martes, 31 de marzo de 2009

'El secreto de los Assassini', Mario Escobar

El secreto de los Assassini
Mario Escobar
Editorial La Factoría de Ideas
1ª edición, 2008
Género: Thriller / Histórica
352 Páginas
ISBN: 978-84-9800-404-5

Vuelven a la carga la tripleta formada por Hércules, Alicia y Lincoln. En esta ocasión, se encuentran en un viaje por Egipto, cuando descubren que Yamile, una mujer escapada de un harén de Estambul, está siendo atacada por misteriosos hombres encapuchados. Yamile les explica a Hércules y compañía que tiene la intención de adentrarse en el corazón de África para llevar un extraño diamante al lugar al que pertenece, para cumplir así una promesa con un esclavo que estaba a sus servicios. El trío de aventureros decide acompañarla ante la peligrosidad del viaje, sin saber que se enfrentan a un oscuro secreto ambicionado durante siglos y, peor aún, tendrán que luchar contra los sanguinarios Assassini, que van detrás del diamante.

Mario Escobar es un escritor hiperproductivo, no es raro encontrar un par de novelas suyas en las librerías en tan sólo un año. El pasado 2008 sacó Sol rojo sobre Hiroshima (Inédita Ediciones) y El secreto de los Assassini (La Factoría de Ideas).

Su primera novela, Conspiración Maine (Ediciones Nowtilus), tuvo el reconocimiento de los lectores, que le dieron el segundo puesto en el ranking de Casa del Libro como mejor novela del verano. El mesías ario (La Factoría de Ideas), su siguiente obra, fue una novela muy superior a la primera. Sin embargo, creo que Mario Escobar ha bajado sensiblemente el listón con El secreto de los Assassini. Uno tiene la sensación de que esta última novela no va a satisfacer a tantos lectores como sus anteriores obras.

En primer lugar, la trama no me resulta tan atractiva como en sus anteriores novelas; a uno le cuesta engancharse, quizá sea porque el autor ha dado demasiado juego a lo irreal, a los fenómenos fantásticos y ha dejado un poco más de lado el género puramente histórico. Si el lector es un apasionado de este tipo de argumentos, donde los personajes codician los poderes de la eterna juventud de antiguos dioses, sin duda disfrutará con El secreto de los Assassini. Pero si es el lector que se enfrenta a esta novela es más exigente con lo verosímil (aquello de “no pasó, pero me creo que pudo haber pasado”), en ese caso, se sentirá, seguramente, perdido.

En segundo lugar, creo que los caracteres de los personajes son demasiado volubles. Tan pronto vemos a Alicia luchando contra un batallón y salir indemne, como que la vemos renunciar al amor por una cuestión de tabúes sociales. A uno le surge la pregunta: ¿no era Alicia perseverante en sus deseos? Además, Hércules se niega a acompañar a Yamile en su periplo, pero no tarda ni cinco líneas en cambiar de opinión. Son pequeños detalles que hacen que los personajes se deshinchen.

En tercer lugar, hay demasiada ambientación histórica, largos pasajes donde se narra la situación entre armenios y turcos, que van deteniendo el ritmo de la novela. Mario es un experto en entretener a los lectores, quizá debió pensar si era necesario dar tantos detalles sobre esta situación.

En cuarto lugar, Mario ha dado demasiado margen a la casualidad: por ejemplo, ejércitos y altos cargos militares que aparecen en el momento oportuno y que se ponen al servicio de este trío de personajes (Hércules, Alicia y Lincoln) casi a ciegas en plena Guerra Mundial. Todo esto me impiden que vea verosímil la novela.

No quiero decir con todo esto que El secreto de los Assassini sea una mala novela, sino que creo que Mario Escobar no ha sido tan exigente consigo mismo porque, sin duda, podría haberlo hecho mejor. Intuyo que muchos lectores notarán un giro radical con esta novela (a algunos les gustará y a otros no tanto). Mi confianza en Mario, no obstante, sigue patente.

lunes, 30 de marzo de 2009

'Los abrazos rotos', Pedro Almodóvar

Sigo con lo mío... Almodóvar no me convence. Sí me gustó el Almodóvar de Todo sobre mi madre y el de Hable con ella. Incluso el de La mala educación no me decepcionó del todo. En cambio todo el resto de su producción me parece incomprensible. No es que no entienda sus argumentos, lo que escapa a mi comprensión es su éxito.

A pesar de que el director manchego no me va, siempre le concedo nuevas oportunidades para que me seduzca. Ayer fui al cine a ver Los abrazos rotos, pero no hay manera. Uno ya empieza a intuir por dónde va a salir siempre Almodóvar y a veces sólo hay que esperar a que se produzca lo que uno espera. Casi al final de la película hay un giro en el guión que es tan previsible (en la relación Mateo-Diego), que parece lógico pensar que ese cambio de rumbo no se va a producir. Pero no sólo se produce, sino que nos es revelado como una gran noticia inesperada. En el cine, cuando saltó esta escena, pude escuchar comentarios irónicos y reprobatorios.



Tiene gracia que Almodóvar haga un guiño a anteriores películas suyas, como Mujeres al borde de un ataque de nervios. También que aparezcan de forma fugaz actrices tan almodovarianas como Ángela Molina, Chus Lampreave o Rossy de Palma. Incluso destacaría la complicidad que ya hay con el espectador a través de una dirección artística (Antxón Gómez) y la banda sonora (Alberto Iglesias), que contienen toda la esencia de Almodóvar. Pero el argumento no tiene fuerza, las interpretaciones no son para echar cohetes (buen reparto, pero los papeles no dan para lucimientos, creo yo) y el texto en sí a veces roza lo empalagoso.

Veo el traíler de Ágora, la nueva película de Alejandro Amenábar y pienso: "hay que ver cómo ha evolucionado este director desde Tesis". Pero veo las películas de Almodóvar y pienso: "este hombre no avanza ni a empujones". No sé si es que se le ha acabado la imaginación y ya sólo le queda autorreferenciarse y seguir tirando de sus tópicos, pero el rédito tiene un límite y Almodóvar debe andar bordeándolo.

sábado, 28 de marzo de 2009

'Emboscada en Fago', Jesús Duva

Emboscada en Fago
Subtítulo: ¿Quién asesinó al alcalde Miguel Grima?
Jesus Duva
Editorial Debate
1ª edición, septiembre de 2008
Género: Reportaje / Periodismo
ISBN: 978-84-8306-796-3
190 Páginas

El 12 de enero de 2007, el alcalde del pequeño municipio de Fago, Miguel Grima, fue asesinado en una emboscada en la carretera, cuando regresaba a su casa tras una reunión en Jaca. Rápidamente los medios de comunicación se hicieron eco de la noticia y fueron a Fago para informar de lo sucedido. En los sucesivos días nos enterábamos de que este pequeño pueblo de menos de treinta habitantes era un polvorín a punto de estallar. Algunos vecinos de Fago odiaban al alcalde, porque lo consideraban un cacique y un tirano; otros, en cambio, le apoyaban y decían que estaba llevando a cabo un brillante mandato.

Uno de los habitantes de Fago que más habló con la prensa fue Santiago Mainar, declarado enemigo de Miguel Grima y opositor a la alcaldía por el PSOE. Mainar aseguraba desconocer el autor o los autores del asesinado, pero no le extrañaba lo sucedido porque Grima era –según él- un dictador. Unas semanas después, Santiago Mainar era detenido como presunto autor de la muerte de Miguel Grima. En un principio describió a la Guardia Civil, con todo lujo de detalles, cómo acometió el asesinato. Pero ante la juez se retractó y aseguró haberse inventado lo de su culpabilidad. Actualmente está en la cárcel a la espera de juicio.

¿Quién asesinó al alcalde Miguel Grima? Esta, además del subtítulo del libro, es una de las preguntas que nos planteamos cuando nos acercamos a este caso. ¿Fue solamente Santiago Mainar quien acabó con la vida del alcalde de Fago? ¿Cometió el crimen con alguien más? ¿O es Santiago Mainar inocente como él mismo acabó afirmando ante la juez?

Lo cierto es que son innumerables las preguntas que surgen: ¿quién era en el fondo Miguel Grima? ¿Era tan cacique como decían sus enemigos? ¿O era una persona comprometida con Fago, que solamente quería el bien de su pueblo, tal y como aseguran sus familiares y amigos? Quizá una de las quejas más amargas que la familia de Miguel Grima ha lanzado ha sido que se ha distorsionado la imagen del alcalde, a causa de que muchos periodistas dieron por válidas las palabras de los vecinos de Fago que odiaban al alcalde. Tampoco ayudó la emisión de la miniserie Fago en TVE, en la que Jordi Rebellón encarnaba a Mateo Ibarra –trasunto de Miguel Grima-, un alcalde tiránico y obsesivo.

Jesús Duva, que ya publicó en su momento en El País algunos artículos y reportajes sobre el asesinato de Grima, ha escrito este libro en el que hace una completa reconstrucción de los hechos. Desde la llegada del alcalde a Fago hasta la detención de Santiago Mainar como presunto autor del asesinato de Grima, pasando por el acceso de éste a la alcaldía y sus posteriores riñas con los vecinos. Emboscada en Fago es un exhaustivo trabajo que ayuda a comprender cómo en un pequeño pueblo de no más de treinta habitantes, acabó llegando la sangre al río.

Después de la rápida aparición en librerías de El crimen de Fago, de Eduardo Bayona (La Esfera de los Libros), éste es el segundo título que se publica sobre el asesinato de Miguel Grima. No serán los únicos, dado que Carles Porta –autor de Tor: la montaña maldita- anda todavía investigando el caso. ¿Logrará este periodista averiguar algo que los otros no hayan podido conseguir?

De momento, Jesús Duva consigue despejarnos muchas dudas sobre los hechos. Y lo más difícil todavía: logra que, después de leer Emboscada en Fago, nos quede todavía el gran interrogante: ¿quién era realmente Miguel Grima? Síntoma éste de que el libro ha sido escrito con la suficiente distancia y rigor como para no dejarse convencer por las amistades o enemistades del alcalde. Nos queda el dulce sabor de la duda.

viernes, 27 de marzo de 2009

'L'inici del capvespre', Júlia Costa

L'inici del capvespre
Júlia Costa
Editorial: Meteora
Colección: Papers de Fortuna
Género: Novela
1ª edición, febrero de 2009
198 páginas
ISBN: 978-84-95623-77-5


Pep Baltrà es un personaje desquiciado que no puede desvincularse de su pasado. Se crió en una zona suburbial de Barcelona durante la posguerra, concretamente en las barracas de Montjuïc. Tuvo una infancia poco afortunada, con un padrastro aficionado al alcohol. Su esposa tiene leucemia y su hija Ana flirtea con las drogas. Para colmo, su futuro parece carecer de esperanza. Por esa razón decide tomar decisiones drásticas, aunque las consecuencias sean trágicas. Afortunadamente para él, una antigua amiga, Emma, no está dispuesta a dejar que Pep se destruya.

No es la primera vez que Júlia Costa escribe sobre personajes marginados de la posguerra ni tampoco sobre los paisajes del distrito barcelonés de Sants-Montjuïc. Las antiguas barracas de la ahora llamada ‹‹montaña mágica›› de Barcelona eran un grupo de casas con caminos sin asfaltar donde vivían inmigrantes y gente sin demasiados recursos. El concepto de inmigración ha cambiado, claro está, ya que antes los inmigrantes eran españoles que venían del sur del país.

La pobreza de los barrios de Sants-Montjuïc ya es un tema tocado por el fallecido escritor Francisco Candel. No olvidemos su famosa obra Donde la ciudad cambia su nombre, con la que hacía alusión a esa Barcelona desconocida, pobre y llena de personajes tan peculiares como reales. Júlia Costa hace un ejercicio encomiable al querer rescatar esa ciudad misteriosa. Pero no es ésta una novela sobre la posguerra, sino sobre la crisis y decadencia de un personaje que no es capaz de olvidar su pasado. Pep Baltrà tiene una carrera docente, ha publicado un libro de poesía y tiene dos hijas. Pero no puede ser feliz.

L’inici del capvespre es una novela, no sólo de personaje, sino de sagas familiares. Aquí es tan importante el retrato que Costa hace de Pep Baltrà, como el que perfila de Nita -la madre del protagonista-, Ana –su hija- y del resto de personajes que desfilan por estas páginas. De ese modo, la autora recrea unas vivencias que, aunque son ficción, no están tan alejadas de la realidad que sufrieron muchas familias en el pasado.

jueves, 26 de marzo de 2009

'Las horas del alma', Ana Cabrera Vivanco

Las horas del alma
Ana Cabrera Vivanco
Editorial Grijalbo
1ª edición, marzo de 2009
Género: Novela
527 Páginas
ISBN: 978-84-253-4304-9

Las horas del alma es una novela de grandes sagas familiares que se entrecruzan en Cuba. Por un lado, la familia Falcón y, por otro, los Monteagudo. Ambas se ven unidas cuando Águeda, la hija de Regino Monteagudo y Pelagia Sánchez se casa con Serafín, el hijo de Rogelio Falcón y Serafina Izquierdo. Aunque Águeda en el fondo está enamorada de Víctor, el hermano de Serafín, será la decisión de Pelagia la que se imponga sobre los sentimientos de su hija.

A partir de este primer matrimonio, el árbol genealógico de los Monteagudo y los Falcón irá creciendo y enredándose creando relaciones y desavenencias mientras, como telón de fondo, van circulando los diferentes jefes del estado cubano (Batista, Castro…). De ese modo, Ana Cabrera Vivanco, a través de la voz de Ángela (hija de Águeda), recrea la historia de Cuba a través de estas dos grandes familias.

Muchas veces las novelas de sagas familiares se parecen entre sí por su estructura y planteamiento: coincide que son familias con bastantes miembros; al principio son clanes muy unidos y con mucho poder pero, poco a poco, se van desmembrando y desmoronando; hay muchos muertos, lo cual supone un golpe de efecto constante al lector; puede que los personajes se confundan y sea necesario recurrir a un esquema del árbol genealógico; la historia que se narra gira en torno a distintas generaciones de esa misma familia y, sobre todo, hay mucho amor y bastante dolor.

En líneas generales, así son las novelas de sagas familiares. El autor que decide escribir este tipo de argumentos se ve obligado a ser original, para que su obra no sea un calco de otras ya escritas. En el caso de Las horas del alma, no podemos negar el enorme parecido que hay con Cien años de soledad, de García Márquez.

Si en la novela del Nobel colombiano tenemos Macondo, en la de Cabrera Vivanco está Río Hondo (Cuba). Si allí teníamos a Úrsula, aquí tenemos a Ángela (y, de paso, a Tomasa, la criada que ve cómo crecen cinco generaciones). En ambas, desde luego, hay determinados personajes marcados por la soledad. También en ambas novelas los muertos parecen despertar de sus tumbas (aunque aquí sean más bien extrañas visiones). Ambas familias están marcadas por el entorno militar (en Cien años de soledad tenemos una guerra civil y en Las horas del alma, el golpe de estado de Castro). Incluso la figura de Melquíades se intuye en la novela de Ana Cabrera como si de un fantasma se tratara.

Por lo tanto es innegable la influencia de Cien años de soledad en Las horas del alma. Quizá algunos lectores y críticos se agarren a este argumento para desmontar la novela, para decir que esta historia ya estaba escrita o para tildar a la autora de pretenciosa. ¿Pero una novela de aventuras no tiene mucho de la Odisea? ¿Las novelas de género histórico no parece que se repitan constantemente? ¿Acaso las novelas de amor actuales no tienen sus raíces en las ya escritas en el siglo XIX?

Un/a autor/a tiene que andar sobrado/a de bravura para plantearse escribir una novela tipo Cien años de soledad y que, encima, le salga redonda. Porque Las horas del alma es una excelente novela con personajes entrañables, con amores amargos, con sangre, con tragedia, con esperanza, pero, sobre todo, está escrita con tanta sobriedad y elegancia que incluso abruma.

Si Ana Cabrera Vivanco hubiese nacido treinta años antes, quizá sería una de las pocas mujeres que hubiesen arrancado con el boom hispanoamericano. Sin embargo, su novela nos llega en 2009, lo que inevitablemente supone que se le busquen referentes. Pero como dice el refrán: más vale tarde que nunca.

miércoles, 25 de marzo de 2009

'Gran Torino', Clint Eastwood

Hace unos días un amigo me dijo que, tras ver Gran Torino, sintió ganas de arrodillarse en la sala de cine y reconocer así la gran película que había dirigido Clint Eastwood. Yo, que tengo muy en cuenta el criterio de este amigo, anoté rápidamente en mi agenda ver esta película. Hoy, por fin, he podido saldar mi deuda.

Dicho esto, me surge un problema para expresar lo que me ha parecido Gran Torino. En mi mente se agolpan un montón de ideas, pero siento una especie de bloqueo que me impide hacer una reseña con un mínimo de orden y coherencia. Lo primero que pienso es cómo es posible que un vaquero que se pasaba el día escupiendo tabaco de mascar en los filmes del spaghetti western haya acabado dirigiendo películas como Cartas desde Iwo Jima o Mystic River. Pero me pregunto también cómo es posible que un tipo que roza los ochenta años tenga tanta capacidad para expresar con su cara todo un contenido argumental. En alguna ocasión, Sergio Leone (unos de los directores de las películas del oeste protagonizadas por Eastwood) prescindía de guión en algunas escenas y simplemente ponía la música de Ennio Morricone, porque sus notas tenían más carga argumental que las palabras. Pero, personalmente, creo que siempre se ha infravalorado a Eastwood en su faceta de pistolero del oeste; ¿no era también que Sergio Leone buscaba el encuadre perfecto -primeros planos- de Eastwood mientras dejaba sonar a Morricone?


En Gran Torino, Eastwood demuestra una vez más -por si alguno lo dudaba- su fuerza interpretativa. Bendito sea él por haber pasado del botox a su edad y dejar que sus líneas de expresión transmitan tanto al espectador. Solamente hay que dejarse llevar por sus caras para poner en vilo al público. No hace falta nada más. Claro que, si además de actor, es director, el resultado es una obra maestra como Gran Torino.

El guión (Nick Schenk) es bueno, la dirección es buena, son buenas las interpretaciones, es buena la música (Kyle Eastwood y Michael Stevens) y qué buena es la carga ideológica que siempre hay detrás de las películas de Eastwood. Y qué buenos son mis amigos cuando me recomiendan películas como ésta.

sábado, 21 de marzo de 2009

'El lector', Stephen Daldry

Leí El lector, de Bernhard Schlink cuando tenía 16 años y recuerdo que me impactó de forma especial. El argumento contenía elementos que despertaban mi interés: un joven de 15 años (más o menos mi edad entonces), Michael Berg, se encuentra con una mujer, Hanna, que le pide que sea su lector (yo empezaba a apasionarme con la literatura en esa época). Entre ambos nace una extraña relación sexual que acaba de repente. Años más tarde, Michael descubre que Hanna está siendo juzgada por trabajar en los campos de concentración nazi.

Cuando supe que se iba a rodar la adaptación de esta brillante novela de Schlink, tuve una sensación ambigua: por un lado, deseaba reencontrarme con esta historia y saber cómo el director (Stephen Daldry) había recreado la relación entre Hanna y Michael; pero, por otro lado, era escéptico y estaba seguro de que sería muy difícil hacer una película que estuviera a la altura del libro.

El otro día me atreví y fui al cine a ver la adaptación. Desde que me senté hasta que aparecieron los créditos apenas tuve la sensación de estar en el cine. No sé si era el hecho de estar recuperando una de las novelas que habían marcado mi adolescencia o lo bien que Daldry había adaptado esta historia, pero sentía que estaba yo mismo dentro de la pantalla, viviendo de primera mano la tortuosa relación entre Hanna y Michael.



Las actuaciones de Kate Winslet, Ralph Fiennes y David Kross hacen que la película no se imponga solamente por el argumento y la dirección, sino también por la fuerza de sus interpretaciones. Guionista (David Hare) y director (Stephen Daldry) han sabido adaptar la novela con el grado de contención que Schlink escribió la novela. De ese modo, yo, que disfruté con la novela, no me he sentido en ningún caso defraudado. Todo lo contrario, el resultado ha hecho que reviva esta bonita historia y me acuerde de lo que sentía con 16 años leyendo la novela.

miércoles, 18 de marzo de 2009

'El corrector', Ricardo Menéndez Salmón

El corrector
Ricardo Menendez Salmón
Editorial Seix Barral
Colección Biblioteca Breve
1ª edición, febrero de 2009
Género: Novela
ISBN: 9788432212642
143 Páginas

Vladimir ha decidido dejar de escribir novelas y ahora se dedica a corregir, por encargo, los textos ajenos. La mañana del 11 de marzo de 2004, mientras trabaja un texto de Dostoievski, su concentración se ve sacudida por los atentados en los trenes de cercanías de Madrid. Horas después empiezan las comparecencias de Aznar y Acebes. A partir de ese momento, el narrador-protagonista nos conduce hacia una reflexión sobre la manipulación del lenguaje, la configuración de la mentira política y la banalidad del palabreo. Todo, no podía ser de otro modo, con un marco de fondo al que nos tiene acostumbrados el autor: el terror.

Entre Vladimir (protagonista y narrador) y Ricardo Menéndez Salmón (autor de la novela) hay bastantes aspectos en común; quizá lo más claro es que ambos huyen de los adornos, van directos al grano, pasan de eufemismo y purgan el trigo de la paja. No es de extrañar entonces que las novelas de Menéndez Salmón sean siempre tan breves (en extensión), pero intensas (en esencia), porque detrás de la escritura hay un exhaustivo proceso de limpieza. ¿No sería raro, de otro modo, descubrir que una novela de poco más de cien páginas ha tardado tres años en gestarse?

Menéndez Salmón llama en esta novela al pan, pan y al vino, vino. Frases tan rotundas como “lograr que el lenguaje diga lo que la realidad niega es una de las mayores conquistas del poder” o “la plasticidad del lenguaje al servicio de la política resulta aún hoy asombrosa”, son un clara muestra de lo que el lector se va a encontrar en esta breve novela.

¿Acaso es casual que el protagonista haya dejado la ficción para pasarse al terreno de la corrección? Mientras Vladimir se entretiene corrigiendo los textos de Dostoievski, Ricardo Menéndez Salmón nos da otra lección a los lectores: en este caso, hablándonos de lo que realmente tiene importancia en nuestras vidas: el amor, la felicidad, a fin de cuentas, sin rodeos.

El corrector es, seguramente, la novela más rotunda de las tres que ha publicado Seix Barral (La ofensa y Derrumbe son las otras dos). Pero el lector notará quizá que en El corrector no hay tanta literatura (llamémoslo así), sino más bien un pensamiento disfrazado de falsa ficción. Una novela que nos recuerda irremediablemente a El hombre del salto, de Don DeLillo.

lunes, 16 de marzo de 2009

'Lo contrario de la muerte', Roberto Saviano

Lo contrario de la muerte
(Il contrario della morte / L'anello)
Roberto Saviano
Traducción de Francisco J. Ramos Mena
Editorial: Debate
1ª edición, febrero de 2009
Género: Reportaje
112 páginas
ISBN: 978-84-8306-836-6

Editorial Debate recupera dos textos de Roberto Saviano que fueron publicados en Italia antes de su éxito, Gomorra. Lo contrario de la muerte es el título del libro y del primer texto-reportaje donde Saviano da una visión dolorosa e incluso diría que inédita de la guerra. ¿Cuál es la última guerra para un militar? ¿Por qué un italiano del sur de Italia decide alistarse al ejército: por la patria o porque es una buena salida económica? El segundo texto-reportaje, El anillo, es un aperitivo antes de la escritura de Gomorra, ya que en él detalla la visión del sur de Italia y los ajustes de cuenta entre los diferentes clanes mafiosos.

Reconozco que en temas editoriales soy bastante malpensado: de Lo contrario de la muerte no me esperaba gran cosa, lo reconozco. Pensaba que, después del éxito de Gomorra, las editoriales querían publicar un nuevo libro de Saviano y se han acogido a lo que han podido (estos dos textos editados en Italia con anterioridad). Pero, una vez hecha la primera reflexión, siempre me lanzo a la lectura liberándome de prejuicios.

Y así es cómo ocurre que uno se encuentra ante un libro que reúne dos auténticas joyas. El primer texto nos agarra las entrañas y nos sacude como si fuéramos monigotes. ¿Qué ocurre cuando en una determinada zona de Italia las viudas de militares tienen 17 ó 18 años? ¿Cómo se vive la guerra cuando un familiar está en ella? Si tan dura es la guerra, ¿por qué los jóvenes hacen cola para entrar en el ejército? ¿Será porque las guerras ya no existen, sino que ahora son “misiones de paz”?

El segundo texto, El anillo, es de una brutalidad que aturde. Saviano refleja el mundo de los bajos fondos del sur de Italia, donde jóvenes de de veinte años trafican a cuenta de los grandes clanes mafiosos. Lo que para ellos es una buena salida de la miseria, en realidad es una constante exposición a ser asesinado en cualquier esquina. Un duro, durísimo, retrato que sacude al lector hasta dejarlo atontado. Bendita sea editorial Debate por haber recuperado estos dos textos para bien de nosotros, los lectores.

sábado, 14 de marzo de 2009

'Historia de Barcelona', Jaume Sobrequés i Callicó

Historia de Barcelona
(Història de Barcelona)
Jaume Sobrequés i Callicó
Traducción de Carles Mercadal
Editorial: Plaza & Janés
1ª edición, marzo de 2008
Género: Historia
299 páginas
ISBN: 978-84-01-37982-6

Jaume Sobrequés i Callicó propone con este volumen una breve –brevísima- historia de Barcelona. Desde los primeros núcleos de población, la llegada de los romanos, la construcción de las murallas, las invasiones moriscas… hasta los Juegos Olímpicos, el Forum de las Culturas o la creación de algunas universidades catalanas como la Ramon Llull, la Pompeu Fabra o la Internacional de Catalunya. Es decir, Barcelona desde sus inicios más remotos hasta la hechos más recientes.

Jaume Sobrequés ya avisa de lo difícil que resulta comprimir la historia de una ciudad como Barcelona en 300 páginas. Esto tiene un aspecto positivo y otro negativo. Lo bueno es que te haces una ligera idea de lo que ha sido Barcelona, sin necesidad de aburrirte con demasiados datos históricos. Lo malo es que es una historia tan breve que en lo que el lector cambia de página, han podido pasar cien años. El libro está, en líneas generales bastante bien escrito, por lo que seguramente el lector lo podrá leer como si fuera una novela histórica. Este hecho provoca que sea una lectura ágil y amena, lo que implica que el lector leerá rápido y pasará de un periodo histórico a otro a la misma velocidad.

Este libro debe servir, creo yo, para hacer una pequeña cata de la historia de Barcelona, para conocer muy a grandes rasgos cuáles han sido los episodios que han acontecido en la ciudad condal. Luego, si el lector quiere profundizar en algún aspecto, el autor ya le cita algunas referencias bibliográficas para que se adentre en lo que más le plazca.

Estamos, no lo olviden, ante una historia de Barcelona, no de España ni de Cataluña. Esto supone que se pasa muy de puntillas por episodios tan fundamentales como el franquismo o la llegada al poder Felipe V, entre otros. No sé si hubiese sido más acertado escribir más páginas o dejarlo como está, pero lo que es indudable es que el lector sale de este libro con muchos interrogantes. Seguramente estas lagunas se hubiesen solventado con notas a pie de página.

A pesar de ser una historia muy general y de que se respira entre sus páginas una esencia quizá demasiado nacionalista por parte del autor, la obra resulta entretenida y amena. Pero probablemente también insuficiente.

viernes, 13 de marzo de 2009

'L'africà', Jean-Marie Gustave Le Clézio

L'africà
(L'Africain)
Jean-Marie Gustave Le Clézio
Edicions 62
Colecció El Balancí (601)
Traducción al catalán de Anna Torcal y Salvador Company
Género: Memorias
123 páginas
ISBN: 978-84-297-6214-3

L'africà (El africano) es un breve libro de memorias del recién ganador del Premio Nobel de Literatura, Jean Marie Gustave Le Clézio. En él narra sus experiencias en África. Con ocho años se marchó con su familia a Nigeria, donde su padre era médico del ejército británico. Allí, el joven Le Clézio aprendió a vivir de una manera diferente de como se vive en la gran ciudad, en su natal Niza (Francia). La absoluta libertad, su relación con los paisajes africanos y la filosofía de vida africana le influyen en su manera de vivir. Pero si alguien queda especialmente afectado por las aventuras en África es su padre, que, al regresar a Niza, no podrá desvincularse de la manera de entender la vida y de la disciplina que aprendió en su periplo africano.

L'africà supone un doble contraste. Por un lado el encuentro con África del autor cuando era pequeño. El impacto de la manera diferente de entender la vida y de los grandes paisajes. Por otro lado el reencuentro con un padre que durante mucho tiempo vivió separado de su familia mientras servía al ejército británico en África. El pequeño Le Clézio vivió solamente un periodo de tiempo allí, pero su padre permaneció todavía más. Tras unos años sin tener apenas contacto, el padre y el resto de la familia se reencuentran en Niza y Le Clézio se dará cuenta de que su padre no es el que era. No puede soportar las actitudes autoritarias contra los pobres, no entiende la forma de vida europea y sobre todo no puede dejar de aplicar una disciplina demasiado rígida.

Podríamos decir que en este libro convergen diferentes visiones sobre la vida que pueden chocar entre sí. Pero la esencia de la libertad en África, lo atractivo de los paisajes es algo que queda tan latente en el libro que uno no puede dejar de imaginarse a sí mismo corriendo por esas grandes llanuras africanas. El libro tiene valor, no sólo porque estamos ante unas interesantes memorias, sino porque también es un apasionante libro de viajes por uno de los lugares más atractivos del planeta. El propio Le Clézio avisa "no quiero hablar de exotismo: los niños son absolutamente ajenos a este vicio". Quizá decir que un lugar es exótico es reducirlo a un simple destino turístico. Sirva esta cita como aperitivo para adentrarse en L'africà.

jueves, 12 de marzo de 2009

Paolo Giordano, el escritor de lo extraño


“En una clase de primer curso Mattia había estudiado que entre los números primos hay algunos aún más especiales. Los matemáticos los llaman números primos gemelos: son parejas de números primos que están juntos, o mejor dicho, casi juntos, pues entre ellos media siempre un número par que los impide tocarse de verdad. Números como el 11 y el 13, el 17 y el 19, o el 41 y el 43. Mattia pensaba que Alice y él eran así, dos primos gemelos, solos y perdidos, juntos pero no lo bastante para tocarse de verdad”. Este breve fragmento es el que la Editorial Salamandra ha extraído de La soledad de los números primos, de Paolo Giordano, para resumir el argumento de la novela.

Con tan buenas expectativas, no podíamos negarnos a acudir a la presentación que Salamandra y Edicions 62 organizaron el pasado jueves, 5 de marzo, en el Instituto Italiano de Cultura (Barcelona).

Paolo Giordano apareció con cierta timidez por la puerta de la sala de actos. Quizá sea porque todavía no acaba de asimilar que un físico de 26 años como él haya vendido más de un millón de libros en Italia y haya ganado el prestigioso premio Strega de su país con La soledad de los números primos, su primera novela.


Pero esa timidez se desvaneció en cuanto agarró el micrófono y empezó a bromear sobre lo alta que estaba la mesa y la baja que estaba la silla. El periodista Ricard Ruiz fue el encargado de conducir la presentación y dijo, ya desde un principio, que Giordano era un tipo extraño que había escrito una novela extraña.

“En mi novela hay una historia de amor extraña, de esas difíciles de definir, donde hay atracción pero a la vez repulsión”, dijo Giordano, que añadió que “cuando intentamos definir el amor, todo acaba ahí, en el intento”.

La soledad, como podemos intuir por el título, es una parte esencial en esta novela, seguramente sea porque al propio autor reconoce que él mismo vive “entre la soledad inesperada y la soledad llena de plenitud”. Giordano bromeó diciendo que “aunque parezca un poco autista, me gusta comer solo en los restaurantes”.

La novela tiene una gran carga autobiográfica, aunque no es una novela puramente de este género: “Escribir esta novela ha sido un acto de excavación en mi adolescencia y en mi infancia y algunas cosas se han presentado como una venganza de mi pasado”, dijo Giordano.

La soledad de los números primos (La solitud dels nombres primers en catalán) es una novela de amor contenido, como afirma el propio autor: “los personajes niegan la comunicación corpórea, yo no creo tener la capacidad de adentrarme en el interior de los personajes, me interesaba más una visión frontal y lo primero que se ve, entonces, es el cuerpo”. Giordano, que desde el primer momento se había ganado la atención de los asistentes, añadió: “A través del cuerpo sabemos muchas cosas, por ejemplo si un adolescente tiene un tatuaje o la forma de comer… Para mí era más interesante reflejar la personalidad a través de la expresión corporal que explicando directamente los sentimientos”.

La soledad de los números primos (que, en un principio, se iba a titular Dentro y fuera del agua) ha sido traducida a 29 lenguas. En Italia el fenómeno Giordano ha causado sensación, en España, de momento, Edicions 62 y Salamandra nos sirven un éxito más que anunciado.

Manel Haro, Barcelona, texto y fotos - ArtiLiteratura © Ciberanika.com

martes, 10 de marzo de 2009

Entrevista con Antonio Garrido (autor de 'La escriba')

Antonio Garrido va cargado con bolsas. En una lleva una ballesta, en otra un cráneo de oso. También tiene a su lado el atrezzo –una portada gigante de su novela- para la posterior presentación en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Barcelona. Pero eso no es todo, lleva un sello para firmar libros, para que sus dedicatorias tengan un valor añadido. No hace falta decir que es una persona muy cuidada con lo que hace y que se siente ilusionado con el éxito que está teniendo su novela.

Antonio Garrido publicó en 2008 La escriba (Ediciones B), con la que está consiguiendo un reconocimiento inmediato. El autor explica en su web que el manuscrito estaba a medias en un cajón de su despacho esperando a ser retomado. Ese momento llegó cuando fue atropellado por un coche. El tiempo que pasó en caso para recuperarse le llevó a retomar la escritura de la novela. Curiosa casualidad, si tenemos en cuenta que no es la única. Será que el destino existe.

Manel Haro. Barcelona (para Anika Entre Libros)

Un día acude usted a un congreso de ingeniería en Wiessbaden (Alemania). Un tipo, Gerhard Müller, le confunde con otra persona. El resultado es que acaba de invitado en su casa con su esposa, Frida Müller. Ella le habla del documento central de esta novela.
Yo tenía avanzada la documentación para escribir una novela que trataba sobre las incursiones normandas en Inglaterra, a principios del año 800. Quería escribir sobre esa época, pero no estaba realmente satisfecho, estaba en un periodo de búsqueda. Pero todo cambió cuando Frida me habló de un documento que es, yo creo, el más importante de toda la humanidad occidental, después de la Biblia, porque ha afectado al desarrollo del cristianismo y a los valores de la Iglesia. Es un documento desconocido, aunque real. Solamente saben de él historiadores y teólogos, pero no está difundido. Fue la chispa que me servía de hilo conductor para la novela que quería escribir.

Hay en la novela dos tramas: una que versa sobre un documento de vital importancia para la cristiandad y otra que habla sobre plagas en el trigo. ¿Por qué estas dos tramas, aparentemente, tan alejadas una de la otra?
No quería centrarme en el tema del manuscrito, quería también reflejar distintos ambientes y situaciones. Para esto, acudí a la otra trama, la del trigo envenenado. Me pareció curioso, porque dejaba a la luz todas las dificultades que tenían las personas de la época con el tema de las plagas, el desconocimiento del sistema científico para acotar estas epidemias. Además, me permitía aportar nuevos personajes que dieran juego a la novela, no hablar solamente de la protagonista. Esto proporciona más aventuras y la hace más entretenida.

¿Cuál diría que es la esencia de esta novela?
Es la aventura de una mujer que, en un mundo de hombres, lucha contra una sociedad que antes de nacer ya le ha impuesto un destino. Es una alegoría, una oda a los débiles y oprimidos, a quienes no se resignan a la opresión y luchan con fuerza por sus ideales. Son las aventuras de Theresa, no las de un documento, una joven que atesora un anhelo vital. Que para luchar por ese anhelo ha de enfrentarse a sus superiores, huir y abandonar a su familia, aprender a desenvolverse en un lugar extraño y entre extraños, a enamorarse, a trabajar y adquirir responsabilidades, a crecer como persona. Y cuando consigue asentarse, debe enfrentarse a un dilema. Disfrutar de su nuevo oficio y las tierras conseguidas, o regresar a su hogar para buscar a su padre y someterse al juicio por los delitos cometidos. Su madurez se refleja en sus decisiones, y sus acciones se derivan de su carácter, pero también de sus circunstancias.

Uno de los aspectos que sorprende es que su protagonista sea una mujer. ¿Por qué esta elección?
Está claro que para que una novela de aventuras avance y enganche, tiene que haber conflicto. Si no hay conflicto, el lector no se involucra. Una mujer en esta época tenía muchas dificultades, por lo que los conflictos eran mayores. Por otro lado, me apetecía ponerme en el papel de una mujer de aquella época, cómo se sentiría y hasta dónde podría llegar. Theresa no es una erudita, no tiene un afán de conocimiento desmedido, solamente quiere trabajar de escriba, porque es el oficio de su padre. Esa aspiración tan sencilla, en cambio, era difícil de llevar a cabo. Además yo quería que fuera un reconocimiento a todas esas mujeres que han sido héroes a lo largo de la historia y que se han quedado sin reconocimiento sólo por ser mujeres.

E imagino que también tendrá algo que ver el hecho de que personajes masculinos escribas en la literatura hay muchos pero femeninos muy pocos.
Sí, también era habitual que los escribas fueran hombres, pero no olvidemos que en la época de Carlomagno algunas mujeres tenían cargos de responsabilidad. Y en la literatura sí es cierto que la mayoría de escribas son hombres.

En la novela nada es lo que parece, lo dice la contraportada del libro. He visto que es un argumento lleno de giros inesperados. ¿Se planteó al principio todos estos giros o le fueron surgiendo a medida que escribía la novela?
Para mí una novela es como un viaje y ese viaje se puede organizar de muchas maneras: se puede hacer un viaje con todo pensado o dejarse llevar por la aventura. Yo quería llegar a mi destino, pero quería permitirme ciertas libertades por el camino. De tal modo, cuando yo me planteo la novela, tenía claro el armazón para no perder el hilo. Es decir, quería tener la libertad para disfrutar de lo que iba surgiendo, pero sin olvidar a dónde quería llegar.

Toca usted una época de la que es difícil documentarse. ¿No le dio vértigo adentrarse en ella en su primera novela?
Sí, era más difícil, pero era un reto. No pensaba en la dificultad, sino en la oportunidad. Es una época de la que no se han escrito demasiadas novelas, por lo que me permitía escribir sobre algo relativamente nuevo. Era complicado, pero todo era cuestión de trabajar más.

He notado mucho cuidado por los pequeños detalles. Por ejemplo, los precios de las cosas...
En cuanto al tema de los precios, casi no había documentación. Tuve que irme a los precios que había al final del Imperio Romano y a los que había al principio de la baja Edad Media, donde sí había documentación. Entonces, tenía que sacar una especie de evolución de los precios. Vi la equivalencia de precios de esa época. Todo esto son cuatro pinceladas en el libro, pero es lo que otorga realidad a la novela. Además, no estamos hablando de dinero, sino de trueques. Para comprar una determinada cosa, había que pagar tantos panes, por ejemplo. Eso añade otra dificultad, no podía mencionar cualquier mercancía, porque había que cerciorarse de si esa mercancía existía en esa época y qué tipo de personas podían disponer de ella.

¿Se considera usted escritor de novela histórica o cambiará de rumbo en próximas novelas?
Yo creo que lo importante es que la novela guste, independientemente de géneros, que es algo que nos viene impuesto. Para mí no existen los géneros, esta novela está ambientada en una época y se acabó. En ese sentido, no me gustaría encasillarme. Tengo pensadas otras historias que pasan por temas más actuales.

Al final de su libro, reconoce que escribe para los lectores. Normalmente los escritores dicen que no piensan en los lectores cuando escriben…
Lo que pretendo cuando escribo es que finalmente el lector disfrute. Además pienso en un lector heterogéneo. Yo no escribo la novela que me gustaría a mí, sino la que gustaría a los lectores. Pero no por el hecho de vender más o menos, sino por hacer que disfruten con lo que yo escribo. Es una satisfacción difícilmente explicable. Es la necesidad que tenemos todos de sentirnos queridos.

Teniendo en cuenta que es su primera novela, ¿desde que usted la escribe hasta que se publica, ha habido algún tipo de maquillaje por parte de la agencia o la editorial?
No demasiados. Precisamente mi agente literario me lo comentaba, por ejemplo, de los alemanes. En Alemania tocan bastante los textos, pero conmigo no ha sido así. Yo creía que eso era lo normal, pero luego he visto que no, que lo normal es que se maquille el texto. Me siento contento en ese sentido. Pero también digo que he aceptado consejos para que la novela quede lo más redonda posible. De todos modos, no son cosas esenciales, porque cambiar determinados aspectos implica cambiar toda la novela. Uno tiene que ser analítico, saber qué ha escrito y saber aceptar los consejos.

¿Cuánta gente ha leído su manuscrito antes de ser publicado?
Por ejemplo, lo leyó Carlos García Gual, al que conocí en un curso de novela histórica impartido en Valencia. Le hablé de que estaba escribiendo una novela y rápidamente se ofreció a leerla y a aconsejarme. Fue la primera persona exterior a mis allegados que leyó el original. Recuerdo que me llamó y fue muy elogioso, luego fui a su casa en Madrid para hablar de la novela. Fue el primer comentario objetivo y positivo, porque solamente habían leído el manuscrito mis familiares.

¿La literatura le va a permitir ahora abandonar su puesto docente en la universidad?
Estamos en ello, no lo he dejado, pero le dedico menos tiempo. A mí la vida no me ha cambiado, quienes cambian son los que te rodean, que te miran de otra manera. Yo sigo siendo el mismo, lo que más me ha cambiado es tener la tranquilidad de poder emprender una nueva novela con tranquilidad, sin pensar si la venderé o no y todas esas cosas.

¿Ha firmado usted algún precontrato para su siguiente novela?
No, mi agente ya se encarga específicamente de que eso no suceda. En Alemania, por ejemplo, querían comprar otra novela fuera de lo que fuera. Pero mi agente, con buen sentido común, no quiso.

¿Cuántos ejemplares ha vendido en apenas ocho meses?
Ahora mismo 18 países han comprado los derechos de traducción en un total de 12 lenguas. Se han vendido unos 200.000 ejemplares, que está muy bien siendo una primera novela. Yo estoy muy contento, no puedo pedir más.

viernes, 6 de marzo de 2009

Entrevista con Esteban Martín (autor de 'El pintor de sombras')

Esteban Martín nos saluda con efusividad, con un fuerte apretón de manos. Se le ve entusiasmado y satisfecho con su trabajo. Fruto de ello es que las respuestas son largas y, en ocasiones, hace el amago de adelantarse a nuestras preguntas. Pide un café y una botella de agua para empezar la entrevista. Antes de lanzarnos a la aventura de Picasso y de Jack el Destripador, nos enseña su cuaderno de notas: es una libreta de tapas rojas en cuyo interior guarda un sinfín de anotaciones, fotografías, artículos y demás materiales. Por el cuaderno, se le ve un escritor meticuloso y atento con los más mínimos detalles.

Acaba de publicar El pintor de sombras en Plaza & Janés después de su éxito de ventas con La clave Gaudí, novela que escribió con Andreu Carranza. En ella, hilvana una trama donde un Picasso adolescente llega a Barcelona, abandona el hogar y se marcha a vivir a un prostíbulo. Allí conoce a diferentes chicas que son asesinadas por un misterioso tipo, Jack el Destripador. Picasso, que todavía no es el famoso pintor que será después, se enfrenta a un descenso a los infiernos más tenebrosos bajo la amenaza latente de Jack y la posible inculpación de los diferentes asesinatos.

Manel Haro y Patricia Tena (para Anika Entre Libros). Barcelona

Picasso, Jack el Destripador, Sherlock Holmes… ¿Cómo se le ocurre esta historia donde se mezclan personajes tan dispares?
Yo estudiaba en la Academia Montcada, que estaba en la calle Montcada de Barcelona, a pocos metros del Museo Picasso. Entonces era un niño que veía cómo se montaba ese museo. Además, soy hijo del barrio de la Barceloneta, nací cerca de donde estaba la antigua plaza de toros de El Torín, que derribaron en 1924. Allí acudía Picasso y su padre cuando llegaron a Barcelona. Es decir, que yo he vivido en los mismos espacios urbanos por los que Picasso se paseaba. Yo estaba en Barcelona en el 73, año en que murió Picasso, y recuerdo que este pintor era para mí tan famoso como los Beatles. Era un tipo que lo había pintado todo, era el más conocido. No hay que olvidar, por ejemplo, que Picasso es el primer pintor que entra en vida en el Louvre, cosa que no había ocurrido jamás. Entonces, yo durante tiempo le daba vueltas a toda esa historia y la verdad es que tenía mucho material.

¿Y por qué ahora se ha decidido a abordar a Picasso?
Mi mujer me impulsó a escribir sobre Picasso niño y yo empecé a darle vueltas y la novela es eso: un Picasso niño. Empieza con 13 años cuando llega a Barcelona y acaba cuando el pintor tiene 19 y aún no es el artista que luego conoceremos.

¿Qué nos dice de la variedad de personajes?
Muchos ripperólogos dicen que Jack el Destripador viajó a Nueva York y pensé que por qué no pudo viajar a Barcelona, donde hubo una colonia de ciudadanos extranjeros en Barcelona tan importante, que participó en el crecimiento de la ciudad. Jack pudo haber viajado con esa colonia.

Por otra parte leí en una crónica del siglo XX que la policía de Barcelona había requerido la presencia de un detective de Scotland Yard en 1907 para organizar un cuerpo de policía paralelo para luchar contra el terrorismo. Entonces, adelanté le llegada de ese detective a 1899 y convertirlo en un señor que había estudiado con Arthur Connan Doyle y cuyo escritor se había inspirado en él para crear su famoso Sherlock Holmes.

Y entonces nació esta historia…
Sí, se me ocurrió pensar en esta historia: Picasso vuelve de un viaje enfermo de Escarlatina, le dice a su padre que no quiere seguir estudiando, que él quiere seguir pintando, así que decide marcharse de casa y se va a vivir a un prostíbulo. Las chicas que viven en ese prostíbulo empiezan a ser asesinadas, Picasso es inculpado y el investigador inglés, Arrow, es requerido para investigar el caso.

¿Creció mucho la historia en la fase de documentación?
La verdad es que sí. Yo me he documentado mucho. He buscado en la hemeroteca de La Vanguardia sobre la llegada de Arrow, he leído sobre Picasso hasta la saciedad, he buscado sobre la Barcelona de la época, cómo funcionaba la criminología en aquellos años, que es muy diferente que ahora, claro. Ha sido una labor dura, pero agradecida. El éxito de La clave Gaudí me ha permitido enfrentarme a esta novela con mucha tranquilidad y eso me ha dado más tiempo para documentarme y escribir.

Sorprende que dedique las cien primeras páginas a pura ambientación y retrase los asesinatos hasta bien entrada la novela. ¿Ha querido ponerse a prueba?
Claro, lo fácil era meter un asesinato en las diez primeras páginas, pero lo difícil es hacer que el lector se adentre en la vida de Picasso y en la Barcelona de la época sin que se aburra. Y las emociones fuertes ya llegarán cuando tengan que llevar. Si una novela está bien hecha, no tiene por qué seguir los caminos establecidos, que son a veces demasiado fáciles. En esta novela he puesto mucho trabajo y quería que los resultados se vieran desde el principio.

Y en esa primera parte de ambientación, ¿ha ficcionado mucho la juventud de Picasso?
Es un personaje inventado, pero los datos que se dan son ciertos. Es un niño que llega a Barcelona de una ciudad lluviosa, A Coruña, y que está marcado por la muerte de su hermana. Él le pide a Dios que si salva a su hermana, él dejaría de pintar, pero su hermana muere. En Barcelona a Picasso se le abre un mundo, vive mucho la calle, él pinta la vida de los trabajadores, de los desamparados, de los miserables, de las prostitutas, de la vida bohemia. Es la Barcelona del año 1898. A Picasso le interesaba esa Barcelona.

¿Tenía claro que iba a hablar de Las señoritas de Avignon?
Sí, porque el cuadro es el eje de esta historia. Picasso lo pinta en 1907, cuando empezaba a ser reconocido. Tenía a otro pintor, Matisse, que era más innovador en aquel momento. Picasso quería hacer algo que superara a Matisse y se encerró en su estudio durante nueve meses, hizo centenares de dibujos preparatorios en los que aparecían cinco prostitutas y otros dos personajes masculinos, un marinero y un médico. Pero luego decide retirar al marinero y al médico y dejar a las chicas. Eso me daba pie para organizar esta historia, en El pintor de sombras la figura del marinero, por ejemplo, es muy importante. También las prostitutas, claro.

¿Se aleja El pintor de sombras del estilo de La clave Gaudí?
Creo que El pintor de sombras es mejor que La clave Gaudí, sin desmerecer a ésta. He leído más, soy un año y medio mayor que cuando escribí la anterior (risas) y tengo la tranquilidad que me da el lector. Que conste que yo no he querido escribir un best seller, sino escribir una historia que guste al mayor número de gente posible. Anhelo lo que desea cualquier escritor, no lo niego. Un escritor quiere ser leído.

Si tan bien funcionó en número de ventas La clave Gaudí, una obra escrita a cuatro manos, ¿por qué no se repitió la experiencia?
Bueno, porque cada uno tiene su mundo, yo tengo el mío y Andreu el suyo. Y esta novela no tiene nada que ver con la anterior. Ésta es más una novela de personajes y los personajes pertenecen a cada uno, no se pueden a trabajar a cuatro manos.

Sin embargo, sí es cierto que ambos empezaron una segunda novela juntos. ¿Qué pasó?
En realidad empezamos a hablar y estábamos en la euforia pensando en otra novela, pero el tiempo nos ha llevado a que cada uno se centre en su obra y todo ha quedado en cuatro conversaciones de café. Ambos comentamos cosas de nuestras novelas, pero ya está…

¿Cuántos países se han interesado en adquirir los derechos de traducción de El pintor de sombras?
Corea, Portugal, Holanda y Polonia y hay oferta de varios países más y de varios editores, pero Carmen Balcells, mi agente, sólo me comenta las cosas cuando están cerradas. Es muy sabia.


jueves, 5 de marzo de 2009

El escritor Luis Leante detenido por robar las cámaras del instituto donde trabaja

¿Alguien sabe algo de Luis Leante? Porque necesito que alguien me explique qué le ha pasado a este buen hombre, ganador del Premio Alfaguara de Novela 2007, para que haya pasado una noche en el calabozo de una comisaría de Alicante.

Por lo que leo en la prensa, lo ocurrido es lo siguiente: en el instituto donde imparte clases de latín se han instalado tres cámaras para controlar los accesos, dadas las dimenciones del centro. El señor Leante, que goza de sensibilidad literaria, decide que no le parece buena idea y procede a arrancar las cámaras. Pero Leante no es, de momento, un delincuente común, por lo que no toma las precauciones suficientes para ocultarse de las propias cámaras que desacopla. En consecuencia: unos policías de paisano llegan al centro y lo detienen. Esa noche la pasa en el calabazo.

Uno podría pensar, llegados a este punto, que Leante es un fiel defensor de la intimidad, del derecho a la imagen, y que las cámaras en lugares semipúblicos violan los derechos fundamentales de alumnos y profesores. Podríamos pensar que es, algo así, como un héroe. Pero lo extraño del asunto viene a continuación: la policía le ofrece devolver las cámaras y ponerle en libertad. Pero Leante se niega y pide que se continúe con el proceso, que él no entrega las cámaras ni dice dónde las tiene.

Aquí la primera reflexión: Leante sabe que, si él no entrega las cámaras, se le abre un expediente en el centro, se lleva a cabo la causa judicial y se instalan nuevas cámaras. Por lo tanto, es más fácil entregar los aparatos sustraídos porque, a fin de cuentas, ya ha mostrado su desacuerdo.

Segunda reflexión: Leante es inteligente, habrá valorado los pros y los contras. ¿No será que hay un trasfondo que desconocemos, de momento, en todo este asunto? Haciendo balance: ¿qué ha ocurrido con esas cámaras para que valga más la pena ser condenado y expedientado por arrancarlas, que devolver los aparatos? ¿Será que Leante es, en realidad, el que hace los graffiti en el muro del insti? ¿O habrá algo más? Qué cosas tiene la literatura...

De todos modos, por si les apetece adentrarse en el mundo de Leante, les dejo la entrevista que le hice a propósito del Premio Alfaguara por Mira si yo te querré: Entrevista a Luis Leante.

domingo, 1 de marzo de 2009

'Goodbye, Barcelona', Alexis de Vilar

Goodbye, Barcelona
Alexis de Vilar, 1987
Editorial: Mestizajes
1ª edición, octubre de 2008
Género: Novela
350 páginas
ISBN: 978-84-612-7148-1


David es un pintor abstracto que, acosado por una vida tediosa, decide abandonar Nueva York y pasar una temporada en Barcelona. En la capital catalana conoce a Beth, una chica de clase alta que no duda en dejar de lado su compromiso con su novio Javier y ceder a los encantos de David. Lo que debía de ser una temporada de desconexión y relax para el pintor americano se convierte en una amarga experiencia amorosa, ya que Beth somete a David a juegos impertinentes, fruto de su inestabilidad emocional.

En la novela se enfrentan la Barcelona aristocrática y la de los suburbios, la de los bares y calles del casco antiguo y la de los coches deportivos de Pedralbes. Y además un carácter alocado e inestable y un personaje adulto, pero poco sensato.

Cuando uno lee Goodbye, Barcelona, debe atender a dos aspectos importantes. Por un lado, la calidad propia de la novela. Por otro, si esta novela es realmente el argumento que inspiró a Woody Allen (o, como diría más concretamente Alexis de Vilar, a la productora Mediapro) para escribir el guión Vicky Cristina Barcelona. Vayamos a desgranar estas dos incógnitas.

En las primeras cien páginas aproximadamente, Goodbye, Barcelona me ha resultado una novela escrita con un estilo directo y con un argumento bastante sugerente. Un turista llega a la Barcelona de los bajos fondos y empieza a detallarnos lo que va viendo y sintiendo. Pero la novela empieza a caer en picado cuando aparece Beth. La razón es sencilla: el autor empieza a llenar páginas y páginas relatando las experiencias sexuales de Beth y David. Y créanme, son muchas (demasiadas) páginas. Además, se intuye un discurso demasiado machista e incluso se entrevé una visión de Barcelona y la cultura catalana que roza lo despreciable. Pero estos dos rasgos del carácter de David creo que son eso, cosas del personaje y no el discurso del autor, Alexis de Vilar. Y si al hecho de que la novela decaiga añadimos que el final es más que previsible (atendiendo al título), entonces tenemos un resultado demasiado descafeinado.

La otra gran pregunta: ¿Es Vicky Cristina Barcelona un plagio de Goodbye, Barcelona? En este post solamente me referiré a cuestiones puramente argumentales. Por lo tanto, debido a que no hay resolución judicial que indique el plagio, hablaré, en cualquier caso, de coincidencias argumentales o textuales.

No podemos negar que hay coincidencias. En la novela vemos un pintor americano que ha tenido un divorcio traumático y decide ir a Barcelona. En esta ciudad encuentra a una joven que tiene un compromiso amoroso con otro. En la película son dos americanas que van a Barcelona y conocen a un pintor que ha tenido un divorcio traumático.

¿Cómo se conocen los personajes? En la novela, David va hacia Beth en una cafetería y la invita, sin conocerla, a su fiesta. En la película, José Antonio se dirige a las chicas en un restaurante y las invita, sin conocerlas, a un viaje a Oviedo. Tanto en la novela como en la película, las chicas aceptan.

Otra coincidencia: el carácter inestable de Beth nos recuerda al de María Elena en la película. No veo que haya demasiadas conexiones textuales, sino sólo argumentales. E insisto, mientras un juez no diga lo contrario, hablaremos solamente de coincidencias, no de plagio.

Pero un par de preguntas: ¿por qué, si Alexis de Vilar no deja de hablar a bombo y platillo de plagio, Mediapro no se querella contra él? ¿Por qué Jaume Roures, responsable máximo de Mediapro, no atiende a los medios sobre este aspecto y se conforma con que sus secretarias digan que "eso son tonterías"? Estaremos atentos.

Rubianes somos todos

Los que lo habían visto últimamente daban noticias del mal estado de salud de Pepe Rubianes. Algunos incluso aventuraban que el dramaturgo no iba a durar mucho. Un cáncer de pulmón es de esas enfermedades malditas y hoy, domingo 1 de marzo, a las 10:00 horas, se ha cobrado su vida. Hoy ha muerto Pepe Rubianes.

Lamentablemente, yo no disfruté de su parte cómica sobre los escenarios, pero sí vi, por dos veces, su brillante obra Lorca eran todos. Tras el éxito de esta representación, Rubianes volvió con La sonrisa etíope, espectáculo que tuvo que anular el pasado mes de abril cuando le fue diagnosticado el cáncer de pulmón. Aunque su actitud parecía optimista, la realidad era demasiado dolorosa.

Este breve post debe servir como homenaje hacia el actor y dramaturgo, porque los aficionados al teatro lo apreciábamos y porque echaremos de menos sus trabajos sobre el escenario y su carácter alegre. Por eso, hoy, Rubianes somos todos.