martes, 26 de agosto de 2008

Episodio final: Bristol, 6:55

Éste es el último post que escribo sobre incidentes aéreos. No porque no los crea importante, sino porque me niego a seguir el ritmo de los medios. No cabe duda de que las noticias van, muchas veces, por modas. Hay temporadas en que se centran en las bandas latinas, otras en que se centran en la gripe aviar (¿qué fue de la gripe aviar?), otras en que les llama más los asaltos a fincas y ahora tocan los accidentes aéreos. Como llevo diciendo desde hace días, los incidentes técnicos son más frecuentes de lo que nos pensamos, pero no tienden a pasar de meros incidentes. Sin embargo, los medios -no todos, pero sí algunos como El Periódico- están echando tanta leña al fuego, que ya resulto molesto. Me parece rastrero que hagan una noticia cada vez que un vuelo -concretamente de la compañía Spanair- tenga que regresar a la pista de despegue o desviar su trayectoria. ¿Lo harán dentro de unos meses cuando nadie se acuerde de la tragedia de Barajas?

El avión es el transporte más seguro que hay. Si tenemos en cuenta el tráfico aéreo mundial y consideramos el número de accidentes, sacaríamos que solamente un tanto por ciento minúsculo -casi inapreciable- de aviones en vuelo se cobra alguna vida. En cambio, a diario hay accidentes de coches. Incluso me atrevería a decir que cada día alguien muere por razones tan estúpidas como una simple caída.

Ayer un vuelo de Ryanair tuvo que desviarse a Limoges (Francia), cuando debía llegar a Gerona. Hubo algunos heridos leves (aunque debemos tener en cuenta que una pequeña contusión ya es una herida leve), pero nadie ha tenido que lamentar unas consecuencias mayores. Evidentemente a nadie nos gustaría pasar por la situación de sufrir un episodio como eso, pero tampoco es necesario, creo yo, crear una alarma general del todo innecesaria.

A partir de hoy debemos saber que el avión es un medio seguro, pero que de vez en cuando algo falla. Los aviones lo controlan seres humanos -que pueden fallar- y el avión no deja de ser un producto de la técnica -que también puede fallar-, pero pocas veces una parte no puede arreglar la otra. Yo seguiré volando, me niego a dejarme llevar por el seguimiento informativo de algunos medios. Quizá con un poco de miedo, pero nada que el tiempo no pueda hacerme olvidar. Éste, en cualquier caso, es el último post que escribo sobre aviones. Aunque mañana otro avión tenga una incidencia técnica.

1 comentarios:

Gerard Pruna dijo...

Lo más lamentable de todo és que no solamente El Periódico (del que ya lo podíamos esperar) actua así. Des de hace una semana exacta,La Vanguardia también ha renunciado a sus páginas de política casi por completo para dedicarle un amplio reportaje a cualquier cosa relacionada con aviones... Sabemos que el verano suele estar falto de noticias con que llenar los periódicos, pero hacer tanta sangre ma parece lamentable, eso sin hablar de como los medios hemos hurgado en la herida de los familiares de las víctimas de forma vomitiva..