viernes, 10 de julio de 2009

'La "objetividad" del conocimiento en la ciencia social y en la política social', Max Weber

La "objetividad" del conocimiento en la ciencia social y en la política social
(Die "Objetivität" sozialwissenschaftlicher und sozialpolitischer Erkenntnis)
Max Weber
Edición de Joaquín Abellán
Alianza Editorial
1ª edición, marzo de 2009
Género: Sociología
200 páginas
ISBN: 978-84-206-4953 -5

Este volumen recoge el artículo que Max Weber publicó en 1904 en la Revista de ciencia social y de política social (Archiv für Sozialwissenchaft und Sozialpolitik) cuando asumió la dirección. En él explica minuciosamente la diferencia entre las ciencias sociales y las exactas y por qué no se puede pretender alcanzar "leyes absolutas" que expliquen lo fenómenos históricos o sociológicos. En cambio, sí es posible que las ciencias exactas den explicaciones universales y absolutas sobre diferentes aspectos de la vida.

Podemos afirmar que los matemáticos o los físicos son poseedores de la verdad absoluta, porque manejan datos objetivos, que nadie puede refutar, pero los políticos, filósofos, historiadores o periodistas no. Cuando uno de estos dice que algo es “objetivamente” cierto, lo que hace es defender su visión del mundo, imponerla para convencer a los demás de la congruencia de su razonamiento. En cambio, si un físico nos explica la Ley de Gravitación Universal de Newton, nadie puede discutir porque los resultados son rotundos, absolutos, verdaderos y objetivos.

Una verdad absoluta, sostiene Weber, es aquella que es aceptada por un ultraconservador, un liberal, un chino, un árabe, un cristiano, un joven o un jubilado. La idea de Historia, Iglesia o Estado varía según cada individuo, depende de los valores de cada uno, de los ideales que cada individuo tiene de esos conceptos. Sin embargo, todos los ciudadanos del mundo aceptan las leyes físicas.

Cuando Weber explica que en las ciencias sociales no se puede pretender alcanzar leyes absolutas se refiere a que es imposible que una hipotética ley indiscutible incorpore cada caso concreto o de cada individuo, porque para ello sería necesaria una abstracción. Cuanto más abstracto es algo, más posibilidades hay de coincidir, pero a la vez, más vago resulta y menos concreto. Aspirar a encontrar leyes absolutas para las ciencias sociales es, por tanto, una quimera. Pero sí se pueden establecer unas bases que expliquen, por ejemplo, el comportamiento humano o el carácter de la historia. Weber las llama ‹‹regularidad de las relaciones de causalidad concretas››.

Hace bien este sociólogo alemán, por lo tanto, en entrecomillar la palabra objetividad en su título. Es señal de que ya está preparando al lector, le avisa que pretender la objetividad en las ciencias sociales no es factible, sino que hay que buscar otros medios para llegar a otros fines. Interesante y certera reflexión.

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