domingo, 13 de enero de 2008

¡Qué vuelva la Inquisición!

Cuando la fumata vaticana salió por fin blanca tras la muerte de Juan Pablo II y por la ventana se asomó a saludar el nuevo Papa, los que conocían los ambientes cardenalicios apuntaban a que Joseph Ratzinger era un cardenal conservador. Los más maliciosos decían que ya era muy mayor y que lo habían escogido con la intención de que durara poco, a la espera de que a los pocos años, Dios lo llamara a su lado.

Con el tiempo, y una vez acomodado en el cargo papal, Benedicto XVI empezó a llevar a cabo su estrategia de ranciar la Iglesia. Hacía años que se comentaba en los círculos religiosos cercanos al Vaticano, que la Iglesia debía adaptarse a los nuevos tiempos para no perder fieles y ganar la confianza de los jóvenes. Pero Benedicto XVI empezó con su perorata conservadora y adusta. Primero fue la crítica hacia el uso de anticonceptivos, a pesar del riesgo de las enfermedades de transmisión sexual y de los embarazos no deseados entre los jóvenes. Luego lanzó su particular guerra contra los homosexuales, diciendo que la Iglesia no los rechazaba, pero que no podían casarse, ni adoptar ni tener otros derechos. Negó la entrada al sacerdocio a todo homosexual para evitar los casos de pederastia entre curas. Como si el problema fuera la condición sexual en lugar de una mente viciosa y putrefacta en el corazón mismo de la Iglesia.

No dudó en su momento en arremeter contra la religión musulmana, aunque luego no fue lo suficientemente valiente como para reafirmar sus palabras y decidió justificarse en un malentendido. En su afán por volver a épocas pretéritas, Benedicto XVI decidió que había que recuperar las misas en latín, aunque los fieles no tuvieran ni idea de esta lengua (al menos los más jóvenes, porque los ancianos de ahora pasaron su niñez repitiendo frases en latín cada vez que un cura se les cruzaba).

No contento con todo esto, el Papa ha oficiado una misa de espalda a los fieles, como se hacía hace décadas. En lugar de mirar hacia delante, la Iglesia vuelve los ojos al pasado. No tiene el más mínimo interés en adaptarse a los nuevos tiempos, dado que su estrategia parece ser la de cerrarse en sí misma y que cada vez haya una religión más rancia.

No sería de extrañar que el Vaticano pidiera oficialmente a los jefes de estado que volviera la Inquisición, las torturas, los fusilamientos, el pago de impuestos a la Iglesia…

Es posible que a Benedicto XVI se le ocurra finalmente pedir estas cosas; en cualquier caso lo que es innegable es el retroceso del Vaticano ante una sociedad posmoderna y desligada de la religión. Quizá en un futuro, si dura mucho este Papa o el siguiente es de la misma calaña, la Iglesia acabe siendo considerada una secta de locos y sea prohibida por la ley. Lástima que todavía les quede cuerda para rato…

Manel Haro.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Rancia? ¿Volver al pasado? La misa en latín es un tema que últimamente se ha puesto de moda porque aceptó Su Santidad que se hiciera pero nunca ha estado prohibida, es más, se permitió que la misa se hiciera en lengua vulgar "de forma puntual". Lo que pasó es que luego se convirtió en la forma principal de realizar la misa. El término modernizarse no entiendo a qué te refieres. La Iglesia lleva 2000 años sobre la Tierra, el mundo cambia y la Iglesia permanece, creo que la Iglesia sabe cuando hay que modernizarse y cuando no. Lo de dar la misa de esa forma, dices "de espalda a los fieles", no es así, es "de cara a Dios". El hecho de atraer a los jóvenes lo mencionas, pero no aportas soluciones. ¿Crees que hay que hacer la misa atrayente a los jóvenes? La Misa es la Misa y punto. Lleva miles de años siendo así y no tiene por qué cambiar. Los jóvenes deben aprender el verdadero sentido de la misa, que es distinto. De todas formas, pocos son los jóvenes que van a misa, aunque sea "cara al público".

Anónimo dijo...

¿Rancia? ¿Volver al pasado? La misa en latín es un tema que últimamente se ha puesto de moda porque aceptó Su Santidad que se hiciera pero nunca ha estado prohibida, es más, se permitió que la misa se hiciera en lengua vulgar "de forma puntual". Lo que pasó es que luego se convirtió en la forma principal de realizar la misa. El término modernizarse no entiendo a qué te refieres. La Iglesia lleva 2000 años sobre la Tierra, el mundo cambia y la Iglesia permanece, creo que la Iglesia sabe cuando hay que modernizarse y cuando no. Lo de dar la misa de esa forma, dices "de espalda a los fieles", no es así, es "de cara a Dios". El hecho de atraer a los jóvenes lo mencionas, pero no aportas soluciones. ¿Crees que hay que hacer la misa atrayente a los jóvenes? La Misa es la Misa y punto. Lleva miles de años siendo así y no tiene por qué cambiar. Los jóvenes deben aprender el verdadero sentido de la misa, que es distinto. De todas formas, pocos son los jóvenes que van a misa, aunque sea "cara al público".

Anónimo dijo...

missa?
la unica iglesia que ilumina es la iglesia que arde!