miércoles, 31 de octubre de 2007

'Juntos nada más', Claude Berri

El próximo 23 de noviembre llega a las pantallas españolas la última película de Audrey Tautou, Juntos nada más. Está dirigida por Claude Berri, (Germinal, Amor en tiempos de guerra) y está basada en la novela homónima de la reconocida escritora francesa Anna Gavalda (Seix Barral, 2004).

La película gira entorno a la vida de cuatro personas, todas ellas solitarias, que buscan, de alguna manera, su lugar en el mundo. Camille Fauque (Audrey Tautou) es una humilde joven dedicada a la limpieza de una oficina, que malvive en una buhardilla de París, mientras su madre aparenta ser acomodada y no pierde oportunidad de recriminar el camino que ha escogido su hija.


Philibert Marquet de la Tubelière (Laurent Stocker) es un joven tartamudo y cursi, descendiente de una antigua familia aristocrática. Se siente igual de solo y quizá por eso tiene una extrema facilidad para ayudar a los demás. Al contrario que Camille, él vive en un enorme piso propiedad de sus padres y decide ayudar a un joven llamado Franck (Guillaume Canet) y acogerlo en su casa. Pero ambos llevan su vida de forma independiente, sin apenas conversar, excepto las constantes recriminaciones que le hace Franck a Philou, por cosas tan absurdas como no haber tapado la mantequilla antes de dejarla en el frigorífico.


Franck es un cocinero de veintitantos años, que solo tiene como familia a su compañero de piso y a su abuela Paulette (Françoise Bertin), una cascarrabias que no está contenta con nada y no cesa en sus protestas, desquiciando a su nieto, que apenas tiene tiempo para ella después de su absorbedora jornada laboral en la cocina.


Estos son los cuatro personajes principales: personas distintas abocadas a la soledad y a la incomprensión. Es a partir de que a Camille se le ocurre invitar a Philou a un picnic en su buhardilla -ambos viven en la misma comunidad de vecinos- y sin apenas conocerse, éste acepta casi con un susurro, para no mostrar demasiados signos de timidez ni tartamudez. Nace aquí una amistad que vivirá su punto álgido cuando el joven aristócrata encuentra enferma a Camille en su fría habitación y decida llevarla a casa.


A partir de aquí los cuatro personajes se ven obligados a entenderse y a convivir y buscar así el apoyo que necesitan.


La película refleja de una manera muy acertada la necesidad que los seres humanos tenemos de formar una familia y sentirnos queridos. En esta búsqueda habrá momentos divertidos y otros de ternura, que harán que los espectadores no borren la sonrisa en toda la proyección.


Este efecto se consigue, sin duda, gracias a una excelente interpretación de todos los actores. Difícil destacar una interpretación sobre otra, ya que tan estupendo papel hace la siempre infalible Audrey Tautou, como Françoise Bertin (abuela Paulette). Laurent Stocker –que interpreta a Philibert- es miembro de la prestigiosa Comedia Francesa desde 2001 y se formó en el Conservatorio Nacional Superior de Arte Dramático en Francia, por lo que tampoco podemos dejar de destacar el impagable trabajo que hace en el film.


Juntos nada más (Ensemble c’est tout) se ha convertido en un éxito de las salas de cine francesas, donde ha sido vista por cerca de 3 millones de espectadores. A la película se ha rendido público y crítica, de la que podemos destacar el comentario del diario Le Parisien: “De cuando en cuando surge una película diferente como esta, y cuya principal singularidad es un placer pasado de moda: difundir la felicidad”.


Pues eso: ¡a verla y a ser felices!


Manel Haro y Patricia Tena para Anika Cine Magazine (C).
Todos los derechos reservados a Ciberanika.com

martes, 30 de octubre de 2007

"La identidad cosmopolita", Norbert Bilbeny


El ensayo que ha escrito Norbert Bilbeny lleva como título La identidad cosmopolita y como subtítulo Los límites del patriotismo en la era global. Trata, por lo tanto, dos temas que están latentes en la sociedad actual: el cosmopolitismo y el patriotismo. A poco que estemos puestos en materia histórica o, sin ir tan lejos, en lo que está pasando en España últimamente, entenderemos fácilmente lo que es el patriotismo. Los patriotas son ciudadanos que procesan un amor al estado, a la patria, y cierran su mente a lo extranjero. Creen que lo que hay en su país es lo mejor y creen tener la certeza de que más allá de sus fronteras no hay más que una lengua incomprensible y poco más. Son patriotas aquellos que aman su bandera, su himno nacional, y son, por norma general, excluyentes a los no patriotas.

El cosmopolitismo, en cambio, supone una concepción abierta del mundo. Al cosmopolita le gusta viajar, conocer otras culturas, sentirse integrado en ellas, no se conforma con abrir una guía de viajes y visitar los puntos turísticos, sino que quiere ir más allá: necesita ver los barrios marginales, relacionarse con gente de cada país para entender cómo se vive en cada sitio. Pero además entiende que es la mejor forma de comportarse, no es excluyente hacia otras maneras de pensar, las respeta aunque no las comparta. Así el patriotismo es ajeno al cosmopolita, pero lo respeta como una opción de pensar.

No obstante, no solamente hay un tipo de cosmopolitismo ni un único caso de patriotismo. Si bien el cosmopolita es una persona que está constantemente moviéndose por el mundo –no solo físicamente, sino también mentalmente-, no es el mismo caso el que se mueve por una cuestión de turismo, que el que lo hace por negocios, que el que viaja por cuestiones institucionales. Todos son cosmopolitas, pero no del mismo modo. Quizá el que más afín nos sea a loa lectores es el cosmopolitismo que explica el movimiento de masas por una cuestión de ocio turístico. Los ciudadanos del mundo cada vez tenemos más necesidad de viajar y poco nos importa el destino, nos metemos en la web de alguna compañía aérea de bajo coste y compramos el vuelo más barato. No hay que desdeñar este tipo de viajes, ya que supone la forma más abierta posible de la mente humana, el estar dispuesto a conocer cualquier parte del mundo sin demasiados prejuicios o tapujos. El autor califica este tipo de viajes como “fracaso de la cultura viajera”, y ahí Bilbeny comete un error, no podemos decir que es un fracaso que la gente viaje de este modo, porque gracias a esta nueva cultura viajera es cuando conocemos sitios que antes jamás hubiésemos visitado. Un ejemplo: pongamos que un potencial viajero quiera ir a París o a Londres o a cualquier destino sobreexplotado turísticamente; éste entra en una web y ve que los precios son caros, pero, en cambio, ve una oferta para viajar a Innsbruck, lugar que jamás había pensado ir; decide comprar el billete sin saber nada de esta ciudad austriaca; una vez va allí, descubre que ha acertado en su elección y que gracias a la oferta, ha descubierto una ciudad maravillosa. No hay fracaso, hay multiplicidad de posibilidades. El mundo es más cosmopolita ahora que antes, ahí acierta Bilbeny.

Y al igual que no solamente hay un solo cosmopolitismo, tampoco hay un único patriotismo. Uno puede defender a rajatabla su país y pensar que lo hay que afuera no es válido. Pero puede que el patriota lo sea solo en ámbito local –se siente ligado a un pueblo o a una comunidad- o incluso puede haber patriotismo doméstico, el que se siente ligado al hogar. El autor establece estas diferencias y los compara con los diferentes tipos de cosmopolitismo y llega a ciertas conclusiones que podemos leer a lo largo del ensayo.

El libro se vuelve, a veces, bastante espeso, porque hay partes donde no parece que el tema progrese, pasamos páginas y páginas y el autor repite lo mismo una y otra vez. Lo dice de formas distintas, pero en esencia es lo mismo, por lo que se hace una lectura cargada de información repetida. No es necesario, por ejemplo, que se extienda tanto en el tema de la pertenencia/permanencia al territorio, porque el lector ya entiende lo que quiere decir el autor a la primera. Lo mismo ocurre cuando insiste en repetirnos que el cosmopolitismo y el patriotismo son opuestos, eso ya queda claro desde el principio. Quizá el autor hubiese podido separar un poco más la paja del trigo en este ensayo, pero, no obstante, La identidad cosmopolita no deja de ser un libro interesante de leer. Despejaremos nuestras dudas sobre los nuevos movimientos de masas en el mundo y sobre aquellos que deciden quedarse en casa y defender a machamartillo sus fronteras.

Manel Haro.

Editorial: Kairós (1ª edición, septiembre de 2007)
Género: Filosofía contemporánea
222 páginas
ISBN: 978-84-7245-656-3

Precio: 12 euros

"La vida nueva", Orhan Pamuk


Osman es un joven tímido que lleva una vida tranquila viviendo con su madre y estudiando ingeniería en la Universidad de Estambul. Uno de los días de clase ve a Canan, una hermosa alumna de su facultad con la que nunca ha hablado, con un ejemplar de un extraño libro, La vida nueva.

Atraído más por la muchacha que por el libro, decide comprarlo cuando lo ve, por casualidad, en una librería de viejo. Tras la lectura de La vida nueva ya nada va a ser lo mismo: los estudios de ingeniería empiezan a resultarle poco satisfactorios, así como el resto de su vida; ansía encontrar un nuevo mundo, una vida nueva que ha descubierto entre las páginas de esa novela. Tiene la imperiosa necesidad de hablar con Canan sobre el libro y cuando lo hace, ella le presenta a Mehmet, el chico que le prestó la novela a ella.

Pero ver ante sus ojos cómo un hombre dispara a Mehmet cuando empezaban a conocerse, hace que todo se complique todavía más, sobre todo cuando a esta desgracia hay que sumar la desaparición de Canan.

Osman deja atrás su vida y se lanza a la aventura, de autobús en autobús, sin rumbo fijo, con la esperanza de que algo –quizá un accidente- le empuje directo a encontrarse con un ángel que lo guíe hasta su verdadera esencia.

Si vamos a una librería y nos acercamos a la sección de bolsillo y encontramos la edición de Punto de Lectura y leemos la contraportada, nos daremos cuenta de una cita extraída de Booklist: "recomendado para el lector que quiere algo realmente diferente".

…algo realmente diferente: eso me suena a ese eufemismo cuando no te atreves a decir que algo no es ni bueno ni malo, sino pura y simplemente diferente. Claro que también podría darse el caso de que esa diferencia sea un acto de justicia al separar la calidad de La vida nueva del resto de literatura que llena los estantes de las librerías.

En cualquier caso, llegué a este libro por azar, casi como el protagonista llega a su vida nueva. Entré en una biblioteca pública de Barcelona y algún lector generoso lo había dejado olvidado a propósito en el estante de “llévate estos libros a casa, son gratis”. Agarré la novela, leí eso de que era un libro diferente, abrí las páginas iniciales y vi que el narrador explicaba que había leído un libro que le había cambiado la vida, que le había abierto los ojos hacia un mundo nuevo, pero difícil de alcanzar del todo. Quien más, quien menos, todos hemos sufrido esa sensación de cambio radical tras una lectura determinada, así que me lo llevé a casa y lo empecé esa misma noche.

Y sí, sin duda es un libro diferente. La novela se presenta como un guiño al amor a los libros, a la literatura, a esa que te deja huella. Osman nos habla de un libro que trastorna, que cruza los mundos de la vida y de la muerte para encontrar un tercer mundo –quizá no demasiado separado de los dos primeros- para poder permanecer ahí. Pero para llegar a él no hay que buscar, sino dejarse llevar para encontrar: así, hasta un accidente de autobús puede ser la puerta a esa vida nueva.

Ese mundo no causa un estado de regocijo interior, sino una angustia constante, es la puesta en marcha de una búsqueda por ciudades de Turquía a la vez que es un proceso de autoreflexión que hace cada personaje que lee esa misteriosa novela.

Junto con esa angustia, vertebran también la novela otros factores escritos con la más absoluta picardía: los pros y los contras de la occidentalización en la sociedad turca, por ejemplo. Unos ciudadanos que ven con buenos ojos los avances de occidente y otros que buscan la pureza de la tradición turca más arraigada.

Y otra vértebra, ésta aún más aguda, como un guiño a Ray Bradbury: los libros, a fin de cuentas, sirven para hacer pensar y ello puede llevar al lector a la desdicha, por lo que deben ser prohibidos y los atrevidos lectores observados, delatados, perseguidos y en algunos casos sometidos a ese macabro juicio farenheitiano.

El argumento está impregnado de extrañeza hasta el final, donde el lector deberá, casi seguro, reflexionar si lo que ha leído es un completo sinsentido –una paranoia del autor- o una perspicaz y voluntaria estrategia narrativa para compartir con nosotros –lectores- unas inquietudes existenciales. Yo sigo pensando…

Manel Haro.
Reseña aparecida en Anika Entre Libros.

Editorial Alfaguara (octubre, 2002) / Punto de Lectura (junio, 2007)
Traducción de Rafael Carpintero (del original en turco)
Género: Novela
ISBN: 84-204-6508-9 / 84-663-2049-0 (respectivamente)
384 Páginas
Precio: 20,80 euros / 8,20 euros (bolsillo)

Tesoros olvidados: lo que los libros esconden


Qué duda cabe que cuando vamos a una librería de libros de segunda mano, llamadas también librerías de viejo, sentimos que nos metemos en un mundo donde, de alguna manera, nos sentimos reconfortados.

Cierto es que muchas veces nos encontramos con dependientes incómodos, que quieren saber, nada más pones un pie en la tienda, qué es lo que estás buscando, como escrutándote con la mirada, como si en el fondo te estuviera diciendo: lo siento, se ha equivocado de tienda.

Pero afortunadamente no siempre es así y al entrar en estos establecimientos, vamos cargados de esperanza, ya sea para encontrar alguna novedad a bajo precio o bien para encontrar algún título que hace meses estamos buscando o sencillamente porque estamos seguros que sucumbiremos ante ese ejemplar puesto en la estantería y que, para sorpresa tuya, tan sólo marca dos euros.

Pero vamos a ir más allá, cuando adquirimos un volumen en cualquier librería de viejo seguro que todo el mundo se ha encontrado con algo dentro. Me refiero a dos posibles cosas: una dedicatoria o algún papel doblado dentro.

En cuanto a las dedicatorias, podemos ver cosas tales como “con cariño a… “, “para mi mejor amigo…”. Yo lo más encantador que me he encontrado es “¿hay algo más hermoso que saber que siempre serás mi amiga?”. Rápidamente nos hacemos la pregunta: qué pasó con aquella amistad para que esta persona decidiera deshacerse del libro sin atender a lo valioso de esa dedicatoria. Quizá esas dos personas discutieron y ella por rencor, regaló el libro o lo puso a la venta. Quizá sencillamente, no recordaba que contenía semejante muestra de afecto. Nos gusta hacer volar la imaginación en estos casos e intentamos montarnos una historia donde todo nos cuadre perfectamente.

Estas cavilaciones se multiplican si en vez de encontrar una dedicatoria, enconctramos algún objeto de papel. Es decir, antiguas postales que alguien guardó entre las páginas, tarjetas de autobús caducadas, puntos de libros antiguos, cartas personales, fotografías… Ahí sí que nuestra mente empieza a volar e intentamos construir una historia creíble en nuestra mente para saber el por qué de ese objeto.

Yo, personalmente, de las cosas que me he encontrado, me llaman más la atención un punto de libro antiquísimo de Marilyn Monroe dentro de una novela de Terenci Moix (que no era la que todos estamos pensando), una invitación para unas bodas de plata, una postal de Artemisa Gentileschi y las dos cosas que más me han hecho pensar, un trozo de tarjeta de embarque para un vuelo y un billete (de dinero) de Hong Kong.

¿Se imaginan a alguien en el aeropuerto de El Prat esperando para tomar el avión y utilizando la tarjeta de embarque como punto de libro? ¿Iría solo o acompañado? ¿De negocios o de ocio? Yo imagino a esa persona haciendo un viaje solo, no sé por qué, y leyendo en el avión la novela de John Fante donde me la encontré. O imagínense que una persona recibió una invitación para las bodas de plata de una tía suya y la guardó dentro de un libro, mientras lo leía y luego no recordó recuperar la invitación antes de deshacerse del libro. Por no hablar de esa persona que dejó el billete de poco más de un euro de valor de Hong Kong en las obras completas de Francisco Candel.

Cuando entramos en una librería de viejo, estamos adentrándonos en muchos mundos paralelos o que se entrecruzan sin saberlo, no solo nos dejamos llevar por los argumentos que cuentan los libros, sino por todo lo que lo envuelve, esas dedicatorias, esos sellos de antiguos propietarios, esos objetos perdidos.

¿Cuánta gente dedicó horas y horas buscando un boleto de lotería premiado sin saber que lo tenía dentro de la última novela que leyó? Yo mismo he perdido cantidad de papeles dentro de libros que he devuelto a la biblioteca o que he regalado, y me he dado cuenta días más tarde del lugar donde permanecen (o quizá ya no).

En definitiva, que cuando compramos un libro por dos euros en una tienda de saldo, no solo adquirimos un volumen (más o menos valioso), sino que también nos llevamos a casa toda su historia, la de su antiguo propietario, la de quien lo regaló… De nosotros depende querer indagar en todo ese material o sencillamente abrir el libro por el capítulo uno y empezar a deslizarnos por las páginas.

Manel Haro (texto y foto) - ArtiLiteratura © Ciberanika.com

lunes, 29 de octubre de 2007

"Sin destino": la última película sobre el Holocausto


Hace unos días se estrenó la última película que nos llega sobre el Holocausto: Sin destino. La película se terminó de rodar en 2005, pero nos ha llegado a España en 2007. El director es Lajos Koltai y el guionista Imre Kertész.

La película está basada en la novela del autor húngaro Premio Nobel de Literatura, Imre Kertész, que es el que ha adaptado su novela para el cine. Un niño de quince años es sacado del autobús cuando va a trabajar solamente por ser judío. Cuando baja se encuentra con gran número de personas que también llevan cosida la estrella amarilla. Inmediatamente son conducidos al campo de exterminio de Auschwitz – Birkenau (a las afueras de Cracovia). A partir de ahí empieza un calvario que parece no tener fin: largas jornadas de trabajo forzado, escasa alimentación, torturas, castigos inhumanos, asesinatos… No hace falta hacer una enumeración demasiado larga de lo que fue el Holocausto porque a poco que conozcamos este hecho histórico, sabremos todo lo que sufrieron los judíos.

No obstante, la novela de Imre Kertész, que es una de las mejores novelas sobre campos de concentración que se han escrito, tiene la elegancia de no caer en el morbo ni en las descripciones macabras de las ejecuciones. En la novela no hay abuso de la sangre, no se leen torturas, simplemente se hace hincapié en el sufrimiento humano, donde ser golpeado es lo mejor que te puede pasar, porque al perder conocimiento, al menos puedes dormir unos minutos. Las descripciones de Kertész son absolutamente abrumadoras, llenas de carga emocional que dejan al lector con el vello erizado. Es una novela absolutamente imprescindible para entender el Holocausto.

Y de esta dura novela, el autor toma el papel de guionista con el deber de adaptarla a la gran pantalla. Es una prueba difícil, porque hay argumentos que funcionan muy bien en literatura, pero muy mal en el cine. Y esta adaptación levantó mis sospechas antes de ir a ver la película. Me pregunté si las imágenes guardarían la misma esencia del libro, si tampoco se incluirían la brutalidad de los asesinatos. Y efectivamente, la película ha sido muy respetuosa con el libro, suponemos que es debido a que el guionista es la misma persona que escribió la novela y, claro está, que sufrió aquel tormento.

Sin destino se centra en un adolescente que evita la muerte tanto como puede, más por fortuna que por voluntad. Vemos unas imágenes terribles, una lucha por la vida absolutamente desgarradora, pero solamente eso: el día a día del joven en el campo de concentración. Es un caso en que la fuerza del relato es suficiente para plasmar la angustia. Pero no solo eso, hay un juego de imágenes –perfectamente registradas con sabios ángulos de grabación-, que hacen, inevitablemente, que te eches a llorar por lo menos cinco veces antes de llegar al final.

Finalmente podemos ver guiños de Kertész, dardos que manda a los revisionistas que todavía ponen en duda la existencia de las cámaras de gas. Sin duda, el autor se sirve del guión para apuntar unas reflexiones que, se nota, necesita decir.

Sin destino –tanto la película como la novela- vale la pena. El film dura algo más de dos horas intensas. La fotografía, la banda sonora, la dirección, el guión… son inmejorables. Ningún espectador que decida ir a ver esta película habrá perdido el tiempo, porque aquel que entra en una sala a ver Sin destino, está también haciendo una inversión en sí mismo, ya que llegará a plantearse cómo es posible que la humanidad haya permitido esta barbarie. Eso sí, es recomendable -como siempre- ver la película en versión original subtitulada.

Manel Haro.


viernes, 26 de octubre de 2007

"Pilar Miró: nadie me enseñó a vivir", Diego Galán

Pilar Miró: nadie me enseñó a vivir
Diego Galán
Editorial Plaza & Janés
1ª edición, 2006
Género: Biografías / Cine
398 páginas
ISBN: 978-84-01-37961-1

Pilar Miró era una mujer fuerte, incansable, que perseguía sus objetivos hasta conseguirlos; dirigió películas como El crimen de cuenca o El perro del hortelano y aguantó estoicamente las críticas que a lo largo de su carrera lo cayeron desde diversos frentes. Pero detrás de esa mujer ambiciosa y luchadora hay una persona llena de dudas e inseguridades, que no tuvo suerte en el amor, que fue madre soltera y se preocupó por su hijo, que temió por su corazón que en 1997 le falló quitándole la vida. Y es que como dice Diego Galán hay varias Pilares y todas igual de complejas.

Gonzalo Miró encargó a Diego Galán en 2002 la biografía de su madre debido a que quería conocerla más a fondo, ante él tenía a esa mujer de carácter duro (a ver quién, como ella, es capaz de enviar un cactus a todo el que le cae mal) pero también a esa madre preocupada y sola. Y aunque Diego tuvo muchas dudas, empezó a leer los diarios personales de la Miró y se puso manos a la obra.

Tras cuatro años de aquel encuentro, ya ha aparecido en librerías Pilar Miró: nadie me enseñó a vivir. En sus casi cuatrocientas páginas, Diego Galán nos explica las preocupaciones de Pilar en el mundo del cine, su labor como política junto al PSOE, su relación amarga con los hombres, sus problemas con la justicia y la censura…

Uno puede acercarse a una biografía conociendo a su protagonista y con el deseo de adentrarse en su mundo personal; también puede ser que no se conozca a la protagonista de antemano pero se tengan ciertas curiosidades. Mi caso fue el segundo, de Pilar solo sabía que fue directora de cine y la verdad es que cuando empecé, ya no pude parar hasta el final. Acabando el libro, te dan ganas de ver todas sus películas y buscar más información sobre ella.

Y es que la vida de Pilar Miró fue intensa hasta su último día, y si una vida intensa e interesante está narrada por una buena mano, el resultado es excelente, como es el caso. Porque Diego Galán ha conseguido con esta biografía narrarnos todas esas Pilares tan distintas y de una forma muy amena, sin caer en datos innecesarios y aburridos.

Debe ser difícil escribir sobre la vida de alguien sin llegar a flojear en ningún momento del libro. Afortunadamente el autor lleva a cabo un buen trabajo y eso se nota cuando lo leemos. Con este volumen, no sólo nos estamos adentrando en la vida de la Miró, sino que también nos metemos de lleno en el cine español de toda una época, conocemos el retrato de la sociedad española y, por supuesto, la vida política de la España de la transición hasta nuestros días. Pilar Miró: nadie me enseñó a vivir es, por tanto, una excelente biografía sobre una mujer intrigante y llena de ambición y sobre todo lo que la rodeó.

jueves, 25 de octubre de 2007

"En nombre de la madre", Erri de Luca

En el nombre de la madre
Erri de Luca
Editorial Siruela
1ª edición, 2007
Género: Novela / Religión
107 páginas
ISBN: 978-84-9841-067-9

El argumento no puede ser más sencillo. Estamos ante una novela corta sobre la divina concepción de María y el viaje que hace junto a José a Belén, donde nace el niño Jesús.

A María se le aparece un ángel y le avisa de que va a tener un niño siendo virgen. Ella se lo cuenta a José y éste la cree, no así el pueblo de Galilea, que entra en ofensas e injurias contra ambos. Debido al censo que los romanos llevan a cabo, ambos se ven obligados a ir al lugar donde han nacido, Belén. Allí, en un establo junto con un buey, María da a luz al pequeño Jesús.

Es el relato que hace Erri de Luca de esta parte de la religión. Todo el mundo sabe que María dio a luz virgen, que Jesús nació en Belén y el resto de la historia. Así que a nadie le sorprenderá ninguna información, porque no será nueva.

Podríamos decir que es una narración más moderna que la que nos cuentan los textos sagrados. El léxico es quizá lo que más modernidad denota, con expresiones más propias de hoy que de los inicios de nuestra era. La relación entre María y José es quizá algo empalagosa, con apelativos cursis propios de la peor novela romántica, aunque eso no sabemos si viene de la pluma del autor o de la del traductor.

Erri de Luca estudió hebreo por su cuenta y siempre ha tenido interés en traducir y actualizar los textos sagrados para que la gente se acerque a ellos. Este es un ejemplo de ese esfuerzo, traernos las divina concepción a nuestros ojos, lectores, a través de este relato.

Quizá sea una "novela" que no hacía falta escribir, puesto que, grosso modo, todo el mundo conoce la historia y no aporta información nueva. En cualquier caso, no hay complicación alguna en la narración y es fácilmente comprensible todo lo que se nos va contando sobre esta historia sagrada.

"El sello del algebrista", Jesús Maeso de la Torre

El sello del algebrista
Jesús Maeso de la Torre
Editorial Grijalbo
1ª edición, 2007
Género: Novela histórica
ISBN: 8425340934
453 Páginas

Cuando Fray Bernardo, monje benedictino de San Juan de la Peña, revela a Diego Galaz que lo que hasta ahora conocía sobre su ascendencia era un embuste de los monjes del monasterio, éste empieza a querer saber todo lo posible sobre sus auténticos padres. Segú relata fray Bernardo, Diego Galaz no es en realidad hijo de uno de los almogávares importantes de la corona de Aragón, sino que detrás de su nacimiento podría esconderse un secreto que podría comprometer a la corona de Aragón o incluso a la de Castilla. En el momento de morir fray Bernardo, le explica que un judío, Zakay ben Elasar, trajo al monasterio un sello de oro con unos símbolos que se asocian con el judaísmo y que debía ser entregado a Diego cuando fuera adulto. Es el momento de entregárselo, de darle la llave que abre la puerta a su auténtico linaje. A partir de aquí, Diego Galaz inicia un viaje hacia Barcelona y otros lugares del mundo para saber qué ocurrió realmente con su nacimiento.

Estamos en pleno siglo XIV, un momento en el que la corona de Aragón era tan importante o más como la corona de Castilla. Como dice el propio autor, Barcelona era un emporio comercial tan importante que unía oriente y occidente.

Afortunadamente, el autor no abusa de los datos históricos. El sello del algebrista está escrita con sumo cuidado, pero Maeso de la Torre se ha cuidado mucho de no aburrir al lector contando hasta el entramado del vestido de los personajes. Por lo tanto, todo lo que se detalla es fundamental para la trama que, dicho sea de paso, está perfectamente hilvanada, nada se escapa del eje argumental principal. Todas las historias secundarias que se narran son como afluentes que acaban en el río -eje- principal.

Estamos ante una novela histórica, pero también es una obra de viajes y aventuras. No podemos obviar, por lo tanto, lo ambicioso de este proyecto literario. El personaje emprende un viaje a través de tierras tan peculiares como peligrosas: Etiopía, Alejandría, Jerusalem, Neopatria y, por qué no decirlo, las tierras aragonesas de aquella época, que no eran fácilmente transitables. Estos viajes son enriquecedores porque Diego Galaz encuentra las piezas que poco a poco lo van a llevar al desenlace, pero además lo van formando gracias a las experiencias que le van surgiendo. Como diría Kavafis, lo importante no es la meta sino el camino. De este modo, la historia de Diego Galaz nos atrapa y nos invita a subir a La Violant, la galera en la que viajan.

La novela está bien escrita, los personajes bien perfilados y la prosa es sencilla. Además, los diálogos están bien logrados. Muchos escritores le dan más importancia al narrador que a la voz de los personajes, lo cual es un grave error. Es una suerte, por tanto, que Jesús Maeso de la Torre no solamente domine la historia, sino también la prosa.

El sello del algebrista es una buena novela histórica, de esas que emocionan a los lectores y hacen que una vez leída, quieras coger otra del mismo género. La historia es apasionante si nos la cuentan de una forma amena e interesante y aquí lo hacen a través de un argumento espléndido.

"Algo tan parecido al amor", Carmen Amoraga


Amelia, Amparo, Ana y Silvana: cuatro mujeres que aman, pero no son correspondidas como ellas quieren. Amelia es una cincuentona que siempre ha vivido bajo la presión de una madre posesiva que ha borrado su juventud, ahora se siente sola y necesitada de alguien que la ame, pero encontrar a la persona ideal a esta edad es complicado; Amparo es la amante de Vicente, un hombre casado que no piensa abandonar a su mujer por ella, lo que desemboca en la angustia constante de una mujer anhelante de pasión; Ana sufre el mismo problema que Amparo, es la amante de Juan Carlos, otro hombre machista que quiere jugar a dos bandas, haciendo sufrir a ella y a su mujer sin importarle demasiado los sentimientos de ambas; Silvana está casada desde hace unos años por obligación materna, después de que su actual marido la dejara embarazada por accidente cuando eran adolescentes, y los matrimonios forzados no suelen funcionar, por lo que tarde o temprano, las astillas salen por algún lado. Todas se conocen, son amigas, y todas sufren por amor.

En la novela se plantea justamente lo que indica el título: ninguna de los personajes alcanza el amor, simplemente la frustración personal de no ser correspondidas de la manera que ansían. Desde un principio se abre ese panorama de dolor amoroso en una plantilla de personajes femeninos, las que sufren son mujeres, los que hieren son los hombres. Podríamos interpretar rápidamente que la autora está haciendo una caricatura del hombre egoísta, que tiene a su mujer en casa y aprovecha la mínima oportunidad para tener otras relaciones o simples aventuras, mientras las mujeres son las siempre sufridoras y pacientes enamoradas que no alcanzan la plenitud amorosa.

Pero a medida que avanza la novela, descubrimos que el engaño va más allá de lo aparente, que la peor mentira es la que se crean los personajes consigo mismos. En la segunda mitad de la novela, empezamos a ver que también los hombres sufren por amor, que son víctimas de matrimonios no deseados, que siempre han amado a otras personas pero se han visto obligados a seguir unas pautas injustas.

Nos damos cuenta, efectivamente, de que si bien en los inicios pensábamos que la autora estaba siendo sarcástica estableciendo un tópico con hombres hirientes y mujeres heridas, en el fondo Carmen Amoraga pretende reflejar toda una generación de víctimas de una sociedad opresora, hombres y mujeres, a la vez que se traslada en el tiempo y pasa a otra generación, la actual, donde el flirteo, el engaño, el sexo, la manipulación y el amor de usar y tirar están muy a la orden del día.

Una frase se repite en la novela hasta la saciedad: “no soy tan hijo de puta como para hacerte daño…”. En esa frase se levanta todo ese mundo de superficialidad, fracaso y nadería personal que consume a cada uno de los personajes. Todos, en el fondo, tienen algo de “hijos de puta”.

Lo mejor de la novela es, sin duda, el estilo directo, sin florituras, con un lenguaje sencillo y claro. Es más propio de un lenguaje oral, que literario: muy acertado.

Lo menos bueno es que todas las historias se parecen (no estamos ante un libro de relatos, es una novela donde se entrelazan las vivencias de todos los personajes), con lo cual podemos tener la sensación de que aquello que estamos leyendo en un momento determinado, ya lo habíamos leído diez o veinte páginas atrás. Las historias de Ana y Amparo son muy parecidas, quizá la autora podría haber establecido más diferencias.

De entre todas estas historias de perdedores, las mejores perfiladas, sin lugar a dudas, son las de los padres de las protagonistas femeninas, personas también frustradas que no reconocen que la soledad está más latente de lo que creen.

La novela fue finalista del Premio Nadal 2007, cuyo ganador fue Felipe Benítez Reyes con “Mercado de espejismos”.

Manel Haro.
Crítica aparecida en Anika Entre Libros.

Editorial Destino
Colección Áncora y Delfín (vol. 1077) (1ª edición febrero 2007; 3ª edición marzo 2007)
Finalista Premio Nadal 2007
Género: Novela
ISBN: 978-84-233-3907-5
270 Páginas
Precio: 19 euros

"Mira si yo te querré", Luis Leante


Barcelona, años 70: Montserrat Cambra conoce, casi por casualidad, a Santiago San Román cuando ambos son todavía muy jóvenes. A partir de ahí ambos se enamoran y empiezan una relación que no acabará de ser del todo sincera. Santiago, avergonzado de ser de clase media baja, no quiere desvelar todo lo que envuelve su vida a Montse, hija de un médico acomodado.

Los reproches entre ambos y la falta de sinceridad de Santiago provocarán que se separen. Una separación que toma más distancia cuando Santiago se alista a la legión y se marcha al Sáhara Occidental. El rencor provocará que el contacto entre los jóvenes vaya perdiéndose.

Pero nuevamente la casualidad hace que Montse, veintiséis años después, cuando es médica en un hospital, reciba a una paciente saharaui que, entre sus pertenencia, guarda una fotografía de ella con Santiago.

Cuando ella lo creía muerto, decide lanzarse a la aventura y marcharse al desierto para saber la verdad de Santiago, si está muerto o sigue vivo, si todavía la quiere o la ha olvidado.

Cuando vamos a una librería y leemos la contraportada del libro, puede que nos dé por pensar que es una simple historia de amor. Lo cierto es que caeríamos en un error si encasilláramos la novela en el género romántico. Es mucho más, hay aventuras, referencias históricas reales y sobre todo, hay un exhaustivo trabajo detrás de cada página.

Estamos ante una de esas novelas escritas con absoluta meditación, con una estructura fragmentaria, que se va encajando a medida que vamos avanzando en la lectura. Se nos narra la vida de cada personaje por separado hasta que la casualidad pone a uno de ellos a tiro del otro.

Luis Leante es un lector voraz de todo tipo de novelas, sobre todo de las que vienen de Hispanoamérica. Muy especialmente la obra de Mario Vargas Llosa ha dejado sus huellas en su trayectoria lectora y consecuentemente en su puño a la hora de escribir.

Pero que nadie se equivoque, el estilo de Luis Leante es propio y autónomo, no hay imitación de nada, sino la simple asimilación de una cultura lectora que lo ha enriquecido hasta lo que es ahora. Como él mismo dice, “soy el fruto de todo lo que he leído y visto”.

Y es que no solamente hay influencias literarias, sino también cinematográficas. Cuando el lector se adentre en la novela, verá que hay unas imágenes que nos atrapan ya desde el principio, y es que se conjugan dos aspectos a tener en cuenta: en primer lugar el atractivo del desierto y en segundo lugar la fuerza evocadora de su estilo expresivo. La novela está formada, pues, por una cadena de imágenes que corren por nuestra mente como si pasáramos la vista por una sucesión de fotogramas.

Qué decir de la tensión argumental. Está perfectamente llevada, lo que vamos descubriendo, lo hacemos en el momento justo, sin que sea demasiado tarde ni demasiado pronto. Ello provoca que cuanto más avanzamos en la lectura, más deseamos seguir leyendo.

Y, para los amantes de emociones hasta el último suspiro, aquí tienen una novela donde la traca final se guarda hasta las últimas páginas, las últimas diez, por lo que la emoción está servida de principio a fin.

Está claro que para ser buen escritor uno debe reunir ciertos requisitos y de momento, en “Mira si yo te querré”, Luis Leante ha demostrado tenerlos todos. No en vano ha recibido el Premio Alfaguara de Novela 2007, uno de esos premios literarios en los que parece que uno puede tener confianza.

Manel Haro.

Crítica aparecida en Anika Entre Libros.

Editorial Alfaguara (1ª edición, abril 2007)
Género: Novela
ISBN: 978-84-204-7195-2
315 páginas
Precio: 19,50 euros

"Habitación de hotel", Cristina Peri Rossi

Habitación de Hotel
Cristina Peri Rossi
Editorial Plaza & Janés
1ª edición, 2007
Género: Poesía
77 páginas
ISBN: 978-84-01-37978-9

Poemas de corte intimista y autobiográfico donde la poeta nos detalla el ir y venir de un hotel a otro a lo largo de su existencia. No solo eso, sino ese no sentir que se pertenece a ningún sitio, ese estar constantemente cambiando de lugar, unas veces pasando frías noches en hoteles, otras tantas esperando en los aeropuertos...

Solamente en la escritura es donde se siente anclada y a través de la noche es cuando se siente más libre, en la noche se puede escribir, se puede pasear por las calles, se puede amar, pero al mismo tiempo la noche es lo oculto, lo misterioso, donde muchos otros juegan al margen de la ley, donde quizá la soledad es más dura.

Habitación de hotel se presenta como poesía urbana. Una poesía de la ciudad, de las calles, de las habitaciones, pero también de las pasiones terrenas. En esas ciudades varias, la poeta grita su soledad y grita la necesidad de tener al lado a la amada, en ocasiones basta con un poco de compañía. Son poemas que se escriben cuando una persona se queda sola en la gran sala de espera de un aeropuerto, cuando se apura una última copa de whisky en el bar de un hotel y ya nadie queda alrededor, cuando se camina sola por la noche o cuando estás al lado del teléfono deseando llamar a esa otra persona.

En esos poemas están esas mujeres de los cuadros de Edward Hopper, mujeres en actitud de espera, sentadas y mirando por la ventana sin saber exactamente qué les espera más allá de los cristales o al día siguiente, mujeres que beben solas en los bares y viajan solas en los trenes. Poemas de necesidad, necesidad de amar, de escapar mediante las palabras de esa realidad insatisfactoria. Porque las palabras forjan algo más que las páginas de los diccionarios.

Un estilo directo, casi agresivo, sin tapujos ni alusiones. Todo tal como lo siente, tal como lo vive. Habitación de hotel recibió el XI Premio de Poesía Ciudad de Torrevieja.

"Muertes paralelas", Fernando Sánchez Dragó


Fernando Sánchez Dragó hace en Muertes paralelas un ejercicio de investigación tras las huellas de su padre, Fernando Sánchez Monreal, fusilado en 1936 por los nacionales. Fernando Sánchez Monreal era el periodista –prometedor, según su hijo- que dirigía la agencia Febus –que , junto con las otras agencias Fabra y Faro serán las raíces de la nueva agencia EFE- y que se marchó hacia el sur de España en busca de la noticia por consejo de Manuel Aznar (abuelo del ex presidente del gobierno). Dejó a su esposa embarazada de su primogénito y se marchó al ojo del huracán.

En el sur, se encontró con lo que buscaba: el alzamiento del 36. Pero aquello era peor, seguramente, de lo que el joven periodista de veintisiete años se esperaba. Con Franco llegaron también los asesinatos a los que consideraba detractores o enemigos: Federico García Lorca, José Antonio Primo de Rivera, Fernando Sánchez Monreal… A este último alguien lo denunció por su afiliación al partido de Miguel Maura –no por simpatía ideológica, sino por necesidad periodística- y a los pocos meses de producirse el alzamiento, fue detenido y fusilado en Burgos.

Sánchez Dragó empieza a escribir este libro de muertes sincrónicas en la Guerra Civil a la vez que lleva a cabo una exhaustiva investigación sobre lo que ocurrió realmente con su padre en los días anteriores a su muerte. ¿Quién y por qué lo denunció? ¿Qué circunstancias envolvieron su marcha hacia la noticia? ¿Cuándo y cómo murió exactamente? ¿Qué importancia ha tenido la muerte de Sánchez Monreal en la vida de su hijo, Sánchez Dragó? ¿Cómo fue el intento frustrado de su madre en 1937, y con su hijo ya en brazos, de encontrar con vida a su marido? A todas estas preguntas intenta dar respuesta el autor en Muertes paralelas.

Seguramente los lectores conocen perfectamente a Fernando Sánchez Dragó –el escritor, periodista y showman-, pero pocos saben algo de su padre, Fernando Sánchez Monreal. Para los que no lo sepan, yo se lo presentaré con palabras de su hijo: Le hablaré de su ambición, inteligencia, energía, eficacia, audacia, don de mando… (y varias líneas más).

Fernando Sánchez Monreal, ya lo dije en el argumento de la obra, era un periodista que apuntaba alto, siendo tan joven ya dirigía la agencia Febus, filial de los diarios El Sol y La Voz y en caso de no haber sido fusilado, seguramente hubiese acabado dirigiendo la agencia EFE (lo dice el hijo, no yo). Se marchó en busca de la noticia porque quería ser el primero en llegar e informar de primera mano de lo que estaba ocurriendo en el sur de España. ¿Se hacen ya una idea de quién era Sánchez Monreal? ¿No? Pues volveré a citar al autor: escrupuloso, puntilloso, perfeccionista, hiperactivo, intransigente con la chapuza y la pereza… (y varias líneas más).

Fernando Sánchez Dragó nunca llegó a conocer a su padre, porque cuando él nació, Sánchez Monreal ya estaba muerto, pero eso no es impedimento para que haga una lista casi interminable de excelentes calificativos hacia su persona. En algún momento de la obra incluso dice estar hecho de la misma pasta que su padre. Alguien rápidamente dirá que es un pedante, prepotente… Pero como dice él mismo, “la modestia es una impostura” y, teniendo en cuenta que afirma que ha escrito Muertes paralelas para sí mismo, ¿quién le quita a este buen hombre el derecho de mostrar su admiración por él y por su padre? Faltaría más que después de más seiscientas páginas escritas para sí mismo –y, dicho sea de paso, para el jurado del Premio Fernando Lara 2006-, no pudiera decir lo que piensa sobre su familia.

Claro, más que una novela es una biografía de su padre, de su madre y de él. Dicho de otro modo, parte es de biografía ajena y parte de biografía propia. La primera la dedica a la investigación sobre lo que ocurrió con su padre, la segunda a su madre -y a Primo de Rivera- y la última a él, a Sánchez Dragó. Ya se sabe, todo lo que él hace, tiene que ver consigo mismo.

La mejor de las tres partes es, sin duda, la primera. En ella hace un repaso minucioso a las circunstancias que envolvieron a su padre momentos antes de morir. Pero que nadie piense que primero investigó y luego escribió, sino que hizo ambas cosas a la vez (y con una máquina de escribir clásica, por lo que ahí no se puede borrar, sino rectificar).

En la segunda nos habla sobre Primo de Rivera –el otro gran protagonista de estas muertes sincrónicas-, de cómo fue llevado a Alicante y allí fusilado por los enemigos de la Falange y con el beneplácito del Generalísimo, que todavía no lo era. También detalla el viaje que hizo su madre en busca de su marido en 1937.

La última parte, el autor la utiliza para contarnos curiosas extravagancias como la posibilidad de que él sea la encarnación de su padre, las psicofonías que hizo en un cementerio de Burgos para intentar saber algo más sobre su padre o las tiradas de tarot que le hizo su amigo Jodorowsky. Quizá el más allá le daba los detalles que en el más acá no encontraba.

Pero si hay algo que se le deba echar en cara al autor es, indiscutiblemente, su incapacidad de síntesis. No se puede esperar de esta novela que separe lo importante de lo que no es, lo que son simples especulaciones de lo que es real, lo que son divagaciones de lo que realmente trasciende en el argumento. En Muertes paralelas lo explica todo: si mientras está trabajando en la novela, se va a ver una película, nos lo cuenta; si deja los porros y eso la causa una crisis de sueño, nos lo cuenta; si no puede escribir a ordenador y prefiere las máquinas de escribir clásicas, nos lo cuenta; si tiene una hija escritora y una prima que también, nos lo cuenta… Así resulta que nos enteramos de lo que pasó con su padre, a la vez que sabemos hasta el número de pie del primo hermano del tío de la cuñada del vecino de ya me he perdido… Al principio de la obra se agradecen estas fugas y uno las lee con humor porque incluso así la mente descansa; pero al final, después de más de seiscientas páginas, resulta una descortesía por su parte que nos cuente detalles que no importan demasiado para el desenlace.

A su incapacidad de síntesis atribuyo su gusto por citar, en lugar de resumir, acto que, llegado a cierta altura de la novela, también resulta agotador; sobre todo cuando se trata de citar sus propias obras. Es como si dijera, "querido lector, ya que está usted aquí, lea también todo lo que he escrito anteriormente". Y si uno es receptivo, acabará leyendo la obra completa de Sánchez Dragó, la novela que escribió su hija, todo lo que ha publicado su prima, Lourdes Ortiz, y una basta bibliografía sobre la Guerra Civil.

Una advertencia previa: todo aquel que empiece a leer Muertes paralelas, sepa que tiene que hacerlo sin prejuicios políticos, sentimientos patrióticos ni obstáculos de ese calibre. Sánchez Dragó se declara apátrida, apolítico… dice sentirse avergonzado de ser español y tilda a España de venenosa. No obstante cuando vota, lo hace siempre a derechas e incluso reconoce sus simpatías por Falange Auténtica –la incluye en su página personal como web amiga- y añade que no milita en ella por ser “demasiado progre”. No obstante, ha colaborado con ellos en algún acto para defender la figura de su admirado José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange.

Así que si uno no entiende cómo es posible que una persona que dice no ser español, que se siente avergonzado de haber nacido en una España venenosa, en cambio vote –cuando lo hace- a derechas y prefiera que gobierne un partido conservador –de esa vergüenza, de ese veneno- en lugar de intentar votar a un partido que ofrezca un cambio, es mejor que pase por alto esas dudas y esos sentimientos y siga leyendo lo que realmente importa en la obra, las muertes paralelas: una novela autocomplaciente, escrita para sí mismo. Interesante, eso sí.

Manel Haro.
Crítica aparecida en Anika Entre Libros.

Lee una entrevista a Fernando Sánchez Dragó.

Editorial Planeta
Colección: Autores Españoles e Iberoamericanos
Edición mayo, 2006
Género: Temática Guerra Civil
ISBN: 84-08-06716-8
665 Páginas
Precio: 23,50 euros
Precio edición bolsillo: 8,95 euros

"Guerrilleros", Rafael Abella y Javier Nart


Rafael Abella y Javier Nart hacen un repaso exhaustivo a una etapa clave de la historia de España, la Guerra de la Independencia contra el invasor francés. En 1808 en un hábil acto de estratega, el emperador Napoléon Bonaparte pide permiso para entrar en España para llegar a Portugal y guerrear contra los ingleses. Pero lo que iba a ser territorio de paso, acaba siendo tierra conquistable, lo que aviva el deseo de Napoleón de seguir agrandando su Imperio hacia el sur. Son momentos en los que España se encuentra convulsa, Fernando VII le arrebata el poder a su padre, Carlos IV, con el apoyo del pueblo español. Pero Fernando VII es un monarca cobarde con poca capacidad de liderazgo, lo que facilita que Napoleón le cambie España por unas vacaciones en Francia. Fernando VII abdica ante su padre, Carlos IV, y éste ante Napoleón, que pone en manos de su hermano, José, el trono de España.

Pero las facilidades que el monarca español le da al emperador francés a cambio de unas vacaciones y una renta fija, no son las mismas con las que se encuentra el ejército, que tiene que enfrentarse a un fenómeno con el que Napoleón no contaba, las guerrillas.

El emperador contaba con un pueblo ignorante y sometido, pero se encontró con grupos de campesinos, de gente humilde, que coge las armas para defender su patria y su monarca, el mismo que los ha vendido. Gracias a la perseverancia de los españoles, los franceses empiezan a notar los primeros centenares de bajas. Es entonces cuando Inglaterra decide aceptar la petición de ayuda de España. Entre ambos logran que Napoleón, el gran emperador, encuentra aquí su primera gran derrota (1814).

Guerrilleros nos relata la historia española desde la llegada al poder de Fernando VII hasta la entrada de Los Cien Mil Hijos de San Luis para restaurar el absolutismo monárquico. Hay muchos ensayos y obras de referencia que nos hablan de la invasión napoleónica, pero muy pocos se centran en un fenómeno tan importante como el de las guerrillas. En este caso, Rafael Abella y Javier Nart han querido centrarse en este aspecto de la revolución, en cómo el campesinado tomó las armas para levantarse en armas contra Pepe Botellas –así lo llamaban los españoles, con la voluntad de desprestigiar la imagen pública de José I-, y expulsar a los franceses.

Es un libro minucioso, que se centra, sobre todo, en el detallismo de una batalla que supuso una dolorosa derrota para las tropas de Nepoléon. No redunda demasiado en los temas generales que podemos encontrar en otros libros de referencia, sino que se centra en lo particular -contextualizándolo a grandes rasgos en lo general de la guerra-. Por ejemplo, la Constitución de Cádiz; los autores han tratado este hecho histórico no tanto desde el punto de visto histórico-político, sino que se han preocupado más en reflejar cómo recibió el pueblo la Constitución o cómo Fernando VII intentó por todos los medios eliminarla.

Y es que estábamos hablando de un pueblo mayoritariamente analfabeto e ignorante -digno, eso sí- que amaba a su monarca, Fernando VII, y prefería volver a lo que ya tenían, antes que unos cambios que no conocían demasiado; es decir, preferían el absolutismo e incluso la Inquisición, que el liberalismo de la Pepa.

Por lo tanto, cuando uno lee Guerrilleros, no tiene la sensación de que está leyendo un tema muy manido, sino que está profundizando en el detallismo de las guerrillas, en la personalidad de José I, en la importancia de la propaganda como medio de corrosión del poder... Estamos ante un libro denso, que requiere una lectura atenta y reflexiva, pero que es, a fin de cuentas, una lectura apetecible.

Manel Haro.
Crítica aparecida en Anika Entre Libros.

"España, perdiste", Hernán Casciari

España, perdiste
Hernán Casciari
Editorial Plaza & Janés
1ª edición, septiembre de 2007
Género: Narrativa / Humor
230 páginas
ISBN: 978-84-01-37970-3

España, perdiste es un compendio de monólogos, de pequeños artículos, donde el autor hace una sátira sobre la masiva llegada de argentinos a España. Éstos vienen con su acento, su labia, sus artes de seducción y no nos percatamos que han venido a ganar un partido en el que juegan como visitantes. Nos sentimos intelectuales si en lugar de tomar café o té, tomamos mate como ellos y encima lo hacemos mientras ojeamos un libro de Borges o Cortázar. Nos hacemos los hombres cuando decimos “qué buena está esta piba”, sin percatarnos demasiado de que “piba” viene de más allá del Atlántico. Y las españolas se rinden a los pies de estos falsos seductores, mientras no entendemos a qué se debe su éxito.

Con tono humorístico, Hernán Casciari hace una caricatura del típico argentino, protestón y soberbio, a la vez que aprovecha para criticar al mundo. Si leemos en la solapa de la cubierta quién es Hernán Casciari, veremos que es un argentino que fue, en su país, periodista, escritor, publicista, psicólogo -no podía faltar- y cantante pop. O sea, lo que significa un dicharachero, un comunicador o lo que es lo mismo: un argentino. Pero además no le basta con ser un argentino cualquiera, sino que se empeña en parecer –no lo es en realidad- un argentino impertinente, de los que temes tener como compañero en el trabajo o como vecino en tu rellano, porque corres el riesgo de que saque su agudo repertorio de sátiras y anécdotas y acabes tomando con él una taza de mate y repostería con dulce de leche y tengas que reconocer que sí, que España tiene que aprender mucho de Argentina.

Y es que el bueno de Hernán se pone en España, perdiste el traje de humorista quisquilloso, de los que no dejan títere con cabeza. Como tal, su narrativa ácida es como una guillotina que pasa por la cabeza de los lectores españoles y los argentinos (porque no hay mejor humor que reírse de uno mismo). Ah, tampoco se libran los estadounidense, ni los peruanos, ni los chilenos… Humor y guillotina hay para todos.

No todos los artículos son humorísticos, también hay sitio para la nostalgia. Seguro que el lector disfruta tanto de unos como de otros, porque algunos de los nostálgicos son realmente de excelente calidad (algunos me recuerdan a Roberto Bolaño).

Les invito a leer España, perdiste, a reírse un rato, a pensar mucho sobre nuestro mundo y de paso sobre esa gran amenaza de pseudointelectuales que son los argentinos (¡ojo con ellos a partir de ahora!, Ricardo Darín vino como encantador actor argentino y ahora las mujeres no se resisten cuando lo ven en la pantalla). Y, si alguien se siente ofendido, ya saben: entren en la web del autor, y díganselo o vayan a la librería y pidan que le hagan un descuento para su próxima compra*.

* Válido solamente con el permiso del librero, del transportista, del escritor, del editor y de la señora que limpia la portería del editor, que es argentina.

miércoles, 24 de octubre de 2007

"El apóstol número 13", Michel Benoît


El padre Andrei lleva una investigación secreta sobre los manuscritos encontrados en el Mar Muerto que podría dar un giro radical a la concepción que tenemos sobre la creación de la Iglesia católica por San Pedro, así como también sobre la figura de Jesucristo. Cuando viaja al Vaticano para informar sobre ciertos contenidos de su investigación, es asesinado en el tren de vuelta a París.

Su más directo discípulo, el padre Nil, retomará sus investigaciones a la vez que intentará averiguar qué ocurrió realmente con el padre Andrei y por qué en su abadía hay tanto empeño en hacer que parezca un suicidio.

Pero cuando el padre Nil empieza a avanzar en sus investigaciones es llamado por el Vaticano para colaborar en un extraño trabajo sobre los orígenes del canto gregoriano. Allí, con la colaboración de algunos amigos y gracias a los archivos secretos del Vaticano, descubrirá una realidad diferente sobre los orígenes de la Iglesia y la divinidad de Jesús que pondrán en jaque al Vaticano, a los musulmanes e incluso a los judíos.

Que nadie se equivoque, El apóstol número 13 nada tiene que ver con novelas tipo El Código da Vinci con sociedades secretas que buscan el Santo Grial o le dan un nuevo aire a María Magdalena, etc. Si tuviéramos que clasificar esta novela, iría más en la línea de El nombre de la rosa.

Estamos ante un thriller histórico muy ambicioso, que le sirve al autor para hacer una crítica mordaz a la actual Iglesia católica. Michel Benoît era monje benedictino y estuvo trabajando, hace años, cerca del Vaticano, como el protagonista de la novela, el padre Nil. A uno le da por pensar que algo ocurrió en aquella temporada vaticana, para que el escritor se ensañe de esa manera contra los altos cargos de la ciudad santa.

Y es que el mayor tirano de la novela es un cardenal austriaco, amante del poder y favorito del Papa Juan Pablo II, que además es una figura importante del conservadurismo más rancio de la Iglesia, que intenta instaurar viejos sistemas anclados en un pasado lejanísimo. Además, este cardenal odia a los polacos y estuvo, de joven, aliado a las juventudes hitlerianas, al igual que su padre, que violó y asesinó a personas inocentes. Estamos hablando, en la novela, del cardenal Catzinger, que sabe que cuando muera Juan Pablo II, él será el nuevo Papa. Seguro que a alguien ya le suena de quién habla el autor en realidad...

Uno disfruta la novela, no solamente por la intriga, magistralmente pensada, sino también por estas pedradas, atrevidas, hacia el Vaticano: …"aquí nada ni nadie es inocente. No sabes hasta qué punto es peligroso el Vaticano, hay que desconfiar absolutamente de todos. Este lugar transforma a todos los que se acercan a él; ya nunca vuelven a ser los mismos".

En este panorama se mueve el padre Nil, que lo único que ansía es buscar la verdad para sí mismo. La novela no es pretenciosa como otras tantas que circulan por librerías, es una apuesta personal por un modo de entender las religiones y la historia de nuestra civilización.

Para que una novela de género histórico sea buena, tiene que dejarnos esa sensación de que, aun sabiendo que es ficción, no hay ningún elemento en la obra que nos diga que aquello que nos cuentan no pudo haber sucedido en realidad. En El apóstol número 13 se plantea una reformulación histórica de los orígenes del catolicismo, de su relación con los judíos y de la religión musulmana. No hay nada que distorsione la historia y que acabemos pensado que el autor haya querido rizar tanto el rizo, que ya ni nos creemos lo que nos cuenta. Es todo lo contrario, el lector se implica con una trama creíble y no deja el libro hasta llegar al final.

Una novela que da un nuevo aire al género de los thrillers histórico religiosos y cuyo autor ha demostrado sus dotes para seducirnos con su calidad y no caer en errores demasiado frecuentes en novelas de este estilo. Michel Benoît ha entrado como una apisonadora en el panorama narrativo con una obra impresionante.

Manel Haro.
Crítica aparecida en Anika Entre Libros

Editorial Grijalbo (1ª edición: Junio, 2007)
Traducción de Lluís Miralles de Imperial
Género: Thriller Histórico
ISBN: 978-84-253-4107-6
416 Páginas
Precio: 19,90 euros

"En nombre del amor", Melissa P.


En esta ocasión Melissa P. cambia de registro y publica una larga carta, abierta, al cardenal Ruini, uno de los más cercanos al Papa, Benedicto XVI. Temas como el aborto, el divorcio, el matrimonio homosexual… son las dianas perfectas para que la Iglesia intente censurar de la manera más rancia los derechos de las personas.

Precisamente este cardenal ha sido uno de los que en los últimos tiempos ha criticado de forma más dura que las personas puedan divorciarse, casarse con una persona de su mismo sexo o abortar. Como dice el título, el libro es una carta en “nombre del amor”. El amor por encima de cualquier dogma y cualquier ley. El amor que es lo que hace crecer las familias, unir a las personas y disfrutar de la vida.

A Melissa P. se la conoce por su temprana etapa de promiscuidad y su novela Los cien golpes, donde narra sus escarceos sexuales con chicos de toda índole. Pero por lo que leemos en su literatura, aquella etapa ya pasó y aquella Melissa es ahora una joven madura, concienciada, que aprovecha su popularidad para luchar contra la verborrea de la Iglesia.

Que los ministros de dios estén en contra del aborto aun siendo fruto de una violación, que se nieguen a las uniones homosexuales sin pudor a pisotearlos y encima tener la desvergüenza de decir que son enfermos mentales, no es de extrañar. Afortunadamente poca gente se toma en serio estas divagaciones del brazo religioso de la sociedad. No obstante, resultan tan vergonzantes algunas palabras que se oyen desde ese pequeño estado en el centro de Roma (pequeño en extensión se entiende, pues cuando estornuda el Vaticano, se resfrían millones de personas en el mundo), que incluso se hace necesario escribir cartas como ésta.

Lo que dice Melissa P. en realidad no difiere demasiado de lo que piensan muchísimas personas, que se toman las palabras vaticanas como el chocheo de viejos señores con túnica que viven como reyes (más aún, ¿como cardenales?), y que en lugar de dedicar su gran cantidad de tiempo libre a luchar contra las guerras, contra el hambre, contra las injusticias del mundo, prefieren reprimir los que escogen vivir con la libertad que Dios nos ha dado. Recordemos la imagen de un Rouco Varela dándose un baño de masas y saliendo a las calles de Madrid para protestar contra las bodas homosexuales, pero quedándose en casa cuando la gente sale a protestar por la guerra de Iraq (por ejemplo).

Melissa P. no cree en Dios, eso es obvio, pero hay que diferenciar el concepto “dios” y el concepto "Iglesia". Los erasmistas ya decían en el siglo XVI que había que creer en el ser supremo pero no en sus mediadores. ¿Quiénes son los curas para mediar entre nosotros y un supuesto dios? ¿Por qué hay que participar en manifestaciones absurdas como misas, comuniones…? ¿Con qué derecho se creen ellos para decidir si vamos a ir al infierno o al cielo y dictar cómo debemos vivir y los sacrificios que tenemos que hacer? En cualquier caso, los curas interpretan los textos sagrados como los da la gana para poder seguir con este paripé que ya dura demasiado.

Quizá sería hora de que la Iglesia lavara su imagen y diera un cambio radical, así podríamos olvidarnos que durante siglos quemaron vivas a cantidades ingentes de personas, que torturaron a inocentes y que impidieron que las sociedades evolucionasen. Pero claro, resulta una utopía esa renovación cuando el cónclave elige Papa a Joseph Ratzinger, uno de los máximos exponentes del conservadurismo más rancio.

Melissa P. ha elegido un tono cauto, educado, para dirigir esta carta al cardenal Ruini. Además, lo hace con la más absoluta humildad, no la escribe la Melissa P. escritora, lo hace la Melissa P. persona, que utiliza su popularidad para ser la voz de los jóvenes (y no tan jóvenes) que piensan como ella. Y además, esta autora italiana lo sabe hacer bien.

En definitiva, nadie se sorprenderá de nada si lee este libro ni descubrirá posturas que nadie haya tomado ya, pero cualquiera que se acerque a este libro sentirá que forma parte de un grupo mayúsculo de personas que cuando lee en la prensa las palabras que salen del Vaticano, arranca esas páginas y las pone en el suelo cuando friegan para que la gente pise ahí.

Manel Haro.
Crítica aparecida en Anika Entre Libros.

Editorial Plaza & Janés (1ª edición: mayo, 2007)
Traducción de Nuria M. Deaño
Género: Carta
ISBN: 978-84-01-37973-4
110 Páginas
Precio: 15,90 euros

"Juicio final", Ferran Torrent


Liam Yeats llega a Valencia con el encargo de asesinar a Juan Lloris, alto empresario y presidente del Valencia C. F. que aspira a la alcaldía de la ciudad, para colmar así sus expectativas de poder y popularidad. Son muchos los enemigos que Lloris se ha buscado en los últimos años, desde que cediera cuatrocientos millones al Frente Nacionalista Valenciano, lo que propició que este partido formara gobierno con los conservadores.

Pero Lloris solo se preocupa de promocionar su candidatura a la alcaldía y decide investigar su entorno para prevenir cualquier sorpresa. Decide contratar a un detective privado, Toni Butxana -que ya ha aparecido en otras novelas del autor-, al que pagará para seguir a Julia Aleixandre –una mujer frívola y ambiciosa-, su asesora personal.

Julia Aleixandre trabajó para los conservadores, haciendo el trabajo sucio, pero tras varios traspiés fue despedida y ahora busca una oportunidad de retirarse asegurando su futuro al margen de la política.

Pero Lloris no sabe quiénes son realmente sus enemigos y gracias a las investigaciones de Butxana, va a descubrir hasta qué punto su seguridad está comprometida y quién hay detrás de tanta conspiración.

Juicio final” cierra una trilogía iniciada con “Sociedad limitada” y “Especies protegidas”. De momento no sabemos si la saga se cierra con este libro o su autor, de alguna manera, la continuará en el futuro.

Hay algo significativo en las sagas que demuestra hasta que punto el autor es bueno o malo. Ocurre que aquello de segundas partes nunca fueron buenas, no siempre se ajusta a la realidad. En muchas ocasiones, las segundas, terceras partes… son igual de buenas o incluso mejores –que se lo digan a J. K. Rowling, que cada novela que saga vende más que la anterior-, y estamos ante este caso.

La trilogía no pierde interés en ninguno de los tres libros, por lo que cuando acabamos de leer “Sociedad limitada”, no podemos esperar demasiado tiempo para abrir “Especies protegidas” y saber qué ocurre con estos personajes. Y cuando el autor publica la tercera parte, no nos queda otra que acudir a las librerías para saber qué más nos cuenta. Y para colmo, leemos la última entrega y nos quedan ganas de más.

Ferran Torrent sabe cómo mantener atento al lector y, teniendo en cuenta, que estamos ante novelas de corrupción política, coacciones… resulta meritorio que de las casi novecientas páginas que tiene la trilogía, no nos hayamos aburrido en ningún momento con datos innecesarios o detalles de aquellos que llaman “demasiado paja en el libro”.

Salta a la vista que el autor está muy comprometido con sus lectores y, aunque a juicio personal, tuviera un traspiés con aquella novela que presentó al Planeta y quedó finalista, ha sabido levantar el rumbo y demostrar de lo que es capaz.

Juicio final” es un buen broche final a esta larga trama sobre el personaje Juan Lloris o, sino el broche final, una entrega más que en el futuro puede ser completada. El autor lo decidirá, sino lo ha decidido ya.
No cabe duda: Ferran Torrent es de los buenos.

Manel Haro.
Crítica aparecida en Anika Entre Libros (http://www.libros2.ciberanika.com/)

"La ofensa", Ricardo Menéndez Salmón


El argumento es bastante sencillo a primera vista. Kurt es un joven sastre que trabaja tranquilamente en una localidad alemana hasta que el ejército alemán lo llama a filas. Nuestro protagonista se ve obligado a dejar la sastrería para colocarse el traje de militar y lanzarse a la aventura bélica de la Segunda Guerra Mundial.

Las tropas de Hitler traman la entrada en Francia y Kurt se ha ganado muy rápidamente la confianza de sus superiores, hasta el punto de convertirse en cabo. Movido más por la inercia de la fuerza del ejército alemán que por ambición propia, solicita en todo momento estar en línea de combate y ayudar a su patria.

Pero de repente Kurt se choca con la más dura realidad, los brutales asesinatos de víctimas inocentes se cruzan ante sus ojos. Va a ser un golpe tan duro para este humilde sastre, que el cuerpo le deja de responder. Kurt pierde la sensibilidad de su cuerpo.

A partir de este punto se ponen en marcha una serie de divagaciones existencialistas entorno al personaje que interaccionarán con el lector para que éste participe en las más profundas reflexiones sobre las guerras, el horror, el absurdo y la reacción de algo tan frágil, en el fondo, como es el cuerpo humano.

La ofensa es una novela corta que se lee de un tirón. Hay una clara intención de huir de los abusos ornamentales de la narrativa e ir directo al grano, escribir únicamente lo que es pertinente para el relato y obviar información que el lector ya sepa o pueda imaginar.

Y lo cierto es que estamos ante una novela que en todo momento va a pedir una interacción con el lector en el plano interpretativo. Decía Hemingway en su teoría del iceberg que lo importante en un relato no es lo que se dice, sino lo que no se dice, lo que se intuye. Precisamente aquí se juega con esta técnica. Kurt abandona la sastrería y se va a luchar a la guerra, en un principio participa de forma vehemente, pero al encontrarse con la dura realidad de la sangre derramada en vano, de repente su cuerpo le deja de responder. Podríamos decir que esto es, muy básicamente, el argumento, lo importante es lo que exprimamos nosotros a partir de aquí. ¿Cómo reacciona el ser humano ante situaciones de teorror? ¿Es el cuerpo capaz de desvincularse de su mente ante este panorama? ¿Puede uno reponerse después de experiencias tan amargas? ¿Son todas las guerras iguales? Hay un sinfín de preguntas que el propio autor va planteando en la narración, así como otras que el lector se formula.

No estamos ante una novela de guerra al uso, no es otra narración sobre el holocausto o sobre las atrocidades del régimen nazi. Es una novela que utiliza la excusa de la Segunda Guerra Mundial para marcar un antes y un después en un personaje, para que sirva como punto de inflexión y se haga una dramatización de la experiencia del ser humano ante el terror. Podría no ser la Segunda Guerra Mundial y la esencia sería la misma.

El ritmo de la novela está bien llevado y a medida que leemos, más crece el interés por Kurt, por entender qué le ocurre. La resolución de la novela es, diría yo, lo mejor de todo, con un juego de imágenes finales absolutamente desgarradoras.

Por lo tanto tienen razón Vila-Matas y Rosa Montero cuando dicen que es una novela corta pero intensa, porque no podemos quedarnos con lo que nuestros ojos leen, sino que disfrutaremos también haciendo un ejercicio de reflexión a medida que avanzamos.

Manel Haro.
Crítica aparecida en Anika Entre Libros (http://www.libros2.ciberanila.com/)