viernes, 31 de octubre de 2008

Razones para desconfiar del plagio de 'Vicky Cristina Barcelona'

Acabo de leer en La Vanguardia digital que Woody Allen ha sido acusado de plagio por el guión de su última película Vicky Cristina Barcelona. Quien ha puesto el dedo en la llaga ha sido Alexis de Vilar, autor de la novela Goodbye, Barcelona, que escribió en 1987.

El tal Vilar sostiene lo siguiente: "afirmo que esa pelicula insulsa (Vicky Cristina Barcelona) está basada en mi novela Goodbye, Barcelona (1987) que ha sido plagiada descaradamente. Si la peliculita de Allen es un verdadero engendro es porque además mi novela ha sido desfigurada para evitar obviamente cualquier queja por mi parte. Goodbye, Barcelona está por suerte registrada en el Ministerio de Cultura desde el 87, estuvo entre las finalistas al Premio Planeta de ese año con mi nombre y con ese título y quedó entre las 4 finalistas al Premio Plaza & Janés del 1989."

Lo primero que me he preguntado es quién es este Alexis de Vilar, absolutamente desconocido para el gran público. He rastreado la red y he llegado a la web personal de este autor, donde vende -en exclusiva- su novela. Es decir, su libro no tiene distribución, solamente se puede adquirir pidiéndolo en la web. He querido saber qué editorial ha publicado Goodbye, Barcelona, así que me he dirigido a la base de datos del ISBN, del Ministerio de Cultura y allí pone que se trata de una autoedición (tanto el editor como el autor coinciden: Alexis de Vilar).

Por un momento he dudado si este hombre se estaba sacando de la manga lo de que fue finalista del Planeta y del Plaza & Janés de Novela. Así que me he puesto manos a la obra, para saber si era verdad. En la hemeroteca de El País descubro que, efectivamente, Alexis de Vilar figura entre los finalistas.


Tengo la prueba, por lo tanto, de que, al menos en 1989, Alexis de Vilar ya había escrito Goodbye, Barcelona. Pero algo me hace sospechar, así que vuelvo a la base de datos del Ministerio de Cultura y veo, para mi sorpresa, que la fecha de edición de esta novela data de octubre de 2008 (ISBN 978-84-612-7148-1), un mes después de que llegara a nuestras pantallas Vicky Cristina Barcelona. Es decir, que, aunque la novela fuera escrita en 1987, la fecha de publicación es de hace un mes.


Esto me resulta demasiado casual y, sobre todo, extraño. Un escritor que tiene una novela en el cajón y que, un mes después de que llegue la película de Wody Allen, aparece en la base de datos del Ministerio de Cultura como una autoedición. Un mes después. ¿Cuántas cosas se pueden hacer, escribir y reescribir en un mes? No obstante, Alexis de Vilar sostiene que su novela estaba registrada desde 1987. Yo me pregunto... ¿la novela registrada en 1987 será la misma que la acabada de editar en octubre de 2008? O... ¿no será que esta novela ha sido editada para aprovechar que ambos argumentos se parecen y así hacerse conocido de alguna manera? Por cierto, en su página web, en la sección de libros suyos, no aparece que esta novela haya sido editada antes. De hecho, ni siquiera aparece la portada del libro todavía (si aparece en la lectura del primer capítulo).

Dice Alexis de Vilar lo siguiente: "Soy un escritor maldito y arruinado porque en general todos los editores y productoras me han tomado el pelo toda la vida. Pero aunque maldito tengo el derecho al pataleo, por eso entre otras cosas está Internet, para dar voz a los que silencia el sistema monocorde imperante. Y no me voy a callar, jamás, por simple dignidad".

Me da por pensar, en el colmo de la desconfianza, que quizá todo esto es una estrategia para que compremos su novela y, al menos, comparemos. Para que veamos que tanto su libro como la película de Woody Allen guardan semejanzas en el argumento. Pero en ningún caso acuso, hablo desde la sospecha, la hipótesis y en ningún caso desde la certeza. Me atengo a la libertad de expresar mi opinión, sin que este artículo pretenda ser un descrédito del tal Alexis del Vilar ni mucho menos una acusación. Ya veremos en qué queda todo esto.

jueves, 30 de octubre de 2008

Entrevista con Nélida Piñon (Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2005)

Nélida Piñon es una mujer fuerte y con mucha sensibilidad. En su discurso se le nota apasionada y no duda en reconocer que tiene el objetivo de ser pedagoga con el mundo, causar un efecto en la vida de los demás. Aunque, dice, no cree que merezca el calificativo de pedagoga. Se nota que sabe el valor que tienen sus ideas, aunque en ningún momento presume de ello. Se le ve una mujer humilde, entregada e interesada en la entrevista.


Nélida Piñon ganó en 2005 el Premio Príncipe de Asturias de las Letras y llega, tres años después, a Barcelona para presentar su última obra, Aprendiz de Homero (Alfaguara, 2008). El libro es un compendio de 24 pequeños ensayos donde expone sus inquietudes literarias y existenciales.

Nélida pide un café solo antes de empezar a responder, se coloca un cojín en la espalda, se acomoda en el sillón y muestra una amplia sonrisa esperando la primera pregunta.

Manel Haro. Barcelona

¿Estos artículos fueron escritos con la idea de integrarlos en un libro?
Sí, fui escribiendo estos ensayos con la intención de publicarlos, pero sin prisas. Soy trabajadora, pero sin urgencias. Tengo una paciencia histórica. Quería tener estos ensayos aglutinados, de forma que expresaran una determinada intención: hablar de libros, de mis experiencias y rastrear algunos momentos que yo creía constitutivos de lo que llamamos civilización.

¿Por qué bajo el título Aprendiz de Homero?
Siempre he leído a Homero. La lectura te conduce a planes infinitos. Con cada lectura pasas a vivir una experiencia nueva y frecuentas una altitud nueva también. Pasar por Homero supuso una experiencia enriquecedora y transformadora. A medida que leía a Homero, me daba cuenta de su grandeza. Ese reconocimiento me ayudaba a entender mi contemporaneidad y entender el acto de la fabulación humana. Y no sólo como escritora, sino como persona de la vecindad. La literatura, además de su sofisticación, tiene algo que está al alcance de todos. A veces el texto en sí no está al alcance de todos, pero su tesitura íntima, sus transgresiones, sus análisis de la pasión humana sí lo están.

¿Y Homero en qué nivel está?
La gente no sabe quién es Homero, no ha identificado a ese genio de la narrativa, del mundo épico, de la angustia, de la cólera, de la sabiduría humana… Homero está presente en la vida de cada cual.

¿Por ejemplo?
Cuando uno cuenta una cosa y en realidad no cuenta lo que pasó, sino que agregas elementos para que tu narrativa personal sea más interesante. Como si cada uno tuviera el arte de seducir al otro.

En el libro señala sus influencias del periodismo y la literatura para ser escritora. ¿Qué tiene más peso?
La literatura, porque no es una captación inmediata de la realidad. Además, en la literatura puedes utilizar metáforas, impregnar el lenguaje con la visión poética… La literatura, a mi juicio, tendría que ser una gran arte poética. Es decir, la literatura no es entretenimiento, es maravillosa, pero no entretenimiento.

¿No lo es?
No, es la oportunidad de que te identifiques con el otro mediante la absorción de sus complejidades relacionadas con las tuyas.

¿Por qué no le gusta que le llamen pedagoga?
No es que no me guste, es que siento que no lo merezco. Para mí es un honor y, de hecho, tengo una tendencia a ser pedagoga. Ahora mismo, por ejemplo, estoy siendo pedagoga con usted, me estoy olvidando que me está entrevistando y estoy intentando producir un efecto su vida.

¿Un escritor siempre tiene una responsabilidad con el mundo?
Yo creo que sí, mucha gente quiere simular que no la tiene. Yo, ante usted, por ejemplo, tengo que darlo todo, tengo una responsabilidad. Pero no por una cuestión de idolatría, sino para que se lleven un pequeño ejemplo de alguien que ama su oficio y que va a mantenerse fiel a ese oficio al precio que sea.

En el libro le gusta remarcar que es usted brasileña, pero a la vez hay mucho universalismo, cosmopolitismo. ¿Es usted ciudadana del mundo?
Yo digo que soy brasileirinha (risas), como si fuera algo pequeño, pero con mucha dignidad. Pero a la vez soy universal, porque hay que serlo. La literatura no es regional, uno puede ser localista, pero tener una dimensión de su literatura como si fuera una gran tragedia griega. Por ejemplo, Pedro Páramo, de Juan Rulfo, es una novela pequeña, pero parece un texto griego, con traducción simbólica para América Latina (sonríe).

¿Por qué Don Quijote estaba prohibido en Brasil durante la dictadura?
La novela no estaba muy aceptada, porque era una transgresión y Don Quijote era una extraordinaria insubordinación. A nosotros nos llegaba Don Quijote escondido en los barcos, al lado de los bacalaos (risas).

Dijo Lula da Silva, presidente de Brasil, en la entrega de los premios Don Quijote que “sólo con la imaginación no se cambia la realidad. Sin imaginación corremos el riesgo de quedarnos presos en el conformismo, de ahí la importancia de la cultura. La cultura ilumina, es un factor de inclusión social, de afirmación individual y colectiva”.
Es un discurso muy bueno.

Sí, pero ¿por qué los políticos hacen estos discursos en favor de la cultura, pero luego sus actuaciones no reflejan esa preocupación?
Lo mismo ocurre con la educación. Es como si creyeran que la cultura es un lujo. No se dan cuenta que la cultura empieza con el nacimiento: lo que comes, la lengua, la música que escuchas conforman el imaginario natural socializado que nos viene de forma natural. Eso ya es cultura también. Sin la educación, los pilares de la cultura no son reconocibles. Hay que acelerar primero el proceso de la educación. La educación tendría que ser un instrumento de la dignidad humana, para que uno fuera capaz de leer un libro y entenderlo, para que lea un periódico y capte el tono de la noticia y desconfíe de la realidad. La cultura merece un reconocimiento público por parte del poder y de la sociedad, para que sea la mejor representación de un pueblo.

¿Por qué se conoce tan poco de la literatura brasileña?
Porque no hay interés de las sedes de averiguar qué talentos tenemos más allá de las grandes capitales culturales.

Lula da Silva dijo que la lengua debía de ser una cuestión de unión y de diálogo. ¿Qué opina cuando ve que la lengua es un arma para crear la crispación, como ocurre muchas veces en España?
Yo no domino demasiado este debate y no quisiera opinar sin tener las bases suficientes. De todos modos, hay que impedir que el idioma sea una disputa. Lo bueno es agregar inteligencias y sensibilidades, no abandonar una lengua por otra, porque caeríamos en la indigencia cultural.

CaixaForum trae a Barcelona el arte de los Uffizi con la exposición 'El pan de los ángeles'

Qué maravilla poder revisitar la colección de arte de los Uffizi (Florencia) sin salir de Barcelona. Gracias a CaixaForum, los barceloneses tenemos la gran oportunidad de hacer un repaso por los cuadros más representativos del arte religioso del museo florentino.

Última Cena, tapiz tejido en bajo lizo de Guasparri Papini (1591-1593)

Bajo el título de El pan de los ángeles, la exposición recoge 45 obras que exponen el sacrificio de Jesucristo, que redime a los hombres del pecado original. De ese modo, la muestra sugiere un más que coherente recorrido desde la expulsión del Paraíso de Adán y Eva hasta el Descendimiento de la Cruz.

Natividad con los pastores, Alessandro Bonvicino, óleo sobre lienzo (1545-1550)

Después del pecado original y la expulsión del Paraíso, la armonía entre Dios y el hombre se rompió y sólo se restablecerá con el sacrificio de Jesucristo en la Cruz. Esta anotación, que acompaña la exposición es el eje de la muestra, que cuenta con cuadros de Boticelli, Boschi, di Rodolfo, Allori o el gran, grandísimo, Luca Giordano. Las obras son todas de los siglos XV al XVII.

Subida al calvario, Luca Giordano, óleo sobre tela (1685-1686)

El gran valor de El pan de los ángeles no es sólo haber traído una fascinante representación de una de las pinacotecas más importantes de Europa, sino la claridad y la coherencia del recorrido propuesto: pecado original, expulsión del Paraíso, Anunciación, Natividad, Última Cena, Pasión, Crucifixión y Descendimiento. Es decir, un exposición con valor artístico y pedagógico, doble mérito para el comisario Antonio Natali. Sin lugar a dudas, ésta es una de las más interesantes exposiciones pictóricas que podemos encontrar en Barcelona estos días. Estará en CaixaForum hasta el 8 de febrero.

miércoles, 29 de octubre de 2008

'El pez dorado', Jean-Marie Gustave Le Clézio

El pez dorado
(Poisson d'or)
Jean-Marie Gustave Le Clézio
Traducción: Mercedes Corral
Editorial: Tusquets
(1ª edición, diciembre de 1999)
Colección Andanzas (392)
Género: Novela
235 páginas
ISBN: 84-8310-118-1


Laila es una joven marroquí que fue secuestrada a los seis años. La anciana Lalla Asma la compra y la cuida como si fuera su nieta. Pero tras la muerte de ésta, Laila se siente amenazada por Abel, el hijo de Lalla Asma, que intenta abusar de ella. Laila huye de la casa y se refugia en un fondac, donde conoce a Huriya.

Tras pasar un tiempo en el fondac, decide cruzar España de forma ilegal para llegar a París con Huriya. Aunque Laila espera encontrar en la gran urbe francesa todo un mundo de posibilidades de ser feliz, se encontrará con la cruda realidad: el desprecio de la gente y la completa marginalidad. Laila hará todo lo posible para sobrevivir en una ciudad llena de amenazas para una inmigrante indocumentada como ella. Con pequeños hurtos, trabajos eventuales, malviviendo en garajes y gracias en la pasión que tiene en la literatura y la música, podrá seguir adelante a pesar de las dificultades.

Compré esta novela hace ya años, cuando paseaba por una tienda de libros de segunda mano. Me pareció ésta una historia curiosa, así que decidí comprarla. Varios años después de mi compra, a Jean-Marie Gustave Le Clézio le dieron el Premio Nobel de Literatura (2008). El pez dorado llevaba tiempo cogiendo polvo en una de mis estanterías y, como suele pasar con los premios, me sirvió de acicate para desempolvarlo y empezar a leerlo.

Y qué grata sorpresa haber leído esta dramática, pero a la vez interesante, aventura de Laila. J.M.G. Le Clézio nos narra la dura historia de una niña secuestrada, vendida, violada y maltratada. Pero el autor, lejos de centrarse en la tortura y el dolor, antepone las ganas de luchar, de seguir delante de esta joven Laila. Le Clézio no cae en el dramatismo fácil de las descripciones morbosas y macabras. Por encima de la crueldad, está la perseverancia y el amor.

El autor hace un interesante ejercicio donde desnuda el alma de Laila, la hace transparente a los ojos del lector y le invita a sentir complicidad con ella. La novela está narrada en primera persona, por lo que consigue un efecto de acortar la distancia entre la protagonista y el lector; hace que entre ambos hay una relación más directa. La historia, como ya dije, aunque es dura, es a la vez tierna. Y el desenlace es de una belleza que abruma. Es una novela que anima a seguir descubriendo al autor.

viernes, 24 de octubre de 2008

Ya a la venta 'El emblema del traidor', de Juan Gómez Jurado

Por fin ha salido ya a la venta la nueva novela de Juan Gómez Jurado, El emblema del traidor, Premio de Novela Ciudad de Torrevieja.


En palabras del autor, "es un thriller de aventuras ambientado en la Alemania de entreguerras, repleto de intriga, acción y suspense. Creo que es mi libro más ambicioso y mejor conseguido hasta la fecha". Teniendo en cuenta el éxito de Espía de dios (Roca Editorial) y Contrato con dios (El Andén), si El emblema del traidor (Plaza & Janés) es su novela más ambiciosa, preparaos para una explosión de literatura y misterio. Yo, bajo ningún concepto, me la voy a perder.

Para ir haciendo boca, os dejo aquí el trailer de la novela y la página web.



Web de la novela - Lee el primer capítulo

Y aquí, el argumento:


Extraído de la web www.elemblemadeltraidor.com

Dagoll Dagom brilla en el estreno de 'Aloma'

Dagoll Dagom ha estrenado con éxito esta noche en el Teatre Nacional de Catalunya el esperado musical Aloma. Con un aforo lleno de vips entregados al espectáculo, la compañía ha dado el pistoletazo de salida a esta adaptación de una de las obras más célebres de Mercè Rodoreda.

Carme Sansa y Julia Möller son Aloma: Möller representa a la chica joven y enamoradiza, que no puede resistirse a los encantos de Roberto (Carlos Gramaje), el cuñado de su hermano (Josep Julien). Es el año 1935 y la situación económica que vive la familia de Aloma es tan pobre, que a duras penas pueden seguir adelante. Roberto sabe que en cualquier momento tendrá que regresar a Argentina, pero le cuesta renunciar a Aloma. Carme Sansa representa a la Aloma mayor, una mujer marcada por la soledad que echa la vista atrás para reflexionar sobre su vida.

La obra -que tiene una duración de 1h 50 minutos- es una perfecta combinación de un buen texto -adaptado por Lluís Arcarazo- y una irresistible selección de canciones, que han ido a cargo de Alfonso de Vilallonga (que ya hizo las bandas sonoras de películas como Princesas, de Fernando León). Como dijo en la presentación Joan Lluís Bozzo -director de la obra- "se trata de un musical diferente, íntimo". Efectivamente, la música invita a dejarse llevar por el dramatismo de la obra y la esencia de Mercè Rodoreda.

Aunque Lluís Arcarazo se ha tomado ciertas licencias respecto a la novela, hay que aplaudir que haya sabido respetar, precisamente, el alma del texto. Cualquiera que conozca medianamente la obra de Mercè Rodoreda se dará cuenta enseguida -haya leído o no Aloma- que su esencia está en cada palabra que se oye y en cada detalle que se percibe sobre el escenario.

Las representaciones son impecables: resulta casi prodigioso que, habiendo actores con una trayectoria tan diferente en cuanto a veteranía (algunos se estrenan en esta obra, como los pequeños Maria Codony, Henry Lardner y Pol Orrit), ningún actor sobresalga por encima de otro. El equilibrio es perfecto.

Si a todo esto le añadimos una buena puesta en escena, iluminación y efectos visuales, tenemos la combinación idonia para poder afirmar que Aloma será un éxito. El estreno, al menos, lo ha sido.

*Fotografías de David Ruano (Premsa TNC)

jueves, 23 de octubre de 2008

Primer aniversario

¡¡¡¡El blog de las odiseas cumple 1 año!!!!

Pues sí, aunque parezca que fue ayer, justo hoy hace un año que nació El blog de las odiseas. Desde entonces, se han publicado más de 180 posts sobre temas diversos. Sin lugar a dudas, éste se ha convertido en un blog más literario que otra cosa, teniendo en cuenta que la literatura ha acumulado 87 posts, seguida de lo que yo he etiquetado como "miscelánea" (31 artículos) y cine (29 textos).

En este primer año, el blog recibió el Premio Dardo 2008 (otorgado por los propios blogueros) y ha sido enlazado a páginas de otros periodistas y escritores, como Tobías Grumm, Eloy M. Cebrián, Mario Escobar o Zoé Valdés. Con Mario Escobar, por cierto, colaboro en otro blog literario junto a otros periodistas: Best Seller Español.

El blog de las odiseas ha recibido hasta el momento 16.713 visitas. Si bien al principio a este blog le costó despegar (como a todo recién nacido), en el último mes ha tenido una media de 110 visitas diarias aproximadamente (llegando algunos días a superar las 150).

Escritores como Eloy M. Cebrián (finalista de los premios Herralde de Novela y Fernando Lara), Mario Escobar, Zoé Valdés (Premio de Novela Ciudad de Torrevieja, Premio Fernando Lara de Novela), José Corredor-Matheos (Premio Nacional de Poesía), Rodrigo Muñoz Avia, Xavier Casassas... han dejado sus comentarios en el blog o a través del mail después de haber llegado (algunos a través de buscadores) a alguno de mis blogs. El mejor mail que recuerdo fue el siguiente:

"Desconocido amigo Manel Haro, soy José Corredor-Matheos y quiero agradecerte, ante todo, tus palabras sobre mis dos últimos libros. Un amigo me dijo que había leído tus comentarios en tu blog y acabo de verlos. Que la poesía encuentre un lector como tú es la ilusión y la esperanza del poeta. Te lo agradezco mucho y te adelanto un fuerte cordial abrazo. José"

Comentarios como éste son la mejor recompensa a mi trabajo en este blog.

Desde aquí muchas gracias a todos aquellos que hayáis puesto un enlace a El blog de las odiseas, porque habéis colaborado a que esta página creciera. Gracias, por lo tanto, a: Anika Lillo (directora y fundadora de las webs culturales Ciberanika.com), Mario Escobar (escritor), Eloy M. Cebrián (escritor), Patricia Tena (periodista), Celia Santos (periodista), Zoé Valdés (escritora), Xavier Borrell (escritor y periodista), David Mateo (escritor), Diego Fernández Magdaleno (director del Congreso sobre Creación Musical Contemporánea de Valladolid y miembro de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción), Gerard Pruna (periodista), Enric Xicoy (periodista y profesor de la Facultad de Comunicación Blanquerna), José Ramón Huidobro (poeta), David Muñoz (periodista), José Antonio Roda (un genio de los audiovisuales), Nacho Ferrer (gran pintor) y Marta Monteagudo (de profesión: viajera) . Gracias también a los lectores de este blog (asiduos y casuales). Y, sobre todo, gracias a la web Anika Entre Libros (en la que me siento orgulloso de colaborar desde hace ya ocho años): sin ella, este blog sería una página en blanco.

En las próximas semanas nuevos proyectos, nuevos posts, nuevas ideas, nuevas propuestas literarias... ¡Espero que este blog cumpla más años y espero contar con vosotros! Un abrazo a todos.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Kosmópolis'08: Conferencia de Gao Xingjian

"Para cambiar el mundo no hay que tener compromisos políticos"

Manel Haro. Barcelona

Así de claro lo tuvo esta tarde Gao Xinjian (Premio Nobel de Literatura 2000), en la conferencia inaugural de Kosmópolis'08, dentro del ciclo de ponencias Escritores para el cambio. Xingjian, escritor chino que abandonó el país en 1987 para vivir en París, explicó que la literatura no debe someterse a ningún compromiso político, sino que el autor debe ser libre para observar el mundo con autonomía. "Si las grandes tragedias griegas o las obras dramáticas de Shakespeare -recordó el autor- no estaban ligadas a compromiso políticos, sino que se centraban en un gran conocimiento del ser humano, ¿por qué la literatura actual debe someterse a ideologías?".


Xingjian -que llenó la sala del CCCB hasta su máxima capacidad- explicó también que el escritor no debe ser egocéntrico y discutió la famosa cita de Jean Paul Sartre "el infierno son los demás". Para el autor chino, los escritores deben prescindir de una literatura autocomplaciente para centrarse en ser testigos del mundo, en observar el entorno para conformar y analizar el interior de cada uno para poder ofrecer una literatura lúcida. "El ego es el infierno", explicó Xingjian, que añadió que "la literatura no puede generar "superhombres" sino "voces personales" que despierten la conciencia de los lectores para que vean el mundo de una forma diferente.

Para conformar esa voz personal, "el escritor debe basarse en sus propias experiencias y en las experiencias de los demás para poder alimentar su escritura", dijo Xingjian. "El escritor transmite un tipo de sublimación de lo que ha vivido -añadió-, pero no para gustar a todo el mundo, sino para sentirse cómodo consigo mismo: esa literatura será la que supere la prueba del tiempo".


El Premio Nobel de Literatura expuso que "el escritor conoce los problemas del mundo y utiliza la literatura para explicarlos". "Los autores -añadió- deben ser capaces de ir más allá de la política y del mercado". De hecho, Xingjian dijo que, si bien en China había vivido el totalitarismo político, en Occidente estaba viviendo "otro tipo de totalitarismo: el mercado".

Y, dado que el mercado no ha obviado la cultura y ha entrado en el mundo de la literatura en el fenómeno de los best seller, Xingjian matizó que cuando hablaba de literatura, no se refería a este tipo de libros, sino a los que van más allá del mercado".

Arranca Kosmópolis'08 (Fiesta Internacional de la Literatura)

Ya ha dado comienzo la nueva edición de Kosmópolis, la Fiesta Internacional de la Literatura organizada por el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. Como en anteriores años, el CCCB ha luchado por superarse y, vista la inauguración y el programa -y a la espera del desarrollo-, parece que lo van a conseguir. Porque si tenemos que juzgar Kosmópolis por la brillante inauguración hecha por el Premio Nobel de Literatura del 2000, Gao Xingjian, y por los invitados que van a ir pasando por la fiesta, parece un delito quedarse en casa y no disfrutar de un evento con cada vez más relevancia internacional.


J.M. Coetzee (Premio Nobel de Literatura 2003), Carles Porta (autor de Tor: la montaña maldita), Agustín Fernández Mayo (autor de Nocilla Dream), Amira Hass (periodista israelí, autora de Crónicas de Ramala), Hari Kunzru (autor de Leila.exe), Lou Reed (cantante y compositor), Tzvetan Todorov (Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2008)... Son sólo algunos nombres de los más de cien participantes que van a hacer de Kosmópolis una de las grandes citas de las letras universales.

Este evento, de carácter bienal, cuenta con diferentes espacios para el desarrollo de las diversas actividades que el CCCB ha organizado para todos los fanáticos lectores. En el Patio Kosmópolis, podéis intercambiar textos, ideas y proyectos; en el Canal Alfa tenéis la oportunidad de disfrutar de diferentes proyecciones de carácter experimental con la literatura como eje; en el Pan Klub tenéis clubs de lectura, talleres, workshops, encuentros y experiencias literarias para todos los gustos; si os gusta hablar de literatura, en el Café Europa se organizan lecturas, coloquios y performance. Y si os apasiona la obra de J.G. Ballard, todavía estáis a tiempo de ver la exposición que desde hace ya algunos meses está en cartel.

Kosmópolis es la gran fiesta de la literatura, el gran encuentro de intelectuales y lectores; es el punto de intercambio de ideas entre el gran público amante de la literatura y los grandes escritores de la actualidad. ¿Cuántas veces podremos hacer una pregunta a Gao Xingjian, escuchar a J.M. Coetzee leer sus obras o a Lou Reed leyendo poemas y prestar atención a las palabras de Tzvetan Todorov? Mil posibilidades en una: Kosmópolis'08. Hasta el próximo domingo estáis a tiempo de sucumbir ante la tentación de la lectura en esta gran fiesta de las letras universales.

martes, 21 de octubre de 2008

El escritor Mario Escobar vuelve a la carga con 'El secreto de los Assassini'

El escritor Mario Escobar acaba de publicar en La Factoría de las Ideas su última novela, El secreto de los Assassini. El autor madrileño, que ya nos sorprendió a todos con obras tan excelentes como El mesías ario, vuelve a la carga con otra encrucijada histórica.


"Roma, año 813. Una expedición se dirige a la boca del Nilo. Su misión es descubrir un secreto que los faraones negros de Meroe ocultan desde hace siglos.

El Cairo, año 1075. El gran visir recibe un extraño regalo que protegió a la peligrosa secta de los Assassini. El arma que les ayudó a resistir a las fuerzas cruzadas y al ataque de Saladino.

Estambul, año 1914. Una misteriosa princesa árabe esconde un secreto que puede cambiar la historia de la humanidad, pero tendrá que recorrer con Hércules Guzmán Fox y sus amigos George Lincoln y Alicia Mantorella el desierto de Egipto, luchar a los pies de la Acrópolis y atravesar una Turquía en guerra para llegar al valle de los Asesinos, donde se esconde un misterio que podría provocar la última Cruzada contra el islam."

Mario Escobar retoma así las historias detectivescas con intrigas históricas con Hércules Guzmán Fox y sus compañeros, George Lincoln y Alicia Mantorella como protagonistas. Si os gustó Conspiración Maine y El mesías ario, no os podéis perder esta tercera entrega. Si todavía no lo habéis leído, ya llegáis tarde a vuesta librería más cercana.

De momento os dejo un pequeño aperitivo, un fragmento de la novela, cortesía del autor: clickad aquí.

Por cierto, en la página 1 del libro aparece lo siguiente:

«Mario Escobar ha asumido perfectamente aquellos valores literarios que proponía Borges: “entretener y conmover”. Pero además enseñar, porque es un escritor consecuente con el rigor histórico» —Manel Haro, Anika entre Libros

«Mario Escobar domina una clave que ha conquistado a esa gran masa de lectores que determina la lista de los títulos más vendidos,y que han adoptado ya autores españoles como Carlos Ruiz Zafón, Ildefonso Falcones, Matilde Asensi, Javier Sierra y Julia Navarro: ese cóctel de
religión, historia e intriga que se ha convertido en la gran arca literaria de lo que va de milenio»
—Carlos Espinosa, Con Ojos de Lector (Nueva Jersey)

«Lo que queda demostrado con esta novela es que Escobar es uno de los candidatos más firmes a entrar en el Olimpo de los más grandes de este género en nuestro idioma, a la altura de Matilde Asensi u otros similares» —David Yagüe, Comentario de Libros.

«Mario Escobar viene a sumarse a la revitalización de los thrillers de marco bélico por parte de firmas anglosajonas como las de Alan Furst, John Lawton o Robert Wilson» —Qué Leer

Desde aquí mi agradecimiento por tener en cuenta las opiniones de este humilde lector. En breve, os dejaré una reseña de la novela (cuando la lea, claro está).

domingo, 19 de octubre de 2008

Genios con muy mal genio

He decidido recuperar los momentos estelares de tres grandes de las letras españolas. Qué genios...

Camilo José Cela, el Cipote de Archidona y la absorción de agua





Francisco Umbral y su libro


Fernando Fernán Gómez en tres tiempos





'Lady Smith: Pasión y valor en tiempos de guerra', Mabela Ruiz-Gallardón

Lady Smith: Pasión y valor en tiempos de guerra
Mabela Ruiz-Gallardón
Editorial El Andén
Colección Gran Vía Expréss
1ª edición, marzo de 2008
Género: Novela histórica / romántica
137 páginas
ISBN: 978-84-96929-61-6


La novela se centra en la figura de Juana María de los Dolores Ponce de León y en el contexto de los guerrillas que surgieron en España tras la entrada de las tropas de Napoleón en 1808. Juana conoce un día a un militar británico, Harry Smith, con el que convive durante un tiempo en Badajoz. Entre ambos surge un romance que hace que Juana abandone a su hermana para irse a guerrear con su amado y con el resto del ejército británico. Juana es Lady Smith.

Cuando uno empieza a leer la novela, llevado por el título y por lo que dice la contraportada, piensa que nos encontramos ante una mujer férrea, batalladora, que lucha por la libertad de su pueblo y, sobre todo, por el amor. Una mujer casi tan poderosa como Juana de Arco. Pero lamentablemente la novela se desvirtúa ya en las primeras páginas cuando uno tiene la sensación de que más que una novela, nos encontramos ante una cronología -ficticia o no- de unos hechos históricos: ahora Napoléon relata cómo piensa ocupar España, luego otro dice lo que está pasando con los guerrilleros españoles, después nos cuenta muchas de las batallas (aunque sin darnos apenas detalles)... y de ese modo nos configuramos una idea de lo que fue la España de principios del siglo XIX.

Lo que realmente debería importar en la novela -ante las expectativas previas- es darle fuerza al personaje de Juana, pero en toda la novela solamente interviene en dos ocasiones y muy rápido: al principio, cuando decide evitar un secuestro y al final (no doy detalles para no desvelar nada). Y resulta que porque Juana vaya acompañada de unos cuantos militares británicos a decirle a los guerrilleros españoles que dejen en libertad a una mujer, ya debemos entender que es algo así como una heroina nacional. Con esto y con el episodio final, se supone que ya tenemos que entender el gran valor de un personaje que, aunque se supone debe demostrar mucho, uno no acaba de verlo. En el resto de la novela, Juana es una simple acompañante de Harry Smith. O la autora ha sobrevalorado al personaje de Juana o ella no ha sabido reflejar ese coraje.

En general la novela carece casi por completo de acción. Las batallas parecen estar narradas con desgana y el desenlace parece más propio de un cuento infantil que de una novela histórica seria. Por cierto que Mabela Ruiz-Gallardón debería haber prestado un poco más de atención a los diálogos (escritos con descuido) y a su narrador (que más que omnisciente parece un vigía). En general me ha resultado una novela aburrida y poco atractiva.

sábado, 18 de octubre de 2008

'Una vez', Morris Gleitzman

Una vez
(Once)
Morris Gleitzman
Editorial Kailas
Colección Kailas Ficción
Traducción de Cora Tiedra
1ª edición, mayo de 2008
2ª edición, junio de 2008
Género: Novela
ISBN: 978-84-89624-50-4
164 Páginas


Felix es un chico judío que vive en un orfanato en Polonia, esperando a que sus padres regresen a buscarlo. Pero pasan los años y el pequeño empieza a desconcertarse. Una noche ve por la ventana de su habitación cómo un grupo de nazis están quemando un montón de libros en el patio. Felix piensa que los alemanes están persiguiendo a los que leen libros y sus padres son libreros, así que decide escapar del orfanato para avisarles y evitar que los nazis quemen su negocio. Pero cuando sale del centro, se encuentra con una cruel realidad que su ingenuidad e inocencia no es capaz de asimilar. ¿Será que los nazis no odian los libros sino a los judíos? ¿Por qué sus padres no le han ido realmente a recoger al orfanato?

Esta novela -que agotó la primera edición en apenas un mes- tiene una cosa buena y una no tan buena. La buena es la historia en sí: un niño de corta edad que no es capaz de asimilar lo que está pasando a su alrededor. Los nazis están devastando Polonia y el pequeño cree que solamente están persiguiendo a los que poseen libros (como sus padres). Desde el principio muestra una ingenuidad propia de un niño de corta edad, intenta buscar justificación a lo que no entiende y lo hace a través de razonamientos infantiles. Es, por lo tanto, una historia llena de ternura, un contraste entre la inocencia de los niños y la crueldad de los soldados nazis. A medida que avanza la novela, vemos una metamorfosis en Felix, que empieza a hacerse preguntas y a dudar si realmente lo que buscan los alemanes son libros o si disfrutan matando judíos.

Felix se erige como un hábil inventor de historias: a través de breves relatos intenta escapar de la realidad que lo rodea (la ausencia de sus padres o el ruido de las bombas). Pero no solamente utiliza ese método pars sí mismo, ya que no duda en compartir con sus amigos la pasión por hilvanar historias que les ayuden a tener esperanza y a no pensar demasiado en las amargas circunstancias que están viviendo. Hasta aquí todo correcto.

Lo que ya no me parece tan acertado es la psicología de los personajes. Felix y sus amigos manifiestan durante toda la novela esa inocencia propia de los niños de corta edad, pero en determinados momentos los personajes actúan como si fueran mayores. Uno no acaba de tener claro qué edad tienen los pequeños. Por ejemplo, me niego a creer que un niño pequeño -Felix- sea capaz de ponerse en riesgo para conseguir unos cuentos para sus amigos, tampoco me creo que le cueste tanto llorar ni que se enfrente a un ejército porque un soldado nazi haya encontrado a su amiga Zelda. Los niños son niños y más en situaciones de terror.

Zelda es todavía más pequeña que Felix. Su ingenuidad, por lo tanto, es mayor que la de él. Sin embargo, hay momentos -sobre todo al final- en que parece que adopte una psicología de una niña mayor y toma decisiones determinantes con una valentía y firmeza impropia de su edad. Por lo tanto, su ingenuidad es un tanto voluble. Es fundamental en una novela que los personajes estén perfectamente perfilados y que el autor sea consecuente con la psicología que les ha dado. El escritor no puede moldearlos constantemente por conveniencias de la trama, porque eso resta credibilidad a la historia. Si son niños, son niños de principio a fin (por mucha metamorfosis que experimenten, hay detalles que no cuelan). Y lo digo, entre otras cosas, porque me niego a aceptar la verosimilitud de la escena final de la novela.

Es una historia tierna, bonita, maravillosa -lo acepto- pero no es creíble. Y si yo no me creo una novela es que algo me falla.

viernes, 17 de octubre de 2008

'Aprendiz de Homero', Nélida Piñon

Aprendiz de Homero
Nélida Piñon
Editorial Alfaguara
1ª edición, septiembre de 2008
Traducción de Montserrat Mira
Género: Artículos
ISBN: 978-84-204-7428-1
308 Páginas

Aprendiz de Homero es un compendio de 24 pequeños ensayos que Nélida Piñon escribe para compartir con los lectores sus inquietudes literarias. En estos artículos hay espacio para reflexionar sobre Don Quijote y Sancho, sobre el escritor brasileño Machado de Assís y -cómo no- sobre Homero. Nélida Piñon se declara deudora de toda esta literatura, que leía con pasión cuando era pequeña. 



También encontramos en este volumen el discurso que dio en Oviedo cuando le entregaron el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2005, así como el que pronunció cuando le otorgaron el Premio Internacional Menéndez Pelayo. Completan Aprendiz de Homero otros textos diversos como los que dedica a hablar de la mujer y de su infancia.



Una advertencia previa: este libro no es para todos los públicos. Si bien cualquier lector puede leer perfectamente este Aprendiz de Homero sin ningún problema -por supuesto-, la sensación es que seguramente solamente interesará a un tipo de lector determinado. Ese tipo de lector es, básicamente, el que ya esté familiarizado con la obra de Nélida Piñon y tenga ganas de indagar un poco más sobre su persona. Nélida Piñon se desnuda -de algún modo- en este libro: habla de lo que le interesa, de su formación cuando era pequeña, de lo determinantes que fueron las lecturas de la Odisea, la Ilíada, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha y la obra de Machado de Assís.

Pero, ¿qué ocurre si un lector que no ha leído nada de Nélida Piñon se anima a leer Aprendiz de Homero? Pues sencillamente que estará profundizando en la vida y en la obra de una mujer que le es desconocida. En consecuencia, muy posiblemente le resulte una lectura algo aburrida (sobre todo si no han leído ni a Cervantes, ni a Homero ni a Machado de Assís). Mi consejo es que primero lean las novelas de Nélida Piñon y luego cojan este libro para saciar sus curiosidades sobre la autora. 



Nélida Piñon escribe y habla bien, nada de lo que dice es banal. Por eso nadie con juicio crítico puede descalificar este Aprendiz de Homero, dado que estaría cometiendo un error de ignorancia injustificado. La conclusión que queda después de una lectura atenta es que lo que dice no es pura verborrea, pero es justo reconocer que no es libro para gusto -o al menos interés- de todos.

jueves, 16 de octubre de 2008

Dagoll Dagom pone música a ‘Aloma’

La compañía estrenará la obra de Rodoreda el próximo día 23 en el TNC



El espíritu de Mercè Rodoreda sigue vivo y una muestra de ello es la reinterpretación que la compañía Dagoll Dagom hace de una de las obras más célebres de la escritora catalana: Aloma. A partir del próximo día 23 de octubre y hasta el 4 de enero del próximo año, la Sala Gran del Teatre Nacional de Catalunya acoge el nuevo musical de Dagoll Dagom, que dirige Joan Lluís Bozzo.

"Este musical -explica Bozzo- no es igual que todos los demás que se han hecho, ya que que éste es de corte más intimista. Lluís Arcarazo, autor de la adaptación teatral, dice que Aloma "no es un musical festivo, sino más bien emotivo". La obra está protagonizada por la veterana actriz Carme Sansa, que trabaja por primera vez con Dagoll Dagom, y por Julia Möller, que ya interpretó con esta compañía un papel en Mar y Cielo (Madrid, 2007).

"La obra cuenta con dos actrices que interpretan a Aloma (Sansa y Möller) -apunta Arcarazo- porque Mercè Rodoreda escribió esta novela dos veces: primero en 1937 y luego treinta años después, por lo que aportó dos visiones diferentes de su personaje". De ese modo, comparten escenario la Aloma adolescente y la adulta, escenificando así la transformación de una joven enamorada y sin fortuna a una mujer madura y marcada por la soledad.

Completan el reparto nombres como Carlos Gramaje, Josep Julien, Anabel Totusaus o la polifacética Gisela. El responsable de la música ha sido Alfonso de Vilallonga, compositor de larga trayectoria encargado de las bandas sonoras de películas como Mi vida sin mí, de Isabel Coixet o Princesas, de Fernando León. Anna Rosa Cisquella -productora ejecutiva de la obra- dejó una puerta abierta para llevar Aloma de gira por Cataluña a partir del próximo enero.

*Fotografía de David Ruano (Premsa TNC)

'Los mares de Wang', Gabi Martínez

Los mares de Wang
Gabi Martinez
Editorial Alfaguara
1ª edición, mayo de 2008
Género: Literatura de Viajes
ISBN: 978-84-204-7384-0
456 Páginas


Antes de que China estuviera en el punto de mira de todo el mundo con la organización de los Juegos Olímpicos de Pekín, Gabi Martínez se lanzó a la aventura de recorrerla para conocer de primera mano qué encerraba tan enigmático país. Dicen que China es tan grande y diversa que parece encerrar diferentes países en sí misma. Aunque son más de 1.300 millones de chinos, el trabajo de Gabi Martínez demuestra que todos están, grosso modo, cortados con el mismo patrón.

El ejemplo más paradigmático es el traductor que acompañó al escritor en la primera etapa del viaje, Wang. Este joven estudiante encarna el vivo ejemplo de lo que es la población de este gigante asiático: personas adiestradas, que esconden sus miserias ante la visita del extranjero. Por ejemplo, la entrada a algunos hoteles está prohibida a los turistas, porque están en un estado tan lamentable, que el gobierno impide el alojamiento a menos que sea a los propios chinos. Gabi Martínez tuvo demasiados problemas con Wang, que se negaba en redondo a traducir alguna de las preguntas del autor, por considerarlas demasiado ofensivas; aunque algunas de ellas sean tan aparentemente sencillas como dónde se puede hacer topless. Wang no era capaz de enfrentarse a otra China que la que le habían enseñado y cuando se dio de morros con el país en el que en realidad vivía, sencillamente no quiso continuar el viaje.

Ésta es solamente alguna de las anécdotas que Gabi Martínez narra en Los mares de Wang, libro que recoge todas esas vivencias por Pekín, Shanghai, Macao y otras ciudades chinas. Pero sobre todo, la obra es la excusa para que el autor tome contacto con los chinos y las chinas (tan necesitados de dinero, que no dudan en ofrecerle sexo constantemente) y con los españoles que viven en el país asiático. Gabi Martínez hace, pues, un recorrido por China, por la China de verdad, la auténtica.

El libro de Gabi Martínez, como ya habrá quedado más o menos claro, no es ficción, sino que se acerca más al reportaje periodístico que a una obra de aventuras. De hecho, en todo momento queda claro que la voluntad del autor es absorber al máximo la información y el comportamiento humano que se encuentra en su periplo por China. Lejos de conformarse con lo que los medios de comunicación o los libros dicen del país, Gabi Martínez se propone un exhaustivo seguimiento desde dentro mismo.

El resultado deja un sabor agridulce. Por un lado el lector aprecia un estupendo trabajo de documentación y perseverancia; por otro, es difícil que la lectura no acabe siendo demasiado densa y aburrida. Los mares de Wang lo podemos dividir en dos partes: la primera es mientras Gabi Martínez es acompañado por Wang –el traductor- y la otra es cuando sigue el viaje más o menos solo. A través de Wang podemos ver las dos Chinas existentes: la cara que el gobierno y la tradición pretenden imponer y la otra, auténtica, la que se vive en las calles. Wang no es capaz de desprenderse de sus esquemas ni de aceptar la visión que el extranjero -en este caso, el autor- quiere mostrarle. Para él China es un ejemplo de cortesía, de buena convivencia y de eficaz comunismo.

En cambio, cuando Wang decide no continuar con el viaje, la obra empieza a volverse demasiado densa. El autor recorre las ciudades y nos los explica todo: lo que nos resulta atractivo y lo que no. Por ejemplo: cuando el escritor insiste en detallarnos las conversaciones con los españoles que trabajan en China, las páginas caen de las manos al mismo ritmo que los párpados se van cerrando. Por no hablar de cuando nos empieza a dar lecciones de historia china. Hablando en plata: algunas partes del libro son para dormirse. ¿Era necesario someter al lector al ejercicio de una lectura tan densa? ¿No era mejor dar un enfoque más ameno y ágil? Creo que, si bien Gabi Martínez sabe escribir sobradamente bien, ha cometido un error de planteamiento con este libro y no ha sabido separar el grano de la paja.

Si lo que pretendía Gabi Martínez era mostrarnos la auténtica cara de China, eso ya lo consigue en las cien primeras páginas, todo lo que viene después podría no estar escrito y la sensación sería la misma, síntoma de que aunque el viajero recorra diferentes ciudades, la lectura queda un poco estancada. Con un planteamiento diferente, quizá nos habría ahorrado a unos cuantos lectores la pereza de querer visitar algún día China.

lunes, 13 de octubre de 2008

'Derrumbe', Ricardo Menéndez Salmón

Derrumbe
Ricardo Menendez Salmón
Editorial Seix Barral
Colección Biblioteca Breve
1ª edición, mayo de 2008
Género: Novela
ISBN: 978-84-322-1256-7
192 Páginas

La hipotética ciudad de Promenadia está siendo atacada. Por un lado un asesino sigue un ritual de muertes extraño: deja un par de zapatos al lado de cada cadáver. Su motivación no es más que la pura necesidad de matar, porque tal y como apunta en sus cuadernos, "el mal encuentra justificación en su existencia". Por otro lado, un grupo de chicos ha decidido emprender una serie de acciones macabras para aterrar a la población: introducir agujas en los envases de leche, envenenar el agua de las fuentes públicas y hacer explotar el parque temático de Corporama.

En mitad de estos ataques, se encuentran los inocentes (¿indiferentes?) ciudadanos de Promenadia, que ante el terror, no les queda más remedio que aceptarlo y seguir adelante. Valdivia solamente está preocupado por su hija, Vera, una chica amiga de los jóvenes delincuentes de Promenadia que tiene extrañas aficiones sexuales que preocupan a su padre. Manila, por su parte, trabaja en el caso del asesino de los zapatos, aunque está demasiado angustiado por su situación familiar.

La novela plantea una pregunta interesante: si después de los sabotajes, Promenadia decide reconstruir los destrozos, ¿para qué ha servido el terror? Valdivia encarna al personaje demasiado preocupado en la educación de su hija, tanto que lo que ocurra en la ciudad solamente se puede asumir con resignación y con la mirada hacia adelante. Pero la niña es una chica rebelde, difícil de reconducir. Ella es más afín al terror que están sembrando sus amigos en Promenadia. Terror gratuito sin más objetivo que el placer de sembrar la alarma. Lo mismo ocurre con el asesino de los zapatos: no tiene motivaciones, solamente dar rienda suelta a sus impulsos tanáthicos.

El eje de Derrumbe es, por lo tanto, el terror en sí mismo. Ante los ataques, los ciudadanos o se resignan o actúan del mismo modo. Ricardo Menéndez Salmón se ha erigido como un sacudidor de conciencias, capaz de mostrarnos la realidad en que vivimos mediante historias aparentemente sencillas. Lo importante en la novela no es una trama, no estamos ante una novela de misterio, sino que Derrumbe es una alusión a cómo actúa la sociedad. En Menéndez Salmón es más importante el juego de alusiones que lo que dice de forma explícita. Basta una simple cursiva en un momento dado para que el lector se mueva en su asiento en un ejercicio de reflexión ante una inteligente y hábil explosión de realidad. Nada es baladí en la prosa de Menéndez Salmón. Como ya demostró en La ofensa (Seix Barral, 2007), cada detalle está pensado, cada cabo queda perfectamente sujeto.

Las páginas de Derrumbe están repletas de filosofía que nos instan a recapacitar de una forma amena pero dura a la vez de cómo nos desenvolvemos en la sociedad posmoderna. Existe el terror, como existe la destrucción. No podemos evitar que el caos caiga sobre una ciudad (llámesela Nueva York, Madrid o Promenadia), lo que importa es cómo el ser humano se enfrenta al horror. ¿Intentar dar fin con el asesino supone acabar con la tragedia? ¿Volver a levantar las piedras de lo destruido oculta el rastro de sangre? Cada uno de nosotros tiene una forma diferente de asumirlo, aquí está Ricardo Menéndez Salmón para impedir que se duerman nuestras conciencias. Porque esto es cosa de todos…

martes, 7 de octubre de 2008

'Vicky Cristina Barcelona', de Woody Allen (yo también la he visto)

Dado que ser ciudadano de Barcelona y no haber visto Vicky Cristina Barcelona es algo así como ser de Roma y no haber pasado por el Coliseum, el otro día me dejé llevar por la ola cinematográfica woodyalleniana y fui al cine a ver la película.

Todos mis compañeros me avisaron de que era un fiasco, que del filme, lo único que se salvaba era la brillante interpretación de Penélope Cruz. Es más, me dijeron que si en lugar de Javier Bardem y Penélope Cruz, hubiesen sido Leonardo di Caprio y Cristina Ricci (por decir dos nombres al azar), la película no habría por donde cogerla.

Pues bien, hablemos del argumento de Vicky Cristina Barcelona. Vicky (Rebecca Hall) y Cristina (Scarlett Johansson) llegan a Barcelona para estudiar. Allí -aquí- conocen a un pintor descarado y bohemio -Javier Bardem- que despierta rápidamente el interés de Cristina. Pero la relación entre ella y Juan Antonio -el pintor, Bardem- resulta una auténtica escena pintoresca cuando aparece María Elena (Penélope Cruz), la ex de Juan Antonio, con su carácter agresivo y propenso a la depresión.

Dicho lo cual, me parece obligado desgranar esta película parte a parte: la canción principal de la banda sonora, el papel de Barcelona, las interpretaciones, el guión y Woody Allen.

La canción principal
Me dijeron que era ridícula, que no tenía sentido que Woody Allen la hubiese elegido para la película. De hecho, en un principio pensé lo mismo, pero a medida que iba viendo Vicky Cristina Barcelona y la canción se repetía una y otra vez, me acabó enganchando. Tanto, que todavía no puedo evitarla tararearla.

Por si no lo sabían, el grupo Giulia y los Tellarini dejó la maqueta de su primer disco en el Hotel Arts para que se la dieran a Woody Allen y éste decidió por la noche que sería la canción principal. Si es que en esta vida con la vergüenza no se va a ninguna parte... Bravo, por lo tanto, por Giulia y los Tellarini.

Barcelona
Aquí creo yo que radica el principal problema de la película. Se nota tanto la presión de la productora para meter Barcelona hasta en la sopa (¿hasta en el título?), que me acaba resultando empalagosa. Ya no sólo por lo forzado de las situaciones, donde la acción está supeditada al paisajismo de la ciudad, sino porque maquillan la ciudad como no lo hicieron los Juegos Olímpicos del 92. Me explico: si es necesario que salga las Ramblas, pues vamos a hacer que Cristina se aficione a la fotografía y vaya a hacer fotos a las Ramblas. Así de sencillo. Si los personajes tienen que dar un paseo, pues que se vayan a la terraza de la Pedrera, al parque de atracciones... Ya saben, donde vamos todos cuando estamos aburridos. Si hay que exagerar la vida bohemia-romántica con un guitarrista a la luz de las velas, pues adelante con ello.

Barcelona es una ciudad preciosa, apasionante y enigmática. Pero, ¿era necesario convertirla en un souvenir cinematográfico? Ya saben, quien paga manda. Y Mediapro ponía los millones (también cada uno de los catalanes que pagamos impuestos, no olviden la millonaria subvención del Ayuntamiento y la Generalitat).

Interpretaciones
Pues sí, Penélope Cruz es la gran aparición de la película. Su papel de mujer desquiciada, malhablada y depresiva lo borda. Es el mejor papel que ha hecho en toda su carrera (muchísimo mejor, a mi parecer, que en Volver, de Almodóvar).

Javier Bardem sigue en su línea. No es que el papel le permita lucirse demasiado, así que, teniendo en cuenta que es un papel sencillo (en comparación con los que últimamente interpreta), su actuación es correcta.

Scarlett Johansson interpreta, quizá, el personaje más neutro de la película. En todo el metraje apenas hay cambios de humor. En todo momento actúa como una muchacha soñadora, enamoradiza y un poco pava. No es que lo haga mal, es sencillamente que su papel no puede exigir milagros.

Rebecca Hall sí ha aprovechado esta oportunidad para gritar al mundo la capacidad interpretativa que tiene. Esos primeros planos mientras observa a los guitarristas son fantásticos. Bravo también por Rebecca Hall.

Guión
Cuando Woody Allen reconoció que Vicky Cristina Barcelona era una obra menor, hizo un acto de sinceridad. El guión es, en líneas generales, bastante flojo. Pero lejos de culpar al gran Woody Allen, me da por pensar -no sé por qué- que las condiciones de la productora no le han dejado demasiado movimiento. Tanto rodeo por la ciudad, tanto protagonismo de Barcelona, acaba por atenazar la creatividad de cualquier guionista.

Cuando Allen rodó Match Point en Londres, ¿no nos hicimos una clara idea de lo que era la capital inglesa sin necesidad de que aparecieran todos los monumentos habidos y por haber? Basta con las vistas del piso de los protagonistas con vistas al Támesis para que uno quede prendado de Londres. Otro ejemplo podría ser la película Manhattan, que desprende la esencia de Nueva York de principio a fin sin necesidad de hacer explícito en todo momento que están hablando de Manhattan.

Woody Allen
Me niego a pensar, después del fiasco de El sueño de Casandra, que Vicky Cristina Barcelona supone el declive de un maestro. Si la película tiene momentos soporíferos sigo echándole la culpa a la productora (o, en general, a los que ponían el dinero). Quiero pensar que la genialidad de Woody Allen está en esas situaciones absurdas entre María Elena (Penélope Cruz) y Juan Antonio (Javier Bardem). Y, como decía antes, que el hombre ha hecho lo que ha podido.

La conclusión es que la película me ha dejado un sabor agridulce. No me ha convencido el guión, pero me he reconciliado con Penélope Cruz. Algo es algo.

jueves, 2 de octubre de 2008

El TNC levanta el telón a 'La paz perpetua' de Juan Mayorga

El Teatre Nacional de Catalunya ha estrenado esta noche en la Sala Petita la obra de Juan Mayorga La paz perpetua. La obra (una producción del Centro Dramático Nacional en colaboración con el Teatro de La Abadía) pone en escena a tres extraños personajes que en realidad son perros. Han sido apartados de una prueba porque son los mejores, son los que han llegado a la fase final. De ellos, sólo uno opta a llevarse el collar que le da el acceso al cuerpo de perros que se dedican a la seguridad antiterrorista. Los tres perros -interpretados por Julio Cortázar, José Luis Alcobendas e Israel Elejalde- empiezan una lucha a tres bandas para conseguir la victoria y quedarse con el collar.

Al levantarse el telón, es fácil pensar que nos vamos a encontrar con una obra teatral de ciencia ficción, que nos van a representar una compleja antiutopía. Pero a medida que entramos en escena, nos damos cuenta de que se trata de un amargo -aunque a la vez cómico- reflejo de la realidad. La paz perpetua nos invita a una reflexión de cómo nos comportamos ante la violencia terrorista. Para empezar, el juego de metáforas con los perros nos indica que estamos bajo las órdenes de alguien (ya sea el poder o la sociedad misma) y, en segundo lugar, está la incertidumbre de qué hacer ante la duda de un posible atentado: ¿La serenidad o la ira? ¿La justicia que impone el ser humano o la justicia legal? ¿O incluso la justicia de Dios? ¿Dónde queda Dios en estos casos?

La Sala Petita (llena de periodistas y con alguna cara conocida entre el público, como Laura Almerich) ha aplaudido con empeño cuando ha bajado el telón. Ante el éxito han subido al escenario el director de la obra, José Luis Gómez, y el dramaturgo, Juan Mayorga (autor también de La tortuga de Darwin).

Aunque el discurso moralista de la obra no me convenza demasiado, quizá porque tengo la sensación de haberlo oído demasiadas veces, hay que reconocer las buenas intenciones de Mayorga, la excelente interpretación de los actores y la original escenografía. La obra estará en cartel hasta el próximo 12 de octubre.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Entrevista con Chufo Lloréns

Chufo Lloréns me recibe con una amplia sonrisa en la cara. Lleva ya unas cuantas entrevistas realizadas con varios medios, pero no tiene síntomas de cansancio. Se le nota ilusionado, satisfecho con lo que está haciendo. Cuando empezamos a hablar, ya noto que es un escritor con las ideas claras.

Cuando responde a mis preguntas, se nota que lo hace con sinceridad y humildad, en ningún momento recurre a tópicos. De ese modo, uno es capaz de dejarse llevar por una conversación entre amigos, más que por una entrevista entre un periodista y un escritor.

Chufo Lloréns es escritor de varias novelas históricas. La última, editada por Grijalbo, es la que nos ocupa aquí: Te daré la tierra, una novela que, como él mismo dice, narra la letra pequeña del siglo XI. Una obra de pequeñas ambiciones, de celos, de amor, de lucha, de muerte y de orgullo. Y por si alguien se piensa que solamente escribe, que sepan que Chufo Lloréns era el propietario de la discoteca Don Chufo. Un hombre peculiar, un buen escritor, una interesante persona.

Manel Haro. Barcelona

¿Cómo se gesta la novela?

Cuando acabas una novela, te quedas vacío durante un tiempo. Yo, que no soy nadie para aconsejar nada a nadie, aconsejaría que si no tienes nada en la cabeza que te interese, comenzar a escribir por escribir, no lo hagas nunca, porque no sale. Si hay un tema que te parezca sugerente, es cuando empiezas a documentarte. Si el tema da de sí para una novela y hay documentación, adelante. Pero si no hay, lo mejor es cambiar de tema. Yo encontré el mío, que se enmarca dentro de la novela histórica, porque en tanto investigo y la busco, disfruto como nadie. En esta ocasión me parece que encontré el tema porque me apasiona la letra pequeña del siglo. Cuando encontré la época y el escenario, tuve la suerte de coincidir con un catedrático medievalista, José Enrique Ruiz Domènec, y él me dio el protagonista: el alter ego de un personaje que existió.

Y eligió el siglo XI…

El siglo XI catalán es lo más atractivo a nivel de pequeña historia, no de grandezas. Aquí no hay conquistas, ni almogávares; sino la historia de los celos de dos mujeres, la historia de una Barcelona pujante, de un Call judío y de un personaje real: Martí Barbany es el alter ego de Ricard Guillem.

¿Hasta qué punto ha respetado el personaje histórico de Ricard Guillem?

Yo leí el libro de José Enrique Ruiz Domènec (El somni de Barcelona) y he estudiado a fondo la vida de Ricard Guillem. He aprovechado el personaje real para crear a Marti Barbany, pero a partir de ahí he fabulado y he incluido cosas que son invención mía. Pero el esqueleto del personaje, su estructura, sí existió.

A usted siempre le ha preocupado el rigor histórico especialmente…

El rigor histórico para novela es relativo. Yo huyo de lo que no se ciñe en lo grueso a la verdad. Yo puedo decir que Hernán Cortés tuvo amores con una cuarterona cubana, que era criada de la mujer de Mendoza. No existió, pero pudo ser. Lo que no puedo decir es que Hernán Cortés descubrió Australia.

¡Claro!

La novela, en sus trazos gruesos, responde a la realidad de los hechos: la lucha de Ermesenda de Carcasona y Almodis de la Marca fue sangrienta y fue verdad, el hecho de que una se fuera a ver al Papa para perjudicar a la otra fue verdad, el Call judío es el que era, Barcelona es como era… Pero también hay datos novelados: por ejemplo, para que un lector del siglo XXI entienda cómo se hacía rico un hombre del siglo XI, recurro a la fabulación y hablo del petróleo. Así muestro la forma de enriquecerse de un hombre, usando el truco del petróleo, que anteriormente podría ser el fuego griego. Añado otros elementos de riqueza que fueron verdad, como las viñas en Magoria, los molinos de agua…

¿A qué se refiere cuando dice que fabula para que un lector del siglo XXI entienda cómo se hacía rico un hombre del siglo XI?

Por ejemplo, si digo que un personaje se hizo muy rico gracias a que las viñas le fueron bien, seguramente los lectores no lo entenderían del todo. Pero al hablar del petróleo –un elemento tan importante en la vida moderna-, los lectores pueden hacerse una idea más cercana de la riqueza de Martí Barbany. Es un truco narrativo. Pero no pretendo inducir al lector a engaño, estamos ante una novela, no es una biografía. Respeto los trazos gruesos, pero sin olvidar que es ficción.

¿No cree usted que otras novelas que sí inducen a engaño o que se sacan ases de la manga están perjudicando al género puramente histórico?

Evidentemente. Los que falsean la historia y no son honestos con los que la aman no se molestan en estudiarla, sólo les importa sacar una novela cada año. Pero a partir de ahí el lector va donde quiere ir. Hay una diferencia notable entre un escritor que se ha documentado, que ha estudiado la historia, que es honesto y el que sólo está en esto porque vende. El público al final acaba sabiendo donde ir, porque sabe reconocer el trabajo. Pero hay que reconocer que la novela histórica está pasando por un boom y eso se debe a la mucha gente que ahora se dedica a este género.

¿Señal de su compromiso con el rigor histórico es el hecho de que al final incluya una bibliografía del material consultado?

Esa bibliografía no significa que la haya usado toda. Los títulos que están incluidos son porque he pasado la vista por sus páginas. Algunos no me han servido para nada, pero fueron consultados. Pero hay otros libros de los que no esperaba nada y, de repente, encontraba algún detalle que me parecía pertinente para la novela. Es decir, ese es el material que yo he utilizado para documentarme, pero no todo ha sido utilizado.

¿Cuánto duró la documentación?

Un año y medio. Cuando tuve varios archivos de audio grabados, cuando los corchos de las paredes de mi despacho ya estaban llenos, cuando ya sabía quién iba a ser el protagonista y el antagonista y cuando ya tenía clara la estructura fue cuando me puse a escribir. Yo necesito tener la estructura fundamental de la novela en la cabeza y la documentación bien asumida. No puedo detenerme a cada paso a consultar bibliografía, tengo que tenerla clara cuando empiezo a escribir.

¿Entonces cuando se pone a escribir ya sabe cómo va a acabar la novela?

Yo no voy de un principio a un final, sino que me muevo de un principio a un punto por donde la novela debe pasar, lo que yo llamo las estaciones intermedias. Es decir, no puedo pretender ir de Barcelona a Madrid sin pensar que tengo que pasar antes por Zaragoza (ríe). Cuando llego a cada estación intermedia, pienso en la siguiente. El final no lo tengo cerrado ya desde el principio, prefiero ir a tramos cortos. Luego el final viene solo, yo subo la montaña y mis personajes la bajan. Si fuerzo a un personaje a un final que no es, la novela falla.

¡Vaya carácter sus personajes!

Sí (ríe). Hay que tener claro que la primera parte de la novela nos debe enganchar, la parte media debe intrigar y el final debe ser coherente a la vez de sorprendente. Y luego que el mecanismo del best seller funcione, por ejemplo que haya un malo malísimo que le ponga las cosas difíciles al protagonista o hacer que el lector dude de lo que va a pasar cuando queden diez páginas.

¿Cuando escribía, pensaba en un público lector determinado?

No, no me preocupaba. Lo digo con toda honestidad, a mí me basta con que un lector me venga y me diga que ha disfrutado leyendo mi novela. Llegada a cierta altura de la vida, uno ya no escribe por dinero, sino por placer. Yo no soy especialmente ambicioso, cuando me retire de mi mundo del espectáculo, para tortilla de patatas y pan con tomate, me llegará (ríe). No por vender más, dejaré de escribir lo que me gusta.

Es usted un novelista con las ideas claras…

Yo prefiero considerarme como un narrador, no como novelista. Lo que pasa que la novela me permite llegar a más público y traspasar el tiempo. Es decir, si alguien algún día lee esta novela, después de que yo no esté, habrá valido la pena el esfuerzo de escribirla. Pero insisto, nunca condiciono mi forma de escribir por llegar a más o menos público.

No obstante, está llegando a un público muy amplio…

Me sorprendió cuando la editorial me dijo que la novela estaba vendida a cinco países prácticamente antes de salir al público. Pensé que era afortunado, pero no me cambiaron en nada, seguiré escribiendo lo que me gusta.

Además, que una novela sea éxito de ventas no significa que sea buena.

No a todo el mundo le gusta lo mismo. Estoy de acuerdo contigo en que hay novelas que han triunfado y son un desastre. El código da Vinci, por ejemplo, lo tuve que cerrar cuando dijo el autor que el tren llegaba a Andorra. Si este señor no es capaz de documentarse de que el tren no llega a Andorra, es que ya no vale la pena seguir. Podrá decir el autor que hay buenos y malos dentro de la Iglesia, que hay ladrones, pero, oiga, el tren no llega a Andorra.

El código da Vinci se ha erigido como el paradigma de la mala literatura.

Es que es así, en tres días los personajes no comen ni cenan, cuando la Scotland Yard rodea el avión, salen por la puerta de atrás… Esto es el país del como; es decir, siempre se comparan unas novelas con otras. La mía, dicen, es como la de Falcones. Pero no es cierto, yo planifiqué mi novela tres años antes. Además, hablamos de siglos diferentes.

Curioso esto del país del como…

En mis locales, cuando venía un artista y le preguntaba qué sabía hacer y me decían que cantaban como Raphael, ya les decía que para eso ya estaba Raphael; si me decían que contaban chistes como Gila, yo les aseguraba que para eso ya estaba Gila. Es el país del como: si triunfa fulano con una cosa, yo también hago lo mismo. Yo, en cambio, no soy capaz de escribir novelas de templarios, de ataques entre religiones o de magia, porque ya están escritas. Escribo lo que me interese, no intento repetir lo que hagan los demás.

¿No cree que parte de la culpa de que se comparen unas novelas con otras la tiene las campañas de marketing de las editoriales? Es decir, como ha triunfado esta novela, vamos a vender esta otra como si fuera más de lo mismo…

Yo respeto que una editorial utilice el mismo sistema de lanzamiento de varias novelas de diferentes autores. Otra cosa es que influya en algo en lo que yo quiera escribir. No toleraría que me ofrecieran escribir una novela igual o parecida a otra novela de otro autor porque tuviera éxito. Respeto a las editoriales, pero mi novela no tiene nada que ver con lo que se haya escrito anteriormente.

El título Te daré la tierra no es casual…

El título en un principio era Tibidabo, te daré la tierra, pero me dijeron que Tibidabo era demasiado localista. Así que lo dejaron en Te daré la tierra y aludía a la belleza de esta tierra, Barcelona.

Le veo satisfecho con su novela.

Claro que sí, todo me funciona. Soy el colmo de la felicidad, hago lo que me gusta, me pagan y no tengo jefes (ríe). Yo siempre escribiré lo que me guste escribir. No hay nada mejor como trabajar en lo que uno le gusta. Y me hace mucha ilusión pensar que la gente me leerá incluso cuando yo ya no esté en este mundo. Es una forma de traspasar el tiempo.

Una forma de perpetuarse.

Claro (ríe).