martes, 1 de julio de 2008

Rebajas en tiempo de crisis...

Hoy he ido a las rebajas. No iba con la intención de comprar, sino solamente para llevar a cabo una labor de observación. Me preguntaba si la gente iba a acusar la crisis económica y el gasto esta temporada iba a ser menor. Tenía verdadera curiosidad. He evitado ir al centro de la ciudad, porque obviamente está lleno de turistas y no quería llevarme a equívocos, me interesaba un centro comercial de algún barrio donde la mayoría de los compradores fueran de aquí. Elegí Gran Vía 2 (L'Hospitalet).

Y la verdad es que yo no he notado la crisis por ningún lado. En las típicas tiendas del grupo Inditex (Zara, Massimo Dutti, Pull and Bear...), la gente se apiñaba en las colas de las cajas. Era increíble cómo volaban los tejanos a mitad de precio, los polos al 40% y las camisetas casi regaladas. Me he dejado llevar tanto por el espíritu consumista, que, aunque no me he llevado dinero en metálico para evitar el gasto, he tenido que tirar de tarjeta de crédito. Por chafardero, por curioso, por ir de analista social, en la primera tienda que entro (Massimo Dutti) me gasto 54 euros (cinturón, tejanos y polo azul oscuro).

Salgo convencido de que la crisis no afectaría a las rebajas. Entro a otra tienda de ropa (Celio), pero veo que casi no hay cola. Cambio mi rumbo para ir a otra tienda donde haya mucha gente, tengo curiosidad por saber qué comenta la gente, si alguien deja escapar que la crisis le está afectando. Pero, qué diablos, antes de ir a ninguna otra tienda, aprovecho que en Celio no hay nadie y me pruebo unos tejanos. En el probador veo salir a un par de chicos, uno diciéndole al otro que prefiere comprarse los pantalones apretaditos porque se ha apuntado al gimnasio para ponerse en forma. Me miro y caigo en la cuenta de que los espejos de los probadores siempre te hacen monísimo y delgado. Está claro que hay que saber de espejos y de iluminación para tener éxito con un negocio textil. Me compro los pantalones (23 euros). Sé que cuando me los ponga en casa, me quedarán fatal, pero la tentación es inevitable.

Seguidamente, ya con dos bolsas, me dirijo a otra tienda: Springfield. No hay demasiada gente. Pienso que quizá sí hay crisis, porque llevo dos tiendas sin colas en las cajas y los probadores medio vacíos. Como hay poca gente ahí también, entro a echar una ojeada. Ya qué estamos... Veo tres bermudas para el verano que me gustan. Me dejo llevar por la música acelerada y por el espíritu del verano, me las pruebo y me quedan bien. Golpe a la tarjeta de crédito (45 euros).

Cuando salgo de Sprignfield y tuerzo por un pasillo, veo al chico de los pantalones apretaditos que se ha apuntado al gimnasio para ponerse en forma con un helado de dos bolas. Diría que una, al menos, era de vainilla.

Paso por la puerta de Zara, pero me contengo. La cola llega casi hasta la puerta. Mi intención no era comprar, solamente darme una vuelta, sentir el ambiente y saber si la gente iba tan destada comprando como otras veces. Y la verdad es que me marcho sin saberlo exactamente, porque las tiendas Inditex arrasan, pero las demás parecen aguardar al cliente que no llega. Si es que ya se sabe, Amancio Ortega arrasa con rebajas o sin ellas...

¿Hay crisis o no hay crisis? Recuerdo que una vez me dijo una agente de la propiedad inmobiliaria, que por mucha crisis que hubiera, la gente no podía evitar irse de vacaciones. Incluso dejaban de pagar los recibos de la comunidad, para poder pagar los billetes de avión. ¿Serán las rebajas también algo ineludible? ¿La gente antepone la necesidad de comerse el verano con modelitos espectaculares aunque eso suponga ir ahogado? No lo sé, pero en mi caso puedo asegurar que sólo fui a mirar y he abusado de mis recursos y de mi tarjeta... No me sobra el dinero, pero me quedaba tan bien ese polo, es cinturón y esos pantalones...

Conclusión:

Visita a Springfield: 45 euros.
Visita a Massimo Dutti: 54 euros.
Visita a Celio: 23 euros.
Sentirse el rey del mambo en verano a pesar de la crisis: no tiene precio.

Para todo lo demás, mi tarjeta de crédito rendirá cuentas conmigo a final de mes. Y cuando dios aprieta, ahoga pero bien.

Manel Haro.

PSD: y sí... también me he apuntado al gimnasio...

1 comentarios:

Patricia Tena dijo...

Me he reído muchísimo con tu artículo. Tienes mucha razón. Nos quejamos de crisis pero para tirar de tarjeta y comprar cosas inútiles... no nos cortamos. Ya has visto, no puedes ir de observador porque al final acabas cayendo! Hoy me ha llegado un libro para la web q se llama "basta ya" (contra consumismo y demas) lo pedí como terapia jejeje. Yo intentaré mantenerme alejada de los centros comerciales pues este mes no me puedo permitir muxos caprichos. Eso sí, el polo te quedaba estupendo, Rey del Mambo!!! besitos