miércoles, 19 de marzo de 2008

Las Fallas de Valencia

Tanta historia tienen las Fallas de Valencia que este año no he podido resistirme y me he acercado a la ciudad del Turia para comprobar de primera mano en qué consisten estos festejos. Solamente fui a pasar el día, lo suficiente para hacerme una idea de lo que son las Fallas.

Desde que llegué a Valencia hasta que me marché –aproximadamente a la 1 de la mañana- no dejaron de desfilar procesiones de falleras y bandas de música llenando de color y sonido las calles de la ciudad. Desde las cuatro de la tarde largas filas de falleras hicieron la ofrenda floral a la Mare de Déu dels Desamparats, de forma que el cuerpo de la mare se iba llenando del color de las flores. Los más devotos no podían evitar las lágrimas de la emoción de acercarse un año más a la mare de tots els valencians. Era casi imposible moverse por el centro de la ciudad debido a la cantidad de seguidores que llenaban las calles.


La gracia del turista es ir paseando por la ciudad y toparse con las fallas, con los ninots. Puede hacerse por azar o con un mapa que las oficinas de información turística facilitan a quien lo desee. En el mapa están localizadas todas las fallas e informan cuáles han sido las ganadoras. Resulta divertídisimo ver algunos ninots. Por ejemplo, la falla de la Plaza del Ayuntamiento expone una excelente y satírica escena de las fallas con Rita Barberá –la Rita, que le llaman los valencianos-, Francisco Camps y una fallera mayor (mayor de verdad).

Por cierto que en el poco tiempo que estuve en Valencia me dio tiempo a escuchar que para ser Fallera Mayor el requísito básico es tener un padre con el suficiente dinero como para decidir que la hija sea la Fallera Mayor del año en curso.

Los ninots son, de verdad, ingeniosos, divertidos y satíricos. Un episodio que no podía faltar es la burla de los programas de televisión, como el desaparecido Aquí hay tomate, y de los que participan en ellos, como Ana Obregón, Sara Montiel…


La falla ganadora resultó ser un mundo de cuentos y fantasías, una gran falla situada en el barrio de Campanar, un poco alejado del centro de Valencia. Valió la pena acercarse y comprobar la espectacularidad de la falla. Lástima que el fuego vaya a devorar tanto esfuerzo, pero ya se sabe que ése es el espíritu de las Fallas.

La Mascletà, ese espectáculo de furia pirotécnica, impresionó a los turistas que íbamos por primera vez tanto como a los valencianos que están acostumbrados a verlos todos los años. La Plaza del Ayuntamiento se llenó de humo tras la muestra de fuegos artificiales que se llevó a cabo a las 14:00.


Además de las Fallas, habría que decir que Valencia invita a sentirse como en casa. Ya no sólo porque el casco antiguo sea una preciosidad, sino por el maravilloso paseo por el antiguo cauce del Turia (convertido ahora en unos jardines con fuentes) que te lleva a la indescriptible Ciudad de las Artes y de las Ciencias, diseñada por Santiago Calatrava, el genial arquitecto valenciano.


Ir a Valencia a vivir las Fallas no tiene precio. Uno puede sentirse parte de un espectáculo envidiable donde participan gente –los valencianos- que demuestran ser unos estupendos anfitriones para los que veníamos de fuera.

Vale la pena ir a Valencia, pero sobre todo vale la pena ir en Fallas. Eso sí, no se les ocurra ir solamente para un día, porque les sabrá a poco.

2 comentarios:

Anika Ciberanika.com dijo...

Lo mejor, sin duda, de estas Fallas, ha sido tu visita :)

¡Gracias!

^.^

Anónimo dijo...

Sensacionales fotos, estaba mirando fotos de las fallas y he dado con tu blog. Te dejo otra página donde hay buena cantidad de fotos de esta celebración, por si te apetece compartirlas allí también.
Se trata de Trivago