lunes, 17 de noviembre de 2008

¿Qué castigo merecen los presuntos asesinos de Álvaro Ussía?

Hace un rato he estado viendo en televisión el macabro relato de la muerte del joven Álvaro Ussía. Tan sólo tenía 18 años y un portero de discoteca lo ha matado. Imaginen la situación: un chico que, por lo que parece, era popular, deportista, buena persona, ilusionada... Va a pasar un buen rato a una discoteca con sus amigos. Por error, da un empujón a una chica (como pasa siempre que las discotecas están llenas). Minutos más tardes, tres porteros lo sacan, le dan una paliza (patadas en el pecho, rodillazos...) y le quitan la vida. Sólo tenía 18 años, insisto.


Yo siempre he rechazado ir a discotecas por la violencia que se respira en ellas. Ocurre muchas veces que cuando camina uno por la sala, alguien sale al paso, le golpe el hombro y encima osa preguntarle en tono amenazante por qué le ha empuejado. Recuerdo un fin de año, en unas carpas en Barcelona, lo sorprendido que me quedé al ver la cantidad de golpes que se estaban repartiendo. Cuando salía de las carpas, vino un tipo alto y gordo y me dice: "a ella ni se te ocurra tocarla". Miré hacia donde me señalaba y vi que había una chica sonriente. Yo lo único que quería era salir y la chica estaba a un par de metros de mí, pero aquel tipo quiso hacerse el héroe. Yo ni siquiera respondí, me marché. ¿Qué hubiera pasado si le hubiera dicho algo? Seguramente me hubiese golpeado.

Otra anécdota: estaba con unos amigos pidiendo mi consumición en un céntrico bar de Barcelona. Cuando estoy en la barra, se me acerca un tipo y me dice: "Está buena, eh, la camarera". Yo le respondí un "si tú lo dices". Él me suelta: "Pues no te pases, porque es mi novia". Tiendo a desanimarme ante la estupidez humana y ante la violencia gratuita. Aquella camarera no era su novia, pero aquel idiota quería pelea conmigo. No nos conocíamos, pero imagino que su vida era tan vacía y miserable, que quiso sentirse lleno a base de golpes. Tampoco dije nada, sencillamente me giré y me fui.


¿Cuál es el castigo justo para una persona que agrede a otra o la mata sin motivo alguno? Imaginen que su hijo, su hermano, su novio, su marido... va a una discoteca a pasar el rato y horas más tardes le llaman del hospital para decirle que tienen su cadáver en el depósito. Le explica luego la policía que un portero o un mentecato ha decidido sin motivo matarlo. ¿Cómo se compensa a los familiares y cómo se castiga al asesino? Ni siquera creo que sea homicidio, porque cuando uno va a dar una paliza, sabe que puede matar. Y cuando esta gente sale de casa, va a golpear. En el caso de Álvaro Ussía, la autopsia ha confirmado que los agresores sabían donde golpear (¿presuntos homicidas o presuntos asesinos?).

El Balcón de Rosales -la discoteca- acumulaba 47 denuncias por agresión (los porteros habían sido denunciados 13 veces) y, para colmo, la policía había propuesto el cierre de la discoteca porque carecía de licencia. Si la justicia falla de forma que permita a delincuentes trabajar de porteros, ¿cómo podemos estar seguros en una discoteca?


Rechazo absolutamente la violencia, no creo en ella. Mucho menos cuando es gratuita. Siempre me he preguntado cómo es posible que haya gente que disfrute agrediendo sin motivo, que no entienda que ningún ser humano tiene que ser dañado.

Ninguna sentencia podrá devolverle la vida a Álvaro Ussía, un chico de 18 años con un futuro por delante. Nadie podrá devolverle el hijo a una madre que dos años antes había perdido también al marido. La justicia en España siempre es insuficiente en estos casos, más todavía cuando pone en la calle a gente de esta calaña. ¿Cuál es, entonces, el castigo que merece esta gente?

3 comentarios:

Patricia Tena dijo...

Recuerdo que cuando tenía unos dieciséis años, una amiga tiró sin querer el cubata de una chica al suelo, y a pesar de que le pidió perdón y le aseguró q estaba dispuesta a pagarle uno, la otra le pegó.
No sé si recuerdas la historia de la discoteca Blade hace años. Pues un chico pegó un tiro en la puerta de la disco (porq se había peleado con alguien) y mató a un chico inocente que justamente pasaba por allí. El tiro le dio en la cabeza y lo mató. Una vez fui a ver a mi tía a su trabajo y al salir había una mujer recogiendo firmas. Me acerco a mirar y era para este caso, pero lo màs increíble de todo es que era la mujer del asesino, que pedía firmas para ayudar a su marido "porque fue sin querer y no quería darle al chico". Me quedé horrorizada. ¿Realmente creía lo que decía?? ¿Y el chico joven que sólo fue a bailar y murió sin haber hecho nada?? Es alucinante e indignante.
No todos los porteros de discote serán igual, pero desgraciadamente, hay muchos casos como los de Álvaro Ussía, y en menor grado, creo que todos hemos sido testigos alguna vez de cómo estos orangutanes se aprovechan de su condición y no tienen miramientos ni respeto por nadie. Ya sabes que yo tampoco soy mucho de discotecas, prefiero tomar una copa tranquilita y con una buena charla.

J.E. Alamo dijo...

Un cuarto cerrado rodeado de pantallas con imágenes sobre la vida de Alfonso. Las pantallas emitirían día y noche. A cada bestia agresora le daría un cuarto y allí vivirían tantos años como le arrebataron a Alfonso.

J.E. Alamo dijo...

Un apunte:en mi comentario de ayer le he cambiado el nombre a Álvaro, llamándole Alfonso. Mis disculpas.