martes, 6 de noviembre de 2007

Se adelantó Sarkozy


No cabe duda del punto que se ha apuntado a favor Nicolas Sarkozy al traer a España a las azafatas retenidas en Chad. El presidente francés dio una lección de sobriedad y diplomacia al coger su avión privado, desplazarse al país centroafricano y traer a nuestro país a las azafatas españolas. Pudo haberlo hecho de otra manera, llevarlas a París y desde allí, que ellas vinieran en algún vuelo regular a Madrid o a Barcelona. Pero Sarkozy quiso darse un baño de multitudes, de reconocimientos internacionales, y sólo le faltó meterlas en casa y arroparlas.

Ante la actuación del presidente francés, los socialistas se congratulan por el final feliz de las azafatas, mientras que los del PP dicen eso de “menos mal que estaba Sarkozy”. Que nuestro ministro de exteriores, Miguel Ángel Moratinos, estuviera en un concierto del Lebrijano en Marruecos no es excusa para que deje de desempeñar su función principal: establecer relaciones inmediatas con Chad para solucionar, cuanto antes, el problema que tienen encima los españoles que tripulaban el avión retenido. Pero Moratinos estuvo desaparecido.

Que las relaciones diplomáticas entre España y Chad sean pocas, o más bien nulas, no es excusa para que un representante directo del gobierno no se desplazase a Chad para mediar en este embrollo. No sirve de nada que el embajador de España en Chad vaya haciendo declaraciones tranquilizadoras o que el cónsul honorario, Javier Nart, asegure que no va a ocurrir nada grave con los españoles. El caso requería, y sigue requiriendo, la intervención de nuestro gobierno.

Dicen los diplomáticos españoles que la culpa es del tiempo que tardaría un avión desde España en llegar a Chad y que a los chadianos les urgía la salida de las azafatas. La realidad es que España solamente envió a una embajadora para ver qué rascaba mientras Sarkozy se llevaba el premio gordo.

La actuación de nuestro gobierno ha sido mediocre en este caso, no lo podemos negar, al igual que no podemos quitarle la razón a Acebes cuando dice “menos mal que estaba Sarkozy”. Acebes tiende a patinar casi siempre, pero no siempre se cae. Esta vez ha dicho algo cierto aunque sea por puro oportunismo electoral.

La cuestión es que todo esto huele a juego de intereses. Interés para Francia, interés para Chad y desinterés para España. Desde el principio, ya podíamos intuir cuál sería –será- el final: cada uno irá a su casa y aquí no habrá pasado nada. A unos cuantos les convenía montar este paripé para demostrar talante de justos y justicieros. Ahora que ya lo han demostrado, todo acabará con un final feliz y previsible.

Manel Haro.

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