miércoles, 31 de octubre de 2007
'Juntos nada más', Claude Berri
martes, 30 de octubre de 2007
"La identidad cosmopolita", Norbert Bilbeny

El ensayo que ha escrito Norbert Bilbeny lleva como título La identidad cosmopolita y como subtítulo Los límites del patriotismo en la era global. Trata, por lo tanto, dos temas que están latentes en la sociedad actual: el cosmopolitismo y el patriotismo. A poco que estemos puestos en materia histórica o, sin ir tan lejos, en lo que está pasando en España últimamente, entenderemos fácilmente lo que es el patriotismo. Los patriotas son ciudadanos que procesan un amor al estado, a la patria, y cierran su mente a lo extranjero. Creen que lo que hay en su país es lo mejor y creen tener la certeza de que más allá de sus fronteras no hay más que una lengua incomprensible y poco más. Son patriotas aquellos que aman su bandera, su himno nacional, y son, por norma general, excluyentes a los no patriotas.
El cosmopolitismo, en cambio, supone una concepción abierta del mundo. Al cosmopolita le gusta viajar, conocer otras culturas, sentirse integrado en ellas, no se conforma con abrir una guía de viajes y visitar los puntos turísticos, sino que quiere ir más allá: necesita ver los barrios marginales, relacionarse con gente de cada país para entender cómo se vive en cada sitio. Pero además entiende que es la mejor forma de comportarse, no es excluyente hacia otras maneras de pensar, las respeta aunque no las comparta. Así el patriotismo es ajeno al cosmopolita, pero lo respeta como una opción de pensar.
No obstante, no solamente hay un tipo de cosmopolitismo ni un único caso de patriotismo. Si bien el cosmopolita es una persona que está constantemente moviéndose por el mundo –no solo físicamente, sino también mentalmente-, no es el mismo caso el que se mueve por una cuestión de turismo, que el que lo hace por negocios, que el que viaja por cuestiones institucionales. Todos son cosmopolitas, pero no del mismo modo. Quizá el que más afín nos sea a loa lectores es el cosmopolitismo que explica el movimiento de masas por una cuestión de ocio turístico. Los ciudadanos del mundo cada vez tenemos más necesidad de viajar y poco nos importa el destino, nos metemos en la web de alguna compañía aérea de bajo coste y compramos el vuelo más barato. No hay que desdeñar este tipo de viajes, ya que supone la forma más abierta posible de la mente humana, el estar dispuesto a conocer cualquier parte del mundo sin demasiados prejuicios o tapujos. El autor califica este tipo de viajes como “fracaso de la cultura viajera”, y ahí Bilbeny comete un error, no podemos decir que es un fracaso que la gente viaje de este modo, porque gracias a esta nueva cultura viajera es cuando conocemos sitios que antes jamás hubiésemos visitado. Un ejemplo: pongamos que un potencial viajero quiera ir a París o a Londres o a cualquier destino sobreexplotado turísticamente; éste entra en una web y ve que los precios son caros, pero, en cambio, ve una oferta para viajar a Innsbruck, lugar que jamás había pensado ir; decide comprar el billete sin saber nada de esta ciudad austriaca; una vez va allí, descubre que ha acertado en su elección y que gracias a la oferta, ha descubierto una ciudad maravillosa. No hay fracaso, hay multiplicidad de posibilidades. El mundo es más cosmopolita ahora que antes, ahí acierta Bilbeny.
Y al igual que no solamente hay un solo cosmopolitismo, tampoco hay un único patriotismo. Uno puede defender a rajatabla su país y pensar que lo hay que afuera no es válido. Pero puede que el patriota lo sea solo en ámbito local –se siente ligado a un pueblo o a una comunidad- o incluso puede haber patriotismo doméstico, el que se siente ligado al hogar. El autor establece estas diferencias y los compara con los diferentes tipos de cosmopolitismo y llega a ciertas conclusiones que podemos leer a lo largo del ensayo.
El libro se vuelve, a veces, bastante espeso, porque hay partes donde no parece que el tema progrese, pasamos páginas y páginas y el autor repite lo mismo una y otra vez. Lo dice de formas distintas, pero en esencia es lo mismo, por lo que se hace una lectura cargada de información repetida. No es necesario, por ejemplo, que se extienda tanto en el tema de la pertenencia/permanencia al territorio, porque el lector ya entiende lo que quiere decir el autor a la primera. Lo mismo ocurre cuando insiste en repetirnos que el cosmopolitismo y el patriotismo son opuestos, eso ya queda claro desde el principio. Quizá el autor hubiese podido separar un poco más la paja del trigo en este ensayo, pero, no obstante, La identidad cosmopolita no deja de ser un libro interesante de leer. Despejaremos nuestras dudas sobre los nuevos movimientos de masas en el mundo y sobre aquellos que deciden quedarse en casa y defender a machamartillo sus fronteras.
Editorial: Kairós (1ª edición, septiembre de 2007)
Género: Filosofía contemporánea
222 páginas
ISBN: 978-84-7245-656-3
Precio: 12 euros
"La vida nueva", Orhan Pamuk

Tesoros olvidados: lo que los libros esconden
lunes, 29 de octubre de 2007
"Sin destino": la última película sobre el Holocausto

La película está basada en la novela del autor húngaro Premio Nobel de Literatura, Imre Kertész, que es el que ha adaptado su novela para el cine. Un niño de quince años es sacado del autobús cuando va a trabajar solamente por ser judío. Cuando baja se encuentra con gran número de personas que también llevan cosida la estrella amarilla. Inmediatamente son conducidos al campo de exterminio de Auschwitz – Birkenau (a las afueras de Cracovia). A partir de ahí empieza un calvario que parece no tener fin: largas jornadas de trabajo forzado, escasa alimentación, torturas, castigos inhumanos, asesinatos… No hace falta hacer una enumeración demasiado larga de lo que fue el Holocausto porque a poco que conozcamos este hecho histórico, sabremos todo lo que sufrieron los judíos.
No obstante, la novela de Imre Kertész, que es una de las mejores novelas sobre campos de concentración que se han escrito, tiene la elegancia de no caer en el morbo ni en las descripciones macabras de las ejecuciones. En la novela no hay abuso de la sangre, no se leen torturas, simplemente se hace hincapié en el sufrimiento humano, donde ser golpeado es lo mejor que te puede pasar, porque al perder conocimiento, al menos puedes dormir unos minutos. Las descripciones de Kertész son absolutamente abrumadoras, llenas de carga emocional que dejan al lector con el vello erizado. Es una novela absolutamente imprescindible para entender el Holocausto.
Y de esta dura novela, el autor toma el papel de guionista con el deber de adaptarla a la gran pantalla. Es una prueba difícil, porque hay argumentos que funcionan muy bien en literatura, pero muy mal en el cine. Y esta adaptación levantó mis sospechas antes de ir a ver la película. Me pregunté si las imágenes guardarían la misma esencia del libro, si tampoco se incluirían la brutalidad de los asesinatos. Y efectivamente, la película ha sido muy respetuosa con el libro, suponemos que es debido a que el guionista es la misma persona que escribió la novela y, claro está, que sufrió aquel tormento.
Sin destino se centra en un adolescente que evita la muerte tanto como puede, más por fortuna que por voluntad. Vemos unas imágenes terribles, una lucha por la vida absolutamente desgarradora, pero solamente eso: el día a día del joven en el campo de concentración. Es un caso en que la fuerza del relato es suficiente para plasmar la angustia. Pero no solo eso, hay un juego de imágenes –perfectamente registradas con sabios ángulos de grabación-, que hacen, inevitablemente, que te eches a llorar por lo menos cinco veces antes de llegar al final.
Finalmente podemos ver guiños de Kertész, dardos que manda a los revisionistas que todavía ponen en duda la existencia de las cámaras de gas. Sin duda, el autor se sirve del guión para apuntar unas reflexiones que, se nota, necesita decir.
Sin destino –tanto la película como la novela- vale la pena. El film dura algo más de dos horas intensas. La fotografía, la banda sonora, la dirección, el guión… son inmejorables. Ningún espectador que decida ir a ver esta película habrá perdido el tiempo, porque aquel que entra en una sala a ver Sin destino, está también haciendo una inversión en sí mismo, ya que llegará a plantearse cómo es posible que la humanidad haya permitido esta barbarie. Eso sí, es recomendable -como siempre- ver la película en versión original subtitulada.
Manel Haro.
viernes, 26 de octubre de 2007
"Pilar Miró: nadie me enseñó a vivir", Diego Galán
Tras cuatro años de aquel encuentro, ya ha aparecido en librerías Pilar Miró: nadie me enseñó a vivir. En sus casi cuatrocientas páginas, Diego Galán nos explica las preocupaciones de Pilar en el mundo del cine, su labor como política junto al PSOE, su relación amarga con los hombres, sus problemas con la justicia y la censura…
Uno puede acercarse a una biografía conociendo a su protagonista y con el deseo de adentrarse en su mundo personal; también puede ser que no se conozca a la protagonista de antemano pero se tengan ciertas curiosidades. Mi caso fue el segundo, de Pilar solo sabía que fue directora de cine y la verdad es que cuando empecé, ya no pude parar hasta el final. Acabando el libro, te dan ganas de ver todas sus películas y buscar más información sobre ella.
Y es que la vida de Pilar Miró fue intensa hasta su último día, y si una vida intensa e interesante está narrada por una buena mano, el resultado es excelente, como es el caso. Porque Diego Galán ha conseguido con esta biografía narrarnos todas esas Pilares tan distintas y de una forma muy amena, sin caer en datos innecesarios y aburridos.
Debe ser difícil escribir sobre la vida de alguien sin llegar a flojear en ningún momento del libro. Afortunadamente el autor lleva a cabo un buen trabajo y eso se nota cuando lo leemos. Con este volumen, no sólo nos estamos adentrando en la vida de la Miró, sino que también nos metemos de lleno en el cine español de toda una época, conocemos el retrato de la sociedad española y, por supuesto, la vida política de la España de la transición hasta nuestros días. Pilar Miró: nadie me enseñó a vivir es, por tanto, una excelente biografía sobre una mujer intrigante y llena de ambición y sobre todo lo que la rodeó.
jueves, 25 de octubre de 2007
"En nombre de la madre", Erri de Luca
En el nombre de la madre"El sello del algebrista", Jesús Maeso de la Torre
El sello del algebristaJesús Maeso de la Torre
Editorial Grijalbo
Género: Novela histórica
ISBN: 8425340934
453 Páginas
Cuando Fray Bernardo, monje benedictino de San Juan de la Peña, revela a Diego Galaz que lo que hasta ahora conocía sobre su ascendencia era un embuste de los monjes del monasterio, éste empieza a querer saber todo lo posible sobre sus auténticos padres. Segú relata fray Bernardo, Diego Galaz no es en realidad hijo de uno de los almogávares importantes de la corona de Aragón, sino que detrás de su nacimiento podría esconderse un secreto que podría comprometer a la corona de Aragón o incluso a la de Castilla. En el momento de morir fray Bernardo, le explica que un judío, Zakay ben Elasar, trajo al monasterio un sello de oro con unos símbolos que se asocian con el judaísmo y que debía ser entregado a Diego cuando fuera adulto. Es el momento de entregárselo, de darle la llave que abre la puerta a su auténtico linaje. A partir de aquí, Diego Galaz inicia un viaje hacia Barcelona y otros lugares del mundo para saber qué ocurrió realmente con su nacimiento.
"Algo tan parecido al amor", Carmen Amoraga

"Mira si yo te querré", Luis Leante

Barcelona, años 70: Montserrat Cambra conoce, casi por casualidad, a Santiago San Román cuando ambos son todavía muy jóvenes. A partir de ahí ambos se enamoran y empiezan una relación que no acabará de ser del todo sincera. Santiago, avergonzado de ser de clase media baja, no quiere desvelar todo lo que envuelve su vida a Montse, hija de un médico acomodado.
Los reproches entre ambos y la falta de sinceridad de Santiago provocarán que se separen. Una separación que toma más distancia cuando Santiago se alista a la legión y se marcha al Sáhara Occidental. El rencor provocará que el contacto entre los jóvenes vaya perdiéndose.
Pero nuevamente la casualidad hace que Montse, veintiséis años después, cuando es médica en un hospital, reciba a una paciente saharaui que, entre sus pertenencia, guarda una fotografía de ella con Santiago.
Cuando ella lo creía muerto, decide lanzarse a la aventura y marcharse al desierto para saber la verdad de Santiago, si está muerto o sigue vivo, si todavía la quiere o la ha olvidado.
Cuando vamos a una librería y leemos la contraportada del libro, puede que nos dé por pensar que es una simple historia de amor. Lo cierto es que caeríamos en un error si encasilláramos la novela en el género romántico. Es mucho más, hay aventuras, referencias históricas reales y sobre todo, hay un exhaustivo trabajo detrás de cada página.
Estamos ante una de esas novelas escritas con absoluta meditación, con una estructura fragmentaria, que se va encajando a medida que vamos avanzando en la lectura. Se nos narra la vida de cada personaje por separado hasta que la casualidad pone a uno de ellos a tiro del otro.
Luis Leante es un lector voraz de todo tipo de novelas, sobre todo de las que vienen de Hispanoamérica. Muy especialmente la obra de Mario Vargas Llosa ha dejado sus huellas en su trayectoria lectora y consecuentemente en su puño a la hora de escribir.
Pero que nadie se equivoque, el estilo de Luis Leante es propio y autónomo, no hay imitación de nada, sino la simple asimilación de una cultura lectora que lo ha enriquecido hasta lo que es ahora. Como él mismo dice, “soy el fruto de todo lo que he leído y visto”.
Y es que no solamente hay influencias literarias, sino también cinematográficas. Cuando el lector se adentre en la novela, verá que hay unas imágenes que nos atrapan ya desde el principio, y es que se conjugan dos aspectos a tener en cuenta: en primer lugar el atractivo del desierto y en segundo lugar la fuerza evocadora de su estilo expresivo. La novela está formada, pues, por una cadena de imágenes que corren por nuestra mente como si pasáramos la vista por una sucesión de fotogramas.
Qué decir de la tensión argumental. Está perfectamente llevada, lo que vamos descubriendo, lo hacemos en el momento justo, sin que sea demasiado tarde ni demasiado pronto. Ello provoca que cuanto más avanzamos en la lectura, más deseamos seguir leyendo.
Y, para los amantes de emociones hasta el último suspiro, aquí tienen una novela donde la traca final se guarda hasta las últimas páginas, las últimas diez, por lo que la emoción está servida de principio a fin.
Está claro que para ser buen escritor uno debe reunir ciertos requisitos y de momento, en “Mira si yo te querré”, Luis Leante ha demostrado tenerlos todos. No en vano ha recibido el Premio Alfaguara de Novela 2007, uno de esos premios literarios en los que parece que uno puede tener confianza.
Manel Haro.
Crítica aparecida en Anika Entre Libros.
"Habitación de hotel", Cristina Peri Rossi
Habitación de Hotel"Muertes paralelas", Fernando Sánchez Dragó

Fernando Sánchez Dragó hace en Muertes paralelas un ejercicio de investigación tras las huellas de su padre, Fernando Sánchez Monreal, fusilado en 1936 por los nacionales. Fernando Sánchez Monreal era el periodista –prometedor, según su hijo- que dirigía la agencia Febus –que , junto con las otras agencias Fabra y Faro serán las raíces de la nueva agencia EFE- y que se marchó hacia el sur de España en busca de la noticia por consejo de Manuel Aznar (abuelo del ex presidente del gobierno). Dejó a su esposa embarazada de su primogénito y se marchó al ojo del huracán.
En el sur, se encontró con lo que buscaba: el alzamiento del 36. Pero aquello era peor, seguramente, de lo que el joven periodista de veintisiete años se esperaba. Con Franco llegaron también los asesinatos a los que consideraba detractores o enemigos: Federico García Lorca, José Antonio Primo de Rivera, Fernando Sánchez Monreal… A este último alguien lo denunció por su afiliación al partido de Miguel Maura –no por simpatía ideológica, sino por necesidad periodística- y a los pocos meses de producirse el alzamiento, fue detenido y fusilado en Burgos.
Sánchez Dragó empieza a escribir este libro de muertes sincrónicas en la Guerra Civil a la vez que lleva a cabo una exhaustiva investigación sobre lo que ocurrió realmente con su padre en los días anteriores a su muerte. ¿Quién y por qué lo denunció? ¿Qué circunstancias envolvieron su marcha hacia la noticia? ¿Cuándo y cómo murió exactamente? ¿Qué importancia ha tenido la muerte de Sánchez Monreal en la vida de su hijo, Sánchez Dragó? ¿Cómo fue el intento frustrado de su madre en 1937, y con su hijo ya en brazos, de encontrar con vida a su marido? A todas estas preguntas intenta dar respuesta el autor en Muertes paralelas.
Seguramente los lectores conocen perfectamente a Fernando Sánchez Dragó –el escritor, periodista y showman-, pero pocos saben algo de su padre, Fernando Sánchez Monreal. Para los que no lo sepan, yo se lo presentaré con palabras de su hijo: Le hablaré de su ambición, inteligencia, energía, eficacia, audacia, don de mando… (y varias líneas más).
Fernando Sánchez Monreal, ya lo dije en el argumento de la obra, era un periodista que apuntaba alto, siendo tan joven ya dirigía la agencia Febus, filial de los diarios El Sol y La Voz y en caso de no haber sido fusilado, seguramente hubiese acabado dirigiendo la agencia EFE (lo dice el hijo, no yo). Se marchó en busca de la noticia porque quería ser el primero en llegar e informar de primera mano de lo que estaba ocurriendo en el sur de España. ¿Se hacen ya una idea de quién era Sánchez Monreal? ¿No? Pues volveré a citar al autor: escrupuloso, puntilloso, perfeccionista, hiperactivo, intransigente con la chapuza y la pereza… (y varias líneas más).
Fernando Sánchez Dragó nunca llegó a conocer a su padre, porque cuando él nació, Sánchez Monreal ya estaba muerto, pero eso no es impedimento para que haga una lista casi interminable de excelentes calificativos hacia su persona. En algún momento de la obra incluso dice estar hecho de la misma pasta que su padre. Alguien rápidamente dirá que es un pedante, prepotente… Pero como dice él mismo, “la modestia es una impostura” y, teniendo en cuenta que afirma que ha escrito Muertes paralelas para sí mismo, ¿quién le quita a este buen hombre el derecho de mostrar su admiración por él y por su padre? Faltaría más que después de más seiscientas páginas escritas para sí mismo –y, dicho sea de paso, para el jurado del Premio Fernando Lara 2006-, no pudiera decir lo que piensa sobre su familia.
Claro, más que una novela es una biografía de su padre, de su madre y de él. Dicho de otro modo, parte es de biografía ajena y parte de biografía propia. La primera la dedica a la investigación sobre lo que ocurrió con su padre, la segunda a su madre -y a Primo de Rivera- y la última a él, a Sánchez Dragó. Ya se sabe, todo lo que él hace, tiene que ver consigo mismo.
La mejor de las tres partes es, sin duda, la primera. En ella hace un repaso minucioso a las circunstancias que envolvieron a su padre momentos antes de morir. Pero que nadie piense que primero investigó y luego escribió, sino que hizo ambas cosas a la vez (y con una máquina de escribir clásica, por lo que ahí no se puede borrar, sino rectificar).
En la segunda nos habla sobre Primo de Rivera –el otro gran protagonista de estas muertes sincrónicas-, de cómo fue llevado a Alicante y allí fusilado por los enemigos de la Falange y con el beneplácito del Generalísimo, que todavía no lo era. También detalla el viaje que hizo su madre en busca de su marido en 1937.
La última parte, el autor la utiliza para contarnos curiosas extravagancias como la posibilidad de que él sea la encarnación de su padre, las psicofonías que hizo en un cementerio de Burgos para intentar saber algo más sobre su padre o las tiradas de tarot que le hizo su amigo Jodorowsky. Quizá el más allá le daba los detalles que en el más acá no encontraba.
Pero si hay algo que se le deba echar en cara al autor es, indiscutiblemente, su incapacidad de síntesis. No se puede esperar de esta novela que separe lo importante de lo que no es, lo que son simples especulaciones de lo que es real, lo que son divagaciones de lo que realmente trasciende en el argumento. En Muertes paralelas lo explica todo: si mientras está trabajando en la novela, se va a ver una película, nos lo cuenta; si deja los porros y eso la causa una crisis de sueño, nos lo cuenta; si no puede escribir a ordenador y prefiere las máquinas de escribir clásicas, nos lo cuenta; si tiene una hija escritora y una prima que también, nos lo cuenta… Así resulta que nos enteramos de lo que pasó con su padre, a la vez que sabemos hasta el número de pie del primo hermano del tío de la cuñada del vecino de ya me he perdido… Al principio de la obra se agradecen estas fugas y uno las lee con humor porque incluso así la mente descansa; pero al final, después de más de seiscientas páginas, resulta una descortesía por su parte que nos cuente detalles que no importan demasiado para el desenlace.
A su incapacidad de síntesis atribuyo su gusto por citar, en lugar de resumir, acto que, llegado a cierta altura de la novela, también resulta agotador; sobre todo cuando se trata de citar sus propias obras. Es como si dijera, "querido lector, ya que está usted aquí, lea también todo lo que he escrito anteriormente". Y si uno es receptivo, acabará leyendo la obra completa de Sánchez Dragó, la novela que escribió su hija, todo lo que ha publicado su prima, Lourdes Ortiz, y una basta bibliografía sobre la Guerra Civil.
Una advertencia previa: todo aquel que empiece a leer Muertes paralelas, sepa que tiene que hacerlo sin prejuicios políticos, sentimientos patrióticos ni obstáculos de ese calibre. Sánchez Dragó se declara apátrida, apolítico… dice sentirse avergonzado de ser español y tilda a España de venenosa. No obstante cuando vota, lo hace siempre a derechas e incluso reconoce sus simpatías por Falange Auténtica –la incluye en su página personal como web amiga- y añade que no milita en ella por ser “demasiado progre”. No obstante, ha colaborado con ellos en algún acto para defender la figura de su admirado José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange.
Así que si uno no entiende cómo es posible que una persona que dice no ser español, que se siente avergonzado de haber nacido en una España venenosa, en cambio vote –cuando lo hace- a derechas y prefiera que gobierne un partido conservador –de esa vergüenza, de ese veneno- en lugar de intentar votar a un partido que ofrezca un cambio, es mejor que pase por alto esas dudas y esos sentimientos y siga leyendo lo que realmente importa en la obra, las muertes paralelas: una novela autocomplaciente, escrita para sí mismo. Interesante, eso sí.
Manel Haro.Crítica aparecida en Anika Entre Libros.
Lee una entrevista a Fernando Sánchez Dragó.
Editorial Planeta
Colección: Autores Españoles e Iberoamericanos
Edición mayo, 2006
Género: Temática Guerra Civil
ISBN: 84-08-06716-8
665 Páginas
Precio: 23,50 euros
Precio edición bolsillo: 8,95 euros
"Guerrilleros", Rafael Abella y Javier Nart

Guerrilleros nos relata la historia española desde la llegada al poder de Fernando VII hasta la entrada de Los Cien Mil Hijos de San Luis para restaurar el absolutismo monárquico. Hay muchos ensayos y obras de referencia que nos hablan de la invasión napoleónica, pero muy pocos se centran en un fenómeno tan importante como el de las guerrillas. En este caso, Rafael Abella y Javier Nart han querido centrarse en este aspecto de la revolución, en cómo el campesinado tomó las armas para levantarse en armas contra Pepe Botellas –así lo llamaban los españoles, con la voluntad de desprestigiar la imagen pública de José I-, y expulsar a los franceses.
Manel Haro.
Crítica aparecida en Anika Entre Libros.
"España, perdiste", Hernán Casciari
España, perdiste Hernán Casciari
Editorial Plaza & Janés
1ª edición, septiembre de 2007
Género: Narrativa / Humor
230 páginas
ISBN: 978-84-01-37970-3
No todos los artículos son humorísticos, también hay sitio para la nostalgia. Seguro que el lector disfruta tanto de unos como de otros, porque algunos de los nostálgicos son realmente de excelente calidad (algunos me recuerdan a Roberto Bolaño).
miércoles, 24 de octubre de 2007
"El apóstol número 13", Michel Benoît

"En nombre del amor", Melissa P.

"Juicio final", Ferran Torrent

“Juicio final” cierra una trilogía iniciada con “Sociedad limitada” y “Especies protegidas”. De momento no sabemos si la saga se cierra con este libro o su autor, de alguna manera, la continuará en el futuro.
Manel Haro.
Crítica aparecida en Anika Entre Libros (http://www.libros2.ciberanika.com/)
"La ofensa", Ricardo Menéndez Salmón


