jueves, 15 de noviembre de 2007

Romance imposible: el punto y la coma


Resulta curioso cómo todo individuo que escribe decide, por sistema, hacer imposible el romance entre el punto y la coma. Son pocos los que aceptan esta unión. La sociedad escritora acepta con facilidad que un punto viva en soledad o que esté unido a otro. Aquí un punto soltero (.), aquí un punto casado con otro (:). Y ambos casos los vemos en los textos y no nos extraña. En el caso de la coma, ocurre algo parecido, podemos ver la coma sola (,) o incluso con alguna amiga en cierta distancia, pero compenetradas entre sí (se las denomina comas explicativas).

Podemos ver algún ejemplo de todos esos casos:

Punto solo: Cogió el vaso. Lo lanzó con fuerza. Vemos dos puntos que van solos y nadie se queja.

Dos puntos: Ocurrió lo imprevisible: me dormí y no acudí a la cita. Aquí vemos dos puntos en armonía, en perfecto entendimiento.

Coma sola: Sí, lo admito. Fíjense qué bien está esa coma sola.

Dos comas (explicativas): Los amigos de Carlos, que son asturianos, viven en Madrid. Miren qué bien compenetradas están esas comas, explican algo, aportan información.
Si me apuran, podríamos decir que incluso se aceptan los tríos, la poligamia. Es frecuente ver los llamados puntos suspensivos (...), y nadie se alarma (aunque algunos rechazan eso de los tres puntos y prefieren poner "etc."; cuestión de creencias).

Pero, ¿qué ocurre para que el punto y la coma sea tan menospreciado? Cuando algunos ven un punto y una coma en un texto, piensa “coño, este tío ha puesto un punto y una coma, eso es que sabe escribir”. Si un texto tiene puntos y comas (;) es que es un buen texto, bien puntuado. Pero si tan bien quedan en un texto, ¿por qué la gente no los utiliza con más frecuencia? ¿Por qué se les da más oportunidades?

Cierto es que el punto tiene mucho caché, marca un silencio prolongado cuando aparece. Su presencia impone mucho. Más todavía si ese punto resulta ser de los llamados “y aparte”, que incluso hay que dejar un espacio en blanco para respetar su presencia. Menos imponen los puntos llamados “y seguido”, aunque también marcan lo suyo.

Igual de cierto es que la coma se vende muy barato, aparece mucho, demasiado quizá, pero no impone tanto silencio; de hecho, algunos pasan por alto que haya una coma y ni siquiera hacen la pausa que reclama. Ella se esfuerza en aparecen en todos los sitios posibles, algunos dicen que algunas comas son como prostitutas, se venden barato y aparecen rompiendo matrimonios. Lo dicen porque en algunos casos la coma ha aparecido intentando romper matrimonios inseparables como el formado por el señor Sujeto y la señora Predicado. Pero parece que pocas veces ha conseguido romper esos enlaces inseparables.

Volvamos a lo nuestro. ¿Por qué la gente no le da la oportunidad al punto y a la coma (;) en sus textos? Cierto es que el punto es de clase alta, impone mucho, y la coma es de clase baja, se vende barato, pero ¿por qué no creemos en el amor entre los diversos signos de puntuación? ¡Dejemos que se unan más veces!

Si dos puntos pueden estar juntos, si pueden estar compenetradas dos comas. Si puede un punto estar solo y una coma estar sola, yo reivindico aquí, hoy, que se le dé más oportunidades a la unión conyugal entre el punto y la coma.

Por el poder que me ha sido otorgado yo es declaro unidos en matrimonio. Puedes besar a la coma.


Manel Haro.



2 comentarios:

David Muñoz dijo...

La verdad es que yo utilizo poco el punto y coma, aunque a veces sí es necesario. Nunca me había planteado la unión entre estos dos signos como un matrimonio. ¡Viva los novios, pues!

Ya fui a ver "Sin destino". La trama la podía intuir. El drama estaba asegurado. Pero me gustó mucho cómo el director enfoca la historia: aún siendo una tragedia, no se recrea en la parte más dolorosa. Tuve la sensación de ver un campo de concentración por dentro, siempre de la mano del protagonista. Tiene cosas muy buenas el filme, como la escenografía o algunos momentos (cuando vuelve del campo y al llegar a la estación un hombre le pregunta por las cámaras de gas). Quizás lo que me faltó es que se profundizase en la amistad del protagonista con el joven que le ayuda o alguna conversación en pofundidad para conocer mejor al protagonista.

Otra película que he visto y me ha encantado es "Padre nuestro", que ya sólo la dan en los cines Mèlies. Si puedes, no te la pierdas.

David Muñoz dijo...

No me tengas en cuenta que repito la palabra "protagonista" dos veces en el segundo párrafo. Odio los errores de este tipo.

Parece que comentándolo siento alivio, es como pedir disculpas.

:)