domingo, 9 de diciembre de 2007

Entonces, ¿en educación vamos bien o mal?

Resulta un espectáculo curioso ver cómo los responsables de educación de este país ven la botella medio llena cuando solo queda un culo de líquido. Lo que es lo mismo, cuando el Informe Pisa deja unos resultados bochornosos de nuestro sistema educativo, el conseller d’Educació, Ernest Maragall, dice que “estamos en el aprobado alto y vamos camino al notable”. Hablamos ahora de Cataluña, cuyos resultados están más o menos al mismo nivel que el del resto del estado español. Hablemos de ciencia, de comprensión lectora o de resultados en general, Cataluña y España suspenden a conciencia.

Hace una semana La Vanguardia publicó una entrevista con el conseller, donde Ernest Maragall hacía una lectura que para nada se ajustaba a los resultados del Informe Pisa. Tanto es así, que parece que había leído el informe con las gafas equivocadas. De otro modo, no se entiende que diga que vamos camino al notable en materia educativa cuando es obvio que la atención de los políticos se ha olvidado de la educación y así hemos quedado en el ranking Pisa.

Ayer en El País apareció una entrevista a la Ministra de Educación, Mercedes Cabrera. Cuando compré el diario y vi que había una entrevista a la ministra, pensé si esta buena mujer iba a decir las mismas sandeces o iba a imponer un poco de cordura y a reconocer que nuestro sistema educativo da pena. Y leo la primera pregunta que le hace el periodista Juan Cruz “¿cuál fue su sensación cuando recibió los datos (Informe Pisa)?, Cabrera responde “que recibo un retrato de la sociedad española. Estamos donde hace veinte años nunca pensamos que íbamos a estar: en el grupo de los países más desarrollados de la OCDE”. ¡Tomás ya! Resulta que España, que en todos los rankings que se hace en Europa estamos siempre abajo junto a nuestros colegas los griegos y los portugueses, es de los más desarrollados de la OCDE. Y cuando el periodista le recuerda que los resultados son realmente malos, la señora ministra dice que es porque no somos los primeros y “queremos serlo”. ¿Cómo se puede tener tan poca vergüenza y decir que no estamos mal en educación y que si algo hay de malo es que no somos los primeros y queremos serlo?

Señora ministra, ¿es que no se da cuenta de que la educación española realmente da pena? ¿Se ha fijado acaso en el modelo finlandés? ¿Ha pensado en invertir más en educación para preparar mejor a los docentes y, por extensión, a los alumnos? ¿Cómo puede decir que los resultados son buenos porque hace veinte años no imaginábamos que íbamos a estar donde estamos? ¿Significa eso que hace veinte años pensaban que un buen modelo educativo sería el que provoca que los alumnos no se enteren de lo que leen, que sepan poco de ciencia, y que abandonen prematuramente los estudios? ¿Imaginaban también que lo ideal era que los alumnos faltasen el respeto a sus profesores? ¿Y que en muchos casos los padres crean que los profesores son responsables de la mala conducta de sus hijos? Y que además diga a boca llena y con orgullo que los resultados son un retrato de la sociedad española… Claro que es un retrato, pero no precisamente para bien.

¿Realmente cree que tenemos un buen sistema educativo? Señor Maragall, ¿cree que Cataluña va a por el notable cuando claramente estamos suspendidos? ¿Es que no sabe el conseller que la inversión en Cataluña en la educación pública es insuficiente? ¿No se da cuenta la ministra de que la inversión en educación en España es muy deficiente? Señores, ¡miren el modelo finlandés! ¡Miren los resultados que dejan!

Mientras escurramos el bulto, mientras queramos ver la botella medio llena cuando esta casi vacía, no daremos un palo al agua en educación. Las palabras de Maragall y Cabrera indican que la educación realmente les importa más bien poco. Solo por el papelón que han dado en sendas entrevistas, merecerían ser cesados de sus cargos. Claro que sí.

Manel Haro.

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