domingo, 24 de agosto de 2008

Otro episodio de Spanair: Barcelona, 8:00

Algo está pasando con Spanair cuando, apenas unos días después de que uno de sus aparatos se estrellara en Barajas, otro del mismo modelo (un MD-82) se ha visto obligado a aterrizar en Málaga cuando su destino era Lanzarote. El avión salía de Barcelona con destino a las islas Canarias pero, debido a un problema técnico, el piloto ha preferido aterrizar en la ciudad andaluza por precaución. Esta vez Spanair se ha cubierto las espaldas, en lugar de hacer una revisión rápida y volver a despegar, la compañía ha ofrecido diferentes alternativas a los pasajeros, como alojarse en diversos hoteles y retomar el viaje mañana.

Seguramente estos episodios ocurren más a menudo de lo que nos pensamos. ¿Cuántos aviones se ven obligados a aterrizar para revisar sus aparatos sin que los ciudadanos lo sepamos? Obviamente, si cada vez que un aparato tiene que desviar su itinerario, apareciese en los medios de comunicación, se crearía la alarma social y la gente dejaría de volar (no todos, pero sí un gran número de personas ya no cogería el avión).


Claro que estamos en una situación excepcional en la que hace unos días murieron 154 personas en Barajas. Por esa razón, se produce una situación de interés público, en que la gente quiere saber que la misma compañía y el mismo modelo de avión que hace unos días se estrelló en Madrid, hoy ha tenido que aterrizar en una ciudad que no era la de destino por un problema técnico.

A partir de hoy y durante un determinado tiempo, cada incidencia aérea aparecerá en los medios. Por ejemplo, hoy hemos sabido también que en Kirguizistán han muerto 70 pasajeros en otro accidente aéreo. Es posible que a lo largo del año en países tan remotos como Kirguizistán, de vez en cuando algún avión caiga, pero no quizá los medios no lo consideran importante o prefieren no publicar nada. Pero, al igual que con el vuelo de Spanair a Lanzarote, estamos ante una situación especial: cualquier incidencia aérea será publicada. Y en este caso, el gran perjudicado es Spanair que, irremediablemente, va a perder pasajeros y, de rebote, peso en la bolsa.

Yo, que siempre intento no dejarme llevar por la alarma social, no voy a dejar de volar. No obstante, si puedo elegir entre varias compañías, quizá preferiré pagar más antes que decidirme por Spanair.

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