entusiasmado, pero finge estar molesto para que le regalen un par de libros a modo de disculpas. Pero, incluso en el caso de que no le regalen nada, a usted le ha bastado la experiencia de quedarse toda una noche acompañado de algo así como una Biblioteca de Babel multicultural y haber satisfecho así su fantasía.

Si estas navidades me propusieran una de las dos fantasías, me quedaría con la segunda. Si el tiempo se detuviera y pudiera llevarme lo que quisiera, habría colmado mi avaricia y tendría mi habitación llena de cosas que, en el fondo, tampoco usaría tanto. En cambio, con la segunda, saldría con las manos vacías (igual que al entrar), pero tendría el interior lleno de aventuras leídas, imágenes vistas, notas escuchadas... No ocuparían espacio en mi habitación, pero llenarían de magia cada uno de los extremos de mi espíritu. Ya saben: no es más feliz quien más tiene, sino quien menos necesita. Es mi fantasía para esta Navidad. Felices fiestas a todos.

2 comentarios:

MaRToViCH dijo...

No puedo estar más de acuerdo con usted.

ALBERT dijo...

Yo también me quedo con la segunda. El FNAC es mi hábitat natural. Mañana lo piso, por cierto. Y me viene a la cabeza que si Viktor Navorski/Tom Hanks se hubiese quedado encerrado en un FNAC, en lugar del JFK, la espera no se le hubiera antojado tan larga.