sábado, 31 de mayo de 2008

'Cabeza de turco', Günter Wallraff

Cabeza de turco
Günter Wallraff
Editorial Anagrama
Colección Compactos
1ª edición, 1999
Género: Reportajes
234 páginas
ISBN: 9788433966445


Aprovechando que acaba de publicarse en Anagrama el nuevo libro de Günter Wallraff, Con los perdedores del mejor de los mundos, que hoy se presenta en Barcelona, reseñamos el libro que lo hizo famoso, Cabeza de turco, un clásico en cualquier bibliografía sobre reporterismo y periodismo de investigación.

Cabeza de turco
es el exhaustivo reportaje de un periodista alemán que se hace pasar por turco en la década de los 80 para demostrar la persecución y la explotación laboral que sufrían los turcos en Alemania: no cobraban sus sueldos, les obligaban a trabajar demasiadas horas seguidas (a veces más de un día entero sin pausa), no tienían cobertura sanitaria y no disfrutaban de ningún descanso. Wallraff destapó algunas empresas, como Thyssen o McDonalds, por sus malas condiciones laborales. Bajo el nombre ficticio de Alí, el periodista trabajó en diversos sitios, como en una central nuclear, donde para arreglar peligrosos problemas mecánicos, los turcos eran los requeridos para el trabajo, aunque ello significase, con un 100% de probabilidades, acabar desarrollando enfermedades irreversibles y mortales.

Al final de la Segunda Guerra Mundial, Alemania se encontraba destrozada. Las infraestructuras estaban realmente mermadas, debido a los efectos de la guerra. El país necesitaba reconstruir las calles, los edificios, pero la mano de obra que necesaria para la reconstrucción superaba con creces la demanda. Hay que tener en cuenta, obviamente, que Alemania había sufrido muchas bajas civiles durante los años anteriores, por lo que la demografía del país se había resentido claramente. Por esa razón, era necesaria mano de obra extranjera. Se firmaron acuerdos con otros países -entre ellos, España- para que algunos europeos fueran a trabajar a Alemania. Este país era la oportunidad para evolucionar profesional y personalmente para muchas personas que vivían en países pobres. Uno de ellos era Turquía.

El trato no incluía, no obstante, que los turcos se quedaran permanentemente en Alemania, sino que el acuerdo era solamente un contrato temporal para asegurarse unos ahorros y volver al país de origen para montar un pequeño negocio. Pero dos circunstancias provocaron que esto no ocurriera según lo pensado. Las empresas eran reacias a renunciar a la mano de obra extranjera -después de leer el libro de Wallraff entendemos que obtenían altos beneficios por un bajo coste en sueldos- y además los turcos tenían miedo de volver porque sabían que otros compatriotas suyos habían fracasado en su intento de rehacer sus vidas en Turquía*. Miles de inmigrantes decidieron permanecer en Alemania y asegurarse una estabilidad económica en este país. Muchos de ellos, como ya queda claro en el libro, eran prácticamente esclavizados.

Cabeza de turco es un buen libro. Muestra claramente cuáles son las precariedades por las que pasa Alí (el falso inmigrante turco) para conseguir un trabajo digno. Después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania abrió sus puertas a la esperanza de miles de europeos, que buscaron un método eficaz para conseguir la estabilidad económica ansiada, pero salieron del purgatorio en el que se encontraban para darse de morros con el infierno más dantealigheriano, ese de "vosotros, los que entráis aquí, dejad toda esperanza". Günter Wallraff no buscaba salir del purgatorio, sino que pretendía limpiar el infierno en el que se encontraban miles de turcos para que los empresarios explotadores salieran del paraíso empresarial en el que se encontraban. Lean Cabeza de turco y déjense sorprender; Wallraff es un buen ejemplo de implicación con el periodismo de investigación y de compromiso con la sociedad.

* Para la documentación de esta reseña, se ha consultado el libro La inmigración musulmana en Europa, de Víctor Pérez-Díaz, Berta Álvarez-Miranda y Elisa Chuliá, de la Colección Estudios Sociales de la Fundación La Caixa. Otro libro muy recomendable.

miércoles, 28 de mayo de 2008

'Fahrenheit 451', Ray Bradbury

Hoy recupero un clásico de la literatura que leí ya hace algunos años. Un libro que ningún lector debería perderse.

Prohibido leer. Esa es la consigna en la sociedad ficticia y futurista de Fahrenheit 451, una de las novelas más importantes de Ray Bradbury y un referente del género de la ciencia ficción.

Guy Montag es un bombero ejemplar, dedicado a su trabajo y a su esposa, Mildred, cuyas únicas preocupaciones son comprar una pantalla gigante para poder formar parte de la gran familia televisiva. En esta sociedad leer es delito porque te obliga a pensar y eso puede llevar a los ciudadanos a ser infelices o desdichados. Por esa razón la letra impresa ha sido eliminada. Los bomberos –entre ellos, Montag- se encargan de que así sea: su función es la de quemar todo tipo de libros, ya no es necesario que apaguen incendios, puesto que las casas son ignífugas. Nadie en esa sociedad quiere creer que en el pasado los bomberos disparaban agua en lugar de fuego.

Pero Montag experimenta un cambio cuando un antiguo profesor de literatura, Faber y la joven Clarisse McClellan le muestran el camino de la literatura. El bombero empezará a leer compulsivamente hasta que se da cuenta de que él no puede formar parte de esa sociedad ignorante y conformista.

Estupenda novela que muestra cómo la gente se deja llevar por la desidia y la televisión en lugar de leer y conocer. Con unos personajes bien definidos, el autor estadounidense Ray Bradbury nos deleita con el retrato de una de las sociedades antiutópica más extravagantes de la literatura.

martes, 20 de mayo de 2008

El blog 'Best Seller Español' triunfa en la red

Las buenas noticias hay que transmitirlas. Por esa razón hoy quiero compartir con todos vosotros que uno de los blogs en los que participo está siendo un rotundo éxito de visitas. Me refiero a bestseller.blogcindario.com (Best Seller Español). El blog nació el 1 de enero del presente año y a día de hoy ya ha superado las 20.000 visitas. Los usuarios que leen el blog proceden de 67 países de todo el mundo, el 75% de las cuales son de España.

En diversas ocasiones Best Seller Español ha estado entre los 100 blogs más visitados de blogcindario y somos, actualmente, uno de los 10 blogs de literatura más leídos. En este espacio se pueden leer artículos de literatura y entrevistas a escritores de reconocido prestigio, así como se pueden encontrar diversos recursos para potenciar los autores noveles españoles.

El equipo de Best Seller Español lo formamos:

David Yagüe (periodista de 20 Minutos y colaborador de Comentarios de Libros).
Sergio Remedio (historiador y editor).
Nacho Segurado (periodista y escritor).
Manel Haro (redactor de Anika Entre Libros).
María Covadonga Mendoza (escritora y directora de la web de crítica literaria Regina Irae).
José Antonio Muñoz (periodista).
Silvia Coladas (periodista).
Mario Escobar (escritor e historiador).

jueves, 8 de mayo de 2008

'Només socis', de Ferran Torrent

Vuelve a la carga el incombustible detective Toni Butxana, esta vez inmiscuido en una doble trama. Por un lado, verá cómo el empresario Juan Lloris intenta recuperar el dinero que Butxana le extorsionó tiempo atrás; por otro, un grupo del Mossad busca reducir a un sicario contratado por Lloris para evitar que un grupo ultraderechista europeo se organice con la intención de perseguir la cultura judía.

Butxana vive ahora retirado en un pueblo cercano a Valencia, con la compañía del ex agente de la policía Tordera. Ambos cuentan con la amistad de un periodista que colaboró con ellos en la extorsión a Juan Lloris. Como vecinos tienen a los hermanos Josep y Ferran Torres (los jóvenes de Gràcies per la propina). Este último es un escritor bastante conocido aunque en crisis creativa, que intenta observar y conocer al máximo su entorno y sus vecinos para escribir sus novelas.

Esta doble trama se pone en marcha gracias a los veteranos personajes de la obra de Torrent (el Llargo, los hermanos Torres, Tordera, Butxana, Lloris, etc.) y a otros nuevos (una prostituta, un valenciano superviviente del Holocausto nazi, etc.). Todos ello da como resultado la última novela de Ferran Torrent: Només socis.

Los lectores habituales de Ferran Torrent pensarán inmediatamente que Només socis es una nueva entrega de la trilogía Sociedad limitadaEspecies protegidasJuicio final. No es el caso, aunque como en estas novelas, el argumento gira entorno a Juan Lloris. Como decía anteriormente, hay una doble trama, centrada en un personaje: Toni Butxana, ex detective privado que ha protagonizado más de una novela de Ferran Torrent. El propio autor decía que en esta ocasión hay más fantasía que en sus anteriores obras y es cierto. Ha querido unir cabos demasiado distantes y ha resultado una trama algo forzada. Como lector, uno no acaba de ver clara esta extraña relación entre el Mossad, Lloris y una organización ultraderechista europea. Sin olvidar que estamos ante una obra de ficción, Només socis parece un intento de rizar demasiado el rizo.

El autor lo sabe, por esa razón no estamos en ningún caso ante una obra fallida, sino todo lo contrario: es una obra puramente de ficción y el lector debe tomarlo así. Ferran Torrent incluso se atreve a hacer un doble juego narrativo. La novela parece estar escrita a cuatro manos: las de él mismo y las de uno de sus personajes, Ferran Torres, su alter ego literario. Por primera vez, Ferran Torres se muestra en la obra literaria de Torrent como auténtico trasunto del autor. En la novela el personaje ironiza con Butxana, lo trata, no solo como persona, sino también como posible personaje de ficción. No sólo eso, si Ferran Torrent triunfó con Gràcies per la propina, Ferran Torres –el personaje- lo hizo con Gràcies per la tequila. Este juego narrativo es de lo mejor de la novela y animo, desde mi humilde posición de lector, a que continúe con ella en sus próximos proyectos.

Entre las diversas cualidades de Ferran Torrent, destacan que sabe escribir bien: no aburre jamás al lector, sabe escribir buenos diálogos y conoce perfectamente su mundo narrativo, Valencia como escenario y unos personajes recurrentes que atrapan al lector (tanto los protagonistas como los antagonistas).

Siempre he pensado que leer a Ferran Torrent es una apuesta segura. Sus novelas se leen rápido. Torrent tiene además la habilidad de no cerrar nunca una novela por completo. Siempre hay una puerta abierta para retomarla en el futuro. Només socis puede tener una segunda parte, igual que puede tener una continuación la trilogía de Juan Lloris.

Sea como sea, y aunque Només socis no sea su mejor novela, no deja de ser entretenido detenerse un momento en este mundo torrentiano. El lector no se conformará sólo con leer una novela.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Fernando Sánchez Dragó: "Tengo el título de licenciado encima del retrete"

Claro y contundente. Fernando Sánchez Dragó me lo volvió a repetir este fin de semana en la Feria del Libro de Valencia: "Manel, deja la carrera, que la universidad no te enseñará nada; para ser buen periodista tienes que empezar de botones, desde cero, en un diario e ir subiendo". Es más, se atrevió a decirme "¿sabes dónde tengo yo mi título? En el retrete".



Coño, Fernando, tienes toda la razón en que lo mejor para aprender es empezar desde cero en el lugar donde deseas trabajar. Por ejemplo, si yo quiero ser periodista, quizá sería mejor olvidar el título y entrar en la redacción de un diario así, casi sin conocimientos. Pero a ver qué medio de prensa se atreve a incorporar a un novato en su redacción y le deja escribir sin casi saber nada. Hoy en día es muy difícil entrar a trabajar en un diario, las pocas posibilidades que se presentan son, o bien con un dilatado currículum a las espaldas, o bien como becario y, consecuentemente, sin cobrar un duro. Además, ¿qué diario contraría a un joven inexperto que no posee el título de licenciado en periodismo? Efectivamente, ninguno. Y mira que hay muchos que han pasado por la universidad que no tienen ni idea de ejercer con dignidad esta profesión, sin dudas, vocacional. Pero las cosas son así. Tú mismo dices que "no hay demanda para tanto periodista"; precisamente, si hay demasiados licenciados, quizá debemos empezar en una redacción con un mínimo de garantías (qué menos que el título).

Estoy de acuerdo contigo, Fernando, en que la universidad no garantiza nada. Uno no es periodista por tener el título, ni mucho menos, pero la universidad es un lugar donde muchos profesionales te aportan un grado de experiencia, conocimiento o incluso, por qué no, pasión por el periodismo.


El mercado del periodismo es precario. Sólo hace falta echar un vistazo a las ofertas de trabajo que hay en Internet. Hay de dos tipos: los que pagan poco y los que, por no querer pagar, tienen la poca vergüenza de contratar en condición de becarios. Y no por la preocupación de querer formar a jóvenes estudiantes, sino pura y llanamente por ahorrarse un sueldo.

Cuando algún becario va a algún medio a trabajar y lo hace realmente bien, su jefe le dice cosas como "lo haces muy bien, me gustaría que siguieras con nosotros, pero, sinceramente, para qué te voy a pagar un sueldo si cada año tenemos un becario que lo hace gratis". Hay una diferencia básica entre las empresas que ofertan puestos de becario y las que buscan mano de obra encubierta.

En mi caso no puedo quejarme con las prácticas que me han tocado hacer, entre otras cosas, porque no he sido tratado nunca como un becario, sino como un redactor más. Me han exigido un esfuerzo, me han tratado bien y, lo más importante, he aprendido muchísimo.

Claro que sin el título, Fernando, no hubiese podido acceder a las prácticas. El periodismo ha cambiado. Ahora se exigen unas cosas que antes no se exigían (para bien o para mal). Si uno no tiene el título, lo tiene peor que cualquier otro. Así que, Fernando, con todos mis respetos, no voy a dejar la carrera. Eso sí, te prometo, que cuando lo consiga, le daré un sitio preferente encima del retrete de mi casa.

Manel Haro.

viernes, 2 de mayo de 2008

Entrevista con Xavier Vinader

“Una sociedad no puede ser plenamente democrática si no existe el periodismo de investigación”


Manel Haro. Barcelona

Cuando me acerco a Xavier Vinader y le tanteo para que nos conceda una entrevista tras dar una conferencia, lo primero que hace es pedir que le tutee. Resulta curioso ver cómo un hombre que actualmente tiene una movilidad reducida es un icono del periodismo de investigación. Accede sin problemas a hablar con nosotros a pesar de que un taxi está a punto de recogerlo. Vinader es conocido, sobre todo, por sus artículos en la revista Interviú sobre tramas ultraderechistas en Euskadi, que lo llevaron a prisión y al exilio.


¿Qué recuerdo le queda de los artículos que lo llevaron a prisión?

Un recuerdo agridulce. Esos artículos estaban basados en las revelaciones de un policía nacional destacado en el País Vasco, que tomó conciencia de estar implicado en una trama terrorista de un signo que no era ETA. El policía explicó la actuación de los grupos policiales a un lado y otro de la frontera en contra del mundo de los refugiados abertzales. Aquello supuso mi entrada en prisión y mi exilio [en París] durante cinco años. Cuando escribí aquellos artículos, ya era un periodista incómodo, llevaba tiempo dando la barrila (ríe) y, cuando llevas una línea muy determinada, o colaboras con el poder o te quitan del medio. Utilizaron mis artículos para frenar mi carrera y crear un precedente. Se creó el síndrome Vinader: el temor de los periodistas al poder.

¿Cómo lo trataron sus compañeros de profesión?

Se solidarizaron conmigo. Se creo un sentimiento de cohesión, algo que es difícil que ocurra hoy. La clase periodística se sintió agredida a través de mí y reaccionó. Entonces funcionó y me indultaron.

Si pudiese volver atrás, ¿rectificaría sus artículos?

No, aunque el policía y yo fuimos a la cárcel. Después de los artículos hubo dos atentados, eso me supo muy mal, pero no me siento responsable. Mis artículos denunciaban un determinado tipo de terrorismo, que, desde entonces, se acabó en aquella zona. No me arrepiento de nada.

¿Cree que actualmente puede hacerse periodismo de investigación de calidad?

Ahora hay más instrumentos para investigar que en mi época: acceso a base de datos, tecnología, etc. Yo recuerdo haber entrado en lugares y llevarme papeles, ahora eso es difícil, porque hay gabinetes de prensa, etc. En la actualidad hay que desarrollar la imaginación, aunque ahora el poder está más confiado.

Si tuviera que dar un consejo a un joven periodista, ¿qué le diría?

El periodismo de investigación no siempre se hace en las esquinas, a veces puede empezar en las salas de las bibliotecas. Hay muchas fuentes abiertas, que manejándolas bien, se pueden llegar a cosas muy interesantes. Los medios no están mucho por la labor pero no hay que olvidar que una sociedad no podrá ser plenamente democrática si no existe el periodismo de investigación, con unos periodistas dispuestos a preguntar, repreguntar, contrapreguntar y mirar debajo de las alfombras.

jueves, 1 de mayo de 2008

'Aliento', una película de Kim Ki Duk

Obra maestra. Así podemos calificar la última película del surcoreano Kim Ki Duk. Nuevamente este director nos deleita con una película llena de silencios y simbolismo, donde la naturaleza marca el ritmo del metraje, como lo hizo en Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera.

Un condenado a muerte aguarda el momento de su ejecución en una celda junto a tres presos más. Apenas hay palabras entre ellos, el tedio invade la reducida estancia. El suicidio es la única manera de esquivar la condena, por eso no duda en intentarlo en repetidas ocasiones, aunque sin éxito. Una mujer disconforme con la vida que le ha tocado vivir sigue los pasos del condenado a través de los informativos que emiten la noticia de sus intentos de suicidio. Para hacerle los últimos momentos de su vida más amenos, la mujer no duda en visitarlo a prisión y transmitirle la esperanza de la que ella misma carece.

No hay demasiados diálogos, la fuerza de Aliento radica en la expresividad, en la emotividad de los gestos. Una sonrisa seguida de un lamento, alegría tras una mirada perdida o el deseo contenido son algunos de los momentos que aparecen en la película. De ese modo se conforma este film mezcla de comedia, drama e intimismo, donde el amor pretende imponerse por encima de la tragedia.

Una película que gustará a los que aprecian el cine de calidad y los contenidos pausados frente a la acción. Simbología, amor, naturaleza y la cultura asiática; es decir, Kim Ki Duk.