domingo, 23 de diciembre de 2007

Cómo ser buen contertuliano de política en televisión

Para ser un buen contertuliano de política en mesas redondas de televisión hay que cumplir una serie de requisitos. Para empezar es fundamental militar en algún partido político o ser simpatizante. Es necesario estar amparado por una carrera reconocida o, al menos, por un título académico. Así, hay que ser abogado, periodista, economista… A partir de ahí, lo demás es pura retórica. El contertuliano debe atender a ciertos requisitos mínimos e imprescindibles para triunfar en el mundo de las mesas redondas televisivas de temática política. Al caso:

- Hay que arremeter vehementemente contra la persona cuyas ideas son contrarias a uno. Pero hay que hacerlo de forma educada.

- Antes de ir a un coloquio de este tipo, es necesario repasar el diccionario y llevar aprendidas un par o tres de palabras de esas que nadie conoce, porque así se puede atacar a alguien, sin que esa persona se sienta ofendida porque no conoce el significado de la palabra.

- No hay que decir que alguien es un mentiroso, sino que hay que usar expresiones como “es usted el estandarte de la mentira” o “usted no es más que un portador de embustes”.

- Es necesario mencionar en varias ocasiones las palabras “español”, “constitución”, “democracia” y a ser posible “estado de derecho”.

- Antes de decir “los españoles”, es mejor utilizar “el pueblo español”.

- No hay que dudar en interrumpir a los compañeros de mesa y luego quejarse por ser interrumpido cuando toque hablar.

- Si no sabemos cómo atacar a un contertulio o a un político, una palabra comodín es “demagogia”. Sirve para todo.

- Siempre que se tenga la oportunidad, hay que decir que se ha leído a algún filósofo. Uno muy recurrido es Schopenhauer.

- Si no se sabe cómo contestar a una pregunta comprometida, lo mejor es responder sobre cualquier otra cuestión. Ejemplo de pregunta comprometida: “¿no es cierto que usted sostuvo que la autoría del 11-M era cosa de ETA?”
Ejemplo de respuesta salvadora: “nos felicitamos por cómo ha obrado la justicia española en el juicio del 11-M”.

- Hay que utilizar conectores del tipo “no en vano”, “no obstante”, “de igual modo”… Quedan muy bien.

- Hay que abusar de los adverbios acabados en mente: debidamente, efectivamente, acertadamente, definitivamente… Dan un toque de distinción.

- En algún momento de la conversación hay que estar de acuerdo con algo que diga una persona de ideas contrarias, porque así no parecerá que se está automáticamente en contra de todo. Hay que decir “en eso si voy a darle la razón”.

- Cuando se le dé la razón a esa persona, hay que matizar: “le doy la razón, pero que no sirva de precedente”.

- Si hay que atacar a un contertuliano, no hay que decirle “imbécil” o “idiota”, sino “mequetrefe” o “mameluco”.

- Nadie dice “tonterías”, en una mesa redonda de política, se dicen “sandeces” o “necedades”.

- Nadie es "hipócrita", en todo caso es "demagogo".

- Antes de arrepentirse de algo, lo mejor es decir "yo no he dicho eso" o "no pongas en mi boca palabras que no he expresado".

- Cataluña debe aparecer por dónde sea, para defenderla o para atacarla. Así el contertuliano se posiciona. Da igual el tema que se esté tratando.

- Los aplausos del público hay que saber aprovecharlos. Si el público aplaude, hay que hablar con más vehemencia.

- Finalmente hay que estar seguro de que uno ha salido victorioso de la mesa redonda. De ese modo, afrontamos con confianza la próxima tertulia.

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