sábado, 30 de agosto de 2008

La tentación vive en vuestro quiosco

Esto que estáis leyendo ahora no es más que una advertencia que pretende impedir que seáis víctimas de uno de los fenómenos más genuinos del mes de septiembre. Estoy hablado, ni más ni menos, que de los fascículos que aparecen este mes en todos los quioscos de España con irresistibles ofertas de lanzamiento. Hay de todo: libros de todos los géneros, dvd's para todos los gustos, muñecas, impresionantes barcos por piezas, coches teledirigidos, objetos de porcelana y todo lo que podáis imaginar.


Detrás de estos coleccionables hay unas descomunales campañas de marketing que hacen que cualquier fascículos pueda parecer irresistible. Por ejemplo, los libros. En la primera entrega dan uno o dos libros por un precio que no supera los 4,99 euros (¡ojo!, 4,99 no son 5, porque ese céntimo de diferencia hace todavía más tentadora la oferta de lanzamiento). Luego a partir de la segunda entrega el precio es de 9,90 euros (lo mismo, 9,90 no son 10). El coleccionista, llevado por la interesante oferta de lanzamiento, decide seguir comprando los fascículos. En cambio, si uno se para a meditar, se dará cuenta de que esos libros que en el quiosco cuestan 9,90 euros -y que parecen que te los regalan por un precio tan bajo-, en cualquier librería valen, en edición de bolsillo, 6,50 euros. ¿Por qué si un lector va a la librería no paga 6,50 euros por una novela, pero está dispuesto a pagar casi diez por una edición de quiosco? Y encima, se ve obligado -movido por el coleccionismo- a comprar otros títulos que no le interesan (claro, resulta terrible romper la serie).


Luego hay otras cosas, como los objetos absurdos que compramos pero que a la larga acabamos tirando. Por ejemplo los soldaditos de plomo, la Mariquita Pérez, colección de dados de porcelana o mil objetos más sin ningún uso. De verdad, pensad si en casa -que seguramente no le sobrará espacio- os podéis permitir tener una colección estúpida e inservible.


Sé que os veréis animado por los grandes cartones a todo color -que luego el propio quiosquero nos retira- y la súper oferta de lanzamiento, pero ante todo pensad si le veis algún uso a lo que vais a comprar o, peor aún, a coleccionar. Pensad si ese libro que os vais a llevar, no lo podéis encontrar en la librería más barato y si lo pensáis leer algún día. Pensad si ese inacabable barco lo vais a completar algún día. Pensad si ese curso de inglés tan aparentemente barato no es sale más caro que apuntaros a la Escuela Oficial de Idiomas. Simplemente pensad antes de daros al consumo compulsivo si ese gasto y ese espacio que os va a ocupar el objeto en cuestión merece la pena.

Mi consejo es que os aprovechéis de las ofertas de lanzamiento si queréis, pero no paséis de la primera entrega, porque a partir de la segunda ya no hay ningún regalo (por no hablar de que si no os suscribís a la colección, no podréis complatarla en vuestros quioscos porque a partir de un determinado número los dejan de enviar). ¡Quedáis advertidos!

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